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19.9.09

renovar las licencias por 10 años es negociar y se hace en todo el mundo

Quedó confirmado en 2008, cuando Zapatero declinó las dos propuestas que Cebrián {Magnetto} le hizo llegar a través de intermediario para el puesto de secretario de Estado de Comunicación. "Prisa no me va a hacer el Gobierno", comentó a sus íntimos. Nunca hubo química y Cebrián siempre menospreció a "este chico de León".

El nuevo presidente emprendió su camino sin la tutela de González {Felipe; ex presidente y lobbista ejemplar}, lo que le generó antipatías entre la vieja guardia tan próxima a Prisa. Pero Zapatero atendió muchas peticiones de la empresa: rebajó el IVA cultural, modificó la ley para impedir la ejecución de la sentencia del Supremo que anulaba la absorción de Antena 3 y autorizó a Canal + a emitir también en abierto, lo que dio origen a Cuatro.

El problema surgió cuando el Gobierno dio también luz verde a La Sexta, algunos de cuyos accionistas son propietarios de Público, que a su vez se hicieron con los derechos del fútbol. El surgimiento de la competencia en el campo mediático progresista coincidió con las dificultades económicas de Prisa, insólitas en la historia de la empresa y acentuadas por la opa para adquirir el 100% de Sogecable: la deuda financiera supera los 5.000 millones. En opinión de Prisa, el nacimiento del nuevo grupo era imposible sin la aquiescencia de Zapatero.

(...)

Tras la tregua electoral y la reelección de Zapatero, la desconfianza mutua se agravó, en la misma medida en que la deuda de Prisa se desbocaba y el valor de su principal activo en venta Sogecable depende de disponer de los derechos del fútbol en exclusiva. Por esto, Cebrián respondió a la decisión del Gobierno de autorizar la TDT de pago para todos los operadores y en línea con los países de la UE con la amenaza de apretar el botón nuclear.

La nota entera, del diario Público; las asociaciones son llamativas y explican el porqué no dicen nada sobre qué pasa en los países como España en los medios del Grupo Clarín, parangón que a los periodistas del holding les encanta hacer siempre, siempre que les conviene.

7.9.09

lo público y lo privado

cipayo (Quizá del port. sipay, y este del persa sepāhi, soldado)

1. m. Soldado indio de los siglos XVIII y XIX al

servicio de Francia, Portugal y Gran Bretaña.

2. m. despect. Secuaz a sueldo.


Muy interesante, al menos para mí -ya tome pastillas, y sigo sin dormir- fueron dos notas que salieron en La Nación y el diario español Público. Primero definamos un poco qué es Público (a La Nación ya lo conocemos, un diario “de doctrina”, de la derecha inteligente). Público vendría a ser un diario -reciente, de 2007- que llegó para suplir una espacio vacante de centroizquierda que El País, Grupo Prisa, dejó de lado cuando, como acá Clarín, sus negocios lo pusieron editorialmente a la izquierda del gobierno, un gobierno, el de Zapatero, (módicamente, ni siquiera reformista) a la izquierda del sentido común que los medios españoles buscan instalar en las clases medias volátiles, si también. Digamos que en estos días el Grupo Prisa está en caída libre, fue golpeado duramente por la crisis internacional y como corolario el Gobierno del PSOE le sacó el monopolio del fútbol codificado hace 15 días, ¿no sé si les recuerda algo?


En ese escenario Público llegó a suplir el vacío que El País dejaba, vendría a ser como Página/12. Pero como toda la social democracia europea al lado de Evo Morales es López Murphy, observamos que para el tratamiento de la ley de servicios audiovisuales le dieron un espacio nada menos que a Miguel Wiñazki, tan empleado bien pago de Clarín que es el director de la escuela de periodismo del Grupo. No dieron lugar a otra campana.


Wiñaski recurre a los supuestos –y a veces reales- prejuicios del hombre eurocéntrico que mira a la sudamerica atrasada y zoológica. Desde allí construye un relato sólido bajo el título: “Los Kirchner declaran la guerra a la prensa libre, una nueva ley pretende amordazar a los medios de comunicación argentinos”. Recuerden que Público vendría a ser el diario que más cerca debería estar de este proyecto de ley en España, no quiero pensar lo que dirán ABC, El Mundo o La Vanguardia.


¿Por qué será? Espere, no sea impaciente.


Usted se imagina a José Luis Rodríguez Zapatero decidiendo qué partidos de la liga deberán televisarse y cuáles no, y reuniéndose largamente y cada semana con su gabinete para establecer los horarios en los que tendrían que jugar el Real Madrid y el Barça?


En la Argentina de los Kirchner, el Poder Ejecutivo en pleno ha hecho del fútbol una preocupación central, y una prioridad política gubernamental. El matrimonio de la presidenta Cristina y el ex presidente Néstor Kirchner maneja ahora a su antojo el cronograma del balompié. Se vanaglorian por ello y se jactan de sus nuevas ocupaciones deportivas en cada tribuna donde les toca hablar.


La nota sigue acá si quieren terminarla, no agrega nada nuevo, nada que digas "apa, qué bestia Wiñaski".


Volvamos a La Nación. En el diario de los Mitre hay un suplemento dominical que se llama Enfoques, dentro hay un espacio no ya para un opositor al pensamiento reinante del diario pero sí disonante, cuanto menos por su libertad para salirse del molde, aportar otra mirada.


Esa columna se llamaba Puerto Libre antes. Estuvo a cargo de ella Orlando Barone durante el kirchnerismo hasta que un día se cansó y se fue. Recaló Hernán Casciari, con el nombre de sección Catalejo, ese Sandrini 2.0, que te hacer reír y llorar en la misma crónica.


Repasemos el derrotero de Casciari, muy sucintamente, el tipo de se va a España en plena crisis de 2001 siendo nadie y con talento argentino logra ganarse en la naciente Internet un lugar de consulta y reconocimiento en los dos continentes, que logra trascender la web al ganar un premio al mejor blog de mundo, publicar libros, uno de ellos llevado al teatro con éxito por Gasalla, comandar un blog dentro de el diaro El País, Espoiler, que es uno de los más leídos de habla hispana, y Orsai, que si no es el mejor de todos, pega en el palo.


Si el cipayismo consiste en vivir en un país en vías de desarrollo (?) mirando lo que el primer mundo hace, con envidia, más preocupados por su mirada que por la propia, el contracipayismo, vendría a ser el sentimiento nacional y popular, es decir alguien que estando inclusive en España, con éxito y reconocimiento, se atreve a defender nuestra cultura contra lo que se debiera pensar, o, lo que es peor, decir.


Casciari desde esa mirada propia, popular y virtuosa, publica ayer la siguiente columna en La Nación, que comparto:


Fútbol gratis en el comedor

Hernán Casciari


Aquí, en España, el negocio del fútbol también genera divisiones políticas, debates, llamadas de trasnoche y comisiones millonarias. En este momento, mientras escribo, se están repartiendo la torta del mismo modo que en Argentina. Es una torta rellena de dulce de euros, bastante más grande que el pastel nacional, pero el runrún escandaloso de las conversaciones vía intermediario, de si me das aquello te doy lo otro, es idéntico y también roza la deshonra. La única diferencia grande es que aquí, en España, los gobernantes de primera línea no se muestran interesados en el asunto. Seguramente lo están, pero juegan a la indiferencia. Sería raro ver en los periódicos ibéricos una foto que muestre a Zapatero junto al presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Ni firmando un contrato, ni rompiéndolo, ni dándose la mano. En teoría, a los ojos del pueblo, ambos presidentes viven en mundos distintos: uno soluciona los problemas serios (la desocupación, el terrorismo, la inseguridad), el otro se encarga de cuestiones deportivas, menores, relacionadas con el ocio. En España resultan graciosas, y un poco patéticas, las fotografías de Cristina Kirchner reunida con Julio Grondona. Da la impresión de que un mandatario debe tener la capacidad de no aparecer en fotos que inmortalizan pactos menores. El dueño de casa no paga en persona la cuenta del almacén: manda al criado.


Sin embargo, la televisación del fútbol es uno de los intereses más grandes de los gobiernos en problemas. Y más allá del aparente patetismo del caso argentino (a los ojos europeos, quiero decir, esos ojos tan sobrios), hay en la sociedad ibérica cierta envidia cuando se descubre que en Buenos Aires el fútbol, desde esta temporada, es gratuito. Aquí la crisis también golpea, la desocupación está en cimas alarmantes, la gente se queja día y noche porque no llega a fin de mes, pero tampoco puede ver fútbol en el canal estatal. Ni en ningún otro que no sea pago. Si un ciudadano quiere ver, los fines de semana, el partido del Barsa y el del Real Madrid, si quiere ver ambos, tiene que estar abonado a dos repetidoras de cable diferentes: Canal+ y GolTv. Cada una de ellas cobra una suscripción mensual de quince euros. En España el imaginario colectivo da por sentado que de la repartija de esta torta suculenta (que permite a la liga española comprar jugadores carísimos) también participa el gobierno, pero sin fotografías.


El fútbol no puede ser un tema importante cuando hay cuatro millones de desocupados en España, y sin embargo es lo que mejor revierte la tristeza de los viernes y los sábados. En Argentina ocurre lo mismo. Los desocupados son más, la inseguridad es mayor, y el fútbol está sensiblemente peor jugado que en Europa, pero adormece y relaja las almas del mismo modo. El fútbol, cuando está en el comedor de casa sin que paguemos por él un centavo, nos hace sentir un poco menos huérfanos de padre y madre. Un poco menos meado por los perros. Sólo hace falta pedirle a Canal Siete que mejore la transmisión en vivo vía internet, así los que vivimos fuera también podemos verlo.


¿Por qué Público entonces hace lo que hace?, se preguntarán.


Acá la respuesta: El diario español "Público" debutará en Buenos Aires a partir del martes. Este periódico se imprimirá en los talleres de Clarín.

14.5.09

óxido

Estoy leyendo desde ayer Mala gente que camina de Benjamín Prado y ya me atrapó. Recién empiezo, por lo que es apresurado hacer aún cualquier comentario sobre la novela en sí, pero me anda dando vueltas una idea muy interesante respecto a la temática y a cosas que pasaron en 2007 en nuestro país.

Prado es uno de mis escritores favoritos. No soy un experto ni un gran lector. No sé comprender los grandes misterios de la narrativa ni encontrar en una historia la belleza de la heterodoxia retórica. Toda novela me parece de ruptura porque no leí tantas novelas largas en mi vida. Pero de Prado leí bastante. Raro, Nunca le des la mano a un pistolero zurdo, Alguien se acerca y el poemario El Corazón Azul del Alumbrado. Me gusta más leer gente contemporánea que clásicos. Ni que hablar de los clásicos de otra centuria. Me aburren.

Y Prado es contemporáneo. La semana pasada estuvo en Buenos Aires presentando su nueva novela y le hicieron entrevistas en algunos medios. Hablaron casi solamente de su edición flamante y poco de su trayectoria.

Si es que tiene una virtud, para mi, que lo hace interesante, es su ingenio en cada línea que escribe. Un chiste, una metáfora, un dislate. Me encantan este tipo de autores.

Pero a lo que voy, una pequeña sinopsis, el libro se trata de un aburrido profesor de literatura que pasa su vida sin muchos sobresaltos, intentando encontrarle un giro a la cotidianeidad que lo movilice y lo haga sentirse reconocido o, al menos, útil para algo. Además tiene que dar un coloquio en Estados Unidos de algo así como Literatura Española en la Guerra Civil. Descubre dos cosas en poco tiempo –todavía no llegué ahí, lo sé por la solapa- que hubo una escritora que publicó un gran libro que cayó en el olvido general y que ese libro –creo- dejaba entrever la apropiación de bebés durante el franquismo.

Para llegar a esa mujer y su novela, Óxido, traza un paralelismo con la novela Nada de Carmen Laforet, ya que habian sido empezados al mismo tiempo, y ambas autoras habian compartido sus pareceres, una de la otra.

En el secundario, una profesora de lengua a la que llamaremos Olga Penelas nos había dado entre los libros a leer en la cursada, Nada, de Carmen Laforet. La historia recuerdo que me gustó mucho en su momento aunque ahora mismo no podría decir sobre ella nada, ni de qué trataba ni sobre los personajes. La ficción leída habita el espacio de la imaginación y en mi mente todo lo que leí, de un año hacia atrás, forma parte de un todo homogéneo. Me cuesta decir qué es La Casa de Bernarda Alba y qué es Nada, por ejemplo.

Recuerdo sí que fue muy difícil conseguir ese libro. Que la profesora nos lo puso en la currícula pero estaba agotado. No había stock y nadie lo reeditaba. Coincidentemente con Óxido en la novela de Prado, era dificilísimo encontrar el libro. Los que lo leímos, que no fuimos todos -como dice el Tata Yofre-, lo conseguimos en Parque Rivadavia. Ahora no lo tengo, nunca me acuerdo qué hago con los libros, los presto y niego a quién se los recomendé. Si alguien tiene un libro mío hágamelo saber. Es la décima vez que publico este mensaje en el blog y nadie se hace cargo.

Muchos recordarán el pequeño escándalo del Premio Novela de La Nación Sudamericana que concedió el galardón a Bolivia Construcciones de Sergio Di Nucci en 2007. Recordarán que lo premió un grupo de notables, que lo editaron, que tuvo promoción. Toda la patria culta no se enteró que el tipo había plagiado el libro Nada de Carmen Laforet por casi 40 páginas. No se dio cuenta el jurado, ni Carlos Fuentes, ni Tomás Eloy Martínez, ni Griselda Gambaro, ni Luis Chitarroni y ni Hugo Beccacece. No se dio cuenta ningún suplemento cultural. Se dio cuenta un pibe del secundario, que tenía que leer el libro para el colegio mientras estaba leyendo el libro de Di Nucci.

Comparó, habló y se armó el escándalo, si es que se puede llamar escándalo a una pavada del orden de la literatura. Le sacaron el premio; Di Nucci había donado el monto, varios miles de pesos, a una onegé boliviana. No sé si le sacaron la guita a los compañeros latinoamericanos.

Yo lo defendí en su momento, no parece tan grave el plagio literario. Además encontró una explicación medio ladri pero ingeniosa: no era plagio, era una rica trama de intertextualidades: “Esto de la reescritura de Nada se hace en música con el sampleo, o en artes plásticas, como lo que hizo Warhol con La última cena”.

En Mala Gente que Camina pasa lo contrario. Pero en las dos está la novela Nada en el medio.

En la primera novela se usa la historia de Laforet para reproducir parrafadas enormes y darle marco a otra historia, escondiéndola. En la otra, se la usa como puntapié contemporáneo de esa obra inédita pero genial, para inventar una novela no escrita que denuncia los atroces delitos del franquismo, ya que ningún documento existe sobre ello, según cuenta Benjamín Prado, más preocupado por la difusión de los crímenes de lesa humanidad soterrados en el olvido colectivo de un país que moncloó su pacto de silencio que en ganar algún premio literario.


18.12.08

no permita la virgen que tengas poder

franco

El caballo de Atila no sabe trotar
sin hollar azuelos silvestres,
los vencejos con ánimo de molestar
coleccionan estatuas ecuestres.

Cosas de quita y pon,
mariposas de sangre marrón,
carnavales en los arrabales
de mi corazón.

No permita la virgen, Joaquín Sabina

29.7.08

saldremos a la lluvia

Este es un mes muy bueno para mí porque desde España llegan nuevos discos de tres de mis artistas favoritos de ese país. Estopa, Amaral y el gran Manolo García. El de Amaral es doble y es más de lo mismo, lo que no está muy bien, y el de Estopa, en cambio, es más de lo mismo, ¡lo que es genial! Pero no vamos a hablar de nada de todo eso porque Manolo me agarra el conjunto de músculos y huesos tejidos que con azar me conforma y me levita y me arroja contra la pared más lejana de las 4 que me circundan del sitio en el que me encuentro, fuertemente, hasta romperme algunos huesos, distenderme músculos motrices y destejerme de manera sutil lo que el azar logró con millones de años de evolución articular.

Manolo nos entrega un disco llamado Saldremos a la lluvia. Un nombre muy hermoso para un poeta único, y fértil, dándose a conocer, abriendo una puerta. Manolo de alguna manera revisita los tres discos anteriores, que son los tres solistas, y los tres grandiosos. Siguiendo con ese uso de la palabra apropiada y renacida tan suyo. Vuelven las metáforas naturalistas que Darwin hubiera admirado. Musicalmente sigue con la tónica árabe-flamenco-ibérico-rock-pop que sintetizó en el disco anterior más alguna que otra canción descarnada de medioambiente que me gusta nada, a título personal.

La primera canción, homóloga del disco, dice No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores: tenemos velas. Fiel a su espíritu de marinero ad-hoc. Y recuerda al Heavy-Re-Jodido cuando dice Si quiero ando descalzo sobre mi propia conciencia, en Me he sentado a esperar.

Quizás una de las canciones más bellas es Los cítricos amantes, que trascribiremos casi completa. Empieza con esta frase: Tuve un amor, ya tendré otros, y sigue, pero hoy el manjar cubre mis horas, que no es propio de varón el llanto roto, tan grande es el mundo con sus cuatro puntas. A la pucha. Tuve un amor, o eso creía. (…) Derribar, error a error, nuestro logro, me costo improbo esfuerzo, y tiempo, y toda la tontería que fui capaz de reunir -que no fue poca-. (…) Necio yo, creía que naranja enamorada es media esfera de otra esfera a medias. Y aunque tarde, descubrí que el arte existe. Y que consiste en que los cítricos amantes se desplacen más o menos a un tiempo. Pues sé que los binomios son cambiantes, unidades dos complejas y mutantes. Y el mundo aunque no me ames no para de ofrecerse tan lleno de sorpresas. Tan lleno de posibles y de retos. Tan lleno de rincones que husmear. Y con tantas mujeres lindas. Tan llenas de rincones y secretos. Tuve un amor, o eso creía (…)

Unas canciones más adelante, A lo lejos el río, Manolo describe un paisaje de esta manera: A lo lejos el río es una cinta -preciosa cinta de mercería. Agosto y este río, que me acerca a un año más por un camino bordeado de huertas. A lo lejos el río -preciosa cinta- que custodia sus olmos de plata en hebras.

El disco es bien precioso, aunque no sorprende desde lo musical, de todas maneras, para despedirme, haré la enésima venta infructuosa de Manuel García-García Pérez : un tributo a la Argentina.

En un post anterior respecto a su show en el ND Ateneo dije, que había contado Manolo, que él había venido a la Argentina varias veces antes, pero no a tocar, y contó que fue a Tigre y que no oyó pajaritos y que estaba consternada con la ausencia de pajaritos en el mundo. Entones, como es lógico con estos pergaminos, no hizo como otros cantantes españoles canciones de amor a Buenos Aires (Llega, llego soledad, Alejandro Sanz; Con la frente marchita, Joaquín Sabina; Buenos Aires 2001, Ismael Serrano). Manolo le dedica una canción a Río Negro (!). Nos salió un artista federal y naturalista: como Urquiza. Leamos entonces sus inquietos adjetivos y sus cultos sustantivos, con el necesario desasne de la Real Academia.

He visto la provincia de Río Negro reflejada en tu mirada de áreas lacustres. He visto el vuelo de la sombra blanca, cadena que amarra al viajero que no quiere regresar. Pastor patagónico que fue tu abuelo vasco. He tocado tu pelo de pastizales. He tomado tus manos de un cobrizo coirón. Colgado de vellones de lana y ovejas, pámpanos temblores sobre campos dorados, en la tarde ventosa y suave de tu tierra. Como espuma en las crestas de unas olas terreras rielando en tu mar de hierba pampera.

Uh, ya voy. Uh, aquí estoy.

Tras el regreso me veo aterido de nostalgia en esta imposible carretera. Bajo el humo privado de las mil chimeneas del gran polígono que anuncia la ciudad. A velocidad infernal nos desplazamos sobre máquinas con ruedas -y no me acostumbro- para confluir como plaga de langostas a los mismos lugares, a las mismas horas. Así que voy sintiendo que aquí malgasto la vida, que ya sólo quiero tener entre mis manos las tuyas de aquel cobrizo coirón.

Uh, ya voy. Uh, aquí estoy.


Colgado de vellones de lana y ovejas, blanquecinos temblores, sobre campos dorados en la tarde ventosa y suave de la tierra. Como espuma en las crestas de unas olas eternas rielando en un mar de hierba pampera.

Uh, ya voy. Uh, aquí estoy.

Lacustre. (Del lat. lacus, lago, con la t. de palustre).

1. adj. Perteneciente o relativo a los lagos. 2. adj. Que habita, está o se realiza en un lago o en sus orillas.3. adj. Semejante a un lago.

Vellón. (Del lat. vellus).

1. m. Conjunto de la lana de un carnero u oveja que se esquila. 2. m. zalea (cuero curtido de oveja o carnero con su lana). 3. m. Vedija o guedeja de lana.

Coirón.

1. m. O Arg. y Chile. Planta xerófila, de la familia de las Gramíneas, que alcanza los 50 cm de altura, de hojas, duras y punzantes, de color verde amarillento. Se emplea para techar chozas y constituye un importante recurso forrajero.

Rielar. (Del lat. *refilāre, de fīlum).

1. intr. Vibrar, temblar.2. intr. poét. Brillar con luz trémula.


Si convencí a alguien de algo, y parafraseando a Cinzéu y Grismar, acá se puede salir a la lluvia.

4.7.08

Pilar Franco

La primera vez que la vi a Pilar Rahola fue en un programa de Susana Giménez hará dos años atrás. Es una catalana muy inteligente, con una oratoria trabajada, contundente y eficaz. En esa oportunidad venía a presentar un libro que había sido un suceso en España y que pretendía emular en, en principio, la Argentina -cosa que no ocurrió porque nunca editaron el libro-. Habló de su experiencia como madre de dos hijos adoptivos, su coraje para asumir la adopción y el amor irredento a su “gordo peludo” que vendría a ser su marido, “vasco” y “cariñoso”, calificaciones que, creo recordar, escogió Pilar. Su discurso era lacrimógeno, dulce, emotivo, entrador. Me cayó bien.

Se empezó a complicar cuando la entrevista empezó a transitar caminos que excedían a la intencionalidad de su adopción, cuando empezó a mostrar su ideología, y no ideología como Susana -me viene al pelo Susana como ejemplo- que muestra su escala de valores por omisión o por inocencia o, cuando no le queda otra, con un exabrupto, por hartazgo. Pilar era ideológica hasta en la nacionalidad de los dos chicos adoptados: una nena rusa, siberiana y un nene sudamericano. Empezó a relatar con cándido horror cómo encontró a esa niña en ese país comunista, o recién ex comunista, la pena que le dio, y las ganas de darle un mundo mejor, más occidental, más confortable, a la joven desangelada por su fatal destino natal. Después la entrevista se degeneró aún más. Habló de su trabajo, era periodista. En su currículum como ítem ineludible resaltaba su trabajo afín para el Estado de Israel. La innumerable cantidad de premios que la comunidad judía ortodoxa de todos lados le había dado por defender a ultranza las políticas israelíes más condenadas por la comunidad internacional. Aun esas que atravesaron las humanas fronteras, aún las ocupadas. Aún las más de un centenar de políticas que se dan de bruces con las Naciones Unidas. Y, ergo, afín con la política internacional de los Estados Unidos. No hay que ser muy lúcido para saber dónde se cobra el cheque. Terminó cayéndome no tan bien, a pesar de que fue rápida, locuaz e ineludiblemente carismática.

Después naturalmente le perdí el rastro hasta que descubrí que consiguió un bolo en La Nación como columnista de opinión. Su eje se centraba en, citando las sutiles firmas de La Nación misma, pegarle al Gobierno, y a sus aliados latinoamericanos “de izquierda”.

Busqué el libro. Se llamaba “Carta a mi hijo adoptado” y tenía una foto de su hijo en la tapa, sudamericano él. Es decir, lucró con la adopción de su hijo -me dicen que no lucró con ese libro porque las ganancias fueron donadas a una ong, como si ella no hubiese sacado réditos de otra índole con su escritura, por ejemplo escribir de las derechas en los diarios del subdesarrollo-.

Siempre me jodió que vengan de afuera a decirnos lo que tenemos que hacer. Por más que vengan de Holanda a criticar a Menem. Leí, una, dos, tres columnas, y las dejé pasar porque sí, porque fueron hechas en un momento no tan ríspido como el que vivimos hoy. En un país soberano las personas pondrían su interés nacional por sobre las opiniones foráneas. Diría “señora, respete, este gobierno, por más que no nos guste, lo votaron mis compatriotas, usted si quiere hable de Rodríguez Zapatero o si tiene criterio de Sarkozy o Gordon Brown o la política segregacionista de la Comunidad Europea”. Pero, no, nosotros le pagamos para que Pilar escriba en nuestros diarios mal de nosotros. Somos bien cipayos; bueno, no todos; pero los que tuvieron el poder casi con exclusividad, seguro.

Hoy publica un artículo llamado Cristina Perón. Tiene frases como estas:

[El acto de Plaza de Mayo fue] peronismo puro, en el sentido mesiánico que puede contener el término.

Cristina y Néstor reinventaban el pasado, incapaces de gobernar sensatamente el presente.

[Tienen el] poder casi absoluto, democracia de bajo perfil, amordazamiento de la oposición, persecución del periodismo libre, demonización de los sectores civiles opositores, confusión entre los intereses del país y los de sus gobernantes y, en definitiva, una presidencia que está más obsesionada en vigilar al ciudadano que en garantizar sus derechos.

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Para terminar, porque también hay otra nota en un diario norteamericano que critica la boina que se puso Cristina Fernández en Francia para marchar por la liberación de Ingrid Betancurt (Por ello la boina de la presidenta resulta antipática. No por estética del horterismo, sino por semiótica del progresismo reaccionario) voy a responderle una frase con la que cierra esta linda columna llamada Cristina Perón:

Y en lo político, la Argentina cabalga hacia un populismo de viejo cuño que, como aseguran los analistas, puede resucitar al peronismo más añejo, pero también dinamitarlo.

Quédese tranquila Pilar, que este gobierno es más conservador que el populismo de viejo cuño, que ni siquiera se levantan las voces de la derecha -como usted- por su populismo, “su melodrama”, “su progresismo reaccionario”. Se sublevan porque ni siquiera admiten que el Estado intervenga un poco en la economía después de décadas de libre mercado y concentración de la riqueza.

Esto ya alcanza para que sea mejor que todos los gobiernos anteriores de los que tenga memoria fáctica. Y los argentinos lo saber y por eso la votaron con la primera minoría como le gusta decir a los desestabilizadores.

No nos venga a decir lo que tenemos que hacer. Es mucho mejor ser Cristina Perón que ser Pilar Franco. Y si quiere ayudar, adóptese un chaqueño pobre. O no, mejor no ayude.

Me dicen que no es franquista, que Franco fue enemiga de sus ancestros, claro, porque ella es catalana; pero repite los mismos preceptos fascistas pero del otro lado. No me extrañaría que sea una activista de la secesión de Catalunya.

30.4.08

cádiz se bebe el sol

En un carnaval, Cádiz de la chirigota, de manos que buscan el amor en gotas de mistela. Sobre las caderas de la noche marinera, al titilante brillo del vals del oleaje. En la ensenada azul donde mi amada espera, que amurada a la espuma, de gozo reverbera. Serena barca en la que rema mi reina. Reina de mares, de las finas dagas. Serena barca en la que reina mi amada, que brilla Cádiz de mimbre y damajuanas.

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Hay lugares en el mundo, ciudades, excepcionales, que me gustaría visitar. Desde la inquietud me llaman la atención las ciudades más que los accidentes naturales -por llamarlos de alguna manera-; me interesa más lo que el hombre levantó de la nada que una isla all inclusive en el Pacífico. Y de estas, las grandes ciudades, los monstruos, son los que más me gustan. México DF se me hace fenomenal; San Pablo lo vi desde el aeropuerto y me paralicé; Nueva York es uno de los pocos lugares de Estados Unidos al que viajaría contento; Madrid me persuade; Reykiavik es el sitio en el que voy a vivir cuando aprenda a vivir –apropósito les recomiendo esta crónica sin desperdicio de la capital islandesa-.

No conozco casi ningún país, no viajé mucho. Si tuviese plata y tiempo, iría, sin dudar, a Cádiz.

Fue en un carnaval de ese Cádiz chico, azar de siemprevivas, espejo de alondras en sus cielos. Y patria, ese lugar donde el espíritu apacenta entre sueños engarzados en fenicias anclas, o pueblos marineros. O en un paisaje azul de pájaros y oteros. Serena barca en la que rema mi amada, reina de mares de las finas dagas. Serena barca en la que reina mi amada. Santa María, puerto de lindas damas.

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Las frases, cuándo no, son de una canción de Manolo García, que retrata con pulso de poeta algunas de estas ensoñaciones de Cadi, es decir, la ciudad “en pie” más antigua de occidente, quiero decir, lo más viejo que nos da el tiro de la historia que se mantiene latente. Se ubica al sur de España. Es una ciudad insular –un tómbolo- comunicada con un corredor de sedimentos, no con la península ibérica, sino, con otra ciudad, San Fernando, de la que Manolo también nos habla, pero que no me adentraré en esta oportunidad. Cádiz no sólo son las capas de sedimentos minerales que la conformaron sino, lo más interesante, sedimentos culturales de las más variadas y pujantes civilizaciones de la antigüedad. Hace 3.100 años el pueblo marinero y mercantil más famoso, el fenicio, hizo de Cádiz un sitio de paso y las anclas de sus barcos la engarzaron hacia posteridad. Más adelante los romanos tomarían el territorio, hasta la avanzada árabe, que cubriría la España toda.

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Pasaron fenicios, romanos y árabes. Y así las cosas mezquitas, catedrales, iglesias menores y un sueño de ultramar –entre el Atlántico y el Mediterráneo- convergieron en esta ciudad de fábula, mítica, famosa por sus carnavales, por sus pescados, por su variedad de pájaros, y por su latido cultural. Cádiz es una ciudad andaluza, y como tal, el flamenco y sus variaciones se encuentran representados en tierras gaditanas –originalmente, en latín, Cádiz era conocida como Gades-. Alegrías, tangos, tanguillos y bulerías, entre las macetas, silban en Cádiz.

Entre sus artistas contemporáneos más importantes se cuenta a la exquisita cantaora Niña Pastori. Alejandro Sanz, por su parte, fue criado por ahí, frente al continente negro, al sur del no tan sur. Juntos hicieron una semblanza fantástica de esta ciudad, Cádiz, en la que Alejandro demuestra que sería un músico de ligas mayores si se tomase en serio y en dónde la Niña se luce en ese decir melancólico tan suyo.

Se llama Cái, se las presento.

boomp3.com

Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi Cái
Cái, que se despierta por la mañana
Me llena el cielo de gaditanas, Cái.

Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi Cái
Cái, que se despierta por la mañana
Me llena el cielo de gaditanas

Las niñas bailan envueltas en lunas
Con sus vestidos bordaos de espuma
Ay, Cái

Cuándo podré regresá a encerrarme
Contigo en un patio
Dejar que el viento entre las macetas
Silbe por tangos

Por fin veré a mi gente
Por fin me veré
Cái del mentidero
Muero por él,
yo quiero volver

Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi Cái

Y pa nosotros dos
Tengo a mi Cái, con perdón
Ay, de los que se preguntan
Qué es lo que tiene ese rincón,

Niña,
Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena

Cái, cuando tú no estás
De qué me vale amar el mar, mi Cái
Cái, cuando anochece
Que tú te duermes, que yo te miro
Y a ti te pierde, ay Cái

Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena

7.4.08

la hispanidad al palo

Y el toro negro de Osborne recortado sobre el horizonte
es una sombra negra.

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Toro de Osborne dice Manolo García en su legendaria canción Por respirar -esa de: y una montaña de vidas que con respirar ya se conformaría.

La venía cantando con fruición, con animosidad refleja, con particular emoción, cuando me dije para mí “ese toro negro de Osborne no será ese toro negro que aparece como la iconografía más perfecta de la hispanidad al palo”.

Dicho y hecho, el toro negro de Osborne, joya nunca Ozzy, es el troquelado que representa lo ibérico por antonomasia, tanto es así que las provincias separatistas se la agarran contra el pobre señor toro cada vez que se pasa de la raya Rodríguez Zapatero con las retenciones no coparticipables. Pidiendo un país más federal, o ser un país, vasco, valenciano o catalán, sin más.

¡Qué sinfín de recuerdos nos trae a la memoria el bravío toro negro! ¡Oh, silueta eterna de la consuetudinaria figura del hispánico machazo! ¡Como un gringo de las chacras! ¡Casi, cuasi, mafioso! Quién no recuerda –quizás los que no la hayan visto- a un Javier Bardem jovencísimo, pasado de hormonas, con unos pantalones por las mamas, el bulto bien apretado, corriendo un chanchito, en Jamón Jamón, mítica película franco-germana, y posteriormente, violándose a Penélope Cruz, debajo del toro de Osborne, recortado sobre el horizonte: es una sombra negra.

Parece ser –es, mejor dicho- que el toro era el logotipo de una empresa decimonónica de Brandy española súper copante llamada Osborne, un buen día franquista que pasó se les dio a los muchachos de la empresa de poblar las carreteras interestatales con estos toros esquivos, epa, toro, tranquilo.

Y un buen día el ayuntamiento de algún sitio de Andalucía prohibió poner carteles en las rutas, así que retiraron al mamífero animal. Pero unos metros más allá lo volvieron a edificar mucho más grande para que se vea a lo lejos. Volvieron a prohibir años después todo tipo de cartelería rutera, y ahí la hispanidad al palo se fue de mambo y se movilizó con sus cacerolas y armaron tal batahola que finalmente los funcionarios públicos permitieron que estos amables cartelotes queden como símbolo de la España grande que Franco y Aznar soñaron. Actualmente hay cerca de 90 toros en toda España y son considerados el representamen más sólido de la idiosincracia de la península más famosa tras la de Valdés.

Proporción de verdad de la crónica: 66,7 por ciento.
Proporción de exageración de la crónica: 20,2 por ciento.
Proporción de mentira de la crónica: X por ciento.
X= 100,00 – 66,7 – 20,2.