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18.4.11

la imagen y las mil palabras



Soy un fan del dibujo y la historieta. Por eso me sorprende que nunca se aborde la importancia que cobran los humoristas, ilustradores y editorialistas gráficos en los medios impresos. Hay allí una cuestión: que mientras un periodista ejerce un oficio un dibujante practica un arte, y que, por ello, muchas veces poseen un cerco de protección.

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5.1.11

sobre el eternauta, lucrecia said


Cuando estaba haciendo la investigación para hacer El Eternauta viajé a San Francisco a ver la Industrial Light & Magic, que es de George Lucas, una parte del imperio que se armó; y desde lejos te das cuenta de que es un dinosaurio chapoteando en cenizas de volcán. Porque te das cuenta que toda esa infraestructura millonaria debe ser imposible de mantener, cuando tres o cuatro geniecillos encerrados en un cuarto con una computadora pueden hacer esos mismos efectos. Y no es una exageración. Una empresa que compró Industrial Light & Magic, para renovar la sangre que se les va anquilosando, es una empresa que son cuatro chicos en un garage y que hacen unos tremendos efectos.

¿Qué sucedió con El Eternauta?

No llegamos a tener una situación de confianza entre los productores y yo, que auspiciara un buen fin a todo lo que seguía. Ni siquiera llegaron a leer el guión. No hubo una instancia de lectura del guión y que fuera descartado, por ejemplo.

¿Cómo hubiera sido tu película sobre El Eternauta?

Lo que primero pensé... Uno de los motivos por los cuales me interesó el proyecto es porque me interesa el humanismo. Y la ciudad como espacio y lo que políticamente significa el texto, me encanta, El Eternauta era una buena posibilidad para sumergirse en eso. Después había otras cosas que resultaban un desafío interesantísimo y que, para mí, llegué a una solución que me parecía buena. La transformación del mundo entre los años ’50 y ahora, es enorme. Ya es muy difícil crear la idea del enemigo. Creo que el último gran intento fue Irak y los yanquis no lograron transformar al Islam en el enemigo universal. En los ’50 lo habían logrado con los alemanes. Algo de eso está muy presente en El Eternauta; en la invasión extraterrestre hay un enemigo al que combatir y una sociedad muy homogénea socialmente que tiene que resistir a eso. Y eso que es muy encantador como metáforas, metonimias y reflexiones de la época, hoy eso ya funciona menos.

Lo habías pensado actualizado a este tiempo...

Para mí, la primera cosa que me imponía la adaptación era pensar: ¿la invasión tiene sentido hoy?; un enemigo, ¿quién es? Creo que la sociedad ha aprendido a detectar al enemigo como a uno que está entre nosotros.

Más cercano a lo que le pasa a David Vincent que a Juan Salvo...

Claro... Me parecía que la adaptación implicaba pensar en esa actualización. Lo que hice, entonces, fue pensar un mundo en el cuál el enemigo éramos nosotros mismos. Pensar la invasión desde esa perspectiva. La historieta tiene algo maravilloso, indudable, para el cine que es la nieve mortífera que, como arma, es más sofisticada que los gurbos y los cascarudos. Curiosamente, en la historieta, te plantean los enfrentamientos con estos últimos como lo más difícil. Pero lo más difícil es la nieve. A los cascarudos los matan como perros, a los gurbos con más trabajo, pero con unos cuántos tiros se mueren. Entonces, lo que intenté, fue transformar la tecnología respetando lo orgánico, pero que de la nieve a los otros enemigos, el crecimiento era dramático, de terror. Una cosa muy moderna que tenía la historieta era el hombre-robot. Yo me fui más para el lado de los zombies; a los cascarudos los achiqué y eran unos bichos que infectaban a los muertos y se volvían zombies. Pero con la nieve como un paso importante en la transformación de los muertos en zombies. Yo estaba feliz, me encanta la historia. Ojalá alguna vez pueda hacer esta o algo parecido.

¿Cómo empezabas tu versión?

Por el mismo principio de la historieta. La película respetaba toda la historieta en su estructura. Lo que transformaba era la identidad del enemigo; una invasión que venía del más allá; y le agregaba un carácter orgánico; entre la nieve, los cascarudos, los gurbos y los muertos que volvían a la vida había una continuidad. En la historieta está ese momento fantástico de las alucinaciones. Eso también me parecía un terror muy moderno; pero en la adaptación todas esas armas estaban conectadas: la nieve preparaba los cuerpos para la invasión de los cascarudos y, a su vez, los cuerpos se unían formando los gurbos y así.

Me parece interesante en tanto tomás lo que es el sentido de una versión por sobre la literalidad.

¿Qué sentido tiene hacer lo mismo si la historieta es fantástica? Creo que a Oesterheld no le hubiera gustado la literalidad. Es mucho más atractivo cómo algo que hiciste potencia a otros y hace estallar otros universo, hijo de lo que has hecho, que ver la copia fiel que, por otra parte, es imposible de realizar.

El Eternauta siempre estuvo ligada, en una lectura aprés-coup, a una representación anticipada de lo ocurrido durante la dictadura militar que desaparece al mismo Oesterheld. Sin embargo, me parece que es un acierto que hayas puesto el foco en el sentido de lo que es el enemigo, ya que en 2010 no es el mismo que en 1950.

Hay algo muy de los años ’50 que me resulta raro que a Oesterheld no le haya molestado: si yo soy testigo en 1955 del bombardeo a la Plaza de Mayo y a la llamada Revolución Libertadora, no hubiera querido ver un milico más en la vida, sin embargo, Oesterheld arma un ejército afín con el pueblo que organiza la fuerza. Tuvimos la Libertadora, tuvimos el Proceso... Ya no querés ver más un milico en la vida. Yo eso lo saqué y eran todos civiles.

Oesterheld publica El Eternauta un año después del asesinato del general Valle, o sea que en su mundo simbólico aún quedaba una parte del ejército que no respondía a los intereses foráneos. Vos te fuiste a las milicias civiles.

Claro. Quizás era eso: el ala peronista. Yo prefería que fueran grupos de civiles. Y otra cosa que cambié fue situar la historia en verano; estación en la que hay muchas más ventanas abiertas con una mayor incidencia en la muerte de civiles. Eso era más dramático. Fue fascinante. Me cuesta, aún, no seguir pensando y haciendo notas de El Eternauta. Podría escribir un libro así de alto.

¿Cómo es la legalidad con la obra de un desaparecido como Oesterheld?

Su viuda y otros herederos son los receptores de esos derechos y fueron muy inteligentes en las limitaciones que le pusieron al contrato. Esa película no la puede hacer Guillermo del Toro hablada en inglés. Se tiene que filmar en Buenos Aires, en castellano y hay 10 o 12 núcleos dramáticos de la historieta que tienen que estar y una condición, que está buenísima, es que, en la película, los ciudadanos pierden. Y ahí se ahorraban el happy end de Hollywood.

acá

19.10.10

Condorito, una explicación

Sentado entre la madre y el padre esperando el Roca en Constitución, un chico de menos de 10 años leía una Condorito la semana pasada. Pensé, “mientras haya un pibe leyendo la Condorito, habrá futuro”. Después lo relativicé. Pero al tiempo me di cuenta que a lo mejor estaba en lo cierto. Después lo relativicé de vuelta. Vaya uno a saber.


Lógicamente, compré una Condorito Oro y confirmé algunas de mis sospechas.


Pepo

Uno de los ciudadanos más importantes de los 200 años de vida de Chile es seguramente René Ríos Boettiger, alias Pepo. Junto a Pablo Neruda, Salvador Allende y el Chino Ríos. Este dibujante, sobrino del presidente Juan Antonio Ríos (1942/1946), tras una carrera dedicada a la historieta política, decidió meterse con la soberanía cultural (frente al avioncito de Disney que buscaba representar a la chilenitud) y se mandó un Cóndor, chiquito, emblema de lo trasandino por excelencia. De ahí en más el “pajarraco” irá desarrollando una estética, y se irá rodeando de personajes que le darán el marco conceptual de héroe de lo lumpen.


Viñeta

Condorito eleva el universo de las temáticas de la infancia. No hay guerras, peleas, aventuras, conflictos; hay lenguaje. Lo sincrético del desarrollo, es importantísimo: tres páginas como muchísimo, casi siempre de una hoja, muchas mitades, algunos pies de página, y, por supuesto, las condoricosas, en las que todo se resuelve en una viñeta. Ese formato facilita la lectura en los pibes que tienen problemas de concentración. No hace falta entender el chiste, porque el otro quizás sí lo entendés, y si no, no hay problema, hay otro, y así. Condorito no está escrito para chicos de 10 años, las dinámicas son sociales, muchas veces para adultos, y no tienen el reparo de lo políticamente correcto. Hay borrachos (Garganta de Lata), garcas (Pepe Cortisona), lelos (Ungenio), que hablan de infidelidad, adicciones, que son ventajeros, se ríen de la religión, y un largo etcétera. Lo que sí puede englobar a todos los personajes es que en su mayoría son perdedores, pobres, y que se manejan por impulsos. Tanto es así que la única casa de material es la de los suegros de Condorito, los padres de Yayita: Doña Treme y Don Cuasi.


Espacio y tiempo

Otro acierto es la negación de lo verosímil. Desde el momento en que el personaje principal es un cóndor que habla y camina, nada puede ser normal, más cuando uno de sus mejores amigos se llama Huevoduro, y tiene el rostro blanco y ovoide. Condorito bien puede ser viejo, alemán, pirata, rico, pobrísimo, abogado, italiano, futbolista y réferi, empleado y jefe, cura y feligrés, mozo y comensal. Zanjada esa dificultad, nada es imposible.


Sin embargo detrás de esa volatilidad hay un Condorito real, un punto cero donde todo vuelve. Cuando no hay necesidad de forzar el guión hacia algún escenario, Condorito es vago, lee el diario sobre un tronco, se emborracha, es un solterón empedernido y lancero, tiene muchos amigos, un sobrino, mascotas en shuffle, pocos enemigos, es pícaro y no trabaja.


Condorito, una posibilidad

Otra genialidad de Pepo, el autor, es que (antes se daba más que en el pasteurizado Condorito actual) los personajes viven en una ciudad, Pelotillehue, que es un espacio a componer con las sucesivas revistas, cartográfico. Antepasado directo de Los Simpson, en Condorito hay personajes para cada estereotipo necesario y lugares para cada desarrollo. Y esos lugares son espacios lúdicos. Nada en Pelotillehue (la Springfield del cono sur) es tomado en serio. Ahí viene la impostergable letanía: el Bar ‘El Tufo’; el Restorán ‘El pollo farsante’; el Hotel ‘Lucho’; etcétera. Pero esos espacios físicos no se estancan, mutan todo el tiempo. Nunca el restorán ‘El Pollo Farsante’ es igual al anterior ‘Pollo Farsante’, por ejemplo. A veces es de categoría, a veces, una fonda, a veces el mozo es maitre, y a veces el maitre es mozo. A veces es Condorito quien le sirve al Saco de Plomo, y a veces es el “Plumífero” quien le lleva la carta a Pepe Cortisona. Lo único que no varía es el pelo en la sopa.


Buenas Peras es Shelbyville

Volviendo al espacio lúdico, quizás el gran imán a favor de la lectura infantil es la cantidad de lemas y objetos que secundan la escena. Ya sea la parodia publicitaria (Jabón Sussio ‘No lava’; Tome ‘Pin’ y Haga ‘Pun’; El Hocicón ‘Diario pobre pero honrado’) o el universo paralelo en tensión (futbolistas en los cuadros que patean una pelota que se sale del marco -en la otra viñeta el mismo tipo trata de recuperarla-, o los clásicos chabones adentro de los buzones, los cocodrilos que babean, los sonámbulos con velas, o los cocodrilos sonámbulos con velas adentro de los buzones). Siempre detrás de los diálogos pasan cosas raras: las paredes con esa humedad verde asquerosa, las alcantarillas sin tapa y las tranqueras y paredones con grafitis. Existe una paleta de colores única que representa también a Condorito.


(Hay una historia genial detrás del sempiterno grafiti “Muerte al Roto Quezada”. Cuenta la leyenda que Pepo y su mujer fueron a comer a un lugar y por desgracia a la dama le robaron la cartera. Pepo mandó a llamar al encargado, el tal Quezada, que le dijo que “el hurto” sudedió por gente como ellos, que no debían salir a comer afuera. Desde ese momento, Pepo se vengó desde el background de sus tiras con tanta insistencia que Quezada se hizo pasar por muerto, después de décadas de escarnio semipúblico, para que no lo jodan más. Cuando Pepo se enteró del ardid, volvió recargado a la lapidación. Las hijas de Quezada finalmente le pidieron encarecidamente por carta al dibujante que no inste más a matar a su padre. Todo esto despareció de la historieta cuando se homogeneizó para conquistar nuevos mercados, como el vicio de Condorito por el cigarrillo y los coloquialismos.)


¡Plop!

Pasan los años y las Condorito, con sus ¡Plop! y sus ¡Exijo una explicación!, siguen vendiéndose en los kioscos de diarios de la mitad del cono sur. Pocas historietas han logrado a través de los años algo tan trascendente.


Siempre por fuera de los homenajes y los reconocimientos.


Porque Condorito es incómodo, no trasmite valores, no persigue la canonización de un arte, no tiene un héroe en su núcleo, ni buenos modales, ni un dibujo virtuoso, ni nada de lo que naturalmente se resaltaría de un producto cultural.


Pero nada de todo eso importará demasiado mientras haya un chico con una Condorito en la mano, leyendo un chiste de Condorito en el que esté dibujado un pibe leyendo una Condorito, en la que esté dibujado un pibe leyendo una Condorito, en la que esté dibujado un pibe leyendo una Condorito, y así, ad infinitum.

13.4.10

sueñero

Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.
Cita re originial de Karl Marx. El 18 brumario de Luis Bonaparte, 1851-52.



Se acaba de (re)editar El Sueñero; la historieta completa del maestro Enrique Breccia, una de las pocas obras de arte de la cultura peronista.

Una muestra:




¡Se marean!

Pocas veces una reedición fue tan oportuna en terminos históricos: ¡los ghori-lhas
han vuelto!



En realidad nunca se fueron; lo que volvió fue el peronismo, manejala.

23.2.10

parés

Siguiendo con este aclamado espacio de divulgación del decimonoveno arte, pongo a vuestra consideracion el trabajo del compañero Diego Parés, "kirchnerista de la segunda hora".


19.2.10

vivar es el campo, nacional y popular


Además de Dora, Minaverry tiene otros proyectos. (…) Se trata de una adaptación a cuadritos de la historia de la FM del Bajo Flores. Habitante de Flores, pero siempre preocupándose de aclarar que más del lado de Eva Perón que de Rivadavia, Ignacio recuerda que siempre le dijeron que si iba por Cobo, no tenía que doblar por Camilo Torres. “Pero tanto te lo dicen, que a uno le agarra curiosidad.” Esa curiosidad devino admiración cuando cayó en sus manos el libro con el que la FM contó su historia. Y en una marcha por la Ley de Radiodifusión vio que había una bandera, y se acercó. Así terminó adaptando a la historia la mitad de ese libro, que se reeditará el año que viene, cuando la radio cunpla 15 años de historia. “Ese libro me rompió la cabeza, me cambió la forma de pensar con respecto a la gente que vive en la villa”, cuenta Ignacio, que cuando cuenta la investigación que hizo hasta terminar de dar forma la historia de Dora, siempre agrega que el último paso fue hacerse peronista. Algo que, en los dibujantes de su generación, bien puede ser una rareza. “Pero eso es porque crecimos con el menemismo, y si no te preocupás por tener una ideología, la reacción clásica es la de la antipolítica, la del pedestal moral desde donde todo político es corrupto y la lucha de clases no existe más.” (…) Y también seguramente por eso es que en una historieta donde su joven protagonista llega a la Argentina para cazar nazis, terminará –toda una rareza– simpatizando con el peronismo. “Pero es que Dora es joven, y no entiende muy bien lo que pasa. Pero cuando se entera la ridícula prohibición del peronismo, no puede menos que simpatizar. Es el deber de cualquier joven ir en contra de algo así”, dice muy seguro Minaverry (…).


Fragmento de una genial nota de Martín Pérez a Minaverry, en Radar, Página|12.

Y mientras el compañero Minaverry se hace peronista, el trosco de Ernán se hace... ¡vegano!

Tremendo cómo cambia la gente.



Les dejo mi crítica a Dora, que saliera hace unos meses en Ni a palos.

20.874

De entre todas las buenas sorpresas que mes a mes entrega la revista Fierro, una de las historietas más cerraditas sobre sí fue la que trazó el talentoso Minaverry. El dibujante recobró en dos etapas la vida de Dora, la protagonista. La primera, 20.874, cuenta la historia de Dora en una burocrática Alemania post nazi; la segunda, Rat Line, trascurre en un pueblito inexistente (o no) de La Pampa, Vivar, creo recordar. Viene a la Argentina, Dora, persiguiendo oficiales nazis ocultos en lo inabarcable, como agente infiltrada. Pero lo mejor de la historia es de qué manera Minaverry plasma la continuidad del relato mediante muchos dibujos y pocas palabras, deteniéndose en objetos preciosos, de corte racionalista, artefactos viejos y bellos. En Vivar, en cambio, posa su atención en fachadas y aislados dispositivos, tecnológicos y no tanto, de otras décadas, que cortan el agreste infinito del interior pampeano o bonaerense. Todo eso será publicado en dos libros de Común, la editorial de Liniers. Próxima estación: mesita ratona.


26.1.10

magneto




Magneto ha sido el principal antagonista de los X Men desde el primer momento. Ha liderado numerosos equipos en su contra, incluyendo la Brotherhood of Mutants y los Acólitos. Es el padre de Quicksilver, la Bruja Escarlata y Polaris.

Es conocido como uno de los mutantes más poderosos de Marvel Comics, contando con la habilidad de controlar el magnetismo. Además, es uno de los personajes más complejos moralmente.

Las caracterizaciones de Magneto han variado a través de los años, desde un supervillano hasta un antihéroe hasta incluso un héroe, sin embargo, es mostrado como un militante inflexible y comprometido en actos de terrorismo siempre que sintiera que fuera por el bien de los mutantes.

Si bien sus acciones militantes lo han hecho impopular entre los humanos, muchos mutantes han llegado a verlo como su salvador; en cierto punto, cuando fue asumido por muerto, fue perfilado como un mártir, con la frase "Magneto tenía razón" popularizándose entre la comunidad mutante.

Fuente: Wikipedia.

28.1.09

pilchas gauchas

Hace exactamente un año atrás —aunque quizás no sea exactamente— compré para paliar otra larga excursión en el 36 el librillo de historietas Humor Etíliko de El Bruno. Desde ahí lo seguí en su blog, disfrute sus figuritas ararkoinfantiles y su talento importante. Hoy publicó esta genialidad, pobre Sole.

pg08-low - Share on Ovi


Ya que estamos comparto con ustedes Lo peor de lo peor, también.