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18.3.11

vendrán días

El último noviembre finalmente iba a volver a Buenos Aires Manolo García, tras su pequeño ND Ateneo de agosto de 2007. Pero se pospuso para febrero.

@laninasanta había comprado las entradas.

También, una pena, qué cagada, se terminó cancelando la fecha de 2011. Sus fans argentinos quedamos huérfanos de ese artista genial, que revitaliza el género de cantautor en nuestro idioma. Obviamente nos devolvieron el valor de los tickets.

Grata fue la sorpresa que recibimos días después: como bonificación a nuestro cariño, Manolo había decidido mandar a cada aficionado una encomienda con sus 4 discos solistas, 1 disco edición especial compilado de luxe y una copia de una de sus pinturas autografiada de puño y letra.

Este semana llegó, acá está el paquete.



El gesto habla del hombre que es: no es probable la obra sensible en un artista sin sensibilidad.

Algún día vendrá.

Mientas tanto, los dejo con vendrán días.


Vendrán días en que el peso
que hoy te abruma se hará liviano.
Vendrán idas en que ese peso
ya no será carga sino bagaje.

Vendrán días, han de venir.
Porque un alma que alberga sentimientos viles no brilla
y un alma sin brillo
es un tiempo marchito para quien lo soporta.

Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire.
Que hoy necesito besar otros labios
creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en negra noche que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos,
en otros rostros buscarte.

Llega el tiempo que en tu campo amado
plantaras pensamientos.
Junto al pozo de tu huerta enjambres de madreselva.
Y esa calma, esa calma te ha de ayudar.
Porque un alma que mora en la sala de los pasos perdidos
es la furia vencida, cáscara vacía de un dolor exacto.

Déjame beber de ti en los labios de mujer extraña,
que hoy necesito el calor de unos brazos
que apaguen mi vana esperanza.
Déjame desnudo de recuerdos. No los necesito.
Que hoy necesito buscarte sin miedos
en otros rostros buscarte.

Dame un lenguaje sin palabras para abrigarme
que tengo frío.
Dame besos y caricias olorosas y descalzas,
dame un mundo sin palabras que yo respire
porque me ahogo.
Dame besos y caricias sinceras o mercenarias.

Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire,
que hoy necesito besar otros labios
creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en negra noche que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos,
en otros rostros buscarte.
Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire.

21.8.10

por respirar




Por respirar, por confiar de nuevo y volver a creer.
Por confiar, por respirar serena y saber esperar.
Renacerás. Será un regalo de tu propia fe.
Tu propia cuna la que has de mecer cantando en la alborada.
Renacerás. Si no te empeñas en querer sufrir.
Precioso tiempo tu vida ha de ser, preciosa perla rara.
Por respirar, por confiar de nuevo y volver a creer.
Por confiar, por respirar serena y saber esperar.
Hay un cielo ahí afuera
con sus planetas visibles colgando.
Hay un mundo visible
como un decorado de feria.
Y una montaña de vidas
que con respirar ya se conformaría.
Y el toro negro de Osborne recortado sobre el horizonte
es una sombra negra.
Por respirar, por confiar de nuevo y volver a creer.
Por respirar, por respirar serena y saber esperar.
Como se cruzan las carreteras
para después volver a separarse,
se cruzaron tu vida y la mía;
dardos hacia la diana de nuestra lotería.
¿Por qué se cruzan las vidas que se tocan
y luego vuelven a separarse?
Un filón de suertes que se mezclan.
Alquimia en el laboratorio Kosmos del doctor Noestamossolos.
Por respirar, por confiar de nuevo y volver a creer.
Por confiar, por respirar serena y saber esperar.
Renacerás. si no te empeñas en querer sufrir.
Precioso tiempo tu vida ha de ser, preciosa perla rara.
Por respirar, por confiar de nuevo y volver a creer.
Por confiar, por respirar serena y saber esperar

29.7.08

saldremos a la lluvia

Este es un mes muy bueno para mí porque desde España llegan nuevos discos de tres de mis artistas favoritos de ese país. Estopa, Amaral y el gran Manolo García. El de Amaral es doble y es más de lo mismo, lo que no está muy bien, y el de Estopa, en cambio, es más de lo mismo, ¡lo que es genial! Pero no vamos a hablar de nada de todo eso porque Manolo me agarra el conjunto de músculos y huesos tejidos que con azar me conforma y me levita y me arroja contra la pared más lejana de las 4 que me circundan del sitio en el que me encuentro, fuertemente, hasta romperme algunos huesos, distenderme músculos motrices y destejerme de manera sutil lo que el azar logró con millones de años de evolución articular.

Manolo nos entrega un disco llamado Saldremos a la lluvia. Un nombre muy hermoso para un poeta único, y fértil, dándose a conocer, abriendo una puerta. Manolo de alguna manera revisita los tres discos anteriores, que son los tres solistas, y los tres grandiosos. Siguiendo con ese uso de la palabra apropiada y renacida tan suyo. Vuelven las metáforas naturalistas que Darwin hubiera admirado. Musicalmente sigue con la tónica árabe-flamenco-ibérico-rock-pop que sintetizó en el disco anterior más alguna que otra canción descarnada de medioambiente que me gusta nada, a título personal.

La primera canción, homóloga del disco, dice No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores: tenemos velas. Fiel a su espíritu de marinero ad-hoc. Y recuerda al Heavy-Re-Jodido cuando dice Si quiero ando descalzo sobre mi propia conciencia, en Me he sentado a esperar.

Quizás una de las canciones más bellas es Los cítricos amantes, que trascribiremos casi completa. Empieza con esta frase: Tuve un amor, ya tendré otros, y sigue, pero hoy el manjar cubre mis horas, que no es propio de varón el llanto roto, tan grande es el mundo con sus cuatro puntas. A la pucha. Tuve un amor, o eso creía. (…) Derribar, error a error, nuestro logro, me costo improbo esfuerzo, y tiempo, y toda la tontería que fui capaz de reunir -que no fue poca-. (…) Necio yo, creía que naranja enamorada es media esfera de otra esfera a medias. Y aunque tarde, descubrí que el arte existe. Y que consiste en que los cítricos amantes se desplacen más o menos a un tiempo. Pues sé que los binomios son cambiantes, unidades dos complejas y mutantes. Y el mundo aunque no me ames no para de ofrecerse tan lleno de sorpresas. Tan lleno de posibles y de retos. Tan lleno de rincones que husmear. Y con tantas mujeres lindas. Tan llenas de rincones y secretos. Tuve un amor, o eso creía (…)

Unas canciones más adelante, A lo lejos el río, Manolo describe un paisaje de esta manera: A lo lejos el río es una cinta -preciosa cinta de mercería. Agosto y este río, que me acerca a un año más por un camino bordeado de huertas. A lo lejos el río -preciosa cinta- que custodia sus olmos de plata en hebras.

El disco es bien precioso, aunque no sorprende desde lo musical, de todas maneras, para despedirme, haré la enésima venta infructuosa de Manuel García-García Pérez : un tributo a la Argentina.

En un post anterior respecto a su show en el ND Ateneo dije, que había contado Manolo, que él había venido a la Argentina varias veces antes, pero no a tocar, y contó que fue a Tigre y que no oyó pajaritos y que estaba consternada con la ausencia de pajaritos en el mundo. Entones, como es lógico con estos pergaminos, no hizo como otros cantantes españoles canciones de amor a Buenos Aires (Llega, llego soledad, Alejandro Sanz; Con la frente marchita, Joaquín Sabina; Buenos Aires 2001, Ismael Serrano). Manolo le dedica una canción a Río Negro (!). Nos salió un artista federal y naturalista: como Urquiza. Leamos entonces sus inquietos adjetivos y sus cultos sustantivos, con el necesario desasne de la Real Academia.

He visto la provincia de Río Negro reflejada en tu mirada de áreas lacustres. He visto el vuelo de la sombra blanca, cadena que amarra al viajero que no quiere regresar. Pastor patagónico que fue tu abuelo vasco. He tocado tu pelo de pastizales. He tomado tus manos de un cobrizo coirón. Colgado de vellones de lana y ovejas, pámpanos temblores sobre campos dorados, en la tarde ventosa y suave de tu tierra. Como espuma en las crestas de unas olas terreras rielando en tu mar de hierba pampera.

Uh, ya voy. Uh, aquí estoy.

Tras el regreso me veo aterido de nostalgia en esta imposible carretera. Bajo el humo privado de las mil chimeneas del gran polígono que anuncia la ciudad. A velocidad infernal nos desplazamos sobre máquinas con ruedas -y no me acostumbro- para confluir como plaga de langostas a los mismos lugares, a las mismas horas. Así que voy sintiendo que aquí malgasto la vida, que ya sólo quiero tener entre mis manos las tuyas de aquel cobrizo coirón.

Uh, ya voy. Uh, aquí estoy.


Colgado de vellones de lana y ovejas, blanquecinos temblores, sobre campos dorados en la tarde ventosa y suave de la tierra. Como espuma en las crestas de unas olas eternas rielando en un mar de hierba pampera.

Uh, ya voy. Uh, aquí estoy.

Lacustre. (Del lat. lacus, lago, con la t. de palustre).

1. adj. Perteneciente o relativo a los lagos. 2. adj. Que habita, está o se realiza en un lago o en sus orillas.3. adj. Semejante a un lago.

Vellón. (Del lat. vellus).

1. m. Conjunto de la lana de un carnero u oveja que se esquila. 2. m. zalea (cuero curtido de oveja o carnero con su lana). 3. m. Vedija o guedeja de lana.

Coirón.

1. m. O Arg. y Chile. Planta xerófila, de la familia de las Gramíneas, que alcanza los 50 cm de altura, de hojas, duras y punzantes, de color verde amarillento. Se emplea para techar chozas y constituye un importante recurso forrajero.

Rielar. (Del lat. *refilāre, de fīlum).

1. intr. Vibrar, temblar.2. intr. poét. Brillar con luz trémula.


Si convencí a alguien de algo, y parafraseando a Cinzéu y Grismar, acá se puede salir a la lluvia.

30.4.08

cádiz se bebe el sol

En un carnaval, Cádiz de la chirigota, de manos que buscan el amor en gotas de mistela. Sobre las caderas de la noche marinera, al titilante brillo del vals del oleaje. En la ensenada azul donde mi amada espera, que amurada a la espuma, de gozo reverbera. Serena barca en la que rema mi reina. Reina de mares, de las finas dagas. Serena barca en la que reina mi amada, que brilla Cádiz de mimbre y damajuanas.

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Hay lugares en el mundo, ciudades, excepcionales, que me gustaría visitar. Desde la inquietud me llaman la atención las ciudades más que los accidentes naturales -por llamarlos de alguna manera-; me interesa más lo que el hombre levantó de la nada que una isla all inclusive en el Pacífico. Y de estas, las grandes ciudades, los monstruos, son los que más me gustan. México DF se me hace fenomenal; San Pablo lo vi desde el aeropuerto y me paralicé; Nueva York es uno de los pocos lugares de Estados Unidos al que viajaría contento; Madrid me persuade; Reykiavik es el sitio en el que voy a vivir cuando aprenda a vivir –apropósito les recomiendo esta crónica sin desperdicio de la capital islandesa-.

No conozco casi ningún país, no viajé mucho. Si tuviese plata y tiempo, iría, sin dudar, a Cádiz.

Fue en un carnaval de ese Cádiz chico, azar de siemprevivas, espejo de alondras en sus cielos. Y patria, ese lugar donde el espíritu apacenta entre sueños engarzados en fenicias anclas, o pueblos marineros. O en un paisaje azul de pájaros y oteros. Serena barca en la que rema mi amada, reina de mares de las finas dagas. Serena barca en la que reina mi amada. Santa María, puerto de lindas damas.

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Las frases, cuándo no, son de una canción de Manolo García, que retrata con pulso de poeta algunas de estas ensoñaciones de Cadi, es decir, la ciudad “en pie” más antigua de occidente, quiero decir, lo más viejo que nos da el tiro de la historia que se mantiene latente. Se ubica al sur de España. Es una ciudad insular –un tómbolo- comunicada con un corredor de sedimentos, no con la península ibérica, sino, con otra ciudad, San Fernando, de la que Manolo también nos habla, pero que no me adentraré en esta oportunidad. Cádiz no sólo son las capas de sedimentos minerales que la conformaron sino, lo más interesante, sedimentos culturales de las más variadas y pujantes civilizaciones de la antigüedad. Hace 3.100 años el pueblo marinero y mercantil más famoso, el fenicio, hizo de Cádiz un sitio de paso y las anclas de sus barcos la engarzaron hacia posteridad. Más adelante los romanos tomarían el territorio, hasta la avanzada árabe, que cubriría la España toda.

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Pasaron fenicios, romanos y árabes. Y así las cosas mezquitas, catedrales, iglesias menores y un sueño de ultramar –entre el Atlántico y el Mediterráneo- convergieron en esta ciudad de fábula, mítica, famosa por sus carnavales, por sus pescados, por su variedad de pájaros, y por su latido cultural. Cádiz es una ciudad andaluza, y como tal, el flamenco y sus variaciones se encuentran representados en tierras gaditanas –originalmente, en latín, Cádiz era conocida como Gades-. Alegrías, tangos, tanguillos y bulerías, entre las macetas, silban en Cádiz.

Entre sus artistas contemporáneos más importantes se cuenta a la exquisita cantaora Niña Pastori. Alejandro Sanz, por su parte, fue criado por ahí, frente al continente negro, al sur del no tan sur. Juntos hicieron una semblanza fantástica de esta ciudad, Cádiz, en la que Alejandro demuestra que sería un músico de ligas mayores si se tomase en serio y en dónde la Niña se luce en ese decir melancólico tan suyo.

Se llama Cái, se las presento.

boomp3.com

Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi Cái
Cái, que se despierta por la mañana
Me llena el cielo de gaditanas, Cái.

Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi Cái
Cái, que se despierta por la mañana
Me llena el cielo de gaditanas

Las niñas bailan envueltas en lunas
Con sus vestidos bordaos de espuma
Ay, Cái

Cuándo podré regresá a encerrarme
Contigo en un patio
Dejar que el viento entre las macetas
Silbe por tangos

Por fin veré a mi gente
Por fin me veré
Cái del mentidero
Muero por él,
yo quiero volver

Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi Cái

Y pa nosotros dos
Tengo a mi Cái, con perdón
Ay, de los que se preguntan
Qué es lo que tiene ese rincón,

Niña,
Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena

Cái, cuando tú no estás
De qué me vale amar el mar, mi Cái
Cái, cuando anochece
Que tú te duermes, que yo te miro
Y a ti te pierde, ay Cái

Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena

7.4.08

la hispanidad al palo

Y el toro negro de Osborne recortado sobre el horizonte
es una sombra negra.

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Toro de Osborne dice Manolo García en su legendaria canción Por respirar -esa de: y una montaña de vidas que con respirar ya se conformaría.

La venía cantando con fruición, con animosidad refleja, con particular emoción, cuando me dije para mí “ese toro negro de Osborne no será ese toro negro que aparece como la iconografía más perfecta de la hispanidad al palo”.

Dicho y hecho, el toro negro de Osborne, joya nunca Ozzy, es el troquelado que representa lo ibérico por antonomasia, tanto es así que las provincias separatistas se la agarran contra el pobre señor toro cada vez que se pasa de la raya Rodríguez Zapatero con las retenciones no coparticipables. Pidiendo un país más federal, o ser un país, vasco, valenciano o catalán, sin más.

¡Qué sinfín de recuerdos nos trae a la memoria el bravío toro negro! ¡Oh, silueta eterna de la consuetudinaria figura del hispánico machazo! ¡Como un gringo de las chacras! ¡Casi, cuasi, mafioso! Quién no recuerda –quizás los que no la hayan visto- a un Javier Bardem jovencísimo, pasado de hormonas, con unos pantalones por las mamas, el bulto bien apretado, corriendo un chanchito, en Jamón Jamón, mítica película franco-germana, y posteriormente, violándose a Penélope Cruz, debajo del toro de Osborne, recortado sobre el horizonte: es una sombra negra.

Parece ser –es, mejor dicho- que el toro era el logotipo de una empresa decimonónica de Brandy española súper copante llamada Osborne, un buen día franquista que pasó se les dio a los muchachos de la empresa de poblar las carreteras interestatales con estos toros esquivos, epa, toro, tranquilo.

Y un buen día el ayuntamiento de algún sitio de Andalucía prohibió poner carteles en las rutas, así que retiraron al mamífero animal. Pero unos metros más allá lo volvieron a edificar mucho más grande para que se vea a lo lejos. Volvieron a prohibir años después todo tipo de cartelería rutera, y ahí la hispanidad al palo se fue de mambo y se movilizó con sus cacerolas y armaron tal batahola que finalmente los funcionarios públicos permitieron que estos amables cartelotes queden como símbolo de la España grande que Franco y Aznar soñaron. Actualmente hay cerca de 90 toros en toda España y son considerados el representamen más sólido de la idiosincracia de la península más famosa tras la de Valdés.

Proporción de verdad de la crónica: 66,7 por ciento.
Proporción de exageración de la crónica: 20,2 por ciento.
Proporción de mentira de la crónica: X por ciento.
X= 100,00 – 66,7 – 20,2.

27.3.08

como en la fotografía, inmóvil soy

Hay un cielo ahí afuera
con sus planetas visibles colgando.
Hay un mundo visible
como un decorado de feria.
Y una montaña de vidas
que con respirar ya se conformaría.

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¿Qué me está pasando que el país se convulsiona y el post más próximo al techo de mi blog sutura frivolidad? Ya no sé si es que mi pecho late cual mecánico ingenio, o está averiado. Hasta los apolíticos de siempre en estos días azuzan banderas y consignas con significantes vacíos. Supongo que no tengo nada que decir, que todo ya lo dijo alguien. Entre tanta tontería vista, dicha y mediatizada me alegra gratamente que un altísimo porcentaje de los blogs que frecuento en ronda, los que me gustan, más allá de que nadie sea kirchnerista, o pocos, o algunos no lo sepan aún, tienen una conciencia crítica y una mirada propia alejada del discurso que buscan homogeneizar los canales de noticias. El olvido sesteando a la brisa de un pino. Andrés Calamaro ayer ganó el Gardel de oro y tomé algunos apuntes. El Gardel es la celebración de la Industria de la música. La música editada es una industria como cualquier otra. Como la agricultura. O la Ganadería. Y Capif es una corporación como cualquier otra. Con sus cosas malas y sus personas que la habitan, con sus miserias y sus genialidades. Y Andrés ayer hizo una defensa de la industria cuando dijo que por la piratería le retienen más que un 44 por ciento y que nadie caceroleó sus teflones por la cultura. Esa clase media. Y además se quejó de las dádivas de los ringtones, que los artistas no quieren que el negocio dispare su tiro por el lado menos valioso de la música. Por ejemplo, ayer Patito Feo, Ideas del Sur, fue la gran premiada de la noche. Quedaba muy mal darle el Gardel de oro a Patito. Fue políticamente correcto dárselo de vuelta a Andrés. Pero a no dudar que la industria le interesa más Patito que, por ejemplo, Árbol o Abel Pintos. Caminábamos y el fogón del verano engullía nuestro asombro por obstinarnos en lo imposible. Cuando hice zapping y caí en la entrega de los premios lo primero que vi fue a la Sole con Los Nocheros y el Chaqueño Palavecino cantando juntos algunas canciones. El folklore tenía cinco artistas de primera en las nominaciones mientras que el tango electrónico se inventó como terna a sólo fin de que pudiese ganar el gran Santaolalla el Gardel por Bajo Fondo. La cosa es que la Sole con su voz ensombrecía a los cinco chongos de tierra adentro. Qué mina. Me encanta la Sole, tiene una fuerza, un carisma, un humor, una sencillez y una capacidad de empatía inconmensurable. No por nada es la artista más vendedora de los últimos años en la Argentina. El primero y el segundo discos sumados ya van para los 2 millones de copias. Aléjate espejismo del amor eterno, sólo eres literaria veleidad. Ni al peregrino das posada, ni al sediento agua, ni al que ansía saber muestras la verdad. Para la industria Dante es rock y por ser rock perdió; Emmanuel, por su parte, es pop, y por se pop ganó. Para otros, la derrota fue mucha: Catupecu Machu se esforzó en sonar virtuoso y original con esas canciones que no guardan lógica musical alguna y sólo logró que le salga algo esforzado. Y quedó claro hasta en que Hilda Lizarazu con una formación más clásica que programa de chimentos emociona más que tan despreciable ser y su banda. El arte, lo discutía hace unos días, es más capacidad de emocionar que virtuosismo, para mí. Porque un alma que alberga sentimientos viles no brilla. La música funcional, la cortina de la entrega de premios, pago 10 a 1 que es de Lito Vitale, quiero decir esa persona que lo único que hizo en su vida con un mímino de buen gusto es el paroxismo de la azarosidad: un hijo, su hija, Emme. Y creo que tiene que ver más la Condomí en eso; es la genética, estúpido. Está claro que Cerati tiene una sensualidad enorme, pero es mejor ser sexy y barrigón, porque no hay con qué darle a la Lengua Popular.

Las cursivas son frases sueltas del disco Nunca el tiempo es perdido del poeta español Manolo García. Porque un alma que mora en la sala de los pasos perdidos es la furia vencida, cáscara vacía de un dolor exacto.

28.12.07

nat´s kings top 2007

10 - Twango Damián Szifrón
No hizo nada nuevo este año, pero, como el ranking es subjetivo, porque es mío, Szifrón me ganó este escaño, por su genialidad. Estamos ante un genio. Un tipo que no tiene límites, no tiene techo. Acaban de editarle Los Simuladores en DVD y estimo que será un suceso de ventas. El otro día vi un capítulo de Hermanos y Detectives que no había visto antes, es uno donde hay un crimen en una obra de teatro, lo que hace Damián con este capítulo es borgeano. Pero además me gusta como estructura la historia, tiene humor, comedia, drama, thriller, llanto, ideología, bajada de línea, amor; todo. Me mató que al final, cuando finalmente descubren al asesino, que es un actor de esa obra de teatro, sale corriendo y quiere robarse un taxi para huir. El taxista le pega al asesino con un matafuego y lo voltea y después le sigue pegando patadas al grito de “hay que matarlos a todos”. Un parlamento fugaz de Rodrigo de la Serna dice “Detenelo por tentativa de homicidio”. El capítulo siguió, los policías cumplieron con su deber progresista y garantista. Cuando se puedan comprar niños para uso personal me voy a comprar a Rodrigo Noya.

09 - TwangoMax Aguirre
Cuando de casualidad me compré Los Resortes Simbólicos, un librito de historietas autobiográficas de Max Aguirre, no le había puesto demasiada expectativa. Tanto fue así que lo compré y lo dejé sin leer un tiempo largo, olvidado en un estante. Me deslumbró su talento, su humor, su mirada, su sensibilidad. Después seguí en su blog las nuevas aventuras y recapitulé las que no habían sido editadas. Ayer me enteré que desde ayer tiene una tira diaria en La Nación. ¡Qué bárbaro! ¡Cuánta justicia! Lástima que no se lo puede seguir en la versión online.

08 - TwangoAndrés Calamaro
Editó La lengua popular, llenó el club Ciudad de Buenos Aires, metió 10 canciones nuevas en el cancionero nacional. Tuvo a Charo. Y se convirtió -ya sin lugar a dudas- en el músico más importante de la Argentina. Punto.

07 - TwangoMariano Peluffo
Empezaba el año y Gran Hermano lo ocupaba todo, y Peluffo ocupaba todo Gran Hermano. Se descubrió como conductor todo terreno, simpático, ocurrente, hábil. Se ganó un programa propio. Le puede hablar de igual a igual a Osito y a Jorge Dorio. Es el yerno perfecto. En esos debates nocturnos cuando le pedían que estire le daba lo mismo discutir sobre si Marianela estaba gorda o contar una anécdota del día anterior en la que unos productores españoles vinieron a visitar a Telefé y se pusieron en pedo almorzando a metros de los estudios de Martínez. Se fue al pasto y volvió.

06 - Twango Pity Álvarez
Este año fue el año de Pity, sin hacer nada nuevo, salvo levantarle el rating a cuanto programa se emitió con su don de ser. La canción de Roberto Gómez Bolaño entró como por un tubo en el inconciente colectivo de la comunidad argentina. Es querido por los niños, amado por los jóvenes, respetado por sus pares, cuidado por las abuelas y amadrinado por las madres. Morirá joven, dios no lo quiera, y será mito, y, se sabe, el mito es como el fuego, una vez que se encendió el viento sólo logra avivarlo.

05 - Twango Manolo García
No hace nada nuevo desde hace 5 años pero vino a la Argentina, y eso le alcanza a mi subjetividad para darle este escalón quinto. Manuel García García Pérez, el poeta de la socialdemocracia moderada (?) paseó por unas horas su talento, su carisma y sus hermosas melodías por Buenos Aires. Y editó su primer disco en la Argentina. Y una montaña de vidas que con respirar ya se conformarían.

04 - Twango Hugo Chávez
Qué no hizo el bolivariano en jefe este año. Perdió la reelección indefinida; compró bonos de la deuda argentina; apoyó candidatos de acá, allá y todas partes; se reunió con el presidente iraní; intermedió para liberar secuestrados de la FARC; impulsó el Banco del Sur; mandó valijas con petrodólares; llamó a Bush Míster Danger; fue la primera imagen de la no-muerte de Fidel Castro; no se cayó cuando el rey de España le pidió que se calle; y muchas cosas más que me olvidé.

03 - Twango Juan Sasturain
Este año hizo de todo también Juan. Primero se hizo conocido. Mostró su cara. Su cara es la imagen de la amistad. No lo conozco pero apuesto a que es un tipazo (?). Editó la revista Fierro nuevamente. Lanzó una colección de libros por Página/12. Hizo los cortos de divulgación literaria Ver para Leer por Telefé. Editó Los Galochas con dibujos de Liniers. Sos grande Sasturain.

02 - Twango Juan Román Riquelme
Cómo los héroes épicos se repuso de la incomprensión de la mitad de un país que depositaba en él todos sus males, apoyado en la otra mitad que, por el contrario, confiaba en que comprendía la suma de todos los bienes -inclusive, en el activo, los rodados, inmuebles y muebles y útiles (chiste para bachilleres, ¡qué palabra bachiller!)-. Un lujo de declaraciones, como un rosario de palabras dichas, Román esparció por todos lados. A quién quisiera oírlo. Calló a todo el mundo con su juego, sacó campeón solito su alma a Boca de la Libertadores. Se inventó goleador. Se eternizó estratega. Su sonrisa me hace feliz. Cuando te reís y abrazás un compañero me traportás a las puertas del oráculo de la sabiduría del ser humano.

01 - Twango Cristina Fernández
La que no va a ser la garante de la rentabilidad de los empresarios emocionó con un discurso sólido en su asunción como presidenta, sembrando inteligencia. Puso a los comunicadores a repetir las expresiones que imprimió en su discurso. Primero dijo que ella admiraba a la Evita del puño crispado y a partir de ahí todo el mundo empezó a usar la palabra crispado en todas sus variables. Después llamó a sus compañeras de género, e impuso el uso de género en todos los géneros. Porque los argentinos nos merecemos otro relato, dijo, y el relato mediático empezó a repetir relato y con ello empezó a imponer ese otro relato que los argentinos nos merecemos. Además de estos juegos de palabras le dio a quien quisiera ilusionarse, la posibilidad de la esperanza, y eso vale el puesto número uno de mi lista.

3.8.07

para que no se duerman mis sentidos

holas

Háblame (…) de Cártago a las puertas de Roma, de la Sevilla mora, de Cádiz fenicia, de la Córdoba que abrigaba su mezquita, de Chagall o de los poetas andaluces del destierro, de por qué claveles para una revolución, de las vueltas que da la tuerca, de los amores que son prisión. En realidad vendría a ser al revés, vendría a ser que yo le pidiese a Manolo García que me hablase de estas cuestiones, que son las que él cuenta, con exquisito pulso de poeta, de esos que no hay, de esos que faltan.

Desde aquella providencial aparición de Jorge Drexler que no tuve la suerte de encontrarme con un artista en mi idioma que me sumerja en su universo de subjetividades de manera tan exquisita. Los que estaban, y están, ya venían de antes. Venían significando desde décadas atrás, incluso desde antes de mí. A Manolo no lo conocí en su totalidad hasta los meses pasados.

Ya conté la historia, no la voy a repetir. Quiero hablar de otra cosa, quiero hablar de un artista rarísimo, adictivo y único. Es español y sólo un buen español puede manejar el castellano de manera tan virtuosa, he decidido. Compré Para que no se duerman mis sentidos en Musimundo y antes de darle la primera pasada repasé las letras. No podía entender que una canción empiece así, como esta, que empieza así: Como el hombre de los hielos acechando en la negrura de un bosque de coníferas sentí, no sé por qué, congoja y soledad aquella mañana de tormenta.

Una canción que vendría a ser una inspección a si mismo, una introspección: Manolo se palpa los bolsillitos del alma y no encuentra cambio chico, una moneda para el bondi de la esperanza. Y en ese descubrimiento de sí mismo, incómodo, las metáforas van infiriendo que todo empeora a medida que pasan los minutos, con palabras naturalistas, mejor dicho, continúa: Salio el sol y fue peor. Un viento negro arremolinando las adelfas cuajaba mi ánimo espacial y me lanzaba a navegar entre aerolitos a través del ventanal con cortinajes. Estamos hablando de un hombre en la linde del bosque recostado en su melancolía, instalado como para siempre.

Las canciones de este disco se van al sur de la Iberia, con toques de oscura música popular, se van a ese Cádiz chico, ahí donde el continente europeo se africaniza hacia la tarde. Andalucía, donde se palmea por rumbas hasta a James Brown, dónde el lejano oriente se hace más cercano. Situémosnos, en un carnaval, Cádiz de la chirigota, azar de siemprevivas, espejo de alondras en sus cielos y patria, ese lugar donde el espíritu apacenta entre sueños engarzados en fenicias anclas, o pueblos marineros. Es casi un guión de Robin Wood.

Claro que además están las canciones de amor, esas lindas melodías rellenas de palabras difíciles que suenan lindas. Y de las simples que suenan mejor. Revisemos cuando Manolo confiesa previsor: Guardo una tarde de sol por si hace falta; ese es un tesoro que nadie podrá arrebatarme. Un alma insensible dirá para qué le servirá guardar una tarde de sol, poco después Manolo revela: Te guardo una tarde de sol por si la quieres; ese es un tesoro que nadie podrá arrebatarte. Es decir que Manolo guarda una tarde de sol, por si hace falta, y unos versos adelante se la obsequia a su amada, por si la quiere. Otro día que vendrá su amada debería a regalarle esa tarde de sol a él, que debiera haber guardado para semejante conmemoración de la química avanzada. Como guardó además Manolo en un bolsillo el color de la piel de una naranja. Sí, pero además, en ese bolsillo, guardó el calor de su piel, por si ella viniera.

Se sabe, un pasado roto no es nada. Al final te das cuenta de que nunca estuvo entero del todo. Avisados del tema podemos continuar con el universo del cantaor, donde su amor flota con nenúfares en un estanque de libélulas azules. El amor de su amada, en cambio, es un trío de golondrinas en un bosque de papel. El amor suyo, el que se prodigan ambos, la combustión de ambas formas de amar resultan ser hojas de té de aromas húmedos de los orientes .No está mal como para que vayan pensando en tener un hijo.

Alguno dirá, con algo suspicacia y mucho de razón, que no se puede vivir en un mundo de palabras bonitas, que el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa, como dijo Gelman, por eso, en otra canción, como buen seductor, cuenta cómo fue que logró alcanzar el amor de su doncella, y descubrimos que para que el amor sean tres golondrinas o un símil nenúfar extraviado entre libélulas antes tuvo que sucumbir a la vida diaria, el misterio del acontecimiento cotidiano. Parece ser que Manolo le dijo: Si te vienes conmigo seremos ácratas de bajo consumo. Devoradores de libros de bolsillo, literalmente. La rosca desgastada del beso de tornillo. Instalados en un tiempo variable, por hablar, no hablaremos más. Viviremos pletóricos en cincuenta metros cuadrados. Hipotecados. O realquilados. O mejor, saltando, el que pudiendo quisiera, en zig zag. Inmoderados. O moderados. O inmoderadamente moderados. O moderadamente inmoderados. O inmoderadamente inmoderados. ¡Tomá!

Así me imaginé el show al volver a casa.

manolo garcía de mentiritas

Así fue el show en la realidad real.

manolo garcía verdadero

10.5.07

manoladas

¿Cuándo será el día que los músicos argentinos escriban así?

Desde Homero Expósito que no veo tanta genialidad. Y, claro, cositas de Spinetta y cositas de Flema.

Todo esto que trascribo es de un sólo disco de Manolo García, que se llama
Arena en los bolsillos y es de 1998.

Y si la vida es un sueño, como dijo algún navegante atribulado, prefiero el trapecio para verlas venir en movimiento.

Mi triste sonrisa alzada en las ramas, en los gallardetes, en las banderolas.

Quedaba mucho por hacer: arreglar la huerta, hablar con los perros, pasear por las orillas del otoño. Quedaba mucho por hacer. Quedaba mucho.

Porque de ti volví a aprender lo necesario: aprendí a sumar lo lógico y lo incierto. A poner la mesa. Aprendí a soportar sólo lo soportable.

En los vértices del tiempo anidan los sentimientos. Hoy son pájaros de barro que quieren volar.

En los talles de las mujeres te complaces. En cuadros antiguos y en herrumbrosas llaves. En el pasar sereno del cometa. En el cajón secreto de tu armario. En la luz brillante de las olas. En el oscuro abismo en que te meces.

Mándame en un sobre tu sonrisa rota. Rápido García. Yo te la compongo. Se reparan botas, bolsos de cuero y alpargatas, canastos de mimbre, diademas de borlas. Que soy zapatero, que soy zapatero remendón.

Con nieve de nardo yo te la remiendo. Con tela del aspa de un molino viejo. Con polvo del brillo de un trozo de espejo. Con el rabo blanco de un gato perplejo.

Súbeme al monte de las siete verdades o enséñame a besar como tú sólo sabes. Llévame esta noche a San Fernando, iremos un ratito a pie y otro caminando.

Llévame a ese cine, al de las sábanas blancas. O córtame el pelo. O vamos a robar naranjas.

Te espero junto a la farola. Palmeo por rumbas a James Brown. Si puedes mejor ven sola. Si me quieres pérfido soy santo. Si angelical me quieres, la rama podrida del árbol. Volveré. Volveré cuando el gallo no quiera comer.

Léeme a Polibio en el andén y así esperamos que llegue tu tren que tanto tarda. Mejor leemos a Platón. No calla. Léeme el Lecturas que tanto nos gusta. Un paralítico tren va silbando sobre la vía trazada con tiralíneas. Al Basiti, la llanura. Un mundo plano como punta del alfiler. El viento vuela tu falda. Nos salva el altavoz del andén. Y ahora gírate y anda hacia el tren que nos separará.

Llegaré con un saco cargado de agujas. Llegaré caminando sobre un alfiler.

Mi corazón es un tam-tam. Una postal desde Idaho. Un disco viejo. Una moto disparada. Un final de mes. Un túnel sin tren. Una granada. Un corazón que se desgrana. Es un avión sobre la Pampa. Hola y adiós, hasta mañana.

4.5.07

Manuel García García Pérez


En el ND Ateneo entran sentadas 657 personas. Ayer habría alrededor de 450. Entre ellos, en su mayoría, parejas de más de 35 años –y de los cuales una importante cantidad eran españoles de nacimiento-. No hubo un solo músico entre los asistentes. Algunos críticos respetables aplaudieron bastante: Alfredo Rosso y Claudio Kleiman. También estuvieron Daniel Grinbank, Osvaldo Bazán y Wálter de Okupas. A pesar de la poca convocatoria, a Manolo García se lo notó contento: salió a hacer muchos bises (muchos), se movió con gracia, se bajó entre los concurrentes como un profeta e, incluso, enfervorizado hacia el final, se trepó al superpullman y termino A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando con un fanático loco en la punta del palco, cantando a dúo. Ese fue el saldo arbitrario del show de un músico catalán en tierras porteñas, coronado por una exquisita versión “bolero mediterránea” de Nostalgias.

Fue la primera vez que me sentí parte de un ghetto en el que me gustó estar. Porque Manolo no es elitista para nada: sólo se explica que no haya ingresado en nuestro país por una impericia de marketing. Resumiendo: nada menos que 2 de sus decenas de buenas canciones entraron alguna vez en rotación. La primera, Como un burro amarrado en la puerta del baile, de su banda de entonces, los milagrosos El último de la fila, se paseó durante algunas semanas entre el puesto 25 y el 40 del ranking Los 40 principales de FM Hit, circa 1992. La segunda, Pájaros de barro, ya como solista, de Arena en los bolsillos (1998), es más conocida por la versión que le hizo la Niña Pastori en su insólitamente exitoso Joyas prestadas.

Pájaros de barro es una de las mejores canciones que se han escrito en este idioma, está claro, y ya fue dicho antes, para que no me juzguen de oportunista. La banda atacó de sorpresa –al galope sus caballos- con dos guitarristas eléctricos, un guitarrista español (que se convertía en eléctrico de a ratos; ¡temas con tres guitarras eléctricas!); un batero (que parecía argentino: al final se tomó en cuero una lata de quilmes, todo tatuado y fumándose un pucho, donde no se podía); una violinista sensual; un tecladista talentoso, un bajo joven y un percusionista –mezcla perfecta de Omar Mollo y Joaquín Cortés- que de a ratos se le animaba al cajón flamenco.

Manolo García se llama en verdad Manuel García García Pérez. Es artista plástico, diseñador gráfico, y músico: tocó con tres bandas (Los Rápidos –con la que fue telonero de los Ramones-; Los Burros; y la mencionada El último de la fila). Hace canciones, con lo difícil que eso es, sino pregúntenle a sus homónimos Charly, Leo y Érica. Dentro de este amplio espectro que es la canción, se puede hacer reduccionismo así: una inteligente mezcla de música pop, canción flamenca, sonidos de Ceuta y Melilla –la España árabe; el Magreb europeo- y un ajustado sonido rock, que cuando da rienda suelta a sus dotes, suena a esa banda de rocanrol que España nunca tuvo.

Nunca había tocado en la Argentina. Reconoció haber venido tres veces de vacaciones. Dijo que estuvo por el Tigre y que no escuchó pajaritos y que eso es un mal que no excluye a otros países. Se mueve medio torpe en el escenario pero despierta simpatía porque disfruta lo que hace. Tiene una voz que no se puede definir con palabras: como de pito, melódica, aflamencada y única. Es, físicamente, un batido perfecto de Al Pacino y Dady Brieva. Mantiene bajísimo perfil sobre su vida privada, sin que se llegue a saber demasiado sobre sus parejas. Enjuició a Operación Triunfo por manejo irresponsable de una canción suya. Vendió de a millones cada disco que sacó, menos acá, que ni se lo edita. Yo me enteré de casualidad con un afiche de vía pública caminando por la calle que tocaba, que vi un lunes para un show que fue el jueves siguiente. Menos mal.

Update: Me olvidé de decir que sus letras son muy buenas, además, como surrealistas y llenas de imágenes raras, con animales y refranes nunca dichos por ninguna abuela.


El último de la Fila - Remando sobre el polvo

Manolo García - Pájaros de barro

30.4.07

hermana duda

Jorge Drexler tocó el mismo día que Jaime Roos, el viernes.
Drexler hizo 3 fechas en el Gran Rex; Jaime sólo un Luna Park.
No sé que significa pero seguramente nada bueno.

El jueves que viene, sin que medie publicidad entre el suceso y el público, casi por casualidad, tocará Manolo García, ex líder de El último de la fila.

Hará sólo un ND Ateneo, mientras, por ejemplo, Fabiana Cantilo, va por el cuarto.
No sé que significa pero seguramente algo malo.