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7.11.08

alegría peronista vs alergia peronista, Favio y las AFJP chilenas

La Superintendencia de Pensiones viene de informar que los fondos de pensiones de las AFP disminuyeron en 16 mil millones de dólares, desde hace un año, lo que representa casi la mitad del Presupuesto Nacional.

(…) Más que la mala administración del fondo de pensiones, la cotización adicional [las comisiones] es la razón principal por la cual este sistema no entrega pensiones dignas a la inmensa mayoría de sus afiliados. Solo se puede concebir que un robo de esta naturaleza haya podido ser aprobado por una ley, el DL 3.500, porque se aprobó por una dictadura que no admitía oposición, pero no se justifica en democracia.

En la actual reforma previsional se debió poner un tope a la cotización adicional, como la que existía en los antiguos sistemas, pero no pensaron siquiera en ello en la Comisión Marcel, ni el gobierno, ni los parlamentarios.

Poco meses antes de terminar su gobierno, el Presidente Kirchner, no solo le puso un tope a esta cotización, sino que además permitió la desafiliación del sistema. Al parecer los argentinos, no solo tienen mejores AFP y futbolistas que nosotros, sino que también mejores políticos.

Julián Alcayaga O., economista chileno

En otro orden de cosas, como todo tiene que ver con todo, dice Pancho Ibáñez, quiero dar un comentario definitivo sobre qué es ser peronista: querer ser feliz, como dice Horacio. El peronismo busca hacer feliz al pueblo, a grueso modo, por lo que 1) si se es pueblo, se es peronista; 2) si no se es pueblo, se es clase media o clase alta. Ahí tenemos dos divisiones más: si se es divertido se mira con alegria el peronismo aunque no se sea peronista y si se es un amargo se es un gorila, un antiperonista. Más o menos por ahí se dividen las aguas. Use mucho "si se es", y no lo pienso editar. Ah, si se es clase alta o nuevo rico menemista no se es divertido y por tanto se es amargo y gorila, que vendrían a ser sinónimos, y siniestros, aunque sean de derecha, vaya contradicción.

Para dar un ejemplo definitivo a eso voy a poner una caso reciente, de ayer: Leonardo Favio da un discurso en la apertura del Festival de Cine de Mar del Plata, acá Polycarpo lo subió (aunque se ve mal, vale la pena verlo), y si uno cree en el género humano y quiere ser feliz, esucha a Favio y llora y se le llena el pecho de alegría peronista, y si uno es un amargo y va por la vida criticando todo, escucha lo mismo y se le llena el pecho de alergia peronista, y se manda esta parrafada, el bochorno inaugural, en nombre "del arte", que dan ganas de ir a buscarlo con los muchachos y cantarle la marchita en la cara. Para que vea lo que es ser feliz y se le erizen los pelos.

Capaz que lo piensa, o llama a la policía.

7.4.08

la hispanidad al palo

Y el toro negro de Osborne recortado sobre el horizonte
es una sombra negra.

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Toro de Osborne dice Manolo García en su legendaria canción Por respirar -esa de: y una montaña de vidas que con respirar ya se conformaría.

La venía cantando con fruición, con animosidad refleja, con particular emoción, cuando me dije para mí “ese toro negro de Osborne no será ese toro negro que aparece como la iconografía más perfecta de la hispanidad al palo”.

Dicho y hecho, el toro negro de Osborne, joya nunca Ozzy, es el troquelado que representa lo ibérico por antonomasia, tanto es así que las provincias separatistas se la agarran contra el pobre señor toro cada vez que se pasa de la raya Rodríguez Zapatero con las retenciones no coparticipables. Pidiendo un país más federal, o ser un país, vasco, valenciano o catalán, sin más.

¡Qué sinfín de recuerdos nos trae a la memoria el bravío toro negro! ¡Oh, silueta eterna de la consuetudinaria figura del hispánico machazo! ¡Como un gringo de las chacras! ¡Casi, cuasi, mafioso! Quién no recuerda –quizás los que no la hayan visto- a un Javier Bardem jovencísimo, pasado de hormonas, con unos pantalones por las mamas, el bulto bien apretado, corriendo un chanchito, en Jamón Jamón, mítica película franco-germana, y posteriormente, violándose a Penélope Cruz, debajo del toro de Osborne, recortado sobre el horizonte: es una sombra negra.

Parece ser –es, mejor dicho- que el toro era el logotipo de una empresa decimonónica de Brandy española súper copante llamada Osborne, un buen día franquista que pasó se les dio a los muchachos de la empresa de poblar las carreteras interestatales con estos toros esquivos, epa, toro, tranquilo.

Y un buen día el ayuntamiento de algún sitio de Andalucía prohibió poner carteles en las rutas, así que retiraron al mamífero animal. Pero unos metros más allá lo volvieron a edificar mucho más grande para que se vea a lo lejos. Volvieron a prohibir años después todo tipo de cartelería rutera, y ahí la hispanidad al palo se fue de mambo y se movilizó con sus cacerolas y armaron tal batahola que finalmente los funcionarios públicos permitieron que estos amables cartelotes queden como símbolo de la España grande que Franco y Aznar soñaron. Actualmente hay cerca de 90 toros en toda España y son considerados el representamen más sólido de la idiosincracia de la península más famosa tras la de Valdés.

Proporción de verdad de la crónica: 66,7 por ciento.
Proporción de exageración de la crónica: 20,2 por ciento.
Proporción de mentira de la crónica: X por ciento.
X= 100,00 – 66,7 – 20,2.

11.2.08

como todo tiene que ver con todo

¡Sos vos mascapito!
¿Qué? ¿Te quedaste con ganas
de que te comamo' el rosquete?
¡Estás zarpado en Pancho loco!
El Negro Pablo, Okupas.
Hoy vamos a hablar sobre Pancho Ibáñez. Muchos mails llegaron en estos días pidiéndome que hable sobre Pancho Ibáñez. “Eh, Natanael, cuándo vas a hablar sobre Pancho Ibáñez.”, dijo uno, por ejemplo. Pancho Ibáñez es alguien que da para hablar, así que hablemos de Pancho Ibáñez.

Qué sabemos de Pancho Ibáñez. De Pancho Ibáñez sabemos que es locutor, sumamente serio, pero a la vez cordial y hasta puede resultar jodón, si le cabe el término, a Pancho Ibáñez.

Pancho Ibáñez tiene el aura de los tipos creíbles, todo lo que diga no sólo es verdad sino que “está probado científicamente”. Pancho Ibáñez no habla ni de fútbol, ni de política, ni de religión, porque son disciplinas donde la verdad no está probada científicamente.

Sabemos que Pancho Ibáñez estudió abogacía en Santiago de Compostela y que es el argentino que mejor saca el acento ibérico. Es un español de pura cepa gálica. Nunca estuvo acá Pancho Ibáñez. Pancho Ibáñez no existe. Pancho Ibáñez son los padres.

También sabemos que hizo un programa de radio durante mucho tiempo en Holanda, aunque no desentrañamos nunca si hablaba en holandés, español o inglés, allí. Y también sabemos que inventó la famosa frase “y como todo tiene que ver con todo…”.

Pancho Ibáñez tiene acciones en La Serenísima y parece ser que fue quien trajo la idea de hacer el Actimel, el Desafio Actimel, y –próximamente- el Plan Quinquenal Actimel. Parece ser, además, que tiene rencillas y altercados varios con María Laura Santillán para ser la cara de la compañía y que cobra 50.000 pesos en mano por comercial.

Sabemos que hizo un programa que se llamó La Aventura del Hombre y que la gente lo confunde con El Deporte y el Hombre, mítico programa de disciplinas atléticas variopintas conducido por Nicanor González del Solar. Cuenta, siempre cordial, y amigable, Pancho Ibáñez, que la gente se le acerca con ánimos dialoguistas y le dice “Eh, Pancho Ibáñez, ¿cuándo vuelve El deporte y el hombre”? Y el les dice que ojalá pronto, pero por dentro se rie como niño. Las primeras veces intentó desalentar el error de la turba esperanzada pero, finalmente, Pancho Ibáñez, renegó de aquello debido a que el error era mucho más usual que su reverso. Lo mismo debe ocurrirle a Nicanor, por el contrario.

Pancho Ibáñez tiene pinta de buen tipo, pero tanta pinta de buen tipo termina siendo dudosa para algunos extremistas del análisis de las personalidades, más afines al cinismo. Por mi parte creo que es un buen tipo sin más.

Pancho Ibáñez no sale en las revistas del corazón y debe ser el suegro perfecto que toda hija quiere para su madre divorciada, o viuda. Pancho Ibáñez ama los pájaros, la construcciones arquitectónicas clásicas, el color azul y los paseos en mateo por el rosedal.

Pancho Ibáñez está casado en primeras nupcias.

Pancho Ibáñez hizo un recordado programa de preguntas y respuestas, llamado Tiempo de Siembra, respuesta redonda. Allí, cada loquito iba con su tema y exponía y contestaba sobre ese tema muchas veces, cuánto más sabía ese loquito más plata se le daba: este el único programa que premia el conocimiento, no se cansaba de decir nuestro amigo Pancho Ibáñez, extasiado: se lo veía muy contento con el programa.

Pancho Ibáñez es un tipo que nunca se equivoca, sin embargo en un programa que se llamaba La Centuria, cuando hacía copetes, parecía copeteado. Uno de esos programas de furcios que ya no están como, Parece que no, pero como los otros, nosotros, también nos equivocamos, mostraban cuando Pancho Ibáñez se equivocaba y era muy sano verlo humano. Laura Oliva humanizó a Pancho Ibáñez por aquellos años.

La Centuria era una cualquieriada que se mantenía más o menos digna porque la conducía Pancho Ibáñez, porque sino no tendría sentido: el hilo conductor era "el Siglo XX", y todo de lo que se habla en la tele es del Siglo XX. Al menos en esa época, que era el Siglo XX, no como ahora que estamos en el XXI. En esa época del siglo XX se hablaba, según consta en un relevamiento de Ricardo Rouvier, un 98 por ciento de cosas que sucedieron ayer o en el siglo XX.

Esto es así, la cultura de la inmediatez, la cultura de lo efímero, lo inasible, lo fugaz. La cultuta fast.

Bueno, elevado sea este homenaje a la figura épica de Pancho Ibáñez: el hombre slow.