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30.6.09

perdón por la tristeza


Siempre dije que los Kirchner no sólo son mejores que la clase política media sino que son mejores que la clase media. Con los resultados, no estoy contento, obvio, no estoy alegre, nos robaron la alegría, y claro, no le veo una salida mejor. No soy optimista. Se viene la derecha, peronista o no peronista. No se viene Sabbatella, no se viene Solanas, no se viene el Canca Gullo.

Malas noticias, se acabó la primavera kirchnerista.

No esperan 40 años de gobiernos a la derecha de los kirchner, para los que dicen que los kirchner son la derecha, incluida la izquierda que juega para la derecha. Tarde nos daremos cuenta que dentro de la política con capacidad de gobernar y con intención real de hacerlo, los kirchner son la izquierda del sistema político actual en la Argentina.

La derecha gobernando con una población atravesada de neoliberalismo, culturalmente, además.

El fin del sueño de la integración latinoamericana: o lo que es peor, Argentina como punta del iceberg de la vuelta a la economía de mercado en América Latina. Repito: nosotros, de vuelta, como traidores de América Latina. Algún día se vengarán y nos invadirán y nos cagarán matando.

Se acabó la realidad del mejor gobierno posible.

Queda el sueño de una mejor argentina, que como ideal es hermoso, pero del orden de lo no real.

No voy a darle mi energía la construcción de una fuerza testimonial de izquierda que no se propone en serio gobernar. Sino cambian de actitud Solanas y Martín -Martín me cae mejor- no cuenten conmigo. La política no es el arte de los deseos, es el arte de transformar la realidad con la materia existente. No existe la realidad sin intendentes del Conurbano. No va a gobernar Ricardo Forster Merlo, entre otras cosas porque no quiere.

En ese escenario actual que se empieza a reconfigurar, como siempre, encuentro en Néstor el gesto más inteligente. Con grandeza de estadista renunició al PJ le pasó el poder a Scioli -como contraprestación al capital simbólico que la derrota le sacó- y le dijo que llame a los gobernadores.

En términos de lo real no hay nada más de centro, en el escenario 2011, que una alianza PJ del interior. Los presidentes PJ que llegan a la presidencia no salen de zona nucleo, salen de la alianza de las provincias chicas: Menem primero, Kirchner después.

El llamado a internas en 2010, más la apertura a todos los gobernadores, que redunde en que Scioli se quede con la provincia a la vez de sacamos de encima al Lole, sería lo mejor posible.

Me gustaría Gioja-Alperovich o Gioja-Das Neves o Alperovich-Das Neves o Alperovich-Gioja.

Sino es esto, voto al Partido Obrero, porque para sar testimonial de izquierda, mejor serlo con los que de verdad le gusta militar entre los pobres.

14.5.09

óxido

Estoy leyendo desde ayer Mala gente que camina de Benjamín Prado y ya me atrapó. Recién empiezo, por lo que es apresurado hacer aún cualquier comentario sobre la novela en sí, pero me anda dando vueltas una idea muy interesante respecto a la temática y a cosas que pasaron en 2007 en nuestro país.

Prado es uno de mis escritores favoritos. No soy un experto ni un gran lector. No sé comprender los grandes misterios de la narrativa ni encontrar en una historia la belleza de la heterodoxia retórica. Toda novela me parece de ruptura porque no leí tantas novelas largas en mi vida. Pero de Prado leí bastante. Raro, Nunca le des la mano a un pistolero zurdo, Alguien se acerca y el poemario El Corazón Azul del Alumbrado. Me gusta más leer gente contemporánea que clásicos. Ni que hablar de los clásicos de otra centuria. Me aburren.

Y Prado es contemporáneo. La semana pasada estuvo en Buenos Aires presentando su nueva novela y le hicieron entrevistas en algunos medios. Hablaron casi solamente de su edición flamante y poco de su trayectoria.

Si es que tiene una virtud, para mi, que lo hace interesante, es su ingenio en cada línea que escribe. Un chiste, una metáfora, un dislate. Me encantan este tipo de autores.

Pero a lo que voy, una pequeña sinopsis, el libro se trata de un aburrido profesor de literatura que pasa su vida sin muchos sobresaltos, intentando encontrarle un giro a la cotidianeidad que lo movilice y lo haga sentirse reconocido o, al menos, útil para algo. Además tiene que dar un coloquio en Estados Unidos de algo así como Literatura Española en la Guerra Civil. Descubre dos cosas en poco tiempo –todavía no llegué ahí, lo sé por la solapa- que hubo una escritora que publicó un gran libro que cayó en el olvido general y que ese libro –creo- dejaba entrever la apropiación de bebés durante el franquismo.

Para llegar a esa mujer y su novela, Óxido, traza un paralelismo con la novela Nada de Carmen Laforet, ya que habian sido empezados al mismo tiempo, y ambas autoras habian compartido sus pareceres, una de la otra.

En el secundario, una profesora de lengua a la que llamaremos Olga Penelas nos había dado entre los libros a leer en la cursada, Nada, de Carmen Laforet. La historia recuerdo que me gustó mucho en su momento aunque ahora mismo no podría decir sobre ella nada, ni de qué trataba ni sobre los personajes. La ficción leída habita el espacio de la imaginación y en mi mente todo lo que leí, de un año hacia atrás, forma parte de un todo homogéneo. Me cuesta decir qué es La Casa de Bernarda Alba y qué es Nada, por ejemplo.

Recuerdo sí que fue muy difícil conseguir ese libro. Que la profesora nos lo puso en la currícula pero estaba agotado. No había stock y nadie lo reeditaba. Coincidentemente con Óxido en la novela de Prado, era dificilísimo encontrar el libro. Los que lo leímos, que no fuimos todos -como dice el Tata Yofre-, lo conseguimos en Parque Rivadavia. Ahora no lo tengo, nunca me acuerdo qué hago con los libros, los presto y niego a quién se los recomendé. Si alguien tiene un libro mío hágamelo saber. Es la décima vez que publico este mensaje en el blog y nadie se hace cargo.

Muchos recordarán el pequeño escándalo del Premio Novela de La Nación Sudamericana que concedió el galardón a Bolivia Construcciones de Sergio Di Nucci en 2007. Recordarán que lo premió un grupo de notables, que lo editaron, que tuvo promoción. Toda la patria culta no se enteró que el tipo había plagiado el libro Nada de Carmen Laforet por casi 40 páginas. No se dio cuenta el jurado, ni Carlos Fuentes, ni Tomás Eloy Martínez, ni Griselda Gambaro, ni Luis Chitarroni y ni Hugo Beccacece. No se dio cuenta ningún suplemento cultural. Se dio cuenta un pibe del secundario, que tenía que leer el libro para el colegio mientras estaba leyendo el libro de Di Nucci.

Comparó, habló y se armó el escándalo, si es que se puede llamar escándalo a una pavada del orden de la literatura. Le sacaron el premio; Di Nucci había donado el monto, varios miles de pesos, a una onegé boliviana. No sé si le sacaron la guita a los compañeros latinoamericanos.

Yo lo defendí en su momento, no parece tan grave el plagio literario. Además encontró una explicación medio ladri pero ingeniosa: no era plagio, era una rica trama de intertextualidades: “Esto de la reescritura de Nada se hace en música con el sampleo, o en artes plásticas, como lo que hizo Warhol con La última cena”.

En Mala Gente que Camina pasa lo contrario. Pero en las dos está la novela Nada en el medio.

En la primera novela se usa la historia de Laforet para reproducir parrafadas enormes y darle marco a otra historia, escondiéndola. En la otra, se la usa como puntapié contemporáneo de esa obra inédita pero genial, para inventar una novela no escrita que denuncia los atroces delitos del franquismo, ya que ningún documento existe sobre ello, según cuenta Benjamín Prado, más preocupado por la difusión de los crímenes de lesa humanidad soterrados en el olvido colectivo de un país que moncloó su pacto de silencio que en ganar algún premio literario.