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30.7.10

maría magdalena

Voy a tratar de ser sintético porque todo lo que toco se rompe.


Hablo, de qué sino, de un corazón loco, que se dobla con el viento y se rompe.


Hace tiempo vengo paladeando esta verdad a voces que es el librepensamiento.


Pensar lindo, suave y mejor, o hacer mal, áspero y peor; esa es la cuestión.


La realidad es fértil de errores y aciertos, ahí está la vida para elegir pararse.


Yo te prometí hacer deporte pero era una mentira pera robarte un tal vez.


Claro que es fácil volar con la libertad libre de la autosatisfacción propia. Decir masturbación es redundar. Quiero decir, el librepensador es de derecha.


Hay una explicación que uso para dilucidar complicaciones boludas sobre qué es la izquierda y la derecha, que resuelvo así: derecha hoy es el que prefiere que el privado resuelva; izquierda, es el que prefiere que sea el Estado.


Tan corrido estamos que la antigua discusión es esa.


Pero sigue siendo por ahí.


El librepensador es quien decide que las verdades son más complejas que “eso” y por tanto se sostiene con una idea originalísima para un tema periférico y fuera de agenda (tema que no sabe ni cómo empezar a solucionarlo) pero que, con caprichosidad, lo hace radical, progresista o quién sabe qué cosa.


Son una idea original.


Una vez leí una cosa fantástica, que me gusta usarla para provocar, “yo no soy un librepensador, yo soy parte de un movimiento”.


Bueno, eso, no soy el que se va a la tumba con una idea impracticable y genial de algo que no tiene solución pero que conserva propiedades de aleph de un supuesto progresismo total al que el resto de los mortales algún dios agnóstico nos negó el derecho a entender.


La vieja idea repetida de la utopía que se aleja un paso por cada paso que damos.


Me resisto, soy parte de un movimiento, el que tenga una verdad revelada que arroje una sentencia firme.

18.12.08

no permita la virgen que tengas poder

franco

El caballo de Atila no sabe trotar
sin hollar azuelos silvestres,
los vencejos con ánimo de molestar
coleccionan estatuas ecuestres.

Cosas de quita y pon,
mariposas de sangre marrón,
carnavales en los arrabales
de mi corazón.

No permita la virgen, Joaquín Sabina

15.8.08

TXT, Sabina y Castelo

semana txt - Share on Ovi

Preste atención don Adolfo /

A este tango de un ex golfo madrileño /

Que quiere felicitarte por encarnar viva el arte al tío porteño /

Quiero decirle a mi gente, desnuda bajo el relente de la historia /

Bendita la editorial que busca el Santo Grial de la memoria. /

Proclamo que tu revista /

Al eco de los artistas sin humor /

Les da lo que se merecen /

duele donde más crece el desamor. /

Y al fin, ¿por qué te lo digo? /

Porque me siento tu amigo /

y esta noche repasé la colección. /

Joaquín Sabina, mensaje hallado en el contestador de

su “primo ultramarino”, el “dandy crepuscular”.

10 de octubre de 2003, TXT #30.


sabina+castelo - Share on Ovi

Hoy es último día de la Semana TXT. Alguien que fue importante para la revista, extrañamente, fue Joaquín Sabina. Justo se dio que cuando salía la revista Sabina estaba en Buenos Aires y de onda hizo una serie de spots televisivos con su amigo Adolfo. El más recordado es ese que aparece Sabina y dice “Cógela en el kiosco”, que después fue remera. El día que se murió Castelo apareció llorando en el programa de Magadelena y le dijo a Lanata eso de “¿Por qué los hijos de puta son longevos y los decentes no?”. Lanata respondió “No lo sé”.

En la revista post mortem aparece este poema de Joaquín dedicado al gran Adolfo.

Para Adolfo, siempre

No me toques la razón

que descontrolo,

no me cantes la canción

sintigo y solo

El agravio de crecer,

las diez en casa,

luego el hombre y la mujer,

después que pasa.

Faluya, mártir infiel,

negrita Rice,

los nenes de la Montiel

Zeus y Thais.

Al argentino de bien

le digo que suba al tren

de don Adolfo

póstumo, tarde y tan mal

tan singular, tan normal,

tan bien, tan golfo

Me se muere tanta gente

que las lágrimas urgentes

piden clemencia

pero el tonto de Castelo

no me dejo mas consuelo

que su ausencia.

Todos estos versos sobran

malditos sean los que cobran

hipotecas

el guay, el tonto del culo,

el gimnástico y el chulo

discoteca.

Martín Fierro, pelo plata,

en un río de hojalata,

nada y todo,

de los mitos, de las dudas,

huerfanitos y viudas

Quasimodo.

Hermano de este gallego

que, entre el responso y el

fuego,

muere y pena,

Macondo, Onetti, Comala,

sin ti, querido, que mala

noche buena.

Ya no sé lo que me digo,

pongo a naides por testigo

de estas iras,

vanidad de vanidades

que maquilla las verdades

con mentiras.

Carne de televisión,

que master, que corazón

corazonado.

Que te lo cuente Osadía,

Guinzburg, Lanata, Badía,

libre mercado.

Yo quise creer que habías

vencido con hidalguía

los tumores.

Yahve, Krisna, Buda, Alá

Borges, Sábato, Cortázar,

Relatores.

Que tango tan compadrito,

que desazón, Charly, Fito

Y Spinetta.

Que bluff, que revolución,

que duelo entre el corazón

y la bragueta.

Cuando mi padre murió

sexo, droga, rock and roll,

prisa sin duelo,

nunca lo pase tan mal

como en el réquiem final

de San Castelo.

23.5.07

conesa

Calamaro se merece lo que le está pasando y Sabina también, eso está claro —dice Iván Noble.

—¿Quién será el próximo canonizado?
—Debería ser Miguel Cantilo, sin dudas. Y por su obra.

—¿De qué dependen esos fenómenos?
—Preguntáselo a los periodistas de rock.

Pedro y Pablo - Conesa (1972)

18.12.06

capeando el temporal


No sé quién había dicho que Sabina no iba a sentirse a gusto en un estadio, pero se equivocó.

Antes de llegar a la Bombonera el calor era sofocante: 40 grados, el 152 repleto, todo el mundo arrojado contra algún soporte, agotados, muertos. El tránsito era lento, casi como clavarse 13 Activias bebibles al hilo. Amenazaba con llover, yo lo deseaba y nunca tuve tanta sed. Me fui acercando al centro del campo, llegué en Ahora, después me quedé un par de canciones más hasta que con Mentiras piadosas no aguanté más. El calor, el cansancio, los años, la ansiedad, el marco, la emoción. Mirar la Bombonera llena era ensimismo impactante: mucha, mucha, gente.

No podía respirar. Pero seguí cantando como loco. Las nubes negaban lo que escondían. Cuando empezó Con la frente marchita me ilusioné con que quisiera el cielo bautizar el suelo con su gota a gota, para darle un marco más nostálgico a lo que nunca jamás había sucedido. No llovió sino hasta un poco más tarde, pero después paró. Y empezaron a sonar algunas canciones más mientras lo inevitable se avecinaba: el Dios de la Tormenta quiso abrir la caja de los truenos. Y tronó.

Antes Sabina le interrumpió los 3 minutos y medio de gloria a Panchito para resignificar la boca, trocarla en La Boca, y decir que era de él: esta Boca es mía. Y lo selló con Dieguitos y Mafaldas, y cuántos se habían tomado el 86 por Laguna para la cancha de Boca. Fue la primera vez que no escuché silbidos con esa canción, el año que Boca fue Bicampeón, en la Bombonera, según volvió a resignificar el señor de bombín y bastón.

El agua empezó a caer con furia después de que los Conductores suicidas se habían conducido a un callejón sin salida. Vi un cocacolero entre la multitud y lo corrí entre la gente: los mejores 5 mangos invertidos en mi vida, qué rica que estaba esa cocarda.

Ahí se largó con todo, ¡pero con todo eh!, no llegué a guardar el vuelto sin que se me mojé hasta el último milímetro de papel. Empezaba a sonar Ruido, quizás la canción más linda de Joaquín. El agua caía desde todas las direcciones a la vez, se armaban remolinos de agua que mojaban, bautismalmente. Era todo un lindo descontrol. Mucho, mucho, ruido. Eso de que ella le pidió al tipo que la llevara al fin del mundo; y él, a cambio, le puso a su nombre todas las olas del mar. Jamás escuché cantar tanto algo, y nunca sentí tanta empatía. Fue mágico. Ahí se acabó todo, pero todo. El agua destruía el escenario, Joaquín dijo que querían seguir pero que no podían, la gente se autocelebraba bajo la lluvia, desenfrenada. No lo podría describir con palabras de este mundo. Se cortó la luz. La gente estaba desesperada, pero feliz.

Fue perfecto, nada podrá igualar esa noche, la noche en la que 35.000 locos, capeando el temporal, salimos a bailar, al ritmo de la lluvia sobre las capotas, el rocanrol de los idiotas.

16.11.06

la autorreferencialidad al palo

pedrisco

Le agregué unas nubes (clouds) a Aguafuertes Castrenses.

Está inmediatamente debajo (no detrás, debajo) de mi mail, a la derecha de donde está leyendo usted ahora. Es lo mismo que tiene Clarín.com, eso que resalta las palabras que más se usan. Lo que desconozco es qué lógica usa para agrupar dos o tres palabras en una unidad de sentido; por ejemplo, veo que toma la palabra “ya” y por otro lado “día de la madre”. Al haberlas escrito acá esas nubes engordarán en la Nube Madre de Natanael y se separarán del resto de las clouds por ser reiteradas, ¿entiende?

No me toma históricamente la página, instrumenta un corte que tampoco entiendo dónde lo hace. A mi me interesaba más que nada la nube desde la lógica de mis obsesiones: descubrirme en mis reiteraciones, elucubrar qué palabras repetí más en los 155 post posteados. Seguramente, a fuerza de repetirla, la palabra “nube” ahora aparecerá re grossa, como con alerta meteorológica. Si me pregunto, por ejemplo, ¿Qué es de la vida de Lenny Kravitz? Aparecerá el nombre del ladronzuelo resaltado en mi nube por haberlo nombrado cuando me picó la curiosidad de saber qué es de su vida. Extrañas son las nubes.

Además le agregué a la PC google desktop. Es un programita de lo más raro (al menos por ahora) que te chupa toda la información de la computadora y cuando usás el Google además de la info requerida te tira la info que tenés. Por ejemplo, quería buscar en internet la letra de la canción Nube negra de Sabina para ver si me servía para ilustrar este post y me tira en los resultados del google desktop que tengo un mp3 que se llama Nube negra de Sabina, toque el link y la estoy escuchando sin querer. Mi PC debe tener menos seguridad que el estadio Ciudad de La Plata pero, qué sé yo, está bueno.

Otros resultados con la palabra nube en g-desktop: un blog que se llama Pobresideas que no me acuerdo haber visto nunca. Una canción de Albert Plá en un disco de tributo a Fonollosa que se llama Como una nube. Una nota sobre una banda paralela de uno de los Súper Ratones que se llama Nube 9. Este mismo archivo de Word que estoy usando ahora Le agregué unas nubes.doc. Y un poema de Isidoro Blastein que se llama Balada del boludo, que dice Por mirar el otoño perdía el tren del verano. Usaba el corazón en la corbata. Se subia a una nube, cuando todos bajaban. Su madre le decía: No mires las estrellas para abajo. No mires la lluvia desde arriba. No camines las calles con la cara. No ensucies la camisa. No lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja. No des la espalda al llanto. No vayas vestido de ventana (…)

15.3.06

alrededor no hay nada, joaquín sabina

El moño, las pestañas, las pupilas,
el peroné, la tibia, las narices,
la frente, los tobillos, las axilas,
el menisco, la aorta, las varices.

La garganta, los párpados, las cejas,
las plantas de los pies, la comisura,
los cabellos, el coxis, las orejas,
los nervios, la matriz, la dentadura.

Las encías, las nalgas, los tendones,
la rabadilla, el vientre, las costillas,
los húmeros, el pubis, los talones.

La clavícula, el cráneo, la papada,
el clítoris, el alma, las cosquillas,
esa es mi patria, alrededor no hay nada.

19.7.05

rain songs top 5

5. Llueve – Jorge Drexler
(Jorge Drexler)
Llueve; 1997.

4. El rocanrol de los idiotas – Joaquín Sabina
(Joaquín Sabina, Antonio García de Diego y Pancho Varona)
Yo, mi, me, contigo; 1996.

3. Milonga en ay menor – Amelita Baltar
(Ástor Piazzolla y Horacio Ferrer)
Amelita Baltar; 1994.

2. Llueve otra vez – Silvio Rodríguez
(Silvio Rodríguez)
Tríptico 2; 1994.

1. Garúa – Roberto Goyeneche y Ástor Piazzolla y su Quinteto
(Aníbal Troilo y Enrique Cadícamo)
Vivo en el teatro Regina de Buenos Aires; 1982.