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9.10.08

Discepolín, sos el primer emo peronista



Emo

Lo que hace falta es empacar mucha moneda, vender el alma, rifar el corazón, tirar la poca decencia que te queda, plata, plata y plata, y plata otra vez. Así es posible que morfés todos los días, tengas amigos, casa, nombre, lo que quieras vos. El verdadero amor se ahogó en la sopa; la Panza es Reina y el Dinero es Dios. / La indiferencia del mundo, que es sordo y es mudo, recién sentirás. / Pero un frío cruel que es peor que el odio, punto muerto de las almas, tumba horrenda de mi amor, maldijo para siempre y me robo toda ilusión / Dentro de mí mismo me he perdido, ciego de llorar una ilusión. ¡Soy una pregunta empecinada, que grita su dolor y tu traición! / Cuando estén secas las pilas de todos los timbres que vos apretás. / Fiera venganza la del tiempo que le hace ver deshecho lo que uno amó. / ¿Qué no hay ninguna verdad que se resista frente a dos pesos moneda nacional? ¡Vos resultás, haciendo el moralista, un disfrazao sin Carnaval! / Sufre y se destroza hasta entender, que uno se ha quedao sin corazón. / Nací a las penas, bebí mis años, y me entregué sin luchar. / El recuerdo que tendrás de mí será horroroso. / Déjame que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte. / Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos. / Vacío ya de amar y de llorar tanta traición. / Sólo sé que la miseria cruel que te ofrecí me justifica, al verte echa una reina. / Y esta noche me mamo bien mamao, pa' no pensar. / Si yo pudiera como ayer querer sin presentir. / Cuando manyes que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar. / Por ser bueno, me pusiste en la miseria, me dejaste en la palmera, me afanaste hasta el color. / ¡Sol de mi vida! Fui un fracasao, y en mi caída busqué echarte a un lao. / ¿Porqué me enseñaron a amar, si es volcar sin sentido los sueños al mar? Si el amor, es un viejo enemigo y enciende castigos y enseña a llorar. Yo pregunto: ¿Por qué? ¡Sí! ¿Por qué me enseñaron a amar, si al amarte mataba mi amor? Burla atroz de dar todo por nada y al fin de un adiós, despertar ¡llorando!

Peronista

Mordisquito ¿A mí me la vas a contar? Bueno, mirá, lo digo de una vez. Yo no lo inventé a Perón. Te lo digo de una vez, así termino con esta pulseada de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte un poco de tanto macaneo. La verdad: yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón, la milagrosa. Ellos nacieron como una reacción a los malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado de un largo camino de miseria.

Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando miseria, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por la clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz hasta lo de Vasena [se refiere a la Patagonia Rebelde y a la Semana Trágica], porque pedía un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que los permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, el hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco....No. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad. Con la misma crueldad aquella del candidato a presidente que mataba peones en su ingenio porque le pisaban un poco fuerte las piedritas del camino a la hora de la siesta [se refiere a Robustiano Patrón Costas, cuya postulación en la fórmula con Ramón Castillo se malogró con el golpe del 4 de junio de 1943].

Sí, yo sé que te fastidia que te lo recuerde. Es claro, pero vamos a terminarla de una vez. Porque yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la injusticia que presidía el país. Porque a fuerza de hacer un estilo de tanto desmán, terminó por parecerte correcto lo más infame. Claro, a vos no te alcanzaba esa injusticia. Tendrías, como un señor que yo conocía y que iba todos los meses a cobrarlo, un puesto de ama de cría para cubrir sus gastos, que se lo pagaban oficialmente, y un sueldo para salir con el clan. Yo me acuerdo del clan. Y vos también. Aquella mafia siniestra que salía sólo para aterrorizar gente y mataba una vez a gomazos, otra vez a tiros y a veces con el camión para hacerlo más divertido. No, si la memoria fastidia. Pero yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la estulticia que manejaba el país. Mirá, si vos hubieras estado en la Semana Trágica como yo y como tantos, en Cochabamba y Barcala, y hubieras visto morir primero a aquellos cinco, luego a cientos, y hubieras visto masacrar judíos por una "gloriosa" institución que nos llenó de vergüenza, no hubieras formado nunca más parte de ese partido que integrás por amor propio y quizá por ignorancia de tantos hechos delictuosos que son los que empezaron a preparar la llegada de Perón y Eva Perón. En un país milagroso de rico, arriba y abajo del suelo, la gente muerta de hambre. Los maestros sirviendo de burla en lugar de hacer llorar porque estaban sin cobrar un año entero. ¡No! ¡Y todo vendido! ¡Y todo entregado! Yo sé que te da rabia que te lo repitan tantas veces, pero es que entristece también pensar que no lo querés oír. El otro día, en un discurso oí que decías refiriéndote a un gobierno de 1918: "Ya por ese entonces los obreros gozaban".

¿De qué gozaban? ¡Los gozaban!, que no es lo mismo. Y, sí, Mordisquito, ¡los gozaban! La nuestra es una historia de civismo llena de desilusiones. Cualquiera fuese el color político que nos gobernó, siempre la vimos negra. Aspiramos a gozar y al final nos gozaron. ¡Todos! ¡Siempre! Una curiosa adoración, la que vos sentís por los pajarones, hizo que el país retrocediese cien años. Porque vos tenés la mística de los pajarones y practicás su culto como una religión. Cuanto más pajarón él, más torpe y más crédulo vos. Te gusta oír hablar a la gente que no le entendés nada; la que te habla claro te parece vulgar. Yo también entré como vos y, ¿por qué no confesarlo?, me sentía más conmovido frente a un pajarón que frente a un hombre de talento. El pajarón tiene presencia, tiene historia larga, la que casi siempre empieza con un tatarabuelo que era pirata. Yo también me sentía dominado por los pajarones cuando era chico. Ahora, ¡no! Cuando era chico, sí. ¡Pero no ahora, Mordisquito! Salvate de los pajarones. El fracaso -por no decir la infamia- de los pajarones fue lo que trajo como una defensa a Perón y Eva Perón. Pero no fui yo quien los inventó. A Perón lo trajo el fraude, la injusticia y el dolor de un pueblo que se ahogaba de harina blanca y una vez tuvo que inventar un pan radical de harina negra para no morirse de hambre. Tampoco te lo acordabas. ¡Ay, Mordisquito, qué desmemoriado te vuelve el amor propio!

Te dejo. Con tu conciencia. ¡Perón es tuyo! ¡Vos lo trajiste! ¡Y a Eva Perón también! Por tu inconducta. A mí lo único que me resta es agradecerte el bien enorme que sin querer le hiciste al país. Gracias te doy por él y por ella, por la patria que los esperaba para iniciar su verdadera marcha hacia el porvenir que se merece.

¡A mí ya no me la podés contar, Mordisquito!

La etapa emo son tangos de Discepolín.

La Peronista, un texto de Discépolo que le robé al compañero Goliardo.

El paso de emo a peronista, o la síntesis, intenté contarla acá, a quien le interese, a Walter le gustó.

La idea de Discépolo como el primer emo peronista, es de Sebastián, amigo de Sirinivasa.

La ilustración del amigo peronista Max Aguirre, grosso como pocos, infiltrado en las filas gorilas de La Nación, con un masterplan secreto.

28.12.07

nat´s kings top 2007

10 - Twango Damián Szifrón
No hizo nada nuevo este año, pero, como el ranking es subjetivo, porque es mío, Szifrón me ganó este escaño, por su genialidad. Estamos ante un genio. Un tipo que no tiene límites, no tiene techo. Acaban de editarle Los Simuladores en DVD y estimo que será un suceso de ventas. El otro día vi un capítulo de Hermanos y Detectives que no había visto antes, es uno donde hay un crimen en una obra de teatro, lo que hace Damián con este capítulo es borgeano. Pero además me gusta como estructura la historia, tiene humor, comedia, drama, thriller, llanto, ideología, bajada de línea, amor; todo. Me mató que al final, cuando finalmente descubren al asesino, que es un actor de esa obra de teatro, sale corriendo y quiere robarse un taxi para huir. El taxista le pega al asesino con un matafuego y lo voltea y después le sigue pegando patadas al grito de “hay que matarlos a todos”. Un parlamento fugaz de Rodrigo de la Serna dice “Detenelo por tentativa de homicidio”. El capítulo siguió, los policías cumplieron con su deber progresista y garantista. Cuando se puedan comprar niños para uso personal me voy a comprar a Rodrigo Noya.

09 - TwangoMax Aguirre
Cuando de casualidad me compré Los Resortes Simbólicos, un librito de historietas autobiográficas de Max Aguirre, no le había puesto demasiada expectativa. Tanto fue así que lo compré y lo dejé sin leer un tiempo largo, olvidado en un estante. Me deslumbró su talento, su humor, su mirada, su sensibilidad. Después seguí en su blog las nuevas aventuras y recapitulé las que no habían sido editadas. Ayer me enteré que desde ayer tiene una tira diaria en La Nación. ¡Qué bárbaro! ¡Cuánta justicia! Lástima que no se lo puede seguir en la versión online.

08 - TwangoAndrés Calamaro
Editó La lengua popular, llenó el club Ciudad de Buenos Aires, metió 10 canciones nuevas en el cancionero nacional. Tuvo a Charo. Y se convirtió -ya sin lugar a dudas- en el músico más importante de la Argentina. Punto.

07 - TwangoMariano Peluffo
Empezaba el año y Gran Hermano lo ocupaba todo, y Peluffo ocupaba todo Gran Hermano. Se descubrió como conductor todo terreno, simpático, ocurrente, hábil. Se ganó un programa propio. Le puede hablar de igual a igual a Osito y a Jorge Dorio. Es el yerno perfecto. En esos debates nocturnos cuando le pedían que estire le daba lo mismo discutir sobre si Marianela estaba gorda o contar una anécdota del día anterior en la que unos productores españoles vinieron a visitar a Telefé y se pusieron en pedo almorzando a metros de los estudios de Martínez. Se fue al pasto y volvió.

06 - Twango Pity Álvarez
Este año fue el año de Pity, sin hacer nada nuevo, salvo levantarle el rating a cuanto programa se emitió con su don de ser. La canción de Roberto Gómez Bolaño entró como por un tubo en el inconciente colectivo de la comunidad argentina. Es querido por los niños, amado por los jóvenes, respetado por sus pares, cuidado por las abuelas y amadrinado por las madres. Morirá joven, dios no lo quiera, y será mito, y, se sabe, el mito es como el fuego, una vez que se encendió el viento sólo logra avivarlo.

05 - Twango Manolo García
No hace nada nuevo desde hace 5 años pero vino a la Argentina, y eso le alcanza a mi subjetividad para darle este escalón quinto. Manuel García García Pérez, el poeta de la socialdemocracia moderada (?) paseó por unas horas su talento, su carisma y sus hermosas melodías por Buenos Aires. Y editó su primer disco en la Argentina. Y una montaña de vidas que con respirar ya se conformarían.

04 - Twango Hugo Chávez
Qué no hizo el bolivariano en jefe este año. Perdió la reelección indefinida; compró bonos de la deuda argentina; apoyó candidatos de acá, allá y todas partes; se reunió con el presidente iraní; intermedió para liberar secuestrados de la FARC; impulsó el Banco del Sur; mandó valijas con petrodólares; llamó a Bush Míster Danger; fue la primera imagen de la no-muerte de Fidel Castro; no se cayó cuando el rey de España le pidió que se calle; y muchas cosas más que me olvidé.

03 - Twango Juan Sasturain
Este año hizo de todo también Juan. Primero se hizo conocido. Mostró su cara. Su cara es la imagen de la amistad. No lo conozco pero apuesto a que es un tipazo (?). Editó la revista Fierro nuevamente. Lanzó una colección de libros por Página/12. Hizo los cortos de divulgación literaria Ver para Leer por Telefé. Editó Los Galochas con dibujos de Liniers. Sos grande Sasturain.

02 - Twango Juan Román Riquelme
Cómo los héroes épicos se repuso de la incomprensión de la mitad de un país que depositaba en él todos sus males, apoyado en la otra mitad que, por el contrario, confiaba en que comprendía la suma de todos los bienes -inclusive, en el activo, los rodados, inmuebles y muebles y útiles (chiste para bachilleres, ¡qué palabra bachiller!)-. Un lujo de declaraciones, como un rosario de palabras dichas, Román esparció por todos lados. A quién quisiera oírlo. Calló a todo el mundo con su juego, sacó campeón solito su alma a Boca de la Libertadores. Se inventó goleador. Se eternizó estratega. Su sonrisa me hace feliz. Cuando te reís y abrazás un compañero me traportás a las puertas del oráculo de la sabiduría del ser humano.

01 - Twango Cristina Fernández
La que no va a ser la garante de la rentabilidad de los empresarios emocionó con un discurso sólido en su asunción como presidenta, sembrando inteligencia. Puso a los comunicadores a repetir las expresiones que imprimió en su discurso. Primero dijo que ella admiraba a la Evita del puño crispado y a partir de ahí todo el mundo empezó a usar la palabra crispado en todas sus variables. Después llamó a sus compañeras de género, e impuso el uso de género en todos los géneros. Porque los argentinos nos merecemos otro relato, dijo, y el relato mediático empezó a repetir relato y con ello empezó a imponer ese otro relato que los argentinos nos merecemos. Además de estos juegos de palabras le dio a quien quisiera ilusionarse, la posibilidad de la esperanza, y eso vale el puesto número uno de mi lista.