Mostrando las entradas con la etiqueta pity. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pity. Mostrar todas las entradas

6.2.09

el ghost writer

Así como Elisa Carrió dice que ama a Evita sin que nunca lo haya demostrado en la práctica, existen también muchas otras realidades que suceden sin que uno se las llegue a imaginar.

Iluso suponía que la posibilidad de escribir un libro -y que te lo publiquen- era una de las cosas más lindas que le podía suceder a cualquier persona; era una causa que perseguir en vano una vida entera, con tesón y perseverancia, amén nunca sucediera.

Hasta comprendía a quienes creían una falta de respeto que publicaran las rimas de Belén Francese o los Secretos ConPartidos de Marcelo Benedetto y Tití Fernández.

Pero todo lo que pensaba sucumbió cuando me enteré de la extendida práctica del ghost writer.

Recuerdo el libro Yo soy el Diego (de la Gente), quizás el libro más vendido en la Argentina en la década del 90, en el que, generoso, como siempre, Maradona no escondía ni los Arcuccis y ni los Cherquis Bialos que permitieron la biografía del Diez. Entonces, ¿por qué habría de esconder Ileana Calabró su escritor fantasma?, daba un changüí, sin pensarlo.

No sé cuándo me enteré de la existencia de los escritores fantasmas, pero no le di mayor trascendencia en ese momento. Prefería seguir pensando que tanto el Bambino Veira como Carmen Barbieri escribían sus libros, que a lo sumo un corrector les ponía los puntos sobre las íes.

Pero mi sistema de creencias sucumbió, repito, cuando la descarnada Cumbio, más allá de todo lo profano de este mundo, reconocía con pelos y señales que tenía un ghost writer, que se llamaba Javier Sinay, que lo guardaba bajo la cama, y que su libro consistía en una larga entrevista que el autor posteriormente transformó en autobiografía. Pero lo más inquietante fue que la floguer más famosa agregó, liviana: «yo no lo escribo, ¿viste cómo se hace ahora?».

Fue la hecatombe: Apocalipsis de la candidez y génesis del cinismo impío: pasé de la ingenuidad de suponer que Fernando Peña escribía obras de teatro a dudar hasta de la obra completa de Héctor Tizón.

¿Y qué pasa si en realidad todos los libros que se editan de personas conocidas son escritos por ghost writers? ¿Quién lo sabe?

Así como los presidentes de los países del primer mundo tienen dobles para desbaratar posibles magnicidios, ¿quién puede afirmar con su patrimonio que Washington Cucurto no tiene un escriba a sueldo que se hace pasar por escritor con severos déficits para fortalecer la imagen de pobre autodidacta?

Y es que es tan linda la idea de que escribir un libro, con la certeza de la edición, que no se me hace carne la posibilidad de que otro lo escriba por uno. Mataría al ghost writer antes de permitir que ponga sus manos en el delicado arte de narrar mis aventuras.

Todo se complica aún más cuando, sin querer, te enterás que personas que uno descuenta que tienen un mínimo de honorabilidad ni siquiera se toman el tiempo de escribir sus volúmenes. Hace unas semanas leí que Pity Álvarez, en un arrojo de impunidad, reconocía que estaba «laburando con el chabón que le hizo el libro a Lanata». ¿Qué libro? ¿Argentinos?, ¿ADN?, ¿La Hora 25?, ¿Historia de Teller? ¿Muertos de Amor?

En cualquier persona de bien se debería abrir un interrogante feroz acerca de todo con esta denuncia del cantante de Intoxicados travestida de desliz.

Y como en toda crisis no queda nada en pie, desde hace largas semanas no puedo leer nada creyendo que estoy leyendo al autor. Desconfío que La Hermana Bernarda sepa cuántas tazas de harina precisa para una torta; anulo la posibilidad de que Horangel vaticine sus propias profecías; creo firmemente que Stephen King tiene un ejército de monos encadenados tipiando novelas en máquinas de escribir, como en el capítulo de Los Simpson.

Pero lo que más pena me da es la persona detrás del ghost writer, individuos que dedican su vida a escribir libros de otros, y que vaya uno a saber si alguna vez verán su nombre en la portada de un ejemplar.

Me imagino el trágico destino del hijo del oculto escritor en el patio de primaria de alguna escuela porteña conversando con el retoño de un arquitecto. «Mi papá es ghost writer.» ¿Les parece justo?

En migraciones, escribir «escritor fantasma» en el espacio del oficio es causal de averiguación para cualquier funcionario aeroportuario centrado en su eje.

En ese sentido, el ghost writer, a la hora del levante, nunca va a poderle mostrarle a una mina que escribió el libro de Roberto Piazza, Corte y Confesión. Con ese mismo verso podés decir que escribiste El Coronel no tiene quién le escriba por expreso pedido de Gabo. En cualquier caso no te creerá nadie que no sea tu madre.

Al menos, en el escritor fantasma el espacio simbólico de la realización personal de escribir un libro, para la trilogía que se completa con plantar un árbol y tener un hijo, funciona.

Susana Giménez, por su parte, no podrá al momento del balance final sentirse plena. Sería la misma flojera intelectual de conformarse plantando un cactus o teniendo un hámster, más o menos.

Ese mismo personaje ilustre, pongamos Ari Paluch y su Combustible espiritual, ¿cuando va a la feria del libro a firmar ejemplares que no le son propios mientras recibe muestras de afecto y reconocimiento de lectores que son engañados, no siente, al mirarlos a los ojos, un profundo desprecio de si mismo, mientras el ghost writer mira de soslayo la situación sintiéndose vacío y frustrado, deambulando como buitre a la carroña, en círculos, siendo en realidad un actor productivo y eficiente del mercado editorial?

He aquí la infausta distribución de la decencia.

Un ghost writer quizás tenga la suerte un día de ver publicada una obra con su firma, por qué no, casi como un favor de la editorial, ante tantos servicios prestados, pero dudo que en ese caso Melancolía de un domingo estival venda más ejemplares que El Nombre del Chamamé, de Antonio Tarragó Ros.

En el mejor de los casos ya que los premios literarios precisan del necesario seudónimo para preservar el prestigio del prestigioso jurado, el ghost writer bien podría mandar al Premio Planeta el manuscrito de 70 marquesinas en busca de un autor bajo el seudónimo de Guillermo Bredeston. Y la amena biografía del productor teatral quizás obtenga el primer premio, que esconde necesariamente el nombre del autor real tras el seudónimo Bredeston. Y nadie podría quejarse, porque una autobiografía en la mayoría de los casos es una obra de ficción escrita por un autor desconocido y firmada con un seudónimo que coincide con el nombre de un actor o deportista famoso, ¡pero además con la foto de Beto Casella en la solapa!

Si esta modalidad prospera dentro de poco tendremos premios literarios al ghost writer del año: el que convirtió las memorias de Ariel Ortega en una entretenida trama con moraleja social; el que transformó la carrera de Patricia Janiot en una certera metáfora del compromiso hacia la verdad; o bien, quien logró trasmitir la seriedad del pensamiento fundante de la obra de Adam Sandler en primera persona.

Como un gesto de honor hacia sus colegas, un ghost writer premiado y finalmente reconocido ante la biografía final de sí mismo debería exigir a la editorial que un escritor fantasma promisorio sea el encargado definitivo de articular sus memorias.

28.12.07

nat´s kings top 2007

10 - Twango Damián Szifrón
No hizo nada nuevo este año, pero, como el ranking es subjetivo, porque es mío, Szifrón me ganó este escaño, por su genialidad. Estamos ante un genio. Un tipo que no tiene límites, no tiene techo. Acaban de editarle Los Simuladores en DVD y estimo que será un suceso de ventas. El otro día vi un capítulo de Hermanos y Detectives que no había visto antes, es uno donde hay un crimen en una obra de teatro, lo que hace Damián con este capítulo es borgeano. Pero además me gusta como estructura la historia, tiene humor, comedia, drama, thriller, llanto, ideología, bajada de línea, amor; todo. Me mató que al final, cuando finalmente descubren al asesino, que es un actor de esa obra de teatro, sale corriendo y quiere robarse un taxi para huir. El taxista le pega al asesino con un matafuego y lo voltea y después le sigue pegando patadas al grito de “hay que matarlos a todos”. Un parlamento fugaz de Rodrigo de la Serna dice “Detenelo por tentativa de homicidio”. El capítulo siguió, los policías cumplieron con su deber progresista y garantista. Cuando se puedan comprar niños para uso personal me voy a comprar a Rodrigo Noya.

09 - TwangoMax Aguirre
Cuando de casualidad me compré Los Resortes Simbólicos, un librito de historietas autobiográficas de Max Aguirre, no le había puesto demasiada expectativa. Tanto fue así que lo compré y lo dejé sin leer un tiempo largo, olvidado en un estante. Me deslumbró su talento, su humor, su mirada, su sensibilidad. Después seguí en su blog las nuevas aventuras y recapitulé las que no habían sido editadas. Ayer me enteré que desde ayer tiene una tira diaria en La Nación. ¡Qué bárbaro! ¡Cuánta justicia! Lástima que no se lo puede seguir en la versión online.

08 - TwangoAndrés Calamaro
Editó La lengua popular, llenó el club Ciudad de Buenos Aires, metió 10 canciones nuevas en el cancionero nacional. Tuvo a Charo. Y se convirtió -ya sin lugar a dudas- en el músico más importante de la Argentina. Punto.

07 - TwangoMariano Peluffo
Empezaba el año y Gran Hermano lo ocupaba todo, y Peluffo ocupaba todo Gran Hermano. Se descubrió como conductor todo terreno, simpático, ocurrente, hábil. Se ganó un programa propio. Le puede hablar de igual a igual a Osito y a Jorge Dorio. Es el yerno perfecto. En esos debates nocturnos cuando le pedían que estire le daba lo mismo discutir sobre si Marianela estaba gorda o contar una anécdota del día anterior en la que unos productores españoles vinieron a visitar a Telefé y se pusieron en pedo almorzando a metros de los estudios de Martínez. Se fue al pasto y volvió.

06 - Twango Pity Álvarez
Este año fue el año de Pity, sin hacer nada nuevo, salvo levantarle el rating a cuanto programa se emitió con su don de ser. La canción de Roberto Gómez Bolaño entró como por un tubo en el inconciente colectivo de la comunidad argentina. Es querido por los niños, amado por los jóvenes, respetado por sus pares, cuidado por las abuelas y amadrinado por las madres. Morirá joven, dios no lo quiera, y será mito, y, se sabe, el mito es como el fuego, una vez que se encendió el viento sólo logra avivarlo.

05 - Twango Manolo García
No hace nada nuevo desde hace 5 años pero vino a la Argentina, y eso le alcanza a mi subjetividad para darle este escalón quinto. Manuel García García Pérez, el poeta de la socialdemocracia moderada (?) paseó por unas horas su talento, su carisma y sus hermosas melodías por Buenos Aires. Y editó su primer disco en la Argentina. Y una montaña de vidas que con respirar ya se conformarían.

04 - Twango Hugo Chávez
Qué no hizo el bolivariano en jefe este año. Perdió la reelección indefinida; compró bonos de la deuda argentina; apoyó candidatos de acá, allá y todas partes; se reunió con el presidente iraní; intermedió para liberar secuestrados de la FARC; impulsó el Banco del Sur; mandó valijas con petrodólares; llamó a Bush Míster Danger; fue la primera imagen de la no-muerte de Fidel Castro; no se cayó cuando el rey de España le pidió que se calle; y muchas cosas más que me olvidé.

03 - Twango Juan Sasturain
Este año hizo de todo también Juan. Primero se hizo conocido. Mostró su cara. Su cara es la imagen de la amistad. No lo conozco pero apuesto a que es un tipazo (?). Editó la revista Fierro nuevamente. Lanzó una colección de libros por Página/12. Hizo los cortos de divulgación literaria Ver para Leer por Telefé. Editó Los Galochas con dibujos de Liniers. Sos grande Sasturain.

02 - Twango Juan Román Riquelme
Cómo los héroes épicos se repuso de la incomprensión de la mitad de un país que depositaba en él todos sus males, apoyado en la otra mitad que, por el contrario, confiaba en que comprendía la suma de todos los bienes -inclusive, en el activo, los rodados, inmuebles y muebles y útiles (chiste para bachilleres, ¡qué palabra bachiller!)-. Un lujo de declaraciones, como un rosario de palabras dichas, Román esparció por todos lados. A quién quisiera oírlo. Calló a todo el mundo con su juego, sacó campeón solito su alma a Boca de la Libertadores. Se inventó goleador. Se eternizó estratega. Su sonrisa me hace feliz. Cuando te reís y abrazás un compañero me traportás a las puertas del oráculo de la sabiduría del ser humano.

01 - Twango Cristina Fernández
La que no va a ser la garante de la rentabilidad de los empresarios emocionó con un discurso sólido en su asunción como presidenta, sembrando inteligencia. Puso a los comunicadores a repetir las expresiones que imprimió en su discurso. Primero dijo que ella admiraba a la Evita del puño crispado y a partir de ahí todo el mundo empezó a usar la palabra crispado en todas sus variables. Después llamó a sus compañeras de género, e impuso el uso de género en todos los géneros. Porque los argentinos nos merecemos otro relato, dijo, y el relato mediático empezó a repetir relato y con ello empezó a imponer ese otro relato que los argentinos nos merecemos. Además de estos juegos de palabras le dio a quien quisiera ilusionarse, la posibilidad de la esperanza, y eso vale el puesto número uno de mi lista.

23.7.07

Roberto Gómez Bolaño - Roberto Carlos

En Argentinos por su nombre, el Pity Álvarez cantó esta canción:


Argentina tiene a Maradona.
Marihuana tiene Paraguay.
Y los valles tiene Bolivia,
lo sé, anduve por allá.
En Perú me hice adicto a la pasta frola
y Gardel dice que es del Uruguay.
Pero los hermanos mexicanos
Tienen lo más grande que hay.

Roberto Gómez Bolaño
De chiquito yo te veía actuar
Roberto Gómez Bolaño
De grande te sigo viendo igual



Después, cuando se despidió, mantuvo esta conversación:

Pity: ¿María Laura Santillán es copada no? Mandale un saludo.
Andy: Bueno... ¿Y a Santo?
Pity: Santo parece medio agreta, pero no es tan agreta, también mandale.
Andy: ja ja.

Pity: Y a Catalina Dlugi.


Me hizo reír mucho, como hace tiempo no me reía, exactamente, para ser preciso, desde que Pipo Cipolatti hizo esto en lo de Rozín:



Yo sólo quiero larailaraila
Yo sólo quiero larailarai
pero no quiero cantar solito
yo quiero un coro de pajaritos
quiero llevar este canto amigo a quien lo pudiera necesitar
quiero tener un millón de amigos
y asi mais forchi poder cantar

Roberto Carlos
feliz cumplaños

Roberto Carlos
y que cumplas muchos más
Roberto Carlos
acá te queremos mucho
Roberto Carlos
tiene un hermano que se llama Erasmo
Roberto Carlos
hace canciones lentas
Roberto Carlos
nació en Brasil
Roberto Carlos
se viste de blanco
Roberto Carlos
es bastante delicado
Roberto Carlos
para mí que es medio puto
Roberto Carlos
sos un negro de mierda
Roberto Carlos
pagá lo que debes
Roberto Carlos
tus canciones son horribles
Roberto Carlos
volvete a Brasil
Roberto Carlos
acá nadie te quiere
Roberto Carlos
feliz cumpleaños
Roberto Carlos


Link:
el día que María Martha Serra Lima
reconoció que Pity era su admirador.

24.1.07

¿qué hacés pipy?

Parece ser que María Martha Serra Lima fue entrevistada por Viva el domingo pasado. Finalizando la nota el tipejo le pregunta por el rock y ella comenta que le parece una barbaridad lo que hacen esos jóvenes locos que tocan el chingui chingui, pero aclara...

Ahora que hablamos de rock, hay un chico que me sigue y escucha mis discos. Pipy (sic) de Insaciables (¡sic!).
-¿No será Pity, de Intoxicados?
-Sí, Pity (Alvarez). Es un dulce, un divino. Fue a verme y me llevó un ramo de flores, pero le dio vergüenza dármelo y se fue.
-¿Y cómo lo sabés?
-Me lo contó en un mail.

20.12.05

señora

1. Reggae para Mirta, Intoxicados.
Yo ya sé que hay gente / que le importa más su imagen / que su forma de ser. / No se dan cuenta que parecen / Momias pero aparentando / ser de veintitrés. / Cirujano estírela, un poco más, / Vamos cirujano yo sé que / usted podrá estirarla / un poco más. / Vamos cirujano estírela, / un poco más. / Vamos cirujano / yo sé que usted podrá / estirarla, / un poco más. / Vamos cirujano / yo sé que usted podrá estirarla, / un poco más.

2. "Es un sueño estar acá", aseguró la cantante del grupo Miranda! al comenzar el programa de Mirtha Legrand, que estuvo a solas con la ascendente banda. Los jóvenes se mostraron muy a gusto de estar con la diva. Legrand los elogió y no se privó de hablar de nada. Ejemplo de ello fue su pregunta y comentario sobre la sexualidad de los integrantes del grupo. Eso sí, con su particular estilo": "Se visten así raro. ¿Los llaman gay o no?", preguntó como al pasar. La joven -ni lenta ni perezosa- retrucó: "¿Gays? En general les dicen cosas más fuertes". De todas maneras, ellos no se preocupan por el qué dirán y disfrutan de su exitoso presente que los llevó a la mesa de los famosos almuerzos.