26.1.11
fiesta del #picadonacypop
24.1.11
Los 10 peores nombres de congregaciones femeninas
Aún sorprendido por el nombre del colegio Esclavas del Corazón de Jesús, cariñosamente “Esclavas”, me metí de lleno en el difícil entramado de las órdenes religiosas para mujeres, hacedoras de monjas. Dejando de lado a las obcecadas oficiantes religiosas, a las que respeto, traigo a ustedes un ranking de las 10 peores órdenes, a título nominal.
Habiendo, claro, congregaciones normales y atinadas como “Hermanitas de Jesús”, “Hermanas Misioneras Catequistas”, u órdenes que, aún complejizando el título, aciertan en la direccionalidad, como ser la “Orden de la Compañía de María” o la de las “Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús”.
Como se suele decir, en la viña del señor hay de todo: merlot, tannat, bonarda, cabernet sauvignon, malbec, etcétera.
Y dicho esto pasamos a las 10 órdenes religiosas femeninas más estigmatizantes.
10. Federación de Monjas Mínimas
No sabemos si son petisitas, enanas, o peores que las otras monjas de las otras órdenes. O no aportaron a la Anses.
09. Hermanas Sacramentinas Ciegas
Este puesto nos pone en la disyuntiva sobre si las hermanas son no videntes o si siguen sacramentinamente a full a Dios, sin fuertes críticas.
08. Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia
Por ahora, más allá de las arbitrariedades, vamos bien. Acá jode un poco la sobre adjetivación: “Terciarias Capuchinas”. Una de dos, o son las Capuchinas que no tienen universitario completo, o son monjitas que tercerizan la confección de la infusión mezcla. En ese caso habría tercerizadas de las capuchinas. Un día le van a hacer un piquete al Martínez de la Sagrada Familia exigiendo la inmediata incorporación a planta permenente de las compañeras y la ida de los yankees de Irak. Aquella solitaria terciaria capuchina trosca.
07. Congregación de Hermanas Servidoras de Jesús del Cottolengo del Padre Alegre
Por el padrecito, el reverendo Alegría, fundador del puerto brasileño que lleva su apellido, me gusta esta congregación. Y cómo no va estar contento si tiene un cottolengo (con su feria americana y todo, que le deja unos pesitos), más una congregación de hermanas servidoras. De Jesús, sí, es cierto, pero va muy poco.
06. Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado
Esta orden ya me gusta más. La caridad, va; lo del verbo encarnado es como más difícil de asimilar. Pero convengamos que no es propio de la congregación de la que ahora me ocupo, sino una construcción semántica propia del argot clerical lo del verbo encarnado. Eso sí, nunca pude dejar de pensar que el mencionado verbo encarnado es “encarnar”, tipo definición de crucigrama (8 letras). Para el "verbo encarnado" hace falta un podólogo de la palabra. O bien, una salida de fin de semana de tíos adultos a la laguna de Mar Chiquita. Si encarnás con verbo pescás un predicado.
05. Congregación Siervas del Divino Rostro
Entiendo que estas hermanas adoran a Jesús, y que divino no es necesariamente sinónimo de lindo, bello o atractivo. Pero así como está, “siervas del divino rostro”, parece más un club de fans de Brad Pitt o Mariano Martínez, según el país sede de la orden.
04. Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María
Favaloro, es lo único que se me ocurre. O más bien el oratorio de la clínica de la Fundación Favaloro. El sagrado bypass del corazón de Jesús.
03. Congregación de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua
La orden #03 es ya, sí, un complejo entramado de directrices para las pobres novicias que se esfuerzan en estudiar para ingresar a la congregación. El cierre “de la adoración perpetua” es a todo culo. Si se lee bien, la adoración perpetua es desde el Espíritu Santo, a quien adoran a su vez las hermanas siervas. Y al que no tienen por qué adorar perpetuamente obligadas, de hecho, le reducen todo el tiempo la adoración por buena conducta, o le conmutan 2x1 si entraron sin fe firme. El garantismo celestial, eso de menos averigüa dios y perdona.
02. Hermanas de las Pobres Siervas del Sagrado Corazón
Bueno, vamos llegando al final. Deben ser pobres siervas, quiero creer, porque son siervas que se encuentran debajo de la línea de la pobreza. Casi no quedan Siervas Indigentes. Pobre Sierva es un insulto de culebrón centroamericano, no me digan que no. Pobres, las pobres siervas. Mandenlé un conteiner de autoestima. Ah, no es que son pobres siervas así nomás, son pobres siervas del sagrado corazón. Me quedo más tranquilo.
01. Congregación de las Religiosas Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios
Para finalizar, elegí esta orden con el puesto número uno por ese sprint final fantástico. Algo así como infinito puntito rojo, o como decía mi vieja “de los picos pardos de Jacques Cousteau”, o su variante más friendly, “y la máquina de hacer chorizos”. ¡¡¡“¡y de la Madre de Dios!”!!! Es una congregación muy linda. Ahora, ser esclavas de la Santa Eucaristía es nunca haber comido unas mollejitas al vino blanco. Eso sí, son unas esclavas de la hostia.
Pidiendo perdón por las exageraciones, y exigiendo nombres de congragaciones aggiornadas al Siglo XXI, me despido con nuestro ya clásico chauchis.
flashback
Durante 2009 me topé con Flashdance en I-Sat, creo. Y una cosa llevó a la otra y las dos a bajarme el disco, el soundtrack. Podemos decir antes que nada que la película es de 1983. Y que no tengo mayores recuerdos de la infancia, digamos, de 1985 para atrás. Y que si fuerzo las cosas Flashdance aparece, probablemente gracias de What a feeling. Esa canción perfecta. También recuerdo de política internacional de esa época las películas de Madonna, Quién es esa chica, a Tobi, el niño con alas, a Rocky, si entra, y poco más (?).Pero volvamos a Flashdance. Me quedé sorprendido de su calidad y de la manera que encontró el director para contar la historia. Leí por ahí que los críticos de su tiempo la mataron. Obvio, una película de ruptura, popular y entretenida, ¡era demasiado, cómo les iba a gustar! No creo haberla visto de chico, y es probable que la versión en televisión local que enganché más de grande hubiera estado recortada: la protagonista, más linda imposible, Alex, es una soldadora que vive en las afueras de Pittsburgh, soñando con bailar, no como ahora, que es al revés (y no bailar cualquier pavada, salsa, ahí se ven, si no) para entrar en el Royal Conservatoire Dance Hall Arts of All, o algo así. Y para ello se rompe el lomo, digámoslo asá. Quiere bailar clásico y despunta el vicio haciendo stripteases en los cabarets. Tiene 18 añitos, un perro y un amor.
Más que nada es una película aspiracional, un canto a la movilidad social. Sus amigos también jovencitos trabajan de lo que pueden y quieren ser stand up comedian o patinadora sobre hielo, según el género de su amistad.
Hasta ahí, la sinopsis, que todos más o menos recuerdan o que precisaban saber, de acuerdo a la edad del lector. Pero lo que me interesa es otra cosa, es cómo esa película contiene al menos una decena de ingredientes que la hacen incómoda, molesta y de ruptura.
1. Tiene una protagonista femenina que vive en un mundo masculino (más masculino imposible): ¡es soldadora! Feministas del mundo, eh, he aquí un símbolo.
2. Está ahí nomás del soft porno, en épocas de orfandad de sensualidad, con esas mallas, o bombachones negros, esa belleza deportiva. Debe haber jodido bastante en su momento.
3. Anticipa o se acopla a eso que es MTV, que ayudaría a emancipar a tres estudiantes de publicidad de la Universidad de El Salvador. Eso es cuanto menos un acierto del director de la película, que más que acierto es un tener un radar de consumo de 22x6 cm. También supe que el director, a quien no voy a nombrar porque se lo prometí, y cumplo con mi palabra, es también hacedor de otros films barderos sociales, como 9 semanas y media, Propuesta Indecente, Infidelidad y Lolita. Películas en las que se incomodaba hasta el acomodador, hablamos claro, de De la Puente, en Volver, que puede desaparecer, como los cantantes de radio.
4. MTV es también, o es directamente eso, la cultura del videoclip, y eso está más que presente en Flashdance, hasta el punto que el director, a quien llamaremos Héctor, hizo también el videoclip de Maniac, de Michael Sembello.
5. El tema Maniac, de Michael Sembello.
6. La banda de sonido, en general, 9 hitazos, y un tema de amor, que así se llama: una composición incidental muy linda a la que llamaremos “música clásica”. También es de alguna manera una de las primeras BSO pop de la historia compuesta para un película con actores y guión. Ganó un Oscar por What a Felling.
7. Es asimismo una PNT caminante, o danzante, también, novedoso aquello. Alex con sus Nike, o derramándose una Diet Pepsi descuidadamente sobre las tetas, de distraída nomás.
8. El concepto loft, mucho mejor entendido por Héctor que por Nicolás Repetto diez años después; después de Colbert, incluso. Y nadie que haya crecido en los 80’s no es un poco capitalista, y no hubo mejor capitalismo que el ochentoso. Sino preguntenlé a Marty McFly.
9. La fotografía, bellísima, suburbana, sucia, con sombras al amanecer, y con sombras a la noche. Un mundo sin luz. Perfecto, como debe ser.
10. El co-protagónico de noviecito-jefe lo iba a hacer Gene Simmons, de Kiss, quien no acepto el papel porque iba a perjudicar su impoluta carrera de rockero casi malo. A este pollito tenías que pisar, mojado.
Dichas estas cosas, me despido un cordial saludo.
6.1.11
el legado de néstor
5.1.11
volverán los días

En ese sentido, recuerda que también fue el diario que se anticipó un orbituario, mató a Sandro 3 meses antes.

Lo curioso es que para Clarín hoy es 5 de enero de 2010, justo la fecha en la que ese diario informó que murió Sandro (esta vez, de verdad).

mordisquito reloaded, por @ciruzabalia
Bueno, mira, lo digo de una vez. Yo no lo inventé a Néstor. Te lo digo de una vez, así termino con esta pulseada de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte un poco de tanto macaneo. La verdad: yo no lo inventé a Néstor ni a Cristina.
Ellos nacieron como una reacción a tus malos gobiernos. Yo no lo inventé a Néstor ni a Cristina ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado en un largo camino de miseria.
Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo invente a Néstor, ni a Cristina. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por las clases pobres a las que masacraste, desde el 19 y 20/12 a Puente Pueyrredon, porque pedían un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que les permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, del hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco.
No. Yo no lo invente a Néstor ni a Cristina. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad. Con la misma crueldad aquella del candidato a presidente, ex presidente, que manejaba impunemente su Ferrari ante los ojos llenos de hambre de millones de compatriotas.
Sí, yo sé que te fastidia que te lo recuerde. Es claro, pero vamos a terminarla de una vez. Porque yo no lo invente a Néstor ni a Cristina. Los trajo la injusticia que presidía el país. Porque a fuerza de hacer un estilo de tanto desmán, termino por parecerte correcto lo más infame. Claro, a vos no te alcanzaba esa injusticia. Tendrías, como un señor que yo conocía y que iba todos los meses a cobrarlo, un puesto de periodista independiente para cubrir sus gastos, que se lo pagaban oficialmente, y un sueldo para salir en el Gran Diario Argentino. Yo me acuerdo de Papel Prensa. Y vos también. Aquella mafia siniestra que se apodero solo para aterrorizar gente y mentir a mansalva. No, si la memoria fastidia. Pero yo no lo invente a Néstor ni a Cristina. Los trajo la estulticia que manejaba el país. Mira, si vos hubieras estado en la Plaza de Mayo como yo y como tantos, en Diagonal Norte, y hubieras visto morir primero a aquellos Compañeros, luego a decenas y hubieras visto golpear a las Abuelas y las Madre por una “gloriosa” institución que nos llena de vergüenza, no hubieras formado nunca más parte de ese partido que integras por amor propio y quizás por ignorancia de tantos hechos delictuosos que son los que empezaron a preparar la llegada de Néstor y Cristina. En un país milagroso de rico, arriba y abajo del suelo, la gente muerta de hambre. Los maestros sirviendo de burla en lugar de hacer llorar porque estaban sin cobrar un año entero. ¡No! ¡Y todo vendido! ¡Y todo entregado!
Yo sé que te da rabia que te lo repitan tantas veces, pero es que entristece también pensar que no lo queres oír. El otro día en un discurso oí que decías refiriéndote a un Gobierno de 1918: “Ya por ese entonces los obreros gozaban… ¿De qué gozaban? ¡Los gozaban!, que no es lo mismo. Y sí, Mordisquito, ¡los gozaban!
La nuestra es una historia de civismo llena de desilusiones. Cualquiera fuese el color político que nos gobernó, siempre la vimos negra. Aspiramos a gozar y al final nos gozaron. ¡Todos! ¡Siempre!
Una curiosa adoración, la que vos sentís por los pajarones, hizo que el país retrocediese cien años. Porque vos tenes la mística de los pajarones y practicas su culto como una religión. Cuanto más pajarón él, más torpe y más crédulo vos. Te gusta oír hablar a la gente que no le entendes nada; la que te habla claro, te parece vulgar. Yo también entre como vos y, ¿por qué no confesarlo?, me sentía más conmovido frente a un pajarón que frente a un hombre de talento. El pajarón tiene presencia, tiene historia, larga, la que casi siempre empieza con un tatarabuelo que era pirata. Yo también me sentía dominado por los pajarones cuando era chico. Ahora, ¡no! Cuando era chico, sí. ¡Pero no ahora, Mordisquito! Sálvate de los pajarones. El fracaso, por no decir la infamia, de los pajarones fue lo que trajo como una defensa a Néstor y a Cristina. Pero no fui yo quien los inventó.
A Néstor lo trajo la injusticia y el dolor de un pueblo que se ahogaba de harina blanca y una vez tuvo que inventar un pan radical dé harina negra para no morirse de hambre. O reinventar el trueque. Tampoco te lo acordabas. ¡Ay, Mordisquito, que desmemoriado te vuelve el amor propio!
Te dejo. Con tu conciencia. ¡Néstor es tuyo! ¡Vos lo trajiste! ¡Y a Cristina también! Por tu inconducta. A mí lo único que me resta es agradecerte el bien enorme que sin querer le hiciste al país. Gracias te doy por Él y por Ella, por la patria que los esperaba para iniciar su verdadera marcha hacia el porvenir que se merece. ¡A mí ya no me la podes contar, Mordisquito! Hasta otra vez, sí. Hasta otra vez.
sobre el eternauta, lucrecia said

Cuando estaba haciendo la investigación para hacer El Eternauta viajé a San Francisco a ver la Industrial Light & Magic, que es de George Lucas, una parte del imperio que se armó; y desde lejos te das cuenta de que es un dinosaurio chapoteando en cenizas de volcán. Porque te das cuenta que toda esa infraestructura millonaria debe ser imposible de mantener, cuando tres o cuatro geniecillos encerrados en un cuarto con una computadora pueden hacer esos mismos efectos. Y no es una exageración. Una empresa que compró Industrial Light & Magic, para renovar la sangre que se les va anquilosando, es una empresa que son cuatro chicos en un garage y que hacen unos tremendos efectos.
¿Qué sucedió con El Eternauta?
No llegamos a tener una situación de confianza entre los productores y yo, que auspiciara un buen fin a todo lo que seguía. Ni siquiera llegaron a leer el guión. No hubo una instancia de lectura del guión y que fuera descartado, por ejemplo.
¿Cómo hubiera sido tu película sobre El Eternauta?
Lo que primero pensé... Uno de los motivos por los cuales me interesó el proyecto es porque me interesa el humanismo. Y la ciudad como espacio y lo que políticamente significa el texto, me encanta, El Eternauta era una buena posibilidad para sumergirse en eso. Después había otras cosas que resultaban un desafío interesantísimo y que, para mí, llegué a una solución que me parecía buena. La transformación del mundo entre los años ’50 y ahora, es enorme. Ya es muy difícil crear la idea del enemigo. Creo que el último gran intento fue Irak y los yanquis no lograron transformar al Islam en el enemigo universal. En los ’50 lo habían logrado con los alemanes. Algo de eso está muy presente en El Eternauta; en la invasión extraterrestre hay un enemigo al que combatir y una sociedad muy homogénea socialmente que tiene que resistir a eso. Y eso que es muy encantador como metáforas, metonimias y reflexiones de la época, hoy eso ya funciona menos.
Lo habías pensado actualizado a este tiempo...
Para mí, la primera cosa que me imponía la adaptación era pensar: ¿la invasión tiene sentido hoy?; un enemigo, ¿quién es? Creo que la sociedad ha aprendido a detectar al enemigo como a uno que está entre nosotros.
Más cercano a lo que le pasa a David Vincent que a Juan Salvo...
Claro... Me parecía que la adaptación implicaba pensar en esa actualización. Lo que hice, entonces, fue pensar un mundo en el cuál el enemigo éramos nosotros mismos. Pensar la invasión desde esa perspectiva. La historieta tiene algo maravilloso, indudable, para el cine que es la nieve mortífera que, como arma, es más sofisticada que los gurbos y los cascarudos. Curiosamente, en la historieta, te plantean los enfrentamientos con estos últimos como lo más difícil. Pero lo más difícil es la nieve. A los cascarudos los matan como perros, a los gurbos con más trabajo, pero con unos cuántos tiros se mueren. Entonces, lo que intenté, fue transformar la tecnología respetando lo orgánico, pero que de la nieve a los otros enemigos, el crecimiento era dramático, de terror. Una cosa muy moderna que tenía la historieta era el hombre-robot. Yo me fui más para el lado de los zombies; a los cascarudos los achiqué y eran unos bichos que infectaban a los muertos y se volvían zombies. Pero con la nieve como un paso importante en la transformación de los muertos en zombies. Yo estaba feliz, me encanta la historia. Ojalá alguna vez pueda hacer esta o algo parecido.
¿Cómo empezabas tu versión?
Por el mismo principio de la historieta. La película respetaba toda la historieta en su estructura. Lo que transformaba era la identidad del enemigo; una invasión que venía del más allá; y le agregaba un carácter orgánico; entre la nieve, los cascarudos, los gurbos y los muertos que volvían a la vida había una continuidad. En la historieta está ese momento fantástico de las alucinaciones. Eso también me parecía un terror muy moderno; pero en la adaptación todas esas armas estaban conectadas: la nieve preparaba los cuerpos para la invasión de los cascarudos y, a su vez, los cuerpos se unían formando los gurbos y así.
Me parece interesante en tanto tomás lo que es el sentido de una versión por sobre la literalidad.
¿Qué sentido tiene hacer lo mismo si la historieta es fantástica? Creo que a Oesterheld no le hubiera gustado la literalidad. Es mucho más atractivo cómo algo que hiciste potencia a otros y hace estallar otros universo, hijo de lo que has hecho, que ver la copia fiel que, por otra parte, es imposible de realizar.
El Eternauta siempre estuvo ligada, en una lectura aprés-coup, a una representación anticipada de lo ocurrido durante la dictadura militar que desaparece al mismo Oesterheld. Sin embargo, me parece que es un acierto que hayas puesto el foco en el sentido de lo que es el enemigo, ya que en 2010 no es el mismo que en 1950.
Hay algo muy de los años ’50 que me resulta raro que a Oesterheld no le haya molestado: si yo soy testigo en 1955 del bombardeo a la Plaza de Mayo y a la llamada Revolución Libertadora, no hubiera querido ver un milico más en la vida, sin embargo, Oesterheld arma un ejército afín con el pueblo que organiza la fuerza. Tuvimos la Libertadora, tuvimos el Proceso... Ya no querés ver más un milico en la vida. Yo eso lo saqué y eran todos civiles.
Oesterheld publica El Eternauta un año después del asesinato del general Valle, o sea que en su mundo simbólico aún quedaba una parte del ejército que no respondía a los intereses foráneos. Vos te fuiste a las milicias civiles.
Claro. Quizás era eso: el ala peronista. Yo prefería que fueran grupos de civiles. Y otra cosa que cambié fue situar la historia en verano; estación en la que hay muchas más ventanas abiertas con una mayor incidencia en la muerte de civiles. Eso era más dramático. Fue fascinante. Me cuesta, aún, no seguir pensando y haciendo notas de El Eternauta. Podría escribir un libro así de alto.
¿Cómo es la legalidad con la obra de un desaparecido como Oesterheld?
Su viuda y otros herederos son los receptores de esos derechos y fueron muy inteligentes en las limitaciones que le pusieron al contrato. Esa película no la puede hacer Guillermo del Toro hablada en inglés. Se tiene que filmar en Buenos Aires, en castellano y hay 10 o 12 núcleos dramáticos de la historieta que tienen que estar y una condición, que está buenísima, es que, en la película, los ciudadanos pierden. Y ahí se ahorraban el happy end de Hollywood.
acá
caparrós said
-Hace muchos años que creo que las mujeres tiene derecho a decidir qué hacen con su cuerpo. Lamentablemente, un aborto es una situación a la que a veces no tienen más remedio que llegar, pero si es necesario tiene que poder ser hecho en igualdad de condiciones, y no como pasa ahora en la Argentina, que las mujeres de clase media para arriba puedan abortar sin ningún problema y en buenas condiciones sanitarias, y en cambio las mujeres pobres no pueden hacerlo, porque no tienen el dinero suficiente y la salud pública no se los permite. Me parece un sinceramiento de la situación.
-En una contratapa de Crítica, sugeriste que los comunicadores que tienen un peso en la opinión pública blanquearan a quiénes iban a votar. En ese momento, vos hablaste de Pino Solanas como el candidato que más te seducía. A la distancia, ¿cómo lo ves? ¿Volverías a votarlo?
-Falta mucho para que haya elecciones y por lo tanto un año de sucesos, campañas, pronunciamientos y debates, pero en principio, sí, lo volvería a votar.
-La crítica que se le hace a Proyecto Sur desde algunos sectores de la progresía argentina por su teje de alianzas con el Grupo A, ¿lo ves como algo defectuoso o crees que es una articulación propia de la política?
-Primero, no veo que haya tejido alianzas, como vos decís, con el Grupo A. Me parece que, en ciertas cuestiones muy puntuales, su voto coincidió relativamente. En temas como el 82 por ciento móvil, la propuesta de Proyecto Sur era muy distinta a la del resto del Grupo A en tanto que incluía las formas de financiamiento de ese 82 por ciento móvil, cosa que los demás no hacían. Pueden coincidir, aparentemente, en algunos puntos, pero en general tienen una posición bastante diferenciada.
-Respecto a la represión que sufrió la comunidad Qom en Formosa, vos la presentaste como una lógica propia de la dinámica del kirchnerismo, porque el Gobernador acompaña al oficialismo nacional. Si partimos de la base que un proceso que produce transformaciones no puede no ser contradictorio, sujetarse del accionar de un barón oportunista, ¿no es un análisis un tanto superficial?
-Estoy de acuerdo en que un proceso que produce transformaciones incluye ciertas contradicciones; me gustaría saber cuáles son las que produce este proyecto. Alcanza con ver cómo se sigue distribuyendo el ingreso; cómo la diferencia entre los ricos y los pobres, si no se mantienen igual, incluso aumenta; cómo todos los datos duros de la sociedad argentina se han modificado poquísimo en los siete años de kirchnerismo, y aquellos que lo han hecho tiene que ver con la comparación de esos datos con la realidad de 2002. Pero si se compara con el ’97, el momento culminante del peor gobierno neoliberal que tuvo la Argentina, esas cifras son muy, muy parecidas. Me sorprende que se pueda hacer de ese proceso una especie de épica cuasi revolucionaria.
-Te presentaría los datos que discutiste con Artemio López, pero falta Formosa.
-Con respecto al tema de Formosa, lo que yo decía era que me parecía el clásico movimiento pendular que siempre usó el peronismo –dicho con toda la sorna del caso. En un momento en el que les parece que tienen contenta a la fracción progre –porque es lo que ha pasado en los últimos seis meses- se dedican a tratar bien a otros sectores. Entonces, un gobierno que habla todo el tiempo de los Derechos Humanos, y del respeto a las diferencias, y del cuidado de las minorías, y etcétera, etcétera, etcétera, da muestras de simpatía con un Gobernador que acaba de mandar a su policía a reprimir y, finalmente, por desgracia, a matar a ocupantes de tierras. El hecho de que sean aborígenes o no aborígenes, para mí es irrelevante; la supuesta legitimidad que les da derecho de que su sangre esté un poco menos mezclada que la de sus compañeros de una villa miseria de 200 kilómetros más allá, me parece irrelevante; lo importante es que son pobres argentinos.
-Imagino que la re estatización de las AFJP, la ley de medios, el matrimonio igualitario han sido medidas que las has visto con buenos ojos. ¿Esas no te parecen transformaciones?
(NdeR: Acá se desgrega tema por tema, pero el entrevistado los desarrolló todos juntos. Por ese motivo, algunos aspectos se retoman más adelante)
-Re estatización de los fondos de pensión.
-La re estatización del sistema jubilatorio me parece una buena medida, llevo escribiendo a favor de eso hace 15 años, obviamente no podría no estar de acuerdo con eso, sólo que me incomoda que en muchos casos ese dinero se utiliza para otras cosas, no siempre demasiado claras, que tiene que ver muchas veces con la política clientelista del Gobierno.
-Ley de medios.
-En el caso de la ley de medios, hablé a favor de ella en varias oportunidades, con los reparos que tenía ya entonces, sobre todo el tema de quién es la Autoridad de Aplicación. Ahora, si la ley de medios se hizo con la justificación de democratizar el acceso a la difusión de la palabra, y si el ejemplo de qué es lo que esa ley va a conseguir, son los que ya están en la esfera pública…tengo que pensar en el Canal 7, que es un engendro de propaganda rencorosa de un pequeño sector, encabezado por su estandarte 678, digo “¡ay, Dios mío!”, la ley de medios es, otra vez, una truchada bajo pretexto de democratización, lo que se hace es concentrar en el Gobierno el control sobre esos medios para utilizarlos como armas contra cualquiera que no esté un cien por ciento de acuerdo con su discurso.
-Matrimonio Igualitario.
-A mí personalmente no me interesa lo escrito, me he ganado el abucheo de muchos amigos gays, pero no estoy a favor del matrimonio, nunca me casé, uno no tiene por qué pedirle permiso al Estado o a la Iglesia para hacer lo que uno quiera hacer en su cama o su comedor. Siempre me parecieron interesantes ciertas posiciones de la comunidad gay, y las vengo apoyando desde hace muchísimos años. Pero me interesaban cuando eran un sector que se ponían en contra de ciertas instituciones como el matrimonio, porque al estar excluidas de ellas, lo que hacían era una crítica muy radical. Ahora, que lo que quieren es estar integrados dentro de esas instituciones contra las que yo estoy, bueno, está bien, es su asunto, si tienen ganas de integrarse, háganlo, muchachos, pero ahí yo ya no tengo nada que ver.
-Hablabas de Canal 7 como un aparato de propaganda. ¿No es un error detenerse en esa señal sin siquiera analizar el mapa de medios hegemónico de los medios privados?
-Los medios privados son un aparato de propaganda de sus dueños, de sus empresas y de los sectores a los que esas empresas representan. El Estado no puede ser eso; a mí no me parece mal que un sector político que ocupa el Gobierno tenga su aparato de prensa. Entonces, que se busquen la vida, que busquen dinero –no público-, tienen muchísimo de todas maneras, no hay que preocuparse por su salud financiera. O que hagan medios sin dinero; supuestamente son tan militantes. No estoy de acuerdo con que los medios del Estado, que son de todos los ciudadanos, sean copados por cuatro o cinco, que los usen para atacar a una buena parte de sus ciudadanos. No veo por qué eso se justificaría por el viejo curro de que los enemigos son esto y lo otro. ¡Sí, los enemigos son una mierda! Cuando ellos estaban viviendo de Clarín, de La Nación, y de todos esos grupos a los que vos no querés nombrar, habíamos algunos que ya lo decíamos, que lo dijimos siempre. Que esos grupos de presión son nefastos para el funcionamiento de la Argentina; pero que no me corran más con que como ellos se pelearon como un socio comercial que tuvieron durante varios años, ahora hay que aplaudirlos y apoyarlos. Son problemas de plata, de negocitos, entre ricos argentinos.
-Justo vos, que durante mucho tiempo dijiste que esos grupos eran nocivos para la calidad democrática de la Argentina, cuando viene un programa como 678, que ante esas empresas funciona como contrahegemónico, presentás críticas furiosas.
-Yo no hice críticas al medio público…
-Hace dos minutos dijiste que era un aparato de propaganda rencoroso.
-Sí, lo estoy diciendo ahora, y por eso pongo énfasis en la palabra rencoroso, después de que se han pasado casi un año dedicándome una cantidad de insultos, que se los agradezco, pero soy lo suficientemente modesto como para saber que no merezco tanto. No creo haberme ocupado demasiado de ese aparato, antes que ese aparato se ocupara de mí, y ahora tampoco quiero ocuparme demasiado. No me interesa ceder a este chantaje por el cual los enemigos de mis enemigos –todo con muchas comillas- son mis amigos, esa idea es absolutamente peligrosa. El ejemplo es muy extremo y quiero que aclares que lo es, pero cuando en los primeros ’40, algunos nacionalistas argentinos encontraron que había un alemán que se oponía al gran enemigo de la nación Argentina, que siempre había sido Gran Bretaña, y entonces les pareció que tenían que hacerse amigos de Hitler, me parece que se equivocaron. Que un gobierno que durante cinco años hizo todo tipo de negocios con el monstruo monopólico, que de pronto un día se despierte y descubra que en el año ’76 el diario Clarín hacía tapa a favor de los militares -aunque era la época en que Kirchner y compañía tampoco estaban muy incómodos con los militares, pero ése es otro problema-, por un problema que nunca sabremos cuál es… ¡no me jodan!
-Está claro que Néstor Kirchner impulsa la ley de medios por la pelea con Clarín, a partir del conflicto con las patronales agropecuarias. ¿Pero importa tanto el por qué o habría que darle más relevancia a que se haya hecho? La ley es un proyecto que llevaba 26 años de elaboración.
-Por supuesto que importa por qué se hizo, porque al analizar por qué se hacen las cosas, se puede llegar a vislumbrar cómo se van a hacer las cosas.
-Pero el Gobierno puede perder las elecciones.
-¿Y?
-Que puede asumir uno de distinto signo que maneje la ley…
-…que maneje los medios públicos para su conveniencia particular.
-No, que aplique la ley de un modo que, en este caso vos, lo consideres apropiado, y la ley es la misma.
-Sí, pero eso no quita…yo no digo que la ley es una mierda. En estas circunstancias, con este Gobierno que hace este uso de los medios públicos, me parece que los efectos de esta ley no son los que uno esperaría que tuviese. Vos me decís: “¿importa por qué se hace?”; claro que importa.
-¿Y qué importa más, el por qué o el qué? Me resulta curioso que estén al mismo nivel de relevancia.
-No, no están al mismo nivel, importa más el por qué que el qué.
-¿Más el por qué que el qué?
-¡Sí, porque el por qué define el qué! El qué no es la ley como texto; si vos te fijás en el texto de la Constitución del ’94 este país debería ser una mezcla de socialismo, ácrata, gobernado por instituciones maravillosas con trabajo para todos, vivienda para todos, bla bla bla. El texto es el texto. El qué no es el texto; el qué es la forma en la que ese texto puede aplicarse en la práctica, y eso está homogénea y completamente definida por el por qué.
-Entonces, lo que vos planteás obedece a la coyuntura de que quien está en el poder es Cristina Fernández de Kirchner, porque si, eventualmente, Pino Solanas es Presidente, a tu criterio, usaría la ley correctamente, aferrándose al texto.
-Está bien, pero ¿sabés lo que pasa? Me parece que no hay que sobreestimar el famoso peso de la Ley. Las leyes son textos que dependen del juego de poderes, y si no hay un poder que quiera llevarlo adelante da igual que estén las leyes escritas.
-¿Lo entendiste como un punto de inflexión la Plaza de Mayo luego de la muerte de Néstor Kirchner?
-No pude ir a la Plaza.
-¿Y no viste las imágenes?
-No, no miro televisión.
-Imagino que te habrás enterado del fenómeno.
-Eso dicen, pero te voy a decir algo al respecto: yo había estado hace cinco días en la Plaza de Mayo con la efervescencia, para usar tu término, que provocó la muerte de Mariano Ferreyra, y éramos muchos en una convocatoria que no había sido difundida de ninguna manera. Entonces, tampoco me extraña tanto que una semana después, con todo el aparato del Estado, y del partido del poder en Argentina, puestos al servicio de la convocatoria en esa plaza, haya habido, a lo largo de tres días, una cantidad significativa de gente.
-En una nota de hace pocos días, hablaste de una “primavera kirchnerista militante joven”. ¿Realmente entendés que es algo pasajero y que no va a trascender, aunque más no sea al corto plazo?
- Si es el aparato de La Cámpora y adyacencias, conducido por empleados públicos de alto nivel, bueno, yo no llamo a eso militancia. Pero eso es lo visible, no sé si, además, hay un fenómeno que todavía no es claramente perceptible, que habría, entonces, que seguir pensando.
-¿Ves una alternativa real de poder a la izquierda del kirchnerismo?
-(Piensa varios segundos) No lo sé, me gustaría creer que sí, pero temo que estos siete, ocho años de kirchnerismo hayan servido sobre todo para descalificar y deslegitimar cualquier curso de cambio social y económico. Me parece que demasiada gente se va a reír por lo bajo cuando en la Argentina se diga “redistribución de la riqueza” en los próximos no sé cuántos años, porque lo viene diciendo sin cesar desde 2003 un gobierno que nunca hizo nada en ese sentido. Entonces, temo que lo que estén haciendo sea la posibilidad de cargarse un proceso de cambio en serio, por algún tiempo. Quizá, no; ojalá me equivoque.
acá
3.1.11
piedras y peines
La reciente polémica (?) entre Verbitsky y Leuco puso luz sobre el profundo desconocimiento que el periodista de página/12 tiene sobre los usos y costumbres de los habitantes del Conurbano. Tan acostumbrado Horacio a no levantar el culo del asiento, no como Leuco que conoce cabalmente todo lo que pasa más allá de la General Paz y Córdoba.Certero fue, en ese sentido, el adoctrinamiento que el bueno de Alfredo le propinó a Horacio respecto a la sentencia de que algunos manifestantes (no espontáneos) habrían llevado piedras en sus mochilas (y en la volteada, quizás injustamente, también cayó el canciller):
Hay que hacer algo para que la gente del conurbano considere llevar un librito, un dvd (aunque sea trucho), una birome, droga, un mp3, no sé. Me preocupa que tanta gente lleve algún peine y ninguna piedra.
parroquial
falucho
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