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3.1.11

falucho

Todo estaba listo. Un tramo de la 9 de Julio -previo desvío del tránsito- había sido alfombrado de verde para remedar una cancha de fútbol. Dos equipos de jugadores (de Juventud Unida y Acherenza) que no se juntaban desde hacía 20 años, estaban ahí con las camisetas originales. Después, había prevista una cena para todos. El sueño era para Falucho, que estaba en las vísperas de su cumpleaños número 50 y había sido pedido a Sorpresa y 1/2 (Canal 13, domingos a las 20) por su mujer, Noemí. La idea era que el hombre se diera el gusto de jugar al fútbol con sus amigos de toda la vida. Pero en cuanto Falucho -citado en el bar de un hotel cercano- se dio cuenta de que estaba en medio de un programa de TV se levantó y se fue. Falucho, Falucho, vení para acá, llamó en vano Julián Weich, y enseguida lo corrió media cuadra. Pará, pará, escribió tu mujer. ¿No querés?, insistió sin éxito. Después, se dedicó a llenar los minutos que quedaban de aire. Me da pena haber preparado algo tan lindo -dijo, a manera de cierre- y que Falucho no lo pueda disfrutar. Puedo entender y asumir que a lo mejor es demasiada emoción. Tal vez, sólo se trataba de alguien que no quiere mostrar sus emociones en TV.
...

7.6.07

una catástrofe evitable

Hace algunos días –quizás fue hace muchos días- soñé que me encontraba de noche en una habitación oscura con un tipo que tenía la capacidad de ver el futuro. Al menos podía ver parte. Y no me acuerdo a cuento de qué terminó contándome que el había visto Cromañón antes de que suceda.

Es pertinente decir que yo sueño y olvido –como el tango, Tomo y obligo- por lo que este sueño lo recordé recién hoy. No en el día que lo soñé. Y es muy interesante lo que pasó en aquel sueño. Pero más interesante es lo que soñé ayer.

Este tipo me contó con hondo pesar la carga que le confería este talento, porque el veía lo que sucedía pero estaba imposibilitado de poder cambiarlo. Yo le pregunté cuál iba a ser la próxima tragedia argentina y me contó. Y era tremenda.

Ayer soñé la realización de esa tragedia. Pasó lo que el tipo me dijo que iba a suceder. Dentro de la lógica del sueño, era tan real que se cumpliera que yo no lo sufrí tanto, porque lo sabía, pero igual era tan real que al despertarme me costó mucho darme cuenta de que no había sucedido.

La cosa es así. Alfredo Casero estrenaba un programa nuevo en la tele, que iba grabado en Martínez, y que aún no había sido anunciado por los medios. Como una especie de magazine. Y tenía invitados ilustres para ese primer programa: Diego Maradona, Adrián Suar y Julián Weich. La cosa es que un chico que vivía al lado del estudio se le incendia algo y se quema todo el estudio: muere Maradona, Casero, Wiech, Suar y el chico. El país se paraliza. Corrí a ver la tele –en el sueño- y Telefé estaba haciendo un especial de cada uno –soñé cada especial, editado, y todo, tengo el recuerdo del de Weich desde Clave de Sol-.

Después me fui a una disquería que estaba en Martínez y hablé con el chico que atendía y me contó que había visto todo y que había sido tremendo el incendio. Y yo le contaba que yo ya sabía que iba a pasar eso porque me lo había dicho el tipo que veía el futuro. Y me preguntó por qué no había hecho nada para evitarlo. Y no supe qué decirle.

Si ven a Alfredo Casero y al Diego en un programa de TV por favor interfieran, no saben la culpa que da no haber salvado al Gordito pudiendo haberlo hecho.