24.1.11

flashback

Durante 2009 me topé con Flashdance en I-Sat, creo. Y una cosa llevó a la otra y las dos a bajarme el disco, el soundtrack. Podemos decir antes que nada que la película es de 1983. Y que no tengo mayores recuerdos de la infancia, digamos, de 1985 para atrás. Y que si fuerzo las cosas Flashdance aparece, probablemente gracias de What a feeling. Esa canción perfecta. También recuerdo de política internacional de esa época las películas de Madonna, Quién es esa chica, a Tobi, el niño con alas, a Rocky, si entra, y poco más (?).

Pero volvamos a Flashdance. Me quedé sorprendido de su calidad y de la manera que encontró el director para contar la historia. Leí por ahí que los críticos de su tiempo la mataron. Obvio, una película de ruptura, popular y entretenida, ¡era demasiado, cómo les iba a gustar! No creo haberla visto de chico, y es probable que la versión en televisión local que enganché más de grande hubiera estado recortada: la protagonista, más linda imposible, Alex, es una soldadora que vive en las afueras de Pittsburgh, soñando con bailar, no como ahora, que es al revés (y no bailar cualquier pavada, salsa, ahí se ven, si no) para entrar en el Royal Conservatoire Dance Hall Arts of All, o algo así. Y para ello se rompe el lomo, digámoslo asá. Quiere bailar clásico y despunta el vicio haciendo stripteases en los cabarets. Tiene 18 añitos, un perro y un amor.

Más que nada es una película aspiracional, un canto a la movilidad social. Sus amigos también jovencitos trabajan de lo que pueden y quieren ser stand up comedian o patinadora sobre hielo, según el género de su amistad.

Hasta ahí, la sinopsis, que todos más o menos recuerdan o que precisaban saber, de acuerdo a la edad del lector. Pero lo que me interesa es otra cosa, es cómo esa película contiene al menos una decena de ingredientes que la hacen incómoda, molesta y de ruptura.

1. Tiene una protagonista femenina que vive en un mundo masculino (más masculino imposible): ¡es soldadora! Feministas del mundo, eh, he aquí un símbolo.

2. Está ahí nomás del soft porno, en épocas de orfandad de sensualidad, con esas mallas, o bombachones negros, esa belleza deportiva. Debe haber jodido bastante en su momento.

3. Anticipa o se acopla a eso que es MTV, que ayudaría a emancipar a tres estudiantes de publicidad de la Universidad de El Salvador. Eso es cuanto menos un acierto del director de la película, que más que acierto es un tener un radar de consumo de 22x6 cm. También supe que el director, a quien no voy a nombrar porque se lo prometí, y cumplo con mi palabra, es también hacedor de otros films barderos sociales, como 9 semanas y media, Propuesta Indecente, Infidelidad y Lolita. Películas en las que se incomodaba hasta el acomodador, hablamos claro, de De la Puente, en Volver, que puede desaparecer, como los cantantes de radio.

4. MTV es también, o es directamente eso, la cultura del videoclip, y eso está más que presente en Flashdance, hasta el punto que el director, a quien llamaremos Héctor, hizo también el videoclip de Maniac, de Michael Sembello.

5. El tema Maniac, de Michael Sembello.

6. La banda de sonido, en general, 9 hitazos, y un tema de amor, que así se llama: una composición incidental muy linda a la que llamaremos “música clásica”. También es de alguna manera una de las primeras BSO pop de la historia compuesta para un película con actores y guión. Ganó un Oscar por What a Felling.

7. Es asimismo una PNT caminante, o danzante, también, novedoso aquello. Alex con sus Nike, o derramándose una Diet Pepsi descuidadamente sobre las tetas, de distraída nomás.

8. El concepto loft, mucho mejor entendido por Héctor que por Nicolás Repetto diez años después; después de Colbert, incluso. Y nadie que haya crecido en los 80’s no es un poco capitalista, y no hubo mejor capitalismo que el ochentoso. Sino preguntenlé a Marty McFly.

9. La fotografía, bellísima, suburbana, sucia, con sombras al amanecer, y con sombras a la noche. Un mundo sin luz. Perfecto, como debe ser.

10. El co-protagónico de noviecito-jefe lo iba a hacer Gene Simmons, de Kiss, quien no acepto el papel porque iba a perjudicar su impoluta carrera de rockero casi malo. A este pollito tenías que pisar, mojado.

Dichas estas cosas, me despido un cordial saludo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Esa película es ideológicamente horrenda. Una versión muy chota del viejo tema de la prostituida/trabajadora pobre (pero linda y joven) que se "salva" del sistema porque "se enamora" del dueño de la fábrica. Un canto machista y retrógado a la "salvación" individual en épocas de neoliberalismo y decrepitud cultural.
Por otro lado, a los 18 años ya es demasiado tarde para ingresar a una escuela de danzas clásicas: pero bueno, Alex podía "hacer carrera" en programas tipo Tinelli.

Carolina

Anónimo dijo...

Cholulo y liberal

Kluivert dijo...

La vi cuando era muy chico y no me acuerdo nada. Te iba a decir que muy bueno tu análisis pero ahora que leo las críticas del soberano (?) voy a agendarme verla para saber si estoy de acuerdo contigo o me uno a los insultos hacia tu persona, mientras tomo whisky y acaricio a mi gato (?)

Ciber dijo...

que bien que analizás, TURRETE (mezcla de turro y purrete). sos un capito