3.1.11

falucho

Todo estaba listo. Un tramo de la 9 de Julio -previo desvío del tránsito- había sido alfombrado de verde para remedar una cancha de fútbol. Dos equipos de jugadores (de Juventud Unida y Acherenza) que no se juntaban desde hacía 20 años, estaban ahí con las camisetas originales. Después, había prevista una cena para todos. El sueño era para Falucho, que estaba en las vísperas de su cumpleaños número 50 y había sido pedido a Sorpresa y 1/2 (Canal 13, domingos a las 20) por su mujer, Noemí. La idea era que el hombre se diera el gusto de jugar al fútbol con sus amigos de toda la vida. Pero en cuanto Falucho -citado en el bar de un hotel cercano- se dio cuenta de que estaba en medio de un programa de TV se levantó y se fue. Falucho, Falucho, vení para acá, llamó en vano Julián Weich, y enseguida lo corrió media cuadra. Pará, pará, escribió tu mujer. ¿No querés?, insistió sin éxito. Después, se dedicó a llenar los minutos que quedaban de aire. Me da pena haber preparado algo tan lindo -dijo, a manera de cierre- y que Falucho no lo pueda disfrutar. Puedo entender y asumir que a lo mejor es demasiada emoción. Tal vez, sólo se trataba de alguien que no quiere mostrar sus emociones en TV.
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2 comentarios:

damianivanoff dijo...

No estuvo tan mal Falucho...yo no sé si hubiese hecho algo muy diferente...

Kluivert dijo...

Tal vez fue corriendo a la casa a buscar las tobilleras. Como sea, más allá de las especulaciones, no quedan dudas que Falucho es un grande.