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5.1.11

sobre el eternauta, lucrecia said


Cuando estaba haciendo la investigación para hacer El Eternauta viajé a San Francisco a ver la Industrial Light & Magic, que es de George Lucas, una parte del imperio que se armó; y desde lejos te das cuenta de que es un dinosaurio chapoteando en cenizas de volcán. Porque te das cuenta que toda esa infraestructura millonaria debe ser imposible de mantener, cuando tres o cuatro geniecillos encerrados en un cuarto con una computadora pueden hacer esos mismos efectos. Y no es una exageración. Una empresa que compró Industrial Light & Magic, para renovar la sangre que se les va anquilosando, es una empresa que son cuatro chicos en un garage y que hacen unos tremendos efectos.

¿Qué sucedió con El Eternauta?

No llegamos a tener una situación de confianza entre los productores y yo, que auspiciara un buen fin a todo lo que seguía. Ni siquiera llegaron a leer el guión. No hubo una instancia de lectura del guión y que fuera descartado, por ejemplo.

¿Cómo hubiera sido tu película sobre El Eternauta?

Lo que primero pensé... Uno de los motivos por los cuales me interesó el proyecto es porque me interesa el humanismo. Y la ciudad como espacio y lo que políticamente significa el texto, me encanta, El Eternauta era una buena posibilidad para sumergirse en eso. Después había otras cosas que resultaban un desafío interesantísimo y que, para mí, llegué a una solución que me parecía buena. La transformación del mundo entre los años ’50 y ahora, es enorme. Ya es muy difícil crear la idea del enemigo. Creo que el último gran intento fue Irak y los yanquis no lograron transformar al Islam en el enemigo universal. En los ’50 lo habían logrado con los alemanes. Algo de eso está muy presente en El Eternauta; en la invasión extraterrestre hay un enemigo al que combatir y una sociedad muy homogénea socialmente que tiene que resistir a eso. Y eso que es muy encantador como metáforas, metonimias y reflexiones de la época, hoy eso ya funciona menos.

Lo habías pensado actualizado a este tiempo...

Para mí, la primera cosa que me imponía la adaptación era pensar: ¿la invasión tiene sentido hoy?; un enemigo, ¿quién es? Creo que la sociedad ha aprendido a detectar al enemigo como a uno que está entre nosotros.

Más cercano a lo que le pasa a David Vincent que a Juan Salvo...

Claro... Me parecía que la adaptación implicaba pensar en esa actualización. Lo que hice, entonces, fue pensar un mundo en el cuál el enemigo éramos nosotros mismos. Pensar la invasión desde esa perspectiva. La historieta tiene algo maravilloso, indudable, para el cine que es la nieve mortífera que, como arma, es más sofisticada que los gurbos y los cascarudos. Curiosamente, en la historieta, te plantean los enfrentamientos con estos últimos como lo más difícil. Pero lo más difícil es la nieve. A los cascarudos los matan como perros, a los gurbos con más trabajo, pero con unos cuántos tiros se mueren. Entonces, lo que intenté, fue transformar la tecnología respetando lo orgánico, pero que de la nieve a los otros enemigos, el crecimiento era dramático, de terror. Una cosa muy moderna que tenía la historieta era el hombre-robot. Yo me fui más para el lado de los zombies; a los cascarudos los achiqué y eran unos bichos que infectaban a los muertos y se volvían zombies. Pero con la nieve como un paso importante en la transformación de los muertos en zombies. Yo estaba feliz, me encanta la historia. Ojalá alguna vez pueda hacer esta o algo parecido.

¿Cómo empezabas tu versión?

Por el mismo principio de la historieta. La película respetaba toda la historieta en su estructura. Lo que transformaba era la identidad del enemigo; una invasión que venía del más allá; y le agregaba un carácter orgánico; entre la nieve, los cascarudos, los gurbos y los muertos que volvían a la vida había una continuidad. En la historieta está ese momento fantástico de las alucinaciones. Eso también me parecía un terror muy moderno; pero en la adaptación todas esas armas estaban conectadas: la nieve preparaba los cuerpos para la invasión de los cascarudos y, a su vez, los cuerpos se unían formando los gurbos y así.

Me parece interesante en tanto tomás lo que es el sentido de una versión por sobre la literalidad.

¿Qué sentido tiene hacer lo mismo si la historieta es fantástica? Creo que a Oesterheld no le hubiera gustado la literalidad. Es mucho más atractivo cómo algo que hiciste potencia a otros y hace estallar otros universo, hijo de lo que has hecho, que ver la copia fiel que, por otra parte, es imposible de realizar.

El Eternauta siempre estuvo ligada, en una lectura aprés-coup, a una representación anticipada de lo ocurrido durante la dictadura militar que desaparece al mismo Oesterheld. Sin embargo, me parece que es un acierto que hayas puesto el foco en el sentido de lo que es el enemigo, ya que en 2010 no es el mismo que en 1950.

Hay algo muy de los años ’50 que me resulta raro que a Oesterheld no le haya molestado: si yo soy testigo en 1955 del bombardeo a la Plaza de Mayo y a la llamada Revolución Libertadora, no hubiera querido ver un milico más en la vida, sin embargo, Oesterheld arma un ejército afín con el pueblo que organiza la fuerza. Tuvimos la Libertadora, tuvimos el Proceso... Ya no querés ver más un milico en la vida. Yo eso lo saqué y eran todos civiles.

Oesterheld publica El Eternauta un año después del asesinato del general Valle, o sea que en su mundo simbólico aún quedaba una parte del ejército que no respondía a los intereses foráneos. Vos te fuiste a las milicias civiles.

Claro. Quizás era eso: el ala peronista. Yo prefería que fueran grupos de civiles. Y otra cosa que cambié fue situar la historia en verano; estación en la que hay muchas más ventanas abiertas con una mayor incidencia en la muerte de civiles. Eso era más dramático. Fue fascinante. Me cuesta, aún, no seguir pensando y haciendo notas de El Eternauta. Podría escribir un libro así de alto.

¿Cómo es la legalidad con la obra de un desaparecido como Oesterheld?

Su viuda y otros herederos son los receptores de esos derechos y fueron muy inteligentes en las limitaciones que le pusieron al contrato. Esa película no la puede hacer Guillermo del Toro hablada en inglés. Se tiene que filmar en Buenos Aires, en castellano y hay 10 o 12 núcleos dramáticos de la historieta que tienen que estar y una condición, que está buenísima, es que, en la película, los ciudadanos pierden. Y ahí se ahorraban el happy end de Hollywood.

acá

2.10.08

el hombre que correrá tras el viento

Estaba escuchando Ismael Serrano temprano a la mañana y más a la tarde se me ocurrió buscar en el Google a Bárbara Lombardo. Sorprendentemente me encontré con esto:
ismael+barbara - Share on Ovi
Seguramente vaya a verla (?). Está en postproducción y fue escrita y protagonizada por el propio Ismael Serrano (?).

En tren de recopilar información inútil llegué a una entrevista de Clarín del año pasado en la que Ismael decía: "Soy del Aleti de Madrid y por amistades, aquí he adoptado al Boca".

Recordé instantáneamente lo que conté hace unos meses: Ismael de apoco empezaba a ser ese artista que los argentinos hacemos argentinos por una razón incomprensible. Me acuerdo que la primera vez que vino (…) llenó a desbordar un show en La Trastienda (…) que después me firmó un autógrafo, que le toqué una oreja y que le dije que se tenía que hacer de Boca.

De Bárbara no le dije nada, pero se dio cuenta solito, el muy pillo.

2.7.08

hallazgo

hola - Share on Ovi
Somos unos capos.

Ellos encuentran un continente y lo saquean.

Encuentran indios y los matan.

Encuentran indias y las violan.

Encuentran o generan gobiernos débiles en la región y ponen sus empresas.

Tienen guerras y nos pueblan.

Tienen guita y nos echan.


Nosotros hacemos un hallazgo fílmico y lo devolvemos.

Somos unos capos.

30.6.08

Aniceto!

07_1 - Share on Ovi

francisca y lucia - Share on Ovi


Siempre me sorprendió que alguna vez Leonardo Favio haya sido un cineasta popular, principalmente porque sus películas son raras y pretensiosas. Son difíciles de ver y muchas veces ni siquiera son buenas. Nazareno Cruz y el Lobo (1974) está entre las películas más vistas de la historia del cine –quizás sea la más vista-. Reunió la friolera de 3.500.000 de espectadores. Juan Moreira, de 1972, no se queda atrás (o sí): metió 2,6 millones, que siguen siendo un montón. A sólo fines de comparar, y estirando el patrón de medida, porque la realidad hoy es otra, en 2007, las 15 películas argentinas más vistas sumadas convocaron 2.700.000 almas. La película que más señoritas y muchachos acopió durante todo el año pasado fue Una noche en el museo con Ben Stiller; algo menos que 1,3 millón, la mitad de un película de Favio en los 70’s.

Hace 14 días se estreno Aniceto. La Niña Santa me acaba de contar que no la dan más en los cines. Lo primero que pensé fue ‘le fue re mal’, pero no le fue tan mal, veamos.

La semana del estreno se exhibió en 30 salas. Se ubicó en el décimo lugar con 15.000 espectadores, más o menos 500 personas por copia. Sorprendentemente la semana pasada en capital sólo se dio en dos cines: el Gaumont y en Atlas Lavalle. Desde ayer, dos semanas después de su estreno, no la dan ni en el Tita Merello. Y no es una forma de decir. No la dan en ningún cine ni de capital ni del interior. Es tan raro que hasta me da una mala sensación teniendo en cuenta que con toda la propaganda ¿De quién es el portaligas? de Fito Páez metió 31.365 espectadores en todo 2007. No tengo datos de la segunda semana pero serán -siendo pesimista, ¿en dos salas 2.000 más?-, pongamos, 17.000 espectadores. Eso ya da más de la mitad que la película de Páez en todo un año. De cualquier manera estamos a años luz de lo que convocaba Favio en la década del 70, casi matemáticamente.

Siempre me sorprendió que Leonardo Favio haya sido un cineasta popular. Ahora no lo es, es evidente. Pero, ¡cómo cambiaron las cosas! En 36 años le quedó un 0,5 por ciento del público respecto a Nazareno Cruz y el Lobo. Increíble, ¿no? Al que le quepa el sayo sociológico que me lo explique.

29.6.07

stop all the clocks



Parad los relojes y desconectad el teléfono,
dadle un hueso jugoso al perro para que no ladre,
haced callar a los pianos, tocad tambores con sordina,
saca el ataúd y llamad a las plañideras.

Que los aviones den vuelta en señal de luto
y escriban en el cielo el mensaje “Él ha muerto”,
ponedles crespones en el cuello a las palomas callejeras,
que los agentes de tráfico lleven guantes negros de
algodón.

Él era mi norte y mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi día y mi noche, mi charla y mi música.
Pensé que el amor era eterno: estaba equivocado.

Ya no hacen falta estrellas: quitadlas todas,
guardad la luna y desmontad el sol,
tirad el mar por el desagüe y podad los bosques,
porque ahora ya nada puede tener utilidad.

Wystan Hugh Auden.

5.6.07

dì una cosa di sinistra

Non mi far vedere che tortura, che tortura questa campagna elettorale. Speriamo che finisca presto. D'Alema reagisci, rispondi, dì qualcosa! Reagisci!... E dai!... Dai, rispondi! D'Alema dì qualcosa, reagisci...dai!... Di qualcosa, D'Alema rispondi. Non ti far mettere in mezzo sulla giustizia proprio da Berlusconi! D'Alema, dì una cosa di sinistra, dì una cosa anche non di sinistra, di civiltà, D'Alema dì una cosa, dì qualcosa, reagisci!...
Parlamento de Nanni Moretti, en la película Aprile, de 1998.
Cualquier relación entre Berlusconi, presidente del Milan, y Macri, presidente de Boca, es pura casualidad.

Update: Por si no se entiende, Nanni le dice a la tele, al candidato progresista para la presidencia de Italia, a D
'Alema, que diga "una cosa de izquierda" en el debate televisivo.

17.5.07

cocalevo

cocacolero Hoy se estrena Cocalero, un documental dirigido por el brasileño Alejandro Landes. Cuenta “la historia de un hijo de la guerra norteamericana contra las drogas, un indio aymará llamado Evo -acompañado por una tropa de cocaleros- que atraviesa los Andes y el Amazonas en jeans y zapatillas, encabezando una contienda histórica para convertirse en el primer presidente indígena de Bolivia”.
Kevin Johansen grabó para la película la versión Cocalevo de su tema Cliche gringo, cliche latino, del álbum
Logo, con tapa de Liniers.

>> Trailer

18.4.07

Locuras de Isidoro


Por lo poco que pude averiguar Isidoro se estrena el 12 de julio. Sólo en cines.
La voz la hace Dady Brieva; la de Cachorra, Luciana Salazar: no sé cómo quedarán pero que me llama la atención la película, me llama la atención.
Para el Coronel Cañones y Manuel, el mayordomo, no sé aún quiénes son los encargados de hacer las voces. Lo dije como el culo, pero no importa.

Link: Isidoro, the movie

15.3.07

Karaoke

Este video es la parte final de un película de animación llamada El retorno del gato (aka Haru en el reino de los gatos). Una película de los Estudios Ghibli del emérito Hayao Miyazaki, el autor de Totoro, Chihiro y otros hits. La canción que suena es una de esas gemas pop que cuando al escucharla por primera vez ya tenés la certeza de que formará parte de lo que te queda de vida (sin contar procesos de senilidad).

Adjunto correlación fonética de los isogramas japoneses, para poder hacer el pertinente karaoke, palabra nítidamente nipona.

Me dieron ganas de pasarla al castellano y conseguir una banda y sacar un disco y ser su manager. Regístrese, comuníquese, posteese, dése la Oficina de Cooperación Fílmico-oriental de la Subsecretaría de Comercio Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, y archívese. Será lo que deba ser y, sino, será Justicia.

wasurete ita me wo tojite
tori modose koi no uta
aozora ni kakureteiru
te wo nobashite mou ichido
wasurenaide sugu soba ni
boku ga iru itsu no hi mo
hoshizora ni nagameteiru hitori kiri no yoake mo
tatta hitotsu no kokoro kanashimi ni kurenaide
kimi no tameiki nante harukaze ni kaete yaru

hi no ataru sakamichi wo
jitensha de kake noboru
kimi to nakushita omoide nosete iku yo
Rarararara kuchizusamu
kuchibiru wo somete iku
kimi to mitsuketa shiawase hana no you ni

wasurete ita mado akete hashiri dase koi no uta
aozora ni takushiteiru
te wo kazashite mou ichido
wasurenai yo sugu soba ni
kimi ga iru itsu no hi mo
hoshizora ni kagayaiteru namida yureru ashita mo
tatta hitotsu no kotoba kono mune ni dakishimete
kimi no tame boku ha ima harukaze ni fukareteru

hi no ataru sakamichi wo
jitensha de kake noboru
kimi to chikatta yakusoku nosete iku yo
RARARARARA kuchizusamu
kuchibiru wo somete iku
kimi to deaeta shiawase inoru you ni

hi no ataru sakamichi wo
jitensha de kake noboru
kimi to chikatta yakusoku nosete iku yo
Rarararara kuchizusamu
kuchibiru wo somete iku
kimi to deaeta shiawase inoru you ni

kimi to deaeta
shiawase inoru you ni

9.2.07

Woody Allen

allen

"Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero."

"Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto."

"Dios es o bien cruel o bien incompetente".

"El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero de todas las experiencias vacías que existen, hay que reconocer que es una de las mejores."

"En los aviones el tiempo se pasa volando."
"La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la Estatua de la Libertad."

"La única manera de ser feliz es que te guste sufrir."

"Los intelectuales son como la Mafia. Sólo se matan entre ellos."

"Mi padre vendió la farmacia porque no había más remedio."
"No puedo escuchar mucho a Wagner porque me entran ganas de invadir Polonia."

"No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi obra, sino simplemente no muriéndome."

"Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa."

6.2.07

Mimeógrafo

Hayao Miyazaki es un japonés de 65 años que dirige películas de animación que dejan boquiabierta a toda una platea. Puede entretener por igual a rapazes y niñosviejos. En algún tiempo pasado impreciso supo colaborar con los creadores de Heidi y se le nota en algunos de sus trabajos cierto parentesco con las aventuras de la nieta del abuelito que dice cosas. Quiero decir: un dibujo cargado de detalles por cuadro tan diferente de las últimas generaciones de animé más vanguardistas. Sería algo así como el barroco de la animación, en términos pictóricos. Alguna vez vi El viaje de Chihiro en el cine Los Ángeles y aunque me pareció una película hermosa no le di mayor trascendencia al creador detrás de la obra. Cometí un error que con las películas con actores raramente cometo. “¿Quién la dirigió?”, hubiera pensado de haber sido Chihiro Sin City -el perfecto amalgama de comic y cine-. Y es que en el cine de animación se me hacía que era más trascendente la empresa que el hombre; quizás gracias a la Disney, a Pixar, a DisneyPixar o a cualquier otra. De cualquier manera Miyazaki tiene su Disney propio, Studio Ghibli, y a él mismo se lo relaciona con el Walt hombre. Pero de todo eso me enteré más tarde, cuando llegó a mis manos Kiki's Delivery Service (muy Heidi). Después me prestaron Mi vecino Totoro, se estrenó El increíble Castillo Vagabundo y pude ver La princesa Mononoke y Porco Rosso.

Y de Porco Rosso quería hablar. Quizás sea la película más adulta (de todas las que vi) de Miyazaki. Además del universo mágico omnipresente se atreve a abordar temas como la Primera Guerra Mundial o el rol ejemplar de un piloto ácrata en medio de la trifulca fascista. El personaje tiene mucho de lo que soy y algunas cosas que me gustaría ser. Por eso también puse su cara en mi perfil de usuario.

Misántropo, solitario, fumador, idealista, chancho, enamorado, peleador, bebedor, inaccesible, y algunas cosas más que soy y algunas otras que me gustarían ser, son en resumen este puerco rojo, que, aún siendo dibujo, está ahí parado a punto de aplaudir al lado de Edward ManosTijera, Marty de Hill Valley y Silvia Prieto Rejtman, en la tapa de Gente de mi imaginario de personajes cinematográficos del milenio.

Imágenes de Mi vecino Totoro, 1988
Totoró, totoro, totoró, totoro.

8.6.06

rejtmaniano

















Sabía que daban una película en I·sat de un director argentino que me encanta: Martín Rejtman. Ayer.

Rapado, estreno en tevé, la única que no había visto. Me la imaginaba. Pensaba cómo sería. Sabía que era su primera película, que era de 1992, quería verla y no quería verla. En 1992 yo tenía 13 años. Me la imaginaba como esas cosas que sabés que van a gustarte seguro, pero, que, dudás, por ahí, no está tan buena. Bueno, la cosa es que no pude legar para verla desde el principio. No la vi. Y me empecé a parecer a un personaje de Rejtman: absolutamente rejtmaniana fue mi noche.

Estoy dejando de fumar por enésima vez y estoy tomando pastillas por segunda vez. La primera vez me fue muy bien. Pasé un mes entero sin fumar (o casi, un índice que no hace al todo, habré fumado 5 cigarrillos). Las pastillas se toman una por día y vienen 30 (ahora que lo pienso, hay un cuento de Rejtman que se llama 17 cigarrillos, que cuenta las desventuras de alguien que fuma su primer cigarrillo y acto seguido va a un grupo de autoayuda tipo Chau pucho, otra casualidad; Rejtman además es escritor). Después, tonto, pensé: "Manejo el vicio como quiero", y empecé a fumar de a uno, de dos, de a cinco por día, hasta volver a fumar lo mismo que antes del tratamiento, pero con el agravante de ser una maldito débil.

Ahora me propuse dejar definitivamente, empecé el tratamiento de odranales de vuelta hace casi dos días y al momento de este post hace casi dos días que ya no fumo. Mejor que la primera vez, que fumé en las primeras 48 horas.

No quería estar despierto de noche con ganas de fumar. Me bañé y me fui a dormir rápido, increíblemente me dormí. Me desperté dos veces tapado con la colcha traspirado a pesar del frío, como si tuviera fiebre. Pero no tenía fiebre.

Lo relato como lo relataría Rejtman porque lo que me paso, repito, es rejtmaniano (si lees un libro de Rejtman, los cuentos te hacen acordar a las películas; si ves las películas pensás a qué cuentos de los que leíste le iría mejor el formato fílmico. Hay uno, Barras, de Velcro y yo, que lo leí tantas veces que ya me lo imagino filmado por él, no es tan difícil eso en realidad, imaginarlo, filmarlo debe ser difícil yo qué sé):

***

Me desperté a las 2.40 y no pude dormir más. Pensé entresueños: I·sat repite siempre todo después de la película con una película en el medio. Pensé en mi papá. Había venido el sábado anterior y me había traído comestibles y artículos de limpieza del supermercado chino. Le había contado que estaba triste. Mi papá me dijo que estaba así porque me faltaba hierro. Por eso me sentía desganado. Yo le dije que estaba triste, no desganado. Me dijo que era lo mismo. Me compró 7 leches largavida fortificadas con hierro. Seis enteras y una descremada. Yo no tomo leche. Seguí reflexionando desde la cama: Si empezó Rapado a las 23, terminó a la 1, y a la 1 empezó otra película que terminó a las 3: a las 3 pasan Rapado de vuelta. Miré el reloj, me levanté. Eran las 3.10. Las estaban dando. Parecía que recién empezaba. Tenía acidez. Subí el volumen y fui a la heladera. Agarré la leche largavida descremada. Miré en trance Rapado. Me fui a dormir a las 5 de vuelta. Después me levanté a las 8.30, abrí una leche largavida entera fortificada con hierro. Me serví un vaso. Me lo tomé con un solo movimiento. Me serví otro. No lo tomé. Me fui a cepillar los dientes. Me tomé el otro vaso de leche en dos movimientos y me fui a trabajar.

***


3.4.06

por qué no...

Hoy Canal 13 da El crimen del Padre Amaro. Me parecía raro, pero no sabía por qué. Y me di cuenta: ¿vieron que no dan películas hispanas en la televisión abierta, salvo argentinas?

Es muy extraño que nunca hayan dado películas mexicanas, o españolas. ¿Dieron Todo sobre mi madre? ¿y Amores perros? Yo no me acuerdo haberlas visto. En el mítico Función privada recuerdo haber entrevisto Tacones lejanos -entrevisto porque era cuasi porno en esa época y yo era algo chico-: eso fue lo más cercano a una película extranjera de habla castellana que me acuerdo haber visto en televisión abierta.

19.10.05

desabastecimiento

Mientras entraba el lunes a ver “El aura” al Hoyts General Center Cinemas canturreando porque tengo el corazón valiente / prefiero amarte y después perderte, sin saberlo, se gestaba una romántica y silenciosa revolución sin ideas, instrumentada por los trabajadores de limpieza del shopping Abasto.

Lejos de esas anacrónicas y a todas luces inútiles organizaciones, con apogeo en mitad del siglo XX, conocidas en esta parte del mundo como sindicatos, los maestranzas del Abasto –con la complicidad nada desdeñable de la seguridad privada, de los cargadores de matafuegos, de los hombres y mujeres de mantenimiento y de los demás desclasados que ingresan al centro de compras cuando sus persianas están cerradas- orquestaban una sigilosa y eficaz lucha contracultural que devendrá en poco más de un lustro en una revuelta artística de quiebre (y en un par de correos de lectores de La Nación indignados).

Salí a las 2.02 de ver la película que no ganará el oscar en 2006 a mejor película extranjera y descubrí el entramado de esa minuciosa revuelta: previo arreglo con el encargado del sonido del shopping, en el momento en que no queda casi nadie, con las luces agravando esa factura monumental de Edesur, mientras algunos escogidos y escogidas de 14 años, vestidos de hormonas y culottes, respectivamente, retrasados, postergaban tomar taxis para irse a dormir, de a tres, a sus pisos de Belgrano -a la vez de dejar a entrever que no serán la clase dirigente que sacará a la Argentina del puesto 98 del ránking de sensación de corrupción-, los trabajadores del Abasto escuchaban cumbia irreconocible, pero romántica, no villera, por los altavoces, a un volumen altísimo.

Este vacío que hay en mí / hace crecer la soledad / y siento que me estoy muriendo, / se me ha perdido un corazón, / por eso hoy voy a brindar por los fracasos del amor.

(…)

Se me ha perdido un corazón / si alguien lo tiene por favor, / que lo devuelva.

12.8.05

iniciático

Cuenta la leyenda que en los albores del fútbol vernáculo, un leprosario de Rosario había convocado a jugar un partido para recaudar fondos a los dos clubes más importantes de la zona. No, no eran Central Córdoba y Tiro Federal, eran los otros dos: Rosario Central y Newell’s Old Boys. La leyenda dice que un equipo dijo que sí a la propuesta; el otro, se negó rotundamente. Allí habrían surgido los apelativos con los que hoy se conoce a sus hinchas: canallas a los de Central; leprosos a los de Ñuls.

“¿Qué hace un leproso frotándose las manos?”, preguntará uno. “Carne picada”, responderá rápido, y todos reirán, pero, por dentro, sentirán una supraconvulsión.

Ayer vi Diarios de motocicleta, que, dicho sea de paso, no sé por qué se llama así, si La Poderosa, la moto, dura en pie un tercio de la película. Y vi a ese joven Che Guevara inflado en integridad y buenas intenciones. Quién sabe si era tan Jesucristo el Che. Quién dice que haya sido tan entero, tan sincero, tan humano. Pero a todas luces es funcional a la película. Y a su vida. Y creo que está bien. Para que sea un modelo de vida, es eficaz que sea un modelo bueno.

En la película, un médico copado y pelado les solicita a los voluntarios Ernesto Guevara Lynch de la Serna y Alberto Granados que se pongan unos guantes, porque así lo requieren las monjas que cuidan el leprosario, aunque, les aclara, la lepra no es contagiosa si se trata. El Che Gael le responde: “Si no es contagioso, es simbólico: no los vamos a usar”. No tiene mucha metáfora la vida del Che y quizás esa supuesta falta de poesía sea su más importante contribución al mito: no hablaba mucho, aunque lo hacía bien, actuaba en consecuencia. Los resultados los juzgará cada uno. Antes, en la película del carioca Walter Salles, le había espetado a un ingenuo Granados, en el Machu Pichu, durante un súmmum de optimismo del bioquímico sobre el posible fúturo de los pueblos originarios: “¿Una revolución sin tiros?, eso es imposible.” Bueno, eso. “Qué puedo yo cantarte, Comandante, si el poeta eres tú”, dice una canción de Pablo Milanés. “El que ha tumbado estrellas, en mil noches de lluvias coloridas, eres tú.”

“El agua separa a los sanos de los enfermos”, le dice Ernesto a Alberto. En una isla estaban los enfermos; en la otra, el leprosario de San Pablo, Perú. La metáfora la pone la realidad, él no. “La única verdad es la realidad”, dicen que dijo El General. Más tarde, en su cumpleaños, cruzará a nado el río, de noche, asmático, para estar con los que sufren, ¡es Cristo!

En su libro de “nuevas crónicas de larga distancia”, La guerra moderna, en el capítulo de Cuba, Martín Caparrós cuenta que un cubano le dijo que, en la isla, hoy día, las putas, las jineteras, son las únicas que siguen los designios del Che, porque “no paran de buscar al hombre nuevo cada noche.”

5.8.05

burton

Ayer había pensado en escribir sobre Tim Burton. Pero fue ayer, y no lo hice. Ayer hubiera escrito algo bueno; hoy, no. De todas maneras esa horda silenciosa de posibles lectores de mi blog me exige que posteé algo nuevo. “Nos aburrimos”, “queremos saber más de tu mundo” o “quiero seguir comprobando que no tengo nada en común con tu pensamiento”; frases que dicen mis incomprobables seguidores a menudo en mi cabeza.

El punto es que se sumaron varias cuestiones que tienen que ver con Burton.

Lo primero que quiero destacar es: cuanto más lo frecuento a Timothy, más me gusta. Extrañamente siempre postergo ver cosas de él, por alguna razón que me excede. Por ejemplo, nunca había visto The night before christmas. Mi hermano me prestó el dividí y no soporté terminar de verla. Fue el miércoles pasado tipo 2 de la mañana. No sé por qué la paré y me dormí, pero supongo que fue para diseccionarla más, y ver como me va pegando: como autoindicarme un medicamento experimental e ir probando las reacciones que me produce. Ojo, ya tenía bajadas de Internet las canciones “What’s this” y “This is halloween”. Muchas veces hago eso, consumo información periférica al todo central, que desconozco. Nunca pasó, pero podría tener pegado un póster de La naranja mecánica en mi casa sin haberla visto. Es más, prometo comprarme ese póster antes de verla.

Luciano una vez me regaló La melancólica muerte del Chico Ostra pero se la presté a Poli y más nunca me la devolvió; incluso llegó a creerse que se la había regalado: Delírium trémens (se la tengo que -volver a- pedir, ¡era mi único libro de Anagrama!).

Siempre relacioné a Tim Burton con Billy Corgan. Smashing Pumpkins para mí hace una música afín con Burton. Arbitrariamente, la Batman en la que los calabazas meten Beginning Is the End Is the Beginning (y viceversa) es la que dirige Joel Schumacher, y no Batman ni Batman returns, las dos que dirigió Burton.

Bueno, vi 30 minutos de Jack. Pero además me recomendaron en este espacio virtual un libro de Dahl que, finalmente, terminó siendo el noruego escritor del cuento “Charlie & the chocolate factory”, con el que Burton hizo la película homónima que se estrenó ayer y que parece que la parió Dios y que tiene sólo grandes críticas y colores hermosos y Johnny Deep. Bueno, el póster de Charlie… lo tengo pegado en el box de mi laburo desde hace 7 meses. Creo que postergaré ver la película lo más que pueda, fiel a mi desinterés por ver a Burton (no da ver 20 minutos e irse del cine).

Ed Wood no me gustó tanto. El joven manos de tijera es mi primera y última película favorita. No conozco a nadie –a nadie- que no le haya encantado –encantado- El gran pez.

Tengo bajados dos emepetrés de Danny Elfman de EJMDT. Pero la música no me hace acordar a la película, me hace acordar a la película Como me gustaría ser negro, de García-Moro-Satragni. En 1990 mi papá me llevó al cine a ver a Edward Manostijera y como mi hermano ese día había escuchado un casete de grandes éxitos de Charly toda la mañana, se me pegó. Y mientras salíamos por la peatonal Lavalle, en vacaciones de invierno, del cine Atlas, y doblábamos por Esmeralda (al norte, pa`l lao de Retiro), recuerdo como mi mente mezclaba a Edward, haciendo llover hielo por los ventanales del alma, con la música de Charly (y no la de Elfman), “si yo fuera un ciudadano de primera, amparado por una constitución, yo te podría decir que me cago en tu amor y que me gustaría ser negro”. Después, más grande, la volví a ver unas 15 veces -una vez la vi en O’Globo en portugués, cuando el primer cable, ese que tenía gratis HBO-.

Sobre EGP diré que la vi en el Abasto. Y que después de verla vi Lost in translation -con mal de amores y todo- y con sólo un intermezzo de 10 minutos entre una y la otra. Ah… y era domingo y por la tarde.

A no olvidar que en septiembre se estrena The corpse bride, largo de animación con estética similar a la parte del Halloween de The night..., del propio Timothy.

Rising to the occasion.