30.3.11

País Narco (anticipo)



Capítulo 1 de País Narco, nuevo libro de Mauro Federico, el último periodista de investigación.

Sinopsis: Mitos y verdades de la narcodemocracia argentina: La verdadera historia de los vínculos de Eduardo Duhalde con el narcotráfico. Las denuncias por ocultamiento de una causa judicial que comprometían a su entorno. La complicidad de un ex juez federal que actualmente en miembro de la Suprema Corte de Justicia bonaerense. Las escuchas teléfonicas jamás divulgadas donde aparece mencionado el ex presidente y ex gobernador con el mundo narco.


Topo Reloaded



Román, a Macri: "En el 2007 le hice ganar una elección".

Contrapunto Lanata / Tiempo

Apropósito del apoyo de Lanata a Clarín y su tapa blanca, recordé este Scribd de Mansilla: una vieja discusión (?) entre George (#) y la comisión interna del viejo Tiempo Argentino. ¡Qué lo disfruten(!).

23.3.11

cúneo



Después de muchas idas y vueltas el empresario Santiago Cúneo logró convencer a Carlos Perciavalle para que acepte volver al género teatral que más ama y que abandone Punta del Este.

A la vez Santiago Cúneo -candidato a intendente en el partido de San Miguel- por Francisco de Narvaez para el partido Peronismo Federal, como hace años hiciera el también político Moises Ikonicoff, se animará a subirse a un escenario rodeado de vedettes para hacer un monlogo polìtico y una rutina con Carlos Perciavalle.


18.3.11

vendrán días

El último noviembre finalmente iba a volver a Buenos Aires Manolo García, tras su pequeño ND Ateneo de agosto de 2007. Pero se pospuso para febrero.

@laninasanta había comprado las entradas.

También, una pena, qué cagada, se terminó cancelando la fecha de 2011. Sus fans argentinos quedamos huérfanos de ese artista genial, que revitaliza el género de cantautor en nuestro idioma. Obviamente nos devolvieron el valor de los tickets.

Grata fue la sorpresa que recibimos días después: como bonificación a nuestro cariño, Manolo había decidido mandar a cada aficionado una encomienda con sus 4 discos solistas, 1 disco edición especial compilado de luxe y una copia de una de sus pinturas autografiada de puño y letra.

Este semana llegó, acá está el paquete.



El gesto habla del hombre que es: no es probable la obra sensible en un artista sin sensibilidad.

Algún día vendrá.

Mientas tanto, los dejo con vendrán días.


Vendrán días en que el peso
que hoy te abruma se hará liviano.
Vendrán idas en que ese peso
ya no será carga sino bagaje.

Vendrán días, han de venir.
Porque un alma que alberga sentimientos viles no brilla
y un alma sin brillo
es un tiempo marchito para quien lo soporta.

Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire.
Que hoy necesito besar otros labios
creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en negra noche que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos,
en otros rostros buscarte.

Llega el tiempo que en tu campo amado
plantaras pensamientos.
Junto al pozo de tu huerta enjambres de madreselva.
Y esa calma, esa calma te ha de ayudar.
Porque un alma que mora en la sala de los pasos perdidos
es la furia vencida, cáscara vacía de un dolor exacto.

Déjame beber de ti en los labios de mujer extraña,
que hoy necesito el calor de unos brazos
que apaguen mi vana esperanza.
Déjame desnudo de recuerdos. No los necesito.
Que hoy necesito buscarte sin miedos
en otros rostros buscarte.

Dame un lenguaje sin palabras para abrigarme
que tengo frío.
Dame besos y caricias olorosas y descalzas,
dame un mundo sin palabras que yo respire
porque me ahogo.
Dame besos y caricias sinceras o mercenarias.

Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire,
que hoy necesito besar otros labios
creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en negra noche que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos,
en otros rostros buscarte.
Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire.

eightbit.me



14.3.11

socialismo a la norteamericana



(vía: eBlog)

monsanto

Subjetividad K. Una muestra de ese precipitado de identificaciones que resulta el kirchnerismo militante es un texto de la sección de Radio Nacional llamada “Sabés qué...” que escuché el jueves pasado. Decía: “El 11 de marzo de 2008 el ministro de Economía Martín Lousteau anunció la Resolución 125, que inició un enfrentamiento entre el Gobierno y cuatro entidades rurales. El conflicto duró 128 días y terminó con el voto no positivo de Julio Cobos. El gran ausente en todo el debate fue la multinacional Monsanto. Monsanto, que es el principal productor de semillas transgénicas del mundo, vende en conjunto la semilla de soja y el Roundup, pesticida que contiene glifosato. El glifosato se utiliza para matar la maleza en los cultivos de soja y lleva a las primeras etapas del cáncer. En Argentina se consumen 150 millones de litros de glifosato al año. En Google, Monsanto aparece seis millones de veces. En Clarín, durante los meses del conflicto con el campo, Monsanto sólo apareció nombrado 13 veces y en ninguna con relación al conflicto por las retenciones móviles. Investigación nacional, periodismo sin ruidos, encontramos lo oculto”.

Tras la desaparición de Julio Ramos y el retiro de la gráfica de Héctor Ricardo García, no quedan otros medios desde donde haga tanto tiempo que se critique la ambición totalitarista de Clarín como en las publicaciones de Editorial Perfil. Pero comparar las menciones de Google, que recopila decenas de miles de medios de todo el mundo a lo largo de décadas, con las de Clarín durante tres meses es tan desproporcionado como hablar del cancerígeno glifosato sin decir que es el Gobierno y no Clarín quien permite su uso o que sin el glifosato no se podría producir la cantidad de exportaciones de soja que anualmente sustenta la economía argentina.

Jorge Fontevecchia



10.3.11

el techo del cielo

A través de un diálogo entre el cuerpo y el alma el autor contrapone los impulsos juveniles y la inexperiencia a la sabiduría. Esta particular confrontación le permite reflexionar acerca del ser, el cómo ser, la diferencia entre la esencia y la identidad, la relación con el tiempo, la elección entre el vértigo y la vorágine, y las cuestiones metafísicas fundamentales, el arte, la ciencia, la política y el amor.

Por esos desfiladeros se deslizan: los sueños, la imaginación y la fantasía, la razón y los impulsos, el encanto y el desencanto, las utopías, los deseos y las culpas, el apego y el aburrimiento, la amistad y el amor, la felicidad y el dolce far niente, a través de una escritura que recurre a imágenes y lenguaje poético.


En este libro se nos abre sin ningún pudor, partiendo de su propia esencia: la poesía, poniendo en palabras lo que su accionar viene expresando desde siempre, su convicción de que el cielo no tiene techo.


Visto en el escritor portátil.

razones

Hablaba la semana pasada sobre Riquelme y el agradecimiento eterno del hincha de Boca. Esta encuesta en Crónica revela ampliamente ese amor. Que Román (¡sin jugar hace un año!) sea considerado por los lectores de Crónica como el segundo mejor futbolista argentino ¡del momento! frente al mejor Messi posible, y a pasitos de alcanzarlo, así lo acreditaría.

Índice Pérez Manija (IPM) — Febrero de 2011

La sección “Cómo nos ven” del diario Clarín (página 2), es el espacio desde donde el gran diario argentino nos cuenta qué piensan los diarios del mundo de los argentinos. El Índice Pérez Manija (IPM) busca indicar matemáticamente el grado de positividad/negatividad de las noticias que no inocentemente se escogen desde el mencionado diario.


Un apunte sociológico primero: sí a los argentinos nos importa cómo nos ven, y desde esa verdad se busca accionar sobre si estamos aislados (o no) del mundo, ese eufemismo neoliberal.


— Aclaración: las miradas negativas las juzgo si son hacia la Argentina, por más que sea positiva para, por poner un ejemplo, la ecología.


Este es el relevamiento del IPM para febrero de 2011.



Veremos cómo se sigue desarrollando en los sucesivos meses, este mes de febrero el IPM de la sección Cómo nos ven del diario Clarín arrojó: 0,5.


Es decir, hubo el doble de noticias negativas que positivas, con salvedades.


Particularidades de febrero (que evaluaremos si son generales, con los meses).


— De las 18 “miradas” que nos hacen: España se lleva 5, Chile 3, Inglaterra 3, Estados Unidos 2, Uruguay 2, Paraguay 2 y Francia 1. Salvo la de Francia (Cine), todas las que vienen de Europa o Estados Unidos son opiniones negativas. Incluso, una de Estados Unidos es sobre la mirada extranjera respecto al conflicto Argentino-Estadounidense por el avión militar.


— De las 6 noticias positivas, 2 son deportivas, 1 de espectáculos, 2 de política nacional (de los respectivos países, una de Chile y una de Paraguay), y una de internacionales (la de Uruguay). De todas esas, la única que habla bien del Gobierno de la Argentina sin contar una alianza con otro país es la de Yacyretá. La de Uruguay es la relación Argentina/Brasil. La de Chile, Argentina/Chile/Haití. Y la de Paraguay, que se les renegociará una deuda (esta es positiva, pero puede ser leída como negativa por los lectores del diario).


— De las 12 negativas, 3 son de inflación, 2 de macroeconomía, 2 de sindicalismo, una de desnutrición, otra de poco apego institucional, una de ecología y una última sobre las elecciones. (Además de la del Avión Militar, antes mencionado.)


Bueno, cualquier cosa que quieran analizar, adelante.


Nos vemos en abril, para analizar marzo.

pasaportes

Por Ricardo Kirschbaum

[...] Este adelanto que, insistimos, beneficia a todos los que precisan simplificar la gestión diaria, es presentado como una modernidad cuando debería ser algo normal en una sociedad en desarrollo. Pero lo anormal es la regla . [...]


Síntomas del país real, no de la propaganda.


Padre, por qué me has abandonado

El abordaje sobre Messi es complejo y la realidad, que es la única verdad, marca que no existen jugadores tan determinantes como él desde Maradona (ponele un Romario, un Zidane, pero no). Y los dos son argentinos. Y la comparación se impone. En algunas gana Messi, en las demás gana el Diego. Y Diego gana en lo sentimental, en los motivos del corazón.


Por lo que nos debemos, si somos inteligentes, como obligación de país futbolero, cancelar para siempre el paralelo. Debemos grabarnos en la cornea la frase “las comparaciones son odiosas”.


Porque poco importa si Messi ya ganó una Champions y una Intercontinental a los 23 años (cosa que el Diego nunca hizo) o si ganó 7 botines de oro, plata y mirra. Motivos futbolísticos alcanzan para la comparación entre pares hoy, pero está lo inasible: lo de Diego es extrafutbolístico.


(Maradona jugó en Barcelona también, y la rompió, y lo rompieron, y por un amistoso con la selección rompió una vitrina y al grito de “si no me dejan ir hago mierda este trofeo” se forjó una identidad y un pase al Napoli.)


El Diego se ponía el equipo al hombro, definía partidos imposibles, era inteligente dentro de la cancha, era (es) vivaz para enfrentar la prensa, elegía enemigos poderosos de verdad (la Iglesia, los Estados Unidos, el negocio de la FIFA), se mostraba contradictorio y se reía de eso, intentó hacer un sindicato de futbolistas, se besó en la boca en La Boca, impuso frases con definición de póster, emocionó a un pueblo.


Salió campeón del mundo con la sonrisa más maravillosa y segundo del mundo con las lágrimas más maravillosas.


Y como si esto fuera poco, era un esteta: Maradona con la pelota dominada era un bailarín, ese concepto de la belleza total.


Y no es construcción de un mito. Todo eso cierto, comprobable, hay registros.


Messi no tiene ese don, esa comunidad intrínseca a los elegidos, a los portadores del carisma. Messi es el mejor jugador del mundo, hace cosas impresionantes, nos devuelve la magia del fútbol. Y es un pibe bueno, políticamente correcto, corrige la falencia del argentino soberbio.


Por eso mismo no los comparemos más, porque pierde. Empecemos a generar una mística de Messi que le permita dentro del fútbol generar más triunfos y premios que Maradona, que es posible.


Pero lo que Maradona genera y generó no lo va a poder nunca en su vida generar.


Punto.


Y aparte.

9.3.11

Carnavales

Ha corrido mucha agua perfumada bajo el puente del Rey Momo. Pasó de todo desde los días en que Marcelo T. de Alvear era detenido por la Policía por festejar con desmesura, hasta los encuentros fraternales de la murga Atrevidos por Costumbre. Bipolar te cuenta la historia del carnaval; vos, apretá el pomo.

Carne Levare significa quitar carne. La palabra carnaval se origina con la fusión de estos dos vocablos, que recuerdan al ayuno que hiciera Jesús durante cuarenta días en el desierto, antes de entrar a Jerusalén el Domingo de Ramos. Se celebra los lunes y martes que preceden al Miércoles de Ceniza, fecha en que comienza la abstinencia santa. Pero, aunque las carnestolendas tienen su origen en lo religioso, también en la antigüedad fueron ceremonias paganas donde se invertían los roles de la sociedad por unos días: el rey en mendigo y viceversa, para matar después al chivo expiatorio social, que cometía excesos de los más variados. Nuestros antepasados lavaban así sus culpas para transcurrir el resto del año con la conciencia limpia y el orden intacto. No por casualidad se tomó como santo patrono de las mascaradas al Rey Momo, quien fuera expulsado del olimpo por satírico y jocoso, según la mitología griega.

En los tiempos del Virreinato, allá por 1770, las carnestolendas se esperaban entre los mulatos para darle rienda suelta a la juerga y la desmesura. En la Argentina su ventura fue despareja; siempre transitó el mismo ciclo: prohibición, restricción, límites y –finalmente- festejo pleno. Y otra vez a rodar el círculo represivo. Antes de la invención de la bombucha, los celebrantes se las ingeniaban para mojar espaldas ajenas con vejigas de animales o huevos de avestruz llenos de agua. No eran inocentes aquellos primeros carnavales, y llegó la primera proscripción.

Juan Manuel de Rosas, a tono con lo popular de su presidencia, en 1836 permitió los festejos mientas Domingo Faustino Sarmiento desde Chile diatribaba sobre lo animal y salvaje de las carnestolendas. Rosas, tras las presiones, en 1844 decretó su segunda prohibición. Contradicciones aparte, Sarmiento, una vez presidente, profiere loas sobre la festividad y la bendice a todo trapo. Lo nombran “Emperador de las Máscaras”. Se gesta así el comienzo de la edad de oro de los carnavales, que se extenderá por varias décadas.

Para 1869 se dieron los primeros corsos oficiales porteños en las actuales calles Hipólito Yrigoyen entre Luis Sáenz Peña y Bernardo de Irigoyen. La oligarquía esta vez se puso a la cabeza de los festejos con comparsas que satirizaban a los anteriormente vedados festejantes. Los Negritos Esclavos y Negros argentinos contaban con disfraces majestuosos -la Colombina, el Pierrot o el Oso Carolina-, mascaradas de elite y desfiles con ornamentados carruajes.

En febrero de 1885 el quinceañero Marcelo T. de Alvear, hijo de Torcuato, entonces intendente de la Ciudad de Buenos Aires, fue detenido junto a otros jóvenes ilustres por arrojar baldazos de agua desde el balcón de la familia Moreno de la calle Lavalle, entre Reconquista y 25 de Mayo.

AQUELLAS MAJESTUOSAS COMPARSAS
En las postrimerías del siglo XIX, el tango comenzó a meter su pata en el fango del carnaval. Ya para la década del 20 describían el lujo y el color de las mascaradas en sus letras. La más emblemática fue Siga el corso, cuya versión póstuma fue interpretada por Julio Sosa. El Varoncito le susurraba a su Colombina eso de “¡Tu risa me hace mal! / Mostrate como sos. / ¡Detrás de tus desvíos / todo el año es Carnaval!”, mientras pasaban los fieles del dios jocundo. Los versos los firmó el prolífico Francisco García Jiménez, letrista que también abordó las carnestolendas en piezas como Carnaval, Yo me quiero disfrazar, y Otra vez Carnaval.

Para los treinta, los barrios porteños se cimentaban en la expansión de la ciudad. Boedo, Almagro o La Boca en sus avenidas abrían, cerrándolas, sucursales de los corsos más nutridos. Y surgieron las murgas: versiones más populares y satíricas de las almidonadas comparsas del respingado centro porteño. Los Criticones de Villa Urquiza, Los Eléctricos de Villa Devoto o Los Averiados de Palermo, entre otras, marcaron el comienzo de esta tradición que se mantiene hasta nuestros días.

Atomizándose en los barrios, los murgueros comenzaron a desarrollar también las rivalidades –las más sanas y las más violentas también-, aumentadas y corregidas por el gobierno de Juan Domingo Perón.


No se necesita conocer Palermo para llegar a la murga Atrevidos por costumbre, el repique ascendente de los tambores lleva directamente hacia Darwin y Honduras, donde se juntan a ensayar durante todo el año. Jorge Erasmo Díaz, el Tigre, es el más experimentado del grupo. Hoy sólo baila y guía los bombos, tiene 53 años y 50 de murguero, pero recuerda sus años mozos: “Salíamos a lo loco, cantábamos la marcha peronista, que nadie la cantaba; nunca nos pasó nada, ni con los militares –se ufana-. Entre los apliques, tenía el de Perón, el de Evita y el de Rucci”.

EL APOGEO DEL CLUB
Las competencias de trajes entre los más chiquitos y la elección de las reinas y princesas de los carnavales eran parte fundamental en la liturgia del reinado de Momo. La escritora Cristina Zuker recuerda la vez que acompañó a su madre a una sastrería teatral, que quedaba por Constitución, para elegirse su disfraz: “Después de probarme varias alternativas, elegí finalmente el de aldeana rusa, con un simpático tocado lleno de tiras de cintas multicolores. Después lo luciría en el corso de la avenida de Mayo, provista ya de serpentinas y papel picado”.

Para fines de la década del ’50, los grandes corsos callejeros no fueron los únicos espacios para el carnaval. Se sumó un nuevo actor: el club de barrio. Con el tiempo, los antifaces y los Te conozco mascarita -frase inmortalizada por Carlos Gardel en el tango homónimo- fueron desapareciendo. Empezaron así los famosos bailes que se pusieron a tono con los humores beat de la nueva generación. Primero fue el reinado del twist (1963) y después los cantantes populares Leonardo Favio, Sandro, Estela Raval y los Cinco Latinos, los tropicales Los Wawancó y finalmente los grupos como Los Shakers y Los Gatos los que oficiaron de primeras figuras en los bailes de Comunicaciones, River Plate, San Lorenzo o Boca Juniors.

Nilda Petragli hace 43 años que trabaja en el club José Hernández de Mataderos y desde hace casi una década es coordinadora general. “Era un mundo de gente, la escalera era un hormiguero, eran miles. El club siempre estaba a full. Como eran muy estrictos con el ingreso, la gente en la puerta se cortaba el pelo, se ponía zapatos: nadie se quería quedar afuera. ¿Si venía mucha gente? Se llenaba toda la cancha de básquet, el primer piso y la terraza”, rememora Petragli el esplendor de los bailes de carnaval. “El José Hernández figuraba en los diarios, en los rankings estábamos debajo de Comunicaciones, venían de todos lados”. Los bailes se hicieron hasta 1982 pero “entre el 60 y el 70 fue el furor, era pasión por el baile”. Hace dos años quisieron reflotarlos, pero no funcionó: “Se desvirtuó, vinieron cualquier cantidad de chicos chiquitos, se tiraban agua, no fue lo mismo”.

PROCESO DE REORGANIZACIÓN CARNAVAL
En 1955 la Revolución Libertadora, fiel a su eufemismo, no sólo proscribió al peronismo de las urnas sino que además prohibió las mascaradas en las calles, por cuestiones de seguridad. Los sucesivos Golpes de Estado y la falta de libertades individuales forzaron a las murgas más osadas a circunscribirse a los clubes en algunos barrios, gestándose una manifestación subterránea de protesta catártica sobre la realidad. Nada impediría, de todas maneras, la paulatina e irremediable decadencia de los carnavales como forma de celebración colectiva, compleja, popular y familiar. Los jóvenes empezaban a ir a bailar a los boliches, sin la compañía de las madres y, con ello, empezaron a perder convocatoria los bailes en los clubes.

Con el decreto 21.329, el 9 de junio de 1976, el represor Jorge Rafael Videla le dio el tiro del final al convaleciente Rey Momo: sentenció los carnavales aboliendo los feriados de lunes y martes.

YA SE VA LA RETIRADA
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires el año pasado restituyó los feriados por carnaval para sus empleados, pero en todo el país continúan siendo laborables. Por eso este año las murgas repetirán el 28 febrero una marcha de protesta hasta el Congreso exigiendo la restitución de las celebraciones. “A partir de los ‘90 la murga empieza a mezclarse con la cultura del rock –cuenta el Tigre de Palermo-, antes era todo tango”. Entre los apliques de hoy los que más se ven son los escuditos de fútbol y los logos de Los Piojos, Sumo, Los Redondos, Gardel, Olmedo y los Rolling Stones.

El carnaval en la Argentina se ha disfrazado mucho durante sus más de dos siglos de existencia, pero siempre se mantuvo como un espacio para la celebración, la reunión y la alegría.

Seguramente seguirá mutando, pero lo importante, como dice el Jaime Roos, es que no se pierda, aunque sea por unos días, la posibilidad de vivir en el reinado del Dios Momo, de ser húsar de su ejército endiablado.

Una nota viejita mía publicada en la desaparecida revista Bipolar en febrero de 2006.

4.3.11

el riquelmismo es un paganismo acústico


Lo bueno de la ausencia de Riquelme en tanto jugador determinante de fútbol, en este caso, jugador de Boca, por suerte, para mí, esto último, es que permite un análisis más desapasionado.

Sin embargo, es imposible, al recrear su legado, la posibilidad de un análisis sensato, porque Juan Román Riquelme es una ser que le dio muchísimas alegrías a muchísimas personas. Entonces ahí se acaba la discusión. El pueblo argentino es cualquier cosa menos desagradecido. A veces es pelotudo, a veces gorila, a veces chauvinista, a veces cínico, a veces corto de miras, pero es un pueblo que sabe reconocer al que le dio algo.

Lo habrán notado en las exequias de Néstor, en la vuelta de la selección del Diego de Alemania, en el adiós a María Elena Walsh o con la necesidad del “a comerla” de Francella para coronar el reconocimiento foráneo a El Secreto de sus ojos.

Y Riquelme, qué duda les cabe, rankea en ese parnaso de ídolos. Me pondría a aliterar sus logros con el único fin de demostrar lo obvio, puedo hacerlo, pero prefiero ir por la negativa, por ahora.

Cuando alguien dice que Román es un “pecho frío”, un “ex jugador”, un tipo “que no corre”, o cualquiera de estas variantes, invariablemente, si le preguntás, dirá que es hincha de Racing, San Lorenzo, Vélez o Ríver. Y no digo que nunca de Boca porque conozco uno, esa excepción que confirma la regla. Repito, el argentino, y eso incluye a los bosteros, que somos más de la mitad, es decir que somos argentinos mal que les pese, somos agradecidos, y por eso agradecemos cuando despertamos cada mañana la existencia de Román, como un kirchnerista agradece la existencia de Cristina.

Por eso me, nos, da los mismo si critican o no critican a Riquelme, porque es una fiesta de un futuro que invariablemente llegará, posibilidad que ningún otro equipo tiene (Verón, sí vos, ok). Tarde o temprano Román jugará, y además jugará bien. Y si tiene un equipo competitivo será de vuelta campeón de todo, y quedará en la historia como lo que ya es: el mejor jugador de la historia de Boca.

Hay solo tres clubes que se permiten ese privilegio en el mundo: Estudiantes; otro en preproducción, Barcelona, por Messi; y lo que nos ocupa, Boca: estrenado, éxito de taquilla y de crítica, galardonado dos veces con el globo de oro de la Libertadores y uno con el Oscar de la Intercontinental.

Qué querés que agregue, que por un penal no sacó a un club de la B Nacional campeón de la Champions, que es el jugador más lindo de ver en el mundo, que llama a las radios y los periodistas se comen los mocos, que Zidane le regaló la camiseta de su última partido, que le puso la Bombonera en contra a Maradona, que le pidió aumento de sueldo a Macri con su famoso Topo Gigio.

Lo más lindo de Román es verlo recibir una pelota con tiempo para pensar, a partir de ahí empieza eso inasible: la belleza del fútbol.

Todo lo demás es esfuerzo.

libertad de prensa