
Hay un película fantástica de Nanni Moretti, Aprile, en la que el director, actor, además, interpela a la tele durante un debate presidencial que incluye a Berlusconi y a un candidato de izquierda, D´Alema, ya hice un post de eso, está acá. Véanlo.
Pero eso no importa ahora, importa una frase que dice Nanni en ese neceser argento-italiano de hablarle a la tele: “Decí algo de izquierda, no te pido de izquierda, aunque sea de civilidad”.
Trastoquemos el término ese, ahora hay que hablar de civilidad, y no de izquierda.
Jovenes militantes (hermosos) no tenemos que hablar de izquierda, porque espanta. Ah, el capitalismo hizo estragos, y la tarea es multiplicar, no cercenar.
Hay que invertir los términos, hay que hablar de civilidad.
Yo soy muy de izquierda, siempre fui peronista (¡ja!). Me sé todos los discos de Silvio de memoria, todos, hasta los nuevos. Y todavía me hace llorar. Pero el peronismo me enseñó algo muy importante en términos políticos, hay que convencer a los no convencidos, y no hablarnos entre nosotros.
Leía un libro de Hinde Pomenariec sobre Blackie, figura central de la televisión argentina, hoy olvidada, que contaba una historia de su padre. El papá le decía a los hermanos de esa chica, de nombre Paloma: “A Paloma no le griten, arguméntenle.”
Seguramente el señor Efron, padre de Blackie, era inteligente, y encontró en esa hija cualidades para desarrollar, que sólo eran desarrollables mediante la argumentación.
Ricardo Iorio en una canción dice “no es cualquier cosa tener razón”.
Tenemos razón, argumentemos.