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27.10.09

Heraldo Radar y Los 40 de Anagrama

Hubo un tiempo, remoto, en el que no compraba Página/12 los domingos. Nunca, o casi, lo compré entresemana. Me remonto entonces a ese tiempo impreciso en donde el suplemento Radar era una novedad, cuando era exótico, cuando tenía menos de 20 años. En aquel tiempo me impresionaba ya la calidad de ese suplemento cultural, lejos, el mejor de la Argentina, mil veces mejor que los más contemporáneos Ñ o Adn. Aunque en estos días no esté saliendo genial, o es que no me importa tanto ya su temática, o es que me cansé, o es que tengo mucho para leer.


Cuando empecé a comprar el Página del domingo me fue imposible tirar los Radares, no sé por qué, me parecían más “trascendentes” que un suplemento de un diario. Se me hacían revistas. Las revistas no las tiro, las tengo todas juntando polvo en algún lugar no tan transitado de la casa. Guardo hasta revistas de interés general. Tengo la colección incompleta de TXT (me falta una). Tengo revistas que no existen más, revistas que siguen existiendo y hasta “publicaciones” que no llegan ni a “revistas”.


Tengo algunas Latido, Veintiuno (la del agujero), Gente, TresPuntos (la de Astiz), Cerdos & Peces, Vestite y Andate, La Mano, Un Caño, Veintidós, Patoruzú, Caras y Caretas (viejas y nuevas), Bipolar, UrbanConexion, G7, El Gráfico, Veintitrés, Caras, RollingStone, Plan V, Goles, Inrockuptibles, La García, etcétera.


Fiel a este sentimiento acopiador durante mucho tiempo guardé las Radar, que son inguardables, porque se amarillean, se llenan de polvo, más de lo normal, pero, especialmente, porque precisan de un volumen, de un espacio, que no tengo. Así que les conseguí una caja y las metí adentro y las subí a una baulera.


(Vale aclarar -ese es el motivo del post- que no llego a leerlas nunca, entonces las guardo, y un día de agosto frío y húmedo que vendrá, o un día de febrero cálido y húmedo que también vendrá, repaso los números, leo las notas que quedaron en espera, y las guardaba.)


Las guardaba hasta que tuve que hacer fuerza para que entren en la caja. Hasta que aún haciendo fuerza ya se sobresalían. En ese momento me vi obligado a una tarea ciclópea, que incluyo varios días húmedos, y que resonaron en mi nariz con la prepotencia de la alergia: repasar de todos los números los que sí debía guardarme y tirar los demás, para celebración de un cartonero. Los motivos que inclinaron la sobrevida de un puñado de Radares fueron esencialmente dos: o una gran nota o una gran tapa de Alejandro Ros, diseñador gráfico del suplemento y genio no reconocido de Las Artes.


Ya sería hora de que a alguien se le ocurra editar Radar en un formato más práctico, para guardar, para leer en el trasporte público de pasajeros, para que se convierta en una revista hecha y derecha (y no echarla). Como el suplemento Soy, sería genial, pensalo Sokolowicz.


Y sucede, ahora sí voy al tema, que Página/12 trae una cantidad de información que nadie con una trabajo estable y una vida social normal puede asimilar.


Divido lo urgente de lo que puede esperar. Las que son de lectura obligatoria, porque hay muchas cosas que ya ni miro. Primero leo lo que mañana será viejo. Dejando para después todo lo demás. Que hay veces, pocas, que se puede leer, ese todo lo demás, el mismo domingo. Sumado a todo esto que ahora escribo en Miradas al Sur y que a lo ya sumamente largo de la lectura dominguera le tengo que añadir una lectura concienzuda del Miradas.


A continuación las cosas que no leo de Página/12: críticas de libros (salvo a Fernando Bogado y a Ángel Berlanga), Santiago O’Donnell, no leo más deporte que una buena nota de Veiga (y los horarios de los partidos), no leo espectáculos (a condición de algo muuuy interesante), no leo temas de género, no leo política internacional, no leo policiales, no leo a Kollman.


Parece que no leo nada, que compro el diario al pedo. Pero ya una nota de Verbitsky diagramada en letra normal en hojas de un libro serán, más o menos, 8. Adicionale a Natanson, y tenés otras 3. Sumale a Wainfeld, ¿4 más? Añadile la contratapa, ocasional, que serán otras 3. Alguna pavadita, una entrevista, El baúl de Manuel, la contratapa de Cash, muy pocas veces la contratapa de Turismo, si tenemos suerte, nada más, pirulo y chistes, ¿cuánto sale? Mínimo, te colaste, 25 páginas.


Si a esto le agregás las notas (muy interesantes) de Radar, las que querés leer por gusto ese domingo, el suplemento de Feinmann del peronismo (que lo leo entresemana o todo junto cuando se acumulan más de 5), me pregunto, ¿a quiénes se están dirigiendo con la colección reciente de Los 40 de Anagrama?


40 libros de la famosa editorial española, creía semanales, gracias a un dios, cada 14 días. Porque no tenemos tiempo.


Me pongo contento cuando sacan una colección de algo que no me interesa, llegan a ese punto, por ejemplo la colección completa de Bayer, que, todo bien con Osvaldo, pero no me voy a colar su legado en cuatro meses.


Pero no, a los señores se les ocurre sacar una colección más que muy súper interesante (¡a 9 pesos!) con los siguientes títulos, por orden cronológico:


César Aira: Váramo; Pedro Almodóvar: Patty Diphusa; Martin Amis: Visitando a Mrs. Nabokov; Paul Auster: La habitación cerrada; Alessandro Baricco: Los bárbaros; Djuna Barnes: Humo; Julian Barnes: La mesa limón y otros cuentos; Mario Bellatín: Damas chinas; Thomas Bernhard: Sí; Jean Baudrillard: La izquierda divina; Roberto Bolaño: La universidad desconocida (fragmentos); Pierre Bordieu: Sobre la televisión y otros artículos; Jane Bowles: Placeres sencillos; Charles Bukowski: Escritos de un viejo indecente y otros relatos; Raymond Carver: Catedral y otros cuentos; Noam Chomsky: El gobierno en el futuro; Colette: Dúo; Copi: Virginia Woolf ataca de nuevo; Roald Dahl: Relatos de lo inesperado; H. M. Enzensberger: El perdedor radical; Michel Foucault: Nietzsche, Freud, Marx; Witold Gombrowicz: Autobiografía sucinta, textos y entrevistas / Correspondencia con Jean Dubuffet; Michel Houellebecq: El mundo como supermercado; Ryszard Kapuscinski: La guerra del fútbol; Hanif Kureishi: Mi hermosa lavandería; V. I. Lenin: Testamento político; Pedro Lemebel: Loco afán; Groucho Marx: Las cartas de Groucho; Ian McEwan: Primer amor, últimos ritos; Vladimir Nabokov: Una belleza rusa; Amélie Nothomb: Cosmética del enemigo; Kenzaburo Oé: La presa; Alan Pauls: Historia del llanto; Ricardo Piglia: Prisión perpetua; Oliver Sacks: Un antropólogo en Marte y otros relatos; W. G. Sebald: Sobre la historia natural de la destrucción; San Shepard: El gran sueño del paraíso; Antonio Tabucchi: El ángel negro y otros cuentos; Tom Wolfe: Las décadas púrpuras; y Alejandro Zambra: Bonsai.


¿Cuándo quieren que lea esos libros?


Y algunos subestiman a Página/12 porque dicen que es oficialista.


Andá a comprar la colección de Aguinis.

Andá a comprar recetas de Francis Mallmann.

Andá comprar la Luz.

Andá a comprar la revista C.

Andá a comprar la Viva.

Andá a cagar.

5.10.09

Mecenazgo Nacional

El mundo tal como viene de fábrica, incluye empresarios –astros, dioses, mortales-. Empresarios como Don Carlos y como Carlos Rottemberg. Por ideología tiendo a despreciarlos, por un tema si se quiere marxista: la plusvalía, y demás conceptos. Pero los empresarios no van a desaparecer como TN o los amigos de barrio, muy por el contrario van a permanecer, a trascender gobiernos y dictaduras. Entonces dentro de ese empresariado hay que saber trazar una raya. No hablo ya de una responsabilidad social, como se hablaba años atrás, como en otra época, se hablaba. Un empresario exitoso, o no tanto, puede devolverle a la sociedad algo mínimo, más allá de lo que el Estado le obliga. Claro que es una gran deuda de la democracia un mayor control estatal sobre los privados. Pero incluso dejando todo como está, no todos los empresarios son lo mismo.

Esta larga perorata viene a cuenta de una nota que le hace Ángel Berlanga a Mex Urtizberea en Radar. En esa nota, Mex reconoce algo que no sabía y que imagino se tiende a esconder. Cha cha cha, es decir el último programa de humor de ruptura, fue una sinergia entre mucho talento y el capricho personal de Eurnekian, al que le encantaba el programa, y lo bancaba a pesar de los costos y el bajo rating.

Siempre es más fácil que un empresario exitoso licue sus propias expiaciones apoyando la cultura, más que, por caso, un instituto de formación de cuadros nacionales y populares, con becas por resultado, y fin de semanas en el costa galana a sortearse entre quienes promocionan las 6 materias semestrales. Tienden más a financiar películas, revistas, televisión, galerías de arte. Está bien, no me parece mal. Muchas veces estos mecenazgos son para capitalizarse de cara a la ciudadanía, a la vez que pagan menos impuestos, especialmente cuando estos programas son conducidos a partir de fundaciones, pero hay otras veces que esos aportes están guiados por el mero disfrute, por apoyar un gusto personal.

Recuerdo pavadas, siempre lo digo, recuerdo que Cha cha cha fue sacado del air porque la Iglesia Católica había intimado a los anunciantes de ese programa de América a levantar su pauta porque no gustaban de la inofensiva y genial en partes iguales sección del padre Peperino Pómoro de Fabio Alberti. El programa no duró una semana más al aire porque las empresas acataron la encíclica y Eurnekian por más caprichoso que se pusiera no tenía más hilo en el carretel.

Y pensaba en el mecenazgo, el mecenas, así llama Mex a Eurnekian. El mecenazgo sea tomado como devolución del poder económico a la cultura, por otras vías, o bien la concepción de un burguesía nacional, ya no contemplado esto en la definición de mecenazgo tradicional en tanto arte, sino desde otro lugar absolutamente cultural, el trabajo, la cultura del trabajo, cuya insignia fue Francella, exponente de clase ochentosa, última imagen antes del naufragio del tipo de barrio laburador y familiero. Arriba los sochoris, de carne somos. El menemismo entre otras cosas trocó el rol que Francella debe desempeñar en tanto exponente de clase media, padre de familia, casado con hijos.

También pensé en el trabajo de Carlos Heller desde el Banco Credicoop auspiciando siempre medios alternativos, muchas veces como órgano paraoficial de pauta realmente existente, o aquel laboratorista que en el #1 de TXT no sólo reconoce capitales –cosa que Lanata no hace porque dice que nadie hace cuando sí hay gente que lo hace- o como el socio de capital –cuyo nombre desconozco- que está permitiendo una reparación histórica del mejor periodismo deportivo independiente, que es Un caño, que está habilitando su segunda temporada incipiente.

O Constantini, a quien, como a otros, como a Eurnekian mismo, se le pueden achacar mil cosas, pero, por ejemplo, además de su nordelta y su banquito francés tiene su fetiche, el arte latinoamericano, que podría estar expuesto en su salón de los pasos perdidos personal sito en un edificio construido adhoc, pero no. El tipo compra un terreno en zona de embajadas, llama a licitación de pliegos arquitectónicos, levanta su imprescindible MALBA y pierde millones de dólares mensuales para que cualquier hijo de vecino puede ver permanentemente boteros y fridas kahlos y no su réplica desprolija, la señora que es senadora y tiene en común tan solo una anacrónica animadversión a la depilación del entrecejo.

Siempre digo que de lograrse lo imposible, volverme millonario, lo que haría con la guita es poner un diario –ahora habría que pensar algo en formato web- para desde mi subjetividad darle trabajo a los mejores periodistas, para que digan lo que quieran. No es el caso del empresariado tal y como existe, aunque por ello los millonarios son ellos y no yo.

La posibilidad de desgravar impuestos tiñe de sospecha muchas veces cualquier mirada benévola hacia el mecenazgo, pero nadie que no sea millonario podría bancar decisiones arriesgadas como montar un programa de televisón en prime time o subsidiar un polo petroquímico en épocas de bicicleta financiera. Tinelli es mejor persona cuando patrocina Okupas que cuando le vende parte del paquete accionario de Ideas del Sur a Artear.

Porque Tinelli sabe que sería muy difícil que ese grupo de medios ayude a desarrollar un producto que no genere dinero, porque Clarín es, entre otras cosas, lanzado a todos los negocios, la avanzada no ya de mecenazgos sino, a nuestro pesar, de mercenarios sin cultura ni pasiones.

Cuánto más considerado estaría Clarín si Ernestina fuese fanática de Martha Argerich, si Magnetto y no Villarruel convocara a Sasturain a hacer ese programa sobre libros, o un concurso de cortos, aunque sea en trasnoche. Si la beneficencia hacia Unicef no fuera el negocio de Un sol para los chicos. Si María Laura Santillán en Argentina para Armar se preocupara de estos temas y no por la enésima ronda de emprendedores que les venden sus servicios innovadores a europeos del este.

15.8.08

TXT

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Madrugada de poetas olvidados, de viejos trasnochados que ya no pueden beber pero se olvidan, por suerte, y beben y se ríen, y viven, viven cien años más que ellos, esos otros, que apenas sobreviven. Adolfo Castelo, 10 de octubre de 2003, TXT #30.

El caso Pontaquarto y otras investigaciones de TXT

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En 92 números en la revista TXT hicieron algunas investigaciones, pero sin lugar a dudas la más rutilante de todas fue el Caso tras las declaraciones del secretario parlamentario del Senado, Mario Pontaquarto, valijero de las coimas en la Cámara Alta del Gobierno de la Alianza, que a tono con lo vendepatria de su Gobierno sobornó a los senadores para votar una ley que flexibilizó las conquistas sociales del pueblo trabajador asalariado. Medida más antisocial habría que buscarla en la historia.

Interesante y novedoso fue como hicieron para convencer a Pontaquarto de que diga todo lo que sabía. El tipo estaba arrepentido, y se autoinculpó, pero tenía miedo de que le pase algo a su familia. Entonces la revista, asesorada por un estudio de abogados prestigioso, le pagó al tipo para sacar a su familia del país y darle seguridad ante una posible represalia. Sino me equivoco esto no se hizo nunca, ni antes ni después. Después se puso en agenda la figura del testigo protegido con reducción de penas como pasa en Estados Unidos y otros países más prósperos. ¡Y cómo aprovecharon los 19.000 pesos que le pagaron a Mario! ¡6 tapas!

Pero no fue la única cosa que hizo TXT que modificó el panorama político: además Hernán Brienza encontró a Von Wernich en Chile dando misa. Hoy está preso. Encontraron que el capo de entonces de Poder Ciudadano, la onegé que se cree que la ética con forma de organización había cobrado una jubilación de privilegio pero exigía que los funcionarios públicos trasparenten sus balances. Renunció. En una nota pletórica de honestidad bruta el entonces secretario de Cultura Torcuato Di Tella se mandó dos o tres exabruptos en una charla con Fernanda Nicolini y a la semana tuvo que renunciar, Di Tella, no Nicolini. Dijo que no le importaba qué puta esté en Fondo Nacional de las Artes (estaba charlado que sea Nacha Guevara esa puta, que después creo que no asumió por otra cosa) y también dijo que en este país la Cultura no era importante, que lo que importaba era el hambre. Torcuato es el mejor analista de la derecha no-peronista argentina así que lo banco a muerte y lo quiero mucho (de verdad lo quiero mucho) por lo que en este caso no banco a TXT. Y por último, un tipo que manejaba no sé qué cosa del Hogar Obrero fue investigado y tuvo tres notas en la que demostraron que el tipo tenía contactos con paraísos fiscales y fideicomisos raros y demás datos de difícil comprensión que aburren a cualquier persona. Lo sorprendente en este caso es que el tipo era Iglesias, uno de los padres de Cromañón que más salidera mediática tuvo. No hago ninguna reflexión, sólo me sorprendió.

Crítica hace más de 160 números que está en la calle y todavía no denunció ni ignorancia, digo. Un diario opositor que no sabe qué denunciar es un diario sin bola ni manija que a lo único que se le atreve es al photoshop. Les doy una idea: corran por izquierda al Gobierno. Ah, no, cierto que están con el campo, cierto que son gorilas, cierto que el peronismo no existe.


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TXT, Sabina y Castelo

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Preste atención don Adolfo /

A este tango de un ex golfo madrileño /

Que quiere felicitarte por encarnar viva el arte al tío porteño /

Quiero decirle a mi gente, desnuda bajo el relente de la historia /

Bendita la editorial que busca el Santo Grial de la memoria. /

Proclamo que tu revista /

Al eco de los artistas sin humor /

Les da lo que se merecen /

duele donde más crece el desamor. /

Y al fin, ¿por qué te lo digo? /

Porque me siento tu amigo /

y esta noche repasé la colección. /

Joaquín Sabina, mensaje hallado en el contestador de

su “primo ultramarino”, el “dandy crepuscular”.

10 de octubre de 2003, TXT #30.


sabina+castelo - Share on Ovi

Hoy es último día de la Semana TXT. Alguien que fue importante para la revista, extrañamente, fue Joaquín Sabina. Justo se dio que cuando salía la revista Sabina estaba en Buenos Aires y de onda hizo una serie de spots televisivos con su amigo Adolfo. El más recordado es ese que aparece Sabina y dice “Cógela en el kiosco”, que después fue remera. El día que se murió Castelo apareció llorando en el programa de Magadelena y le dijo a Lanata eso de “¿Por qué los hijos de puta son longevos y los decentes no?”. Lanata respondió “No lo sé”.

En la revista post mortem aparece este poema de Joaquín dedicado al gran Adolfo.

Para Adolfo, siempre

No me toques la razón

que descontrolo,

no me cantes la canción

sintigo y solo

El agravio de crecer,

las diez en casa,

luego el hombre y la mujer,

después que pasa.

Faluya, mártir infiel,

negrita Rice,

los nenes de la Montiel

Zeus y Thais.

Al argentino de bien

le digo que suba al tren

de don Adolfo

póstumo, tarde y tan mal

tan singular, tan normal,

tan bien, tan golfo

Me se muere tanta gente

que las lágrimas urgentes

piden clemencia

pero el tonto de Castelo

no me dejo mas consuelo

que su ausencia.

Todos estos versos sobran

malditos sean los que cobran

hipotecas

el guay, el tonto del culo,

el gimnástico y el chulo

discoteca.

Martín Fierro, pelo plata,

en un río de hojalata,

nada y todo,

de los mitos, de las dudas,

huerfanitos y viudas

Quasimodo.

Hermano de este gallego

que, entre el responso y el

fuego,

muere y pena,

Macondo, Onetti, Comala,

sin ti, querido, que mala

noche buena.

Ya no sé lo que me digo,

pongo a naides por testigo

de estas iras,

vanidad de vanidades

que maquilla las verdades

con mentiras.

Carne de televisión,

que master, que corazón

corazonado.

Que te lo cuente Osadía,

Guinzburg, Lanata, Badía,

libre mercado.

Yo quise creer que habías

vencido con hidalguía

los tumores.

Yahve, Krisna, Buda, Alá

Borges, Sábato, Cortázar,

Relatores.

Que tango tan compadrito,

que desazón, Charly, Fito

Y Spinetta.

Que bluff, que revolución,

que duelo entre el corazón

y la bragueta.

Cuando mi padre murió

sexo, droga, rock and roll,

prisa sin duelo,

nunca lo pase tan mal

como en el réquiem final

de San Castelo.

14.8.08

Carrió se come un merengue junto a Lanata

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Jorge Lanata decía el primero de octubre de 2004 en la 24ava. TXT

Sobre la líder de la Coalición Cívica:

(…) La gorda Carrió me cae bien, pero no la veo a ella ni a nadie estudiando cómo salir de la crisis. Nadie tiene la más puta idea de cómo salir de la crisis.

Y, sobre Kirchner:

La clase política de este país siempre fue una mierda. (…) Con la deuda patalea mucho pero después obedece como un cordero (…) Me jode: nos está mintiendo. Estamos lejos de arreglar con los bonistas. Muy lejos. (…) El problema es que ahora lo único que le queda es derechizarse. En lo que le queda da mandato no tiene otra que ser menos ortodoxo. Porque siendo ortodoxo, no funcionó. (…) Así que sigue muy atado al pesadísimo lastre duhaldista.

Ahora que el se derechizo fue él, y para no quedarnos con el sabor amargo de los pifies de alguien que entiende jota de política nacional pero que es el dueño de la Crítica de la Argentina, les dejo un excelente texto de Fontanarrosa, como para equilibrar el mal gusto de los verdaderos Gordos de la CGT (Central de Gorilas Tirabombas).

Afuera es noche y llueve tanto

Un ciudadano activo, un tribuno fervoroso, un encendido orador de barricada no puede dejar pasar nunca una oportunidad de expresarse como la que hoy me ofrece esta valiente columna de denuncia. Todos sabemos cuál es la función en la sociedad de un actor de teatro, por ejemplo. Sus funciones, incluso, pueden ser tres: matiné, noche y trasnoche. Pero… ¿cuál es la función social de un intelectual, de un pensador, de un filósofo? La función de uno de estos forjadores de opinión, mis amigos, no es, precisamente, la de hallar respuestas válidas a las grandes incógnitas de la vida. No, no es ésa. La función de un pensador es la de elaborar preguntas y lanzarlas al infinito como saetas de blanco incierto, como piedras de sentido errático. Y advierto al lector ocasional que la pregunta que me dispongo a disparar ahora no ha podido ser contestada ni siquiera por los más sabios ancianos de la tribu. El mismísimo Paulo Coelho, fuente de todo conocimiento, se mostró dubitativo y remiso ante mi requisitoria. Y ésta es mi pregunta. Al que le quepa el sayo que se lo ponga, si es que sabe lo que es la responsabilidad ciudadana y si es que sabe, fundamentalmente, qué es un sayo. Ahí vamos: ¿Por qué los niñitos del turno mañana de la primaria tienen que ir tan temprano a la escuela? Pocos recuerdos infantiles logran atormentarme tanto como aquellas mañanas invernales, heladas, cuando mi santa madre venía a despertarme para ir al colegio. Aún hoy, con descubrimientos formidables como la quinina y la milanesa de soja, miles de niños pequeñitos son arrancados de la tibieza de sus lechos, aún de noche, lloviendo a veces, granizando otras, para ser arrojados a la calle inhóspita y glacial con la discutible excusa de la educación. Nadie presta atención al hecho. Ni Greenpeace ni Amnesty Internacional registran el atropello. Y no abogo porque los niños no vayan a la escuela, sólo clamo para que vayan más tarde. “A mi nene no le gusta ir a la escuela”, gimotean las madres. ¿Y cómo puede gustarle, madre de Dios, si usted le interrumpe el más plácido y abrigado de los sueños para lanzarlo a la negrura exterior? Por otra parte, admitamos que no se obliga a madrugar a los infantes para llevarlos a jugar en un prado rodeados de cervatillos, helados y bebidas cola. Se los obliga a madrugar para ir a enfrentarse con la dura realidad de memorizar la tabla del siete o individualizar cuál es el sujeto y cuál es el esquivo predicado. A mí, lo confieso, la experiencia de despertarme al alba me dejó secuelas indelebles. Todo, todo lo que he hecho ha tenido un solo objetivo: no levantarme temprano. Soy un hombre ignorante, lo asumo. No podría reconocer a un logaritmo aun parado éste enfrente mío. Pero, aún hoy, me siento feliz cuando cada noche apoyo la cabeza en la almohada y digo: “¡Qué suerte que mañana no tengo que levantarme temprano para ir a la escuela!”.
Roberto Fontanarrosa, columna Amigos, TXT #25, 5 de septiembre de 2003.

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Los 10 mejores títulos de TXT + Fabio Alberti + UCRI

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1. Bienes raíces

Juicios de afroamericanos a empresas inglesas que fomentaron la esclavitud en los Estados Unidos.

2. Derecho a los caños

Tapa sobre despenalización para el consumo de marihuana para consumidores finales.

3. Para chuparse los dedos

Título de la nota sobre la autoestimulación sexual femenina en la Argentina.

4. Me exporta un huevo

Nota sobre cosas raras que estamos exportando al mundo, como ser huevos en polvo y otros males.

5. Lula mento

El fracaso del plan Hambre Cero en Brasil.

6. De tal palo, tal racista

Artículo sobre Marine Le Pen, hija del candidato eterno a la presidencia de Francia por la ultraderecha nacionalista gala.

7. Corte y confección

Entrevista a Zaffaroni y cómo Kirchner renovó la instancia suprema de Justicia.

8. El señor de los gatillos

Investigación sobre el entonces senador Román, uno de los sospechados de cobrar coimas de Pontaquarto y prestidigitador en las sombras de sectores de la Bonaerense.

9. Malversación de óvulos

Nota sobre el médico que inseminó de Menem a Cecila Bolocco, que estaba siendo perseguido por fraude en Estados Unidos en esos días.

10. Castells de arena

Nota sobre el congreso de el MIJD en Mar del Plata, con trencito piquetero y todo: el piquetour de la alegría.

Yapa: Nota de Martín Sivak. Un comité radical que terminó con una vida centenaria –que incluye la participación en una revolución, en 1890, y décadas de pensar el país y sus soluciones- y se transformó en Henri, un bar. O una metáfora.

Queda –o quedaba- en la esquina de Guatemala y Borges. Pero sí una imagen vale más que mil palabras, dos imágenes valen más que dos mil palabras, así que ahí va la imagen.


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Yapa a la yapa: Columna Amigos, Fabio Alberti

Se necesita sin urgencia para el paciente Fabio Diego Alberti: un puf, un scooter, dos paletas, un sifón de soda, atún en lata al natural, una o dos tías, un pulmón de manzana, un lampazo, un sapito de jardín, ribs de ternera, una radiografía de tórax, cuatro pinches, un auxilio, un contador, tres mil caracteres, un birrete cardenalicio, sponsors, un velódromo, dos brochas (una gorda), una bodeguita, una afeitada bien al ras, una vaquita de San Antonio, un DJ, papardeles, Mamboretá 40, cortinas, un par de zapatillas número 43, seis spots, un home theatre, un casco histórico, eau de toilette, un palco preferencial, una vista panorámica, un quinoto (árbol), obras completas, un reproductor de CD, estabilidad, un pura sangre, protección solar, un podólogo, una filmadora, proyectos y una Zubrowka. Desde ya, muchas gracias.

TXT #45, 23 de enero de 2004

TXT: secciones, rarezas y alguna otra pavada

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escotes - Share on Ovi

Este post es una picadita de secciones. Acá arriba tenemos unas tetas de la sección Huellas, que era un collage de prensa, diría Spinetta, sobre un tema puntual, que en este caso era Escotes, pero podía ser cualquier tema, como morochos, bufandas, rugbiers o naranjas. Acá abajo vemos la sección Desobedientes, que era un elogio a la rebeldía, gente más o menos desconocida que militaba en alguna organización social o le hacía un bien a la patria individualmente y sin lucro, cesante o no. La disposición del texto jugaba con el título de la sección.

desobedientes - Share on Ovi

Acá descubrimos el truco de Eduardo de la Puente: criticar con un insulto algo que le gusta y durante el texto demostrar lo contrario, que le gusta. Eduardo, una idea: Pearl Jam es una bosta, próximamente.

de la puente - Share on Ovi

Por último veamos dos cositas de Lucas Varela, debajo de esta larga ilustración.

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Bien dice Lucas en una entrevista que le hiciera yo mismo con mis propias manos hace unos meses:

Trabajé para TXT durante toda su corta vida. Yo estaba a cargo de ilustrar las notas de la sección Saber & Tecno. Tenía una semana para hacer el dibujo en base al contenido de la nota. Los editores estaban muy contentos con mi trabajo y me dieron rienda suelta para hacer lo que sea. Fue una etapa muy buena en la que pude experimentar. Me ayudó a pulir el estilo que hago hoy. La revista la extraño porque era muy buena y daba placer leerla. Lástima que a Castelo, que era el editor de la revista, no lo pude conocer nunca.

No lo llegó a conocerlo pero durante un tiempo –ya avanzada la revista- le empezó a poner en el hombro cosas rarísimas, ente ellas esta oveja berrinchosa.

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Además Lucas, sin lugar a dudas uno de los mejores dibujantes de la Argentina, hacía alguna que otra ilustración más para Deportes u otra sección. Desde esos espacios salieron personajes que aún sigue haciendo como Paolo Pinocchio y, perdido, un Elvio Gustavino que me gustaría que alguien explique que hace ahí antes de la tira que hiciera más adelante con Carlos Grillo en la Fierro.