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5.10.09

Mecenazgo Nacional

El mundo tal como viene de fábrica, incluye empresarios –astros, dioses, mortales-. Empresarios como Don Carlos y como Carlos Rottemberg. Por ideología tiendo a despreciarlos, por un tema si se quiere marxista: la plusvalía, y demás conceptos. Pero los empresarios no van a desaparecer como TN o los amigos de barrio, muy por el contrario van a permanecer, a trascender gobiernos y dictaduras. Entonces dentro de ese empresariado hay que saber trazar una raya. No hablo ya de una responsabilidad social, como se hablaba años atrás, como en otra época, se hablaba. Un empresario exitoso, o no tanto, puede devolverle a la sociedad algo mínimo, más allá de lo que el Estado le obliga. Claro que es una gran deuda de la democracia un mayor control estatal sobre los privados. Pero incluso dejando todo como está, no todos los empresarios son lo mismo.

Esta larga perorata viene a cuenta de una nota que le hace Ángel Berlanga a Mex Urtizberea en Radar. En esa nota, Mex reconoce algo que no sabía y que imagino se tiende a esconder. Cha cha cha, es decir el último programa de humor de ruptura, fue una sinergia entre mucho talento y el capricho personal de Eurnekian, al que le encantaba el programa, y lo bancaba a pesar de los costos y el bajo rating.

Siempre es más fácil que un empresario exitoso licue sus propias expiaciones apoyando la cultura, más que, por caso, un instituto de formación de cuadros nacionales y populares, con becas por resultado, y fin de semanas en el costa galana a sortearse entre quienes promocionan las 6 materias semestrales. Tienden más a financiar películas, revistas, televisión, galerías de arte. Está bien, no me parece mal. Muchas veces estos mecenazgos son para capitalizarse de cara a la ciudadanía, a la vez que pagan menos impuestos, especialmente cuando estos programas son conducidos a partir de fundaciones, pero hay otras veces que esos aportes están guiados por el mero disfrute, por apoyar un gusto personal.

Recuerdo pavadas, siempre lo digo, recuerdo que Cha cha cha fue sacado del air porque la Iglesia Católica había intimado a los anunciantes de ese programa de América a levantar su pauta porque no gustaban de la inofensiva y genial en partes iguales sección del padre Peperino Pómoro de Fabio Alberti. El programa no duró una semana más al aire porque las empresas acataron la encíclica y Eurnekian por más caprichoso que se pusiera no tenía más hilo en el carretel.

Y pensaba en el mecenazgo, el mecenas, así llama Mex a Eurnekian. El mecenazgo sea tomado como devolución del poder económico a la cultura, por otras vías, o bien la concepción de un burguesía nacional, ya no contemplado esto en la definición de mecenazgo tradicional en tanto arte, sino desde otro lugar absolutamente cultural, el trabajo, la cultura del trabajo, cuya insignia fue Francella, exponente de clase ochentosa, última imagen antes del naufragio del tipo de barrio laburador y familiero. Arriba los sochoris, de carne somos. El menemismo entre otras cosas trocó el rol que Francella debe desempeñar en tanto exponente de clase media, padre de familia, casado con hijos.

También pensé en el trabajo de Carlos Heller desde el Banco Credicoop auspiciando siempre medios alternativos, muchas veces como órgano paraoficial de pauta realmente existente, o aquel laboratorista que en el #1 de TXT no sólo reconoce capitales –cosa que Lanata no hace porque dice que nadie hace cuando sí hay gente que lo hace- o como el socio de capital –cuyo nombre desconozco- que está permitiendo una reparación histórica del mejor periodismo deportivo independiente, que es Un caño, que está habilitando su segunda temporada incipiente.

O Constantini, a quien, como a otros, como a Eurnekian mismo, se le pueden achacar mil cosas, pero, por ejemplo, además de su nordelta y su banquito francés tiene su fetiche, el arte latinoamericano, que podría estar expuesto en su salón de los pasos perdidos personal sito en un edificio construido adhoc, pero no. El tipo compra un terreno en zona de embajadas, llama a licitación de pliegos arquitectónicos, levanta su imprescindible MALBA y pierde millones de dólares mensuales para que cualquier hijo de vecino puede ver permanentemente boteros y fridas kahlos y no su réplica desprolija, la señora que es senadora y tiene en común tan solo una anacrónica animadversión a la depilación del entrecejo.

Siempre digo que de lograrse lo imposible, volverme millonario, lo que haría con la guita es poner un diario –ahora habría que pensar algo en formato web- para desde mi subjetividad darle trabajo a los mejores periodistas, para que digan lo que quieran. No es el caso del empresariado tal y como existe, aunque por ello los millonarios son ellos y no yo.

La posibilidad de desgravar impuestos tiñe de sospecha muchas veces cualquier mirada benévola hacia el mecenazgo, pero nadie que no sea millonario podría bancar decisiones arriesgadas como montar un programa de televisón en prime time o subsidiar un polo petroquímico en épocas de bicicleta financiera. Tinelli es mejor persona cuando patrocina Okupas que cuando le vende parte del paquete accionario de Ideas del Sur a Artear.

Porque Tinelli sabe que sería muy difícil que ese grupo de medios ayude a desarrollar un producto que no genere dinero, porque Clarín es, entre otras cosas, lanzado a todos los negocios, la avanzada no ya de mecenazgos sino, a nuestro pesar, de mercenarios sin cultura ni pasiones.

Cuánto más considerado estaría Clarín si Ernestina fuese fanática de Martha Argerich, si Magnetto y no Villarruel convocara a Sasturain a hacer ese programa sobre libros, o un concurso de cortos, aunque sea en trasnoche. Si la beneficencia hacia Unicef no fuera el negocio de Un sol para los chicos. Si María Laura Santillán en Argentina para Armar se preocupara de estos temas y no por la enésima ronda de emprendedores que les venden sus servicios innovadores a europeos del este.

2.2.09

Día Nacional de la Corazonada

Voy a decirle a mi jefe que tengo una corazonada a 640 kilómetros -ponele, toy en Paraná, en Río Cuarto- que me deje ir porque me parece que hoy atrapan al verdadero asesino de Norita Dalmazo. Todos en las oficinas a pedir viáticos a 640 kilómetros, porque hoy es el Día Nacional de la Corazonada!!!

29.10.08

breve cuestionario antigobierno

Por Orlando Barone

¿Puede haber alguien que se equivoque siempre? Si, este Gobierno. ¿Puede haber alguien que mienta siempre? Si, este Gobierno. ¿Puede haber alguien que haya ocasionado más males al país? No, únicamente este Gobierno. ¿Puede haber alguna noticia del Gobierno que de casualidad lo honre? No, ninguna. ¿Puede haber alguna cosa que haga este Gobierno que no cause rechazo ni sea sospechada? Tampoco. ¿Puede haber alguna posibilidad de que un día anuncie una medida que por casualidad convenza a las empresas, a los lobistas, a los trabajadores agremiados, a los wichis, a los ecologistas, a los piqueteros, a los taxistas, a los pequeños campesinos exportadores, a los vecinos inseguros de San Isidro, a los vecinos seguros de La Cava, a los defensores de los derechos humanos, a los que odian a los derechos humanos, y a Chiche Duhalde y Elisa Carrió? No, ninguna, y con esas dos últimas personas menos que ninguna. ¿Puede alguna vez este Gobierno convencer a la Oposición de que lo acompañe en un proyecto, en uno solo? Imposible. ¿Puede haber un gobierno legal que parezca haber sido elegido ilegalmente? Si, éste. ¿Y aunque sea de carambola no puede un día salirle algo bueno? No. ¿Ni siquiera entregándose y haciéndose antiperonista? Ni siquiera. ¿Pero tiene todavía alguna chance de reivindicarse? Ninguna. ¿Entonces, qué destino tiene este Gobierno? Esa respuesta está inducida.

26.8.08

pensar el moño

apa - Share on Ovi

Me levanté soñando con un post, sobre moños, pero no recuerdo de qué se iba a tratar, aunque estaba bueno, muy bueno me atrevería a decir. Tenía la imagen al despertar del ex juez Cruciani, del Turco Asís y del comentarista deportivo Dante Savatarelli. Los tres, para desde ahí elaborar un dura crítica a no sé quién basado en algún disparador, que en este caso era el moño, para terminar diciendo tal cosa.

Pero no recuerdo, tengo una maraña en la cabeza, qué era lo que estaba de bueno de la reflexión acerca de los moños, enmoñado estoy.

Los moños de corbata, la corbata de lazo. Para los colombianos el corbatín, para los chilenos la humita, para los españoles la pajarita, para los mexicanos la corbata de moño, para los peruanos el michi, para los panameños un moño es una la corbata de gatito, para los brasileros la gravata de laço, para los yanquis the bowtie. Los moños de smoking, los moños de traje, los moños, qué va. Qué se vengan los moños de todas partes a la convención internacional del moño, que la Unesco declare al moño patrimoño de la humanidad, que se discuta el moño.

Y los moños son cosa seria, porque convengamos que a James Bond le quedan muy bien, pero a tu viejo le quedaban patéticos, y a vos también. Imaginate vos con un moño, yendo a trabajar, a un asado, a ver a All Boys. Porque ponerse un moño es ponerse un moño no es cualquier cosa es ponerse un moño. Y además los que se ponían un moño no se ponían un moñito negro, al tono, sobrio, no: un moño alunarado se pone Cruciani, no jode, y el Juez es el último señor de moño del país: su logo era un moño monono. Cruciani hizo campaña para algo en las últimas elecciones y el solo moño le dio una impronta más que importante a su digno 14# lugar. En la campaña del juez Cruciani venía el moño y después el jefe de campaña y después su plataforma, plataforma de moños: ¡moños para todos!

El moño es un tema.

Cuando Asís le dice a Lanata que su campera es llamativa en la de Mariano se olvida que él tiene puesto un moño. Y unos bigototes. Hay que vestirse para salir en cámara y ponerse un moño colorido -con lunares- y creer que lo que dice es atinado y serio. Me atrevo a decir que un moño no es elegante, es extravagante, es llamativo, denota personalidad, confianza al ridículo, oligarquía de segunda mano, riesgo, pero no sabiduría, ni destreza, ni coherencia, ni templanza.

Moño denota moño. Nunca usé moño.

Moño con smoking, moño negro, moño gris, queda bien, es elegante y hasta recomendable. Moño amarilllo, verde, rojo, no. Un negro con moño es un sirviente, un chino con moño es un jugador de tenis de mesa olímpico ganador, una mujer con moño es el mal gusto convocado a la selección, segunda, convocada a la segunda selección del gusto, al outlet de los moños.

Moñeros como Don Hipólito son excusables por ser hombres de su tiempo, como Asís porque dejó de usarlos, como Cruciani porque le sirve políticamente y es ininmoñable y como Savatarelli porque era un buen tipo.

Pero Pinky, sos indefendible.

apo - Share on Ovi

Parece ser que los croatas no tenían botón en la camisa en el cuello para el siglo 17 y para que no se le vean los pelitos del pecho bien croata se anudaron muy balinmente con una cinta bebé el cuello y se hicieron un moño como quien se hace un moño en una zapatilla. Imagínense un montón de croatas con moño peleando contra Serbia, contra Montenegro, contra Sietecase. De ahí viene que los franceses siempre a la vangard de la moda mundial tomaron este gesto estético de los croatas y le pusieron un nombre en francés que degeneró en corbata para el casellano, de lazo, también conocida como moño.

Mooooooooooooooooño.

Y claro que es bien linda la palabra moño. Moño. Mañoso. Mañana. Miriñaque. La M y la Ñ van muy bien juntas y cuando se juntan hacen que nuestros paladares y nuestras lenguas se conviertan en cajas de resonancia, instrumentos de percusión, labios leporinos, burlas infantiles. Que seamos más felices en resumen.

Aunque lo que iba a decir del moño lo olvidé por completo, enhorabuena sea este tributo al moño.

api - Share on Ovi

18.6.08

merecimientos realmente existentes

Sabía que iba a generar disidencias el post anterior, esa reformulación eterna de que cada sarasa tiene los denguengues que se merece. Se usa para todo, ¿no? Cada verdulero tiene la fruta que se merece. Cada departamentito tiene las mesitas de luz que se merece. Bueno, eso.

Como dice Mer, no creo que nadie merezca nada, cada quien tiene lo que le toca según las posibilidades realmente existentes. Nosotros no tenemos los futbolistas que nos merecemos, tenemos la suerte de tener muy buenos futbolistas, eso no quiere decir que el azúcar zodiacal endulza caballos del sur, dice Gelman; es decir, no mezclemos los porotos (de soja). También Juan dice ¿Y quién afirma que Panamá es Panamá y no tu pelo?, pero eso no tiene nada que ver con lo que intento decir, aunque queda lindo.

En realidad el post anterior surgió como una realidad que a mí se me hace incontrastable. No digo clase política, no digo legisladores, no digo “políticos”, no digo más que lo que digo: tenemos mejores gobernantes que los que nos merecemos. Hago en ese decir una obvia referencia al hoy, no estoy hablando de toda nuestra experiencia política del siglo XX. Digo, tan solo, que estos políticos que hoy rigen nuestros destinos son mejores que los demás grupos corporativos, por llamarlos de alguna manera, de la sociedad. Es decir, esta cúpula del Frente para la Victoria es mejor que nuestros militares, es mejor que nuestros críticos de cine, es mejor que nuestros policías, es mejor que nuestros gobernadores, es mejor que nuestros empresarios, es mejor que nuestros docentes, es mejor que nuestros cineastas, es mejor que nuestros bloguers, es mejor que nuestros periodistas, es mejor que nuestros medios. Sí, obvio, una tía mía que es re honesta es mejor enfermera que Díaz Bancalari legislador, seguro, pero no estoy haciendo ese tipo de competencias oblicuas. Digo que es más interesante escuchar a un ministro oficialista que a cualquier diputado de la oposición, que me cierra más la idea de Marcó del Pont que la de Prat Gay.

Un país donde la izquierda dice que dejen de usar a las Madres de Plaza de Mayo y las Madres les regalan sus pañuelos a la Presidente en un acto público, nacional y popular, en la Plaza de Mayo.

Es una elite dirigente de muy buen aprendizaje, de muy buena oratoria, de muy buenas ideas, de muy buenas convicciones, de muy buena formación, con gestión encima, además, con conocimiento real de la Argentina viva y con voluntad da cambio. Faltan cosas, sí, ya sé.

Si quieren hago nombres, aunque no es mi intención, pero en un Gabinete necesitás tres tipos de ministros para gobernar un país como el nuestro. 2 o tres ministros batalladores, algo mercenarios, con conocimiento del armado real del poder, que sepan hacer caja y que defiendan ciegamente cualquier cosa que le digas que tiene que decir. Necestitás 2 o tres ministros prestigiosos y de perfil bajo para otras carteras a las que quieras bajarle el copete respecto a anteriores gestiones; y necesitás en cada uno de los ministerios madre (que cada Gobierno define cuáles son) tipos honestos, probos, intachables y trabajadores. Este gobierno decidió que Jefatura, Planificación e Interior sean la caja y el poder existente; que Cultura, Economía y Cancillería sean perfil bajo y decidió que Salud, Trabajo, Educación, Ciencia y Técnica y Desarrollo Social sean los de gente proba y honesta, que trabaja.

(Justicia para mí es ministerio aún porque bajarlo provocaría más líos que claridades, pero hoy Justicia es nada más que un sello para elevar a ministerio la política de Derechos Humanos. Más la Policía, que es Aníbal Fernández. Aunque se vaya a vivir a la Ushuaia subsiberiana va a llevarse a la Policía con él; se va de vacaciones al mundo exterior y se lleva la Policía con él, está claro. Un ministro como Aníbal para hacerse cargo de estos engranajes de mierda es tan necesario como meses quieras mantenerte en el poder.)

Análisis finales
No es que haya dicho todo, es que no tengo muchas ganas de berenjenear más y tengo cosas que hacer, como ir a la Plaza, por caso, pero lo que quiero resumir es que este gobierno, con las fuerzas realmente existentes, como dice Torcuato Di Tella, está haciendo un mejor Gobierno que, se sabe, cualquier otro gobierno desde hace mucho tiempo para atrás, y que, esto es lo más importante para mí, que este es un mejor gobierno que lo que los habitantes de este país quieren de verdad, los ciudadanos, digamos. La gente, en general, cree que el Estado debe tener el tamaño de un anillo de compromiso, que son todos chorros, que hay que reprimir, que tiene que haber más penas, cárceles, y patrulleros. Que tenemos que dejar de mirar para atrás, que para qué revolver mierda. Que el clientelismo es lo peor que tiene la patria. Que oponerse a un sector económico es soberbio. Que se termine el conflicto aunque ganen los que merecen perder porque estamos cansados de mirar la tele y que aparezca este tema que parece no tener fin.

A tal fin solo mirar encuestas que se hicieron recientemente en varios diarios que preguntan si cobrarían un sueldo del Estado sin trabajar y en todas las encuestas más del 50 por ciento dice que sí. Imaginemos que además hay gente que hizo doble clic con la hipocresía derecha. Digo, si cualquiera de ese más de la mitad de votantes fuese gobierno haría las cosas peor que Cristina. Es decir, tenemos un gobierno mejor que la media de Argentinos, que es casi como decir un argentino de clase media.

Mientras estén bien de guita van a votar a los Kirchner, pero en cuento tambalee la economía macro (o la sensación -hoy parece que estamos en una crisis terminal) no los van a votar más. No están con Kirchner por la poca distribución que empezaron a instrumentar, por la apuesta a una necesaria reforma impositiva, por la libre saranganaga. Están porque les fue bien económicamente. Nada más. Entonces que este gobierno de Cuadros se aproveche de eso, se aproveche de esos votos de la clase media para hacer –o para mediante el relato, imponer en la agenda discusiones sociales que serían realmente difíciles de ejecutar -aunque a los bloguers y los dirigentes de la izquierda agrónoma de los trabajadores le resulte una sencillez asombrosa aumentar las ganancias y sacar el IVA-.

Por todo eso, me parece que este Gobierno es mejor que la gente que se queja de este, y, por ende, estos gobernantes son más de lo que nos merecemos, en términos de merecimientos realmente existentes.

16.4.08

rabia

Cuando hay temporada de elecciones en el Colegio Público de Abogados el suceso viene acompañado por una avanzada de cartelería sobre el citadino de a pie, que desconoce cualquier interna, y tiene que soportar las caripelas de leguleyos que se me ocurren todos con una moral volátil. Parece que estamos en tiempo de veda electoral del derecho así que en las inmediaciones del centro estos muchachos salen a convencernos de cosas que no podemos sufragar. Hay una especie de mini cartel franja que cruza todo lo que tapa, oblicuo, que nos pone en autos sobre la dicotomía "Gente de Derecho o Vampiros".

No quedan dudas de que por más que hayan mordido un gato y hayan vuelto a hacer circular la rabia que creíamos abolida junto con la esclavitud, la fiebre amarilla, las langostas, y demás plagas que vuelven cada tanto, los vampiros le hacen menos mal al país que la gente de derecho; así que ya saben, este domingo, vote vampiros, lista 3.

21.2.08

la mujer del zapatero

Estaba una madre con su nene conversando con la mujer del zapatero del barrio. Conversaban airadamente sobre cómo preparar unos buenos buñuelos de acelga. El niño estaba atento al dibujo del zapato en la vidriera y tenia estampado en su remera un jeep con la leyenda J E E P, debajo. El Zapato Loco, se llamaba la zapatería. El dibujo del zapato en la vidriera era muy grande, tenía rasgos humanos, ojos y un sombrero y por una supuesta falla en la puntera se le escapaba una lengua tenaz y una pipa, que emitía pompas de jabón como una radio FM emite ondas de frecuencia modulada. “Copia, imprime y escanea”, dijo el nene. Francisquito. Las mujeres como que no lo escucharon. Ya estaban hablando de otro tema, matando el tiempo. La mujer del zapatero estaba re caliente. Preguntaba por qué no le ponen de vuelta a la Casa Cuna el nombre Casa Cuna si nadie sabe su nombre y todos terminan diciéndole la Ex Casa Cuna, razonable, la mujer del zapatero, y un poco enojada todavía. La madre de Francisquito le explicó que no, que el verdadero nombre del lugar es Excasacuna. Y que se escribe todo junto. La mujer del zapatero se rió. La madre de Francisquito, Elisa, hizo un gesto de estreñimiento y agarró a Francisquito del brazo y lo tironeó. “Copia, imprime y escanea” repitió Francisquito, su otra mano sobre la vidriera, sus ojos fijos en unos cordones amarillos fluos como si fueran juguetes o gomitas de eucalipto. “No se vaya Elisa”, le rogó la mujer del zapatero, “me dio gracia que crea eso: el hospital se llama Pedro de Elizalde”. “Ah, como la que hacia deportes de aventura, la rubiona.” “Copia, imprime y escanea.” “Sí, como la locutora también, Betty.” “Copia, Imprime y escanea”, sus manos en un puño, su atención fijada en la pomada Wassington, su pensamiento anclado en una tarde en casa de su abuela Mally, durante horas tratando de abrir una pomada de la misma marca, marrón, haciendo fuerza en vano durante largos minutos, horas, toda la tarde malgastada en ese esfuerzo inútil de querer abrir ese producto del demonio, tan atrayente por cierto, como si fuera el último objeto de una civilización que desapareció para siempre de un momento al otro. Hasta que encontró el mágico mecanismo. Una ranura, una palanca, y esa pasta imposible que olía tan bien y que no podían usar los mocosos como él. “Y para cuándo cree que van a estar las chatitas, oiga”, dijo Elisa, ya con ganas de irse. “Para el sábado a la tardecita”, dijo la mujer del zapatero, que también era zapatera pero nadie la llamaba así, porque parece ser que los zapateros deben ser hombres. Su marido había muerto hacía 4 años. Ella continuó con el negocio familiar. Y no sólo eso, sino que además hacía el trabajo mucho más prolijo que su viudo y había logrado incrementar la clientela fuertemente. Sin embargo no pudo nunca dejar de ser la mujer del zapatero. “Copia, imprime y escanea.” "¿Qué cosa copia, imprime y escanea, querido?”, preguntó la mujer del zapatero, ya harta del pequeño truhán. “Mi garompa”, dijo el nene, sus ojos extasiados, sus manitos en la garompita.