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21.10.10

Blackie en busca de una filosofía para la tele



Terminando de leer la biografía de Hinde Pomeraniec sobre Blackie (Paloma Efron), la dama que hacía hablar al país, mujer adelantada a su época, destacada en mil disciplinas. Probablemente escriba algo en estos días a manera de reseña pero antes me gustaría compartir un texto sobre la TV que firmó la destacadísima periodista y productora, publicado en la revista Todo es Historia, de Félix Luna.


La tv en busca de una filosofía

La televisión lanzó sus primeras imágenes allá por 1951. Desde entonces y hasta el día de hoy, el más joven de los medios de difusión ha batallado para conseguir su lugar bajo el sol. Su historia está llena de vaivenes que van desde su origen de orden casi político, a la solitaria actuación del canal 7, de carácter estatal pero siempre teniendo una orientación semicultural y semicomercial; y abarca el período de la franca competencia con los canales 9, 11, 13, 2 que salieron al aire con una programación totalmente empresaria y comercial.

Así planteadas las cosas es necesario definir las áreas a las cuales está sujeta nuestra televisión. En Europa el estilo es absolutamente distinto ya que el Estado controla las emisiones a través de diversos sistemas, y propugna una televisión con poco o nada de publicidad comercial, usando para atender los gastos de producción, manutención de los estudios y todo lo que hace a una planta televisiva, el dinero que ingresa en concepto que se cobra a cada usuario. De hecho, entonces, el método y la línea son absolutamente diferentes a los que rigen a la televisión norteamericana que es la que ejerce su área de influencia sobre la TV latinoamericana. En este caso las programaciones son realizadas con un definido y lógico criterio de beneficios comerciales, ya que el único ingreso que tienen los canales es la publicidad. A través de una filosofía de esta índole, los canales argentinos se manejan con un fuerte sentido competitivo, en el cual influye notablemente la práctica de la medición de audiencia (rating) que se hace telefónicamente. Esto hace suponer que, de acuerdo a esas llamadas, se puede establecer un puntaje más o menos adecuado para los programas que se emiten.

Este método ha contribuido a crear verdaderas psicosis entre los distintos canales de nuestro país.

Nadie que tenga una cuota mínima de sinceridad frente al medio puede proponer una programación de mejores valores culturales y dar por descontado que el éxito es seguro; pero con la misma sinceridad hay que reconocer que es prácticamente imposible saber el veredicto del público sin hacerle conocer una programación de mejores valores culturales. Es un círculo vicioso que no termina de resolverse; porque con una nota de cultura hecha de tanto en tanto y en horarios generalmente fuera del encendido, no se crea de ninguna manera el hecho más fundamental en el desarrollo de la televisión, que es el hábito.

La televisión es, antes que nada, periodismo e información, después entretenimiento y luego todo lo que constituya una programación. Si la noticia está hecha por gente idónea y especializada; si el entretenimiento está ofrecido por programas de orden teleteatral que consulten un temario veraz pero que contribuyan a la doble función de la unión de la comunidad; si el ingenio se produce a través de programas de factura cómica de buen vuelo y sin recurrir a la chabacanería; si la información científica es transmitida con material ameno y de alcance masivo; si se tiene en cuenta la audiencia infantil que constituye un tremendo aporte a la audiencia general, así como también los adolescentes, ahí se tiene la posibilidad de realizar un ensayo previo con miras e elevar el nivel.

Reparemos en algo fundamental: cuando decimos cultura nos referimos a todos los ingredientes que componen este hecho; pero presentados de una hábil manera. Porque no se trata sólo de presentar a Wagner o Chopin, sino que hay que habituar (y aquí volvemos al concepto inicial) a la audiencia a la música popular -pero la mejor- con excelente imagen y mejor sonido. El buen gusto va siendo elaborado juntamente con la audiencia, y en un tiempo que incluso se puede predecir, el público estará acostumbrado y preparado para espectáculos de mayor nivel. Si Rudolf Nureyev concitó uno de los más altos ratings de la historia de la TV argentina, a no equivocarse; ese hecho no es un índice. Nureyev, además de su talento, viene acompañado de una leyenda ampliamente publicitada que lo convierte en una estrella de show. Narciso Ibáñez Menta constituyó un verdadero suceso con su célebre ciclo “El fantasma de la Opera” durante muchas emisiones: este es un sutil ejemplo de cómo se aunaron la difusión de la célebre novela con una realización creada especialmente para televisión.

Si a la audiencia se la inunda con material de menor calidad, series cada vez más violentas y plagadas de crimen y sadismo; con teleteatros retorcidos y sin esperanza; si los niños y los adolescentes son receptáculo de agresión, violencia y sexo indiscriminados es difícil que mantenga poder de selección, puesto que la han habituado a esto y a nada más que esto.

La televisión es el medio de difusión más penetrante que posee la humanidad. Pero los valores se han invertido y la televisión es la que posee a la humanidad. Su sutil y abrumadora penetración debería ser profundamente analizada; sus rumbos debieran ser estudiados por psicólogos y sociólogos, de tal forma que su uso constituya un verdadero vehículo de honesta información, de correcto entretenimiento, de grandes pautas de buen gusto que es una de las bases de la cultura; debe, en suma ser un medio por el cual la familia argentina reciba en sus hogares la verdad, la belleza estética, el buen lenguaje.

También es muy cierto que la televisión corresponde al medio que la circunda y es bastante dificultoso escapar a su influencia; pero quizás debiera funcionar por antítesis. Ofreciendo un panorama que no sea un escapismo a la fuerte y atemorizadora imagen que da nuestro mundo de hoy, pero sí una revalorización de las grandes fuerzas del espíritu.

Los diarios los leen algunos; las revistas las leen quienes pueden comprarlas; la televisión que ha llegado a todos los estratos sociales, es abordada por todos sin discriminación. Su legendario enemigo (no tan legendario ni tan enemigo) el cine, tiene para su diferencia el hecho que hay que salir de casa para verlo y tiene sus reglas, lo mismo que el teatro. Le cabe a esta joven rama del entretenimiento la tarea más difícil puesto que es un elemento más dentro del hogar; que no tiene reglas definidas, y si las hay, tampoco se cumplen. Existe en nuestro país una ley de Radiodifusión que es una de las más severas del mundo y hay en ella un articulado sumamente interesante para aplicar. La promoción que la TV hace de sus programas se transmite durante todo el día, de manera que el niño, aunque no vea los programas que están fuera del área del menor, de todos modos recibe su cuota de agresión. Como se verá, cada uno y todos los puntos a tocar exigen un estudio profundo y a conciencia basado siempre en la filosofía que la televisión es un servicio para la comunidad, con todo lo que ello implica de responsabilidad y serios acercamientos.

En los últimos diez años la televisión, que practicaba una competencia fuertísima y cuyo regidor era el rating, ha sufrido cambios en su conducción, pero aún no se advierten cambios en su filosofía. Y lo más importante en un medio como el que nos ocupa es eso: la filosofía a seguir. Y una filosofía se basa en hechos resultantes; en investigaciones y conclusiones; en estilos de vida y su reflejo en los medios, y en un cuidadoso uso de la difusión cuyo estado ideal sería la responsabilidad combinada con especialización, conocimiento y severidad. Si se dice que una audición de televisión norteamericana ha contribuido a la asunción a la presidencia de los Estados Unidos de Kennedy y Carter ésa es una de las fases del fenómeno. Pero lo ideal sería que la televisión formara conciencia de una comunidad para elegir un presidente.

Insistimos en el aspecto de la filosofía. Se sabe, y bien claramente, que cada canal, como las radios, puede definir un estilo; pero el concepto global incluye un compendio de distintas disciplinas de las que no pueden ni deben evadirse los conceptos de serios estudios dedicados de lleno a satisfacer los deseos de un pueblo; y al mismo tiempo combinar para que este medio se aplique a un concepto de formación y educación de ese mismo pueblo. En algunos países la televisión educativa es un hecho; y si bien no se trata de convertir nuestra televisión en una escuela en el estricto sentido de la palabra, sí se puede convertir a una cámara en un vehículo de noble cuño que contribuya al mejoramiento de una nación.

En el último y gran conflicto que se produjo en Washington con la toma de edificios y rehenes, un juez dictaminó que la tremenda publicidad dada al hecho fomentaba los secuestros y los ataques a personas e instituciones. Pero la televisión no puede dejar de estar presente con la radio, los periódicos y las revistas en la cobertura de noticias. La diferencia reside en la forma que se da a ese tipo de noticia.

En suma, en los últimos años este joven monstruo moderno ha demostrado su fuerza. El resto les compete a quienes lo manejan y trabajan en él. Hábito, respeto a la audiencia, conocimiento, veracidad y manejo idóneo de la profesión son los elementos con los cuales se conseguirá que la audiencia sea la dueña de la televisión para usarla para su mejoramiento.

Blackie
Revista “Todo es Historia”
Nº 120 - Mayo de 1977
Especial 10º aniversario

22.9.10

portal del elegido (epílogo)



Prometo que desde este momento dejo -en este blog- de hablar mal de Perfil. Y cumplo.


Es duro. Porque es un enemigo fácil, identificable, que da con mi peso, pero al que no le entran las balas. Como Lucas, en esa canción de Silvio, que iba matando canallas con su cañón de futuro. La última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento (sí) y desnudo (esperemos que no).


Pongamos que hago un cuadro sinóptico de Perfil.


Encuentro dos personas fuertes nomás. Ni firmas hay, todas son prestadas de otros lados. Vieron cuando dicen que el kirchnerismo son pocos. Perfil, son dos. Uno intelectual, Jorge Fontevecchia, y otro que es mano de obra, que es Darío Gallo. Y no hay más. Es decir que Perfil no es nada. O sí.


Voy a hablar bien de Darío Gallo de quien dije tantas cosas malas. Oh, entropía, en el momento que dejo de hablar de Perfil, hablo bien de Darío Gallo.


Yo lo conozco a Darío Gallo desde hace mucho, de una manera silenciosa. Lo leía en su blog cuando esperaba trabajar en los medios dados, y no, pero sí. Hice bien. Porque Darío (lo voy a llamar Darío) es un tipo inteligente. Entiende mucho mejor internet que cualquiera de nosotros, blogueros. El tenía un blog, bloc, le decía. Del periodista. La parte por el todo, sinécdoque.


Bloc del periodista.


No sé si es cierto, porque no es normal eso, pero le fue bien con el bloc.


Darío era el CEO de Noticias, hombre de confianza de Fontececchia, y con los números de venta en lo más alto convenció al otro que el futuro era internet. Y dejó su cargo para ser el editor en jefe de Perfil.com.


Tanto su manera de hacer periodismo en Noticias como en Perfil.com es despreciable, como despreciable es Fontevecchia, pero Darío entiende las nuevas tecnologías. Vieron como son las cosas...


Tiene capital, digo, tiene empleados (algunos, perjuro, porque los conozco, geniales) y otros despreciables (como los medios que mencioné antes), es decir, esos harán carrera.


Pero el mundo es más complejo que las sentencias y no alcanza con ser despreciable. Hay tipos despreciables pero buenos. Esto es un elogio. (Un día estuve a punto de mandarle un mail, menos mal que no lo hice porque el off the record le hubiera quemado en el inbox.)


Darío fue el impulsor de twitter cuando twitter no era nada. Hoy decimos twitter y todos más o menos entendemos pero Darío le daba manija a twitter cuando decir twitter era decir nada. De hecho, no me hice la cuenta en ese momento por tarado: hoy tendría un usuario mucho más amigable.


Entender Perfil es entender la lógica inasible de las balancitas de Noticias. Tanto es así que Darío permitía hacer tus balancitas, por + ó por -, antes. Cuando internet era otra cosa, cuando había portales, páginas de inicio.


Me peleó con Darío Gallo porque es un contrincante digno. Un tipo que entiende de periodismo amarillo de nueva generación, que apuesta a esbirros de amarillismo moderno, probablemente Perfil.com sea el diario online más interesante, para odiarlo, o para amarlo. Por molesto, jodido.


Con estas líneas termino de hablar de Perfil (ya dejé de hacer posts recomendando blogs) por lo que no sé cómo de seguirá el mío.


Me voy con una canción de Alejandro Sanz: Eso.



Primero, que tú has sido para mí
lo más grande de este mundo
yo que fui lo que tú digas
pero que hasta te regalo aquellas risas.

Dos, que alguna vez quisimos compartir
el breve instante que es la vida

y tres, que hoy yo vivo en las ruinas de un silencio
que va dejándome sin voz

lo que no entiendo:

Es que ahora vengas otra vez a prometerme
una vida entera, pero a tu manera
¿en qué momento de mi largo caminar
perdimos eso?

Verdad que soy difícil, pero he sido para ti
lo único profundo
también verdad que procuraba estar conmigo
cuando estaba más confuso

Tú tratando de existir
que me perdone el universo
y yo guardándome el secreto
que ya no quiero escuchar otro bolero más
tú empeñada en que querías ser feliz
y yo sentir,
lo que no entiendo:

Es que ahora vengas otra vez a prometerme
una vida entera, pero a tu manera
dime amor, ¿en qué momento de mi largo caminar
perdimos eso?

Yo te buscaba en los azules
y me enfrentaba a tempestades
y ahora no sé si tú exististe
o eres sólo un sueño que yo tuve
pero es que hay gente
que no consigues olvidar jamás?
no importa el tiempo que eso dure

Una frase resumió
lo diferente de los dos:
hoy seguro ya no hay nada
y lo que dure amor duró

No se puede ser verdad si yo

Yo te buscaba entre las nubes
y me enfrentaba a tempestades
y ahora no sé si tú exististe
o eres sólo un sueño que yo tuve
pero es que hay gente
que no consigues olvidar jamás
no importa el tiempo que eso dure

No puede ser verdad si yo

Ya no te busco en los azules
ni me enfrento a tempestades
ya no me importa si me quisiste
porque en mi sueño yo te tuve
además hay gente que no consigues olvidar jamás
no importa el tiempo que eso dure

31.5.10

Periodismo sin demagogia

En la mayoría de las redacciones de los diarios de todo el mundo se está librando una gran batalla cultural. La producción periodística de contenidos para distintas plataformas –papel, Web, telefonía móvil, iphone– implica un esfuerzo de adaptación y una toma de conciencia de los nuevos modos de organización, rutinas y participación que nítidamente modifican radicalmente las fórmulas y paradigmas del periodismo tradicional, aunque no anulan sus atributos centrales.

El relanzamiento de Clarín.com es una apuesta a esta nueva realidad, con el uso pleno de las nuevas herramientas tecnológicas disponibles y de las innovaciones que se incorporan diariamente. Cerca de un millón doscientos mil usuarios entran todos los días a Clarín.com o a algunos de sus otros sitios vinculados, en busca de información, entretenimiento o vinculación desde las redes sociales, el poderosísimo fenómeno que hoy sacude a la Red.

Desde fines de 2008, la redacción de Clarín está en un proceso de integración con la Web. Los cambios culturales no son automáticos y la inercia de años de trabajo y de una organización determinada sólo se puede vencer con nuevas fórmulas, capacitación continua y la conciencia de que no hay marcha atrás posible en esta historia. El nuevo sitio es una marca en ese camino porque supera y amplía la oferta para nuestros lectores y, a la vez, nos permite operar en esta dinámica con mayor agilidad y eficiencia.

El periodismo está cambiando rápidamente y eso es una realidad que ni los necios pueden negar. La obligación de los periodistas es capacitarse para participar de esta revolución apasionante sin abandonar, por modas súbitas o tentaciones demagógicas, los atributos necesarios para que nuestro trabajo mantenga su calidad y credibilidad, condiciones básicas de esta profesión.

Ricardo Kirschbaum - editor general de Clarín

13.5.10

el fin del periodismo

Casi a la par que nacía Crítica de la Argentina, Esteban Schmidt empezaba a dibujar un texto perfecto, que publicaba por entregas en bonk y que departía acerca del fin del periodismo. Hoy que el diario no ya de Lanata está convaleciente sus palabras cobran dimensiones proféticas. No está demás releerlo, o editarlo. Hoy, con el diario tomado por sus trabajadores, las ratas huyendo por tirante y su continuidad en cieguemos, me parece atinado volver sobre la figura descomunal de Jorge Lanata.

Me atrevo a afirmar que la gente de TEA y demás escuelas de periodismo le deben a Lanata y a su selección nacional de periodistas de finales de los 90’s, gran parte de su ampliación edilicia y matricular. La crisis de representatividad que eclosionó en 2001 mató todas las instituciones, las corporaciones, menos la periodística. Al contrario, se puede decir que de alguna manera el periodismo capitalizó en esos años los vacios que dejaba la política, la justicia, la iglesia y demás estructuras, para sí. Del cuarto poder virtual pasó la corporación periodística a ser y considerarse el tercero o segundo poder, siempre virtual, claro. Y algunos miembros de la elite de esa corporación se creyeron ese poder como realidad. Pero la realidad tiene resortes que el periodismo no puede accionar si el que maneja los resortes no quiere.

Kirchnerismo.

Yo fui uno de los que se matricularon en una escuela de periodismo por aquellos convulsionados años. Culpa de Lanata, Caparrós, Tenembaum, Castelo, Paenza, Zloto, Sietecase, Verbitsky, Sivak. Quizás por eso mismo nos ensañamos como audiencia más con ellos que con el resto. El equipo de Día D era el recambio de la elite periodística. Desde el desparpajo, el honestismo y la verdad, reemplazarían tarde o temprano al statu quo que había legitimado todo lo que el poder económico necesitaba. No sabíamos entonces que esa nueva elite reemplazante era la contracara de la legitimación de una época. No quiero tampoco ser injusto, en mayor o menor medida los sigo escuchando a todos, y considero que tarde o temprano volverán cada uno de ellos a encontrar su espacio en los medios desde una mirada progresista real, porque son inteligentes y porque los necesitamos. Vale aclarar que Verbitsky y Paenza siempre entendieron todo y que Sietecase es dentro del concierto periodístico un voz disonante y valiosa. De Sivak desde hace un tiempo que no sé nada (tras el libro de Evo) pero tengo las mejores referencias también.

Conjuntamente con mi primer año de TEA se dio el primer año de Kirchner en el Gobierno. Recuerdo un ejercicio del profesor de Taller 1, Carlos Achával, consistente en escuchar en vivo la cadena nacional de Néstor Kirchner, que no sabíamos entonces de qué se trataba (nacía el estilo K) y que terminó siendo el anunció de los juicios a parte de la Corte Suprema menemista. Eso había que hacerlo en máquina de escribir: titulo, bajada, volanta, cabeza informativa en pirámide descendente. Las 5 W.

No entendí en su momento (y recién entendemos ahora) que el kirchnerismo entre otras cosas cambió la manera en que la prensa se debía dirigir a la sociedad si lo que se buscaba era cumplir con honores el rol de ejercer con responsabilidad La Comunicación Social. Dos años y medio después, ya fuera de TEA, el coro de diarios existentes y mi cabeza más cerca de un gobierno que de un grupo empresario dueño de medios, conllevaron a que decida no querer ser periodista: si esto es el periodismo, no quiero ser periodista.

Me hice un blog. La máxima nadie te obliga a ser periodista y si la obligación de tener que trabajar de comunicador te lleva a tener que decir cosas que no pensás por un sueldo, siempre está la posibilidad de vender medias en los colectivos o seguros puerta a puerta. Como estaba en un buen trabajo, preferí seguir ahí.

Toda esa elite de recambio de la que hablé antes desapareció de la TV. Muchos dijeron que eran perseguidos, que al poder no le convenía, que eran peligrosos, sarasa. Lo cierto es que no le interesaba a los dueños de los medios porque ya no era interesante para la audiencia un programa periodístico en prime time. Luis Majul se espectacularizó para vivir. Tenembaum y Zloto se fueron al cable, Paenza a Estados Unidos y el resto a la gráfica o a la radio.

No supieron, no quisieron o no pudieron entender que el periodismo ya no era lo que había sido y que sus exitosas formulas ahora no aplicaban. Cuando un gobierno hace cosas, muchas veces muy buenas, la sociedad cambia su mirada sobre las instituciones. Ya no es el enemigo el Congreso, el Presidente o el Ministro. Todo esto sin hablar de Clarín, que complejizó todo más, pero eso es otro tema.

El progresismo se dividió en dos y Página/12 supo capitalizar ese quiebre mejor que la nueva elite de la corporación periodística. El tiempo será más justo con José Natanson, Mario Wainfeld o Alfredo Zaiat, que con Alfredo Leuco, Susana Viau, Julio Blanck o Ernesto Tenembaum.

El fracaso de Crítica es más sencillo de explicar de lo que parece. Era un diario que no apuntaba a nadie. No tenía lectores posibles. Lanata pifió la mirada sobre la realidad, perdió la brújula del interés de su público.

No hacía falta Crítica.

Lo mismo que le pasó a muchos de sus pares antes nombrados, quienes se refugiaron en derrotas menos estruendosas o en grupos que los prohijaron y les dieron a cambio otro universo de audiencia: hoy le hablan a otros. Crítica Online tenía como lectores a un caterva de personas malhabladas, desinformadas, repitentes y discriminadoras que podían estar ahí o en Infobae o en Perfil, o en los tres portales a la vez.


Después vino todo lo que vino en Crítica, la venta a Mata y Figueiras y el desenlace al que asistimos hoy, con un destino aún incierto.

Ya viene siendo hora de una mirada para adentro de parte de ese periodismo, estamos a tiempo, antes de que la derecha desensille. Hay algunos que marcan el Sur: Víctor Hugo Morales, Juan Pablo Varsky, Reynaldo Sietecase. Es por ahí. Estudiar mucho, saber de verdad de economía, de política. No buscar el pelo en el huevo. Entender cuál es el enemigo de los trabajadores. Saber separar lo importante de lo accesorio. No prejuzgar. Tratar a todos con respeto. El periodismo progresista debe contribuir a que el país sea cada día mejor y no sólo a buscar vender más diarios o ganar puntos de rating.

Aprendan de la derecha que no se equivoca: los Grondona, los Morales Solá, los Ventura, los Pagni, no se dejan llevar por pasiones de época, apuntan, preparan y tiran. Y le dan.

Salvo que lo que quieran sea que vuelva la derecha para que su otrora periodismo exitoso tenga razón de ser.

6.4.10

polo, el buscador



Era chico y sus programas, El otro lado y El visitante, me resultaban aburridos, pero a quién le importa lo que me parecía el trabajo de Fabián Polosecki. Agustín, mi hermano, era fanático, recuerdo, y hoy seguramente me gustaría a mí también su laburo; pero, repito, a quién le importa.


No busqué videos de los programas en Youtube para hablar del libro Polo, el buscador; vida y obra del periodista Fabián Polosecki, de Hugo Montero e Ignacio Portela. La reedición, aumentada y corregida, es un librazo que además de ensamblar la fugaz vida de Polo de una manera magistral, denota un esfuerzo y un amor al personaje poco frecuente.


Montero y Portela entrevistaron a todo el mundo, salvo a los que se negaron, para armar un relato desde lo coral sobre la vida del periodista que, a su manera, cambió la televisión argentina. Teniendo en cuenta que si algo caracterizaba a Polo era, por lo que se cuenta aquí, su gran don para la sociabilidad total, piedra angular de su talento intransferible y único para la entrevista, la decisión de avanzar narrativamente a partir del recuerdo de amigos, familiares, admiradores y compañeros de trabajo, resulta ser la directriz indicada.


También el libro deja entrever un laburo de archivo minucioso. Ya sea artículos de gráfica de Polo (era un gran cronista) como así también reseñas y entrevistas de los más disímiles e inescrutables medios impresos de aquel tiempo (mitad de los noventas).


Polo inventó la entrevista televisiva a hombres y mujeres comunes desde un lugar de no juzgamiento, ni estigma. Estilo que más adelante sí ya vi en programas como Ser Urbano, pero, reitero, a quién le importa.


Veía GPS el otro domingo, el cronista rubio como la negación de Polo, su antítesis. Lo marginal allí donde lo marginal sucumbe, el periodista que juzga y lleva agua para su molino, la imposibilidad de escuchar para aprender del otro, la mirada del afuera para el afuera, la búsqueda de la peor certeza, la aniquilación de la sorpresa.


Qué pensaría Polo hoy que escuchó camioneros, putas, oficiantes, maquinistas, corredores de picadas, floristas, indigentes, vecinos, sobre esta tele actual que toma su novedosa manera de hacer televisión para lograr los objetivos contrarios a su búsqueda. Además, sin talento, sin guión, sin pre ni post producción, sin búsqueda estética ni ética.


Se me ocurre que pensaría, en escala 1:128, algo así como el que inventó la energía atómica.


Es interesante leer el libro, editado por Peña Lillo, por otras decenas de razones, pero especialmente porque es una gran biografía sobre un tipo querible, que marcó su época, narrada por dos laburantes que le van en saga al amor que Polo sentía hacia la entrevista.

26.1.10

magneto




Magneto ha sido el principal antagonista de los X Men desde el primer momento. Ha liderado numerosos equipos en su contra, incluyendo la Brotherhood of Mutants y los Acólitos. Es el padre de Quicksilver, la Bruja Escarlata y Polaris.

Es conocido como uno de los mutantes más poderosos de Marvel Comics, contando con la habilidad de controlar el magnetismo. Además, es uno de los personajes más complejos moralmente.

Las caracterizaciones de Magneto han variado a través de los años, desde un supervillano hasta un antihéroe hasta incluso un héroe, sin embargo, es mostrado como un militante inflexible y comprometido en actos de terrorismo siempre que sintiera que fuera por el bien de los mutantes.

Si bien sus acciones militantes lo han hecho impopular entre los humanos, muchos mutantes han llegado a verlo como su salvador; en cierto punto, cuando fue asumido por muerto, fue perfilado como un mártir, con la frase "Magneto tenía razón" popularizándose entre la comunidad mutante.

Fuente: Wikipedia.

21.10.09

bazán no esquiva a gabriela

Aprovechando que Osvaldo Bazán sigue asustándose, como un burgués, recordé un viejo post de Juan Pablo Mansilla en el que se daba difusión a una carta que Gabriela Esquivada le mandó a los directivos de Crítica en relación al mencionado periodista, editor de Cultura de ese diario. Es larga pero interesante.

En principio porque está muy bien escrita -Esquivada es muy grossa-. Segundo, porque es una clase de periodismo, para quienes le interese el oficio desde la nobleza, y no desde la quintita de poder. Y finalmente, para qué negarlo, porque lo deja a Bazán masticando bronca.

Tiempo estimado de lectura: 4 horas 10 minutos.

Iba a enviar este texto a menos gente y el miércoles, cuando Jorge regresara, pero el lunes, cuando me presenté a trabajar, me encontré convertida en objeto de chisme en la redacción, lapidada con susurros por un presunto maltrato al editor de Cultura, que había enviado un mail limitado a Lanata, Guillermo Alfieri, Andrea Rodríguez, Daniel Capalbo y yo, pero que por alguna curiosa vía salía de la impresora de la redacción hacia ávidos lectores.

No vine a eso a este diario. No podría someterme a esa injusticia.

En consecuencia, lamento tener que aclarar las falsedades e insultos del mail de Osvaldo Bazán, pero debo hacerlo para que mi silencio no implique aceptación. Me hubiera gustado poder esperar un apoyo de la dirección pero la incomodidad que me provocó la circulación de rumores de hoy me lleva a defenderme.


Leer más.

13.10.09

pagni



Vayan a lo de Diego, yo sé lo que les digo, es como un Telenoche Investiga, pero investigando a Telenoche.

4.9.09

¿Querían noticias? Ahora ya las tienen.

Si un ministro firmó una resolución

buena para el conjunto de la sociedad

y ningún medio estuvo ahí para difundirla,

¿realmente se firmó?


Esa especie de máxima oriental todoterreno sirve para meditar sobre la inmanencia del ser y concluir en la pequeñez del ser humano ante el vasto universo, oh. Tenembaum y Caparrós relativizan hoy mismo sus propios alcances comunicaciones amparados en una tardía zoncera bastante popular entre los periodistas que cobran bien: “Los medios no somos tan importantes, no formamos opinión, la gente hace su vida y piensa por si misma". Frases tan de perogrullo como la expresión "de perogrullo", que niega lo que esconde, como dice Sabina, es decir, si se oculta permanentemente a Cristina, por ejemplo, si no se la transmite por la tele, ni se dice de ella nada en el diario, si no se cuentan las medidas que implementa, las resoluciones que toma, las palabras que dice, la gente no se entera. No es que no se entera por tonta, no se entera porque nadie se lo cuenta. Si lo único que se elige contar de cualquier funcionario son las cosas malas, la gente termina armándose un opinión negativa.


Sucede eso en una escala menor entre los blogs insignia, los popes del periodismo ciudadano, los inventores de la web 2.0, los corredores de bolsa de la intertextualidad, todos ellos están a la orden del día para denunciar censura en Venezuela, discrecionalidad en Ecuador, crímenes en Kuala Lumpur, o contar con alegría cualquier pelotudez "viral", pero no se hacen eco de lo que pasa en el patio de atrás de su comunidad web.


Eso sí, se agradecen los comentarios de apoyo, cientos, gracias, de pequeños y medianos blogueros, hasta de liberales honestos, y más allá, agradezco a quienes diseñaron afiches, a quienes se ofrecieron a hacer vaquitas, pensar formas de generar plata, movilización, remeras, afiches, ayuda legal, de todo. También a quienes hicieron un post de apoyo, pusieron un link y a este loco, que se mandó una obra de teatro (?)


Qué más querés, ¿un negro que te apantalle?, diría mamá.