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18.6.08

merecimientos realmente existentes

Sabía que iba a generar disidencias el post anterior, esa reformulación eterna de que cada sarasa tiene los denguengues que se merece. Se usa para todo, ¿no? Cada verdulero tiene la fruta que se merece. Cada departamentito tiene las mesitas de luz que se merece. Bueno, eso.

Como dice Mer, no creo que nadie merezca nada, cada quien tiene lo que le toca según las posibilidades realmente existentes. Nosotros no tenemos los futbolistas que nos merecemos, tenemos la suerte de tener muy buenos futbolistas, eso no quiere decir que el azúcar zodiacal endulza caballos del sur, dice Gelman; es decir, no mezclemos los porotos (de soja). También Juan dice ¿Y quién afirma que Panamá es Panamá y no tu pelo?, pero eso no tiene nada que ver con lo que intento decir, aunque queda lindo.

En realidad el post anterior surgió como una realidad que a mí se me hace incontrastable. No digo clase política, no digo legisladores, no digo “políticos”, no digo más que lo que digo: tenemos mejores gobernantes que los que nos merecemos. Hago en ese decir una obvia referencia al hoy, no estoy hablando de toda nuestra experiencia política del siglo XX. Digo, tan solo, que estos políticos que hoy rigen nuestros destinos son mejores que los demás grupos corporativos, por llamarlos de alguna manera, de la sociedad. Es decir, esta cúpula del Frente para la Victoria es mejor que nuestros militares, es mejor que nuestros críticos de cine, es mejor que nuestros policías, es mejor que nuestros gobernadores, es mejor que nuestros empresarios, es mejor que nuestros docentes, es mejor que nuestros cineastas, es mejor que nuestros bloguers, es mejor que nuestros periodistas, es mejor que nuestros medios. Sí, obvio, una tía mía que es re honesta es mejor enfermera que Díaz Bancalari legislador, seguro, pero no estoy haciendo ese tipo de competencias oblicuas. Digo que es más interesante escuchar a un ministro oficialista que a cualquier diputado de la oposición, que me cierra más la idea de Marcó del Pont que la de Prat Gay.

Un país donde la izquierda dice que dejen de usar a las Madres de Plaza de Mayo y las Madres les regalan sus pañuelos a la Presidente en un acto público, nacional y popular, en la Plaza de Mayo.

Es una elite dirigente de muy buen aprendizaje, de muy buena oratoria, de muy buenas ideas, de muy buenas convicciones, de muy buena formación, con gestión encima, además, con conocimiento real de la Argentina viva y con voluntad da cambio. Faltan cosas, sí, ya sé.

Si quieren hago nombres, aunque no es mi intención, pero en un Gabinete necesitás tres tipos de ministros para gobernar un país como el nuestro. 2 o tres ministros batalladores, algo mercenarios, con conocimiento del armado real del poder, que sepan hacer caja y que defiendan ciegamente cualquier cosa que le digas que tiene que decir. Necestitás 2 o tres ministros prestigiosos y de perfil bajo para otras carteras a las que quieras bajarle el copete respecto a anteriores gestiones; y necesitás en cada uno de los ministerios madre (que cada Gobierno define cuáles son) tipos honestos, probos, intachables y trabajadores. Este gobierno decidió que Jefatura, Planificación e Interior sean la caja y el poder existente; que Cultura, Economía y Cancillería sean perfil bajo y decidió que Salud, Trabajo, Educación, Ciencia y Técnica y Desarrollo Social sean los de gente proba y honesta, que trabaja.

(Justicia para mí es ministerio aún porque bajarlo provocaría más líos que claridades, pero hoy Justicia es nada más que un sello para elevar a ministerio la política de Derechos Humanos. Más la Policía, que es Aníbal Fernández. Aunque se vaya a vivir a la Ushuaia subsiberiana va a llevarse a la Policía con él; se va de vacaciones al mundo exterior y se lleva la Policía con él, está claro. Un ministro como Aníbal para hacerse cargo de estos engranajes de mierda es tan necesario como meses quieras mantenerte en el poder.)

Análisis finales
No es que haya dicho todo, es que no tengo muchas ganas de berenjenear más y tengo cosas que hacer, como ir a la Plaza, por caso, pero lo que quiero resumir es que este gobierno, con las fuerzas realmente existentes, como dice Torcuato Di Tella, está haciendo un mejor Gobierno que, se sabe, cualquier otro gobierno desde hace mucho tiempo para atrás, y que, esto es lo más importante para mí, que este es un mejor gobierno que lo que los habitantes de este país quieren de verdad, los ciudadanos, digamos. La gente, en general, cree que el Estado debe tener el tamaño de un anillo de compromiso, que son todos chorros, que hay que reprimir, que tiene que haber más penas, cárceles, y patrulleros. Que tenemos que dejar de mirar para atrás, que para qué revolver mierda. Que el clientelismo es lo peor que tiene la patria. Que oponerse a un sector económico es soberbio. Que se termine el conflicto aunque ganen los que merecen perder porque estamos cansados de mirar la tele y que aparezca este tema que parece no tener fin.

A tal fin solo mirar encuestas que se hicieron recientemente en varios diarios que preguntan si cobrarían un sueldo del Estado sin trabajar y en todas las encuestas más del 50 por ciento dice que sí. Imaginemos que además hay gente que hizo doble clic con la hipocresía derecha. Digo, si cualquiera de ese más de la mitad de votantes fuese gobierno haría las cosas peor que Cristina. Es decir, tenemos un gobierno mejor que la media de Argentinos, que es casi como decir un argentino de clase media.

Mientras estén bien de guita van a votar a los Kirchner, pero en cuento tambalee la economía macro (o la sensación -hoy parece que estamos en una crisis terminal) no los van a votar más. No están con Kirchner por la poca distribución que empezaron a instrumentar, por la apuesta a una necesaria reforma impositiva, por la libre saranganaga. Están porque les fue bien económicamente. Nada más. Entonces que este gobierno de Cuadros se aproveche de eso, se aproveche de esos votos de la clase media para hacer –o para mediante el relato, imponer en la agenda discusiones sociales que serían realmente difíciles de ejecutar -aunque a los bloguers y los dirigentes de la izquierda agrónoma de los trabajadores le resulte una sencillez asombrosa aumentar las ganancias y sacar el IVA-.

Por todo eso, me parece que este Gobierno es mejor que la gente que se queja de este, y, por ende, estos gobernantes son más de lo que nos merecemos, en términos de merecimientos realmente existentes.

26.6.07

el voto no es inocente

Parece que hay gente muy indignada de que Filmus haya reconocido que estaba contento porque lo habían votado “los que pensaban”. Tendría que haber dicho que estaba contento de que no lo habían votado los garcas. Pero era muy jugado.

Pero bueno, parece que por un silogismo los votantes de Macri se enojaron mucho, pero la verdad es que es mejor estar de la vereda de los que no piensan, que ser de los que son sencillamente garcas.

Con esta última elección ya ni me enojé, perdí toda confianza en las elecciones.

¿Quienes estaban en el búnker de Macri celebrando su festejo al lado de una señora de 92 años? Ramón Puerta, María del Carmen Alarcón, Miguel Angel Toma, Cristian Ritondo, Raúl Burzaco, Jorge Vanossi, Diego Guelar y el marido de Valeria Mazza.

Ni vieja ni nueva, la buena política es la que hay que defender, dijo Michetti hace unos días. Si esta es la buena política, lo que será la mala. La mala parece ser la política hegemónica, dictatorial, peronista y autoritaria del gobierno de Néstor Kirchner. Entre los que estaban las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y dirigentes valiosos como Eduardo Luis Duhalde, Ginés González García, Jorge Taiana y Carlos Heller.

Cualquier lectura de persona que piensa, como diría Filmus, es lineal. Puedo entender que no te guste el gobierno de Kirchner, pero votá en blanco, anulá, pero convertir un voto anti-k en un voto Pro, si tenés buenas intenciones, es de no pensante.

Le decía a Momia que lo que más me sorprendía era que entre los votos a Macri hay mucho voto ilusión, mucha gente que cree que el cambio está con Mauricio. El autodenominado abuelo ciudadano Ricardo H. Valentini fue publicado hoy por La Nación con esta carta de lector.

La infame década del 90, vista por un abuelo: contuvo la hiperinflación. Consiguió inversionistas. Construyó rutas. Construyó y amplió autopistas. Consiguió energía. Consiguió combustibles suficientes. Consiguió turismo de ida y vuelta. Consiguió confianza en el país. Hablamos por teléfono. Iluminó autopistas. Mejoró la salud. Mejoró la tecnología. Mejoró las jubilaciones. Respetó a nuestros países vecinos amigos. Siguió con la corrupción.

En esta nueva década, como aún continúa la corrupción, estamos esperando las mejoras.

Seguro que votó a Macri, ¿no?

No pensando fueron –no voy a decir fuimos, no me incluyo- funcionales a estos abuelitos tiernos ciudadanos que creen que en la década del noventa vivíamos en un paraíso terrenal.

Ojalá que te metan la mano en el bolsillo, en tus ahorros, que maten a tus hijos en una manifestación pacífica, que tus empresas vuelvan a quebrar, que tu tío se quede sin laburo a los 45 años, que tu hermano se drogue en una esquina porque cree que no tiene futuro, que tu mejor amigo del secundario ande de caño para comprarse un par de zapatillas cara.

Es lo que votaron, así que ojalá se cumpla.