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27.8.09

Excelente Don Carlos


Noticias: En lo personal, ¿el mote (Don Carlos) le genera ruido?
Argento: No soy K pero en el 2001 la pasé como el culo, con una película a medio hacer, no tenía con qué pagarle a la gente… no me puedo olvidar de esa crisis.

Noticias: ¿Cómo califica a Don Carlos?
Argento: Para mí, está el garca y el pobre tipo que tiene una PyME, no llega a fin de mes y quiere hacer las cosas bien.

Noticias: ¿Se cruzó con alguien que tuviera la remera de Don Carlos?
Argento: Nunca. Es más, no creo ni que exista.

Noticias: Pero está la foto...
Argento: Sí, debe ser un productor que apostó, hizo 10 o 12 remeras y se las viene metiendo en el culo (risas).

Noticias: ¿En quién se inspiró para componer a Don Carlos?
Argento: En el dueño bueno de una PyME que para salvar el boliche no pudo hacer esto antes y ahora puede, porque hoy tenemos medios legales para lograrlo y bueno, en fin, tudo bom, tudo legal (risas).

26.8.09

¡Bien Don Carlos! o club atlético (?) juniors


"¿Qué tal chicos? ¿Tudo bom, tudo legal?”, saluda Mariano Argento y juega a ser el empresario macanudo que personifica en la propaganda de la AFIP. En dicho spot, el actor interpreta a Don Carlos, un hombre que, al frente de un PyME, les anuncia a sus empleados que desde ese día dejan de estar en negro a través de un trámite sencillo por Internet.

Sin embargo, el reconocimiento callejero que le dio su interpretación también le trajo aparejado una serie de confusiones disparatadas que, según sus palabras, siempre trata de responder. “El otro día se me acerca un tipo y me dice: ‘tengo cuatro empleados en negro y dos que los tengo hace mucho tiempo. Y vi que por la ley 23.321…’ Y le digo: ‘flaco no sé de qué carajo me estás hablando, yo soy actor. Y me contesta: ‘no, yo sé que vos estás en la AFIP. Si tenés una banca avisame’. Un boludo marca cañón”, cuenta entre risas.

(...)

La propaganda, que se hizo con verdaderos trabajadores de una fábrica, se transformó en un fenómeno en Facebookla página “Don Carlos es un pelotudo” suma 37.700 adeptos, mientras que los fans del personaje ascienden a 1.800–. Y las frases de Don Carlos –“Tudo bom, tudo legal, estamos contentos”– traspasaron la pantalla hasta convertirse en ringtones y en la muletilla preferida entre los chicos de edad escolar. Lo que se dice un suceso.

(...)

–¿Trabajó en negro alguna vez? (?)
–Sí, sé lo que se siente. (?) (¡Bien Don Carlos!) Pero era una época en la que de 60 tipos, 50 trabajaban en negro. Tuve la oportunidad de hacer un juicio, pero me ofrecieron laburar en un banco y al poco tiempo me convertí en gerente. (?) Tenía 29 años y era gerente de un banco. Una locura. (?) Pero por suerte prioricé la actuación que es lo que me divierte. (?)

(...)

Sinceramente no me sentí cómodo con la frase en brasileño (?), porque se trataba de un producto argentino (?), del Gobierno (?). Pero bueno, se ve que estaba equivocado. (?)

–¿Se siente afín al gobierno?
–Sufrí en carne propia el corralito. (?) Y la verdad es que tengo claro que desde ese momento hasta acá se hicieron muchas cosas para bien. No me considero K, aunque tengo amigos más críticos. No puedo dejar de reconocer un montón de cosas que este gobierno hizo para bien. La gente a veces se olvida.

–¿Qué fue lo más extraño que le pasó a partir de la publicidad de la AFIP?
–El mes pasado fui a la cancha de River –está a cargo de la campaña publicitaria a favor de Hugo Santilli para las elecciones del club (?)–, me reconocieron y 300 tipos se pusieron a cantar: “Poneme en blanco la puta que te parió”. Una alegría enorme. (?)


(¡Estamos contentos!)

31.7.08

niña vieja crémix

220309412_ec4c991f64_o - Share on Ovi

- ¿Qué te parece? -pregunta el notero, trucho e ignoto.
- Cremoso, dulce, suave... me gusta -enumera una nena de 3 años.
- ¿Por qué? -pregunta el notero pelado, trucho e ignoto.
- Porque está muy rico, ¿me lo comprás? -le dice a la madre.
- Ja ja ja -todos ríen.

28.4.08

qué ganas de no verte nunca más

Cuando se habla del mercado, del libre, y del no tanto, en realidad se habla de la libertad de empresas. En estos días vuelven a aparecer, como sombras de un ballet de hemipléjicos, los economistas de antaño, los que nos regalaron este hermoso país último, a panfletear lindamente las cosas que el Estado tiene que hacer, que en realidad irónicamente son las cosas que tiene que dejar de hacer, es decir, lo que vienen a decirnos es que el Estado debería dejar de ser un poquito menos Estado para que al fin las cosas empiecen a andar bien, porque estamos en una crisis terminal.

Y el Mercado entonces, desde esa lógica, es la falta de Estado, para ellos. Para ellos, los economistas ortodoxos, y los periodistas que son oposición porque les conviene, y los políticos que son oposición pero sin saber a qué es lo que tienen que oponerse para ser contrapoder. Para ellos, lo que deberíamos tener es más libertad de mercado, es decir, menos Estado, para que las empresas aprovechen esta situación favoravilísima que tenemos, y que estamos dejando escapar –aunque, a su vez, no dudan en pronosticar que durará 20 años, porque este que viene es el siglo de los alimentos, y sarasa-. Entonces ver un casi humorístico Miguel Ángel Broda bromear que ahora, debido a estas circunstancias, le podemos dar de comer gratis a todos los pobres y encima ganar mucho dinero me suena peligroso. No sólo me suena. ¿Pero quiénes ganarían mucho dinero? Sí, claro, las empresas, los poderes económicos concentrados, los pools, los bowlings. Y ganarían tanta tanta plata que le darían de comer a los pobres. Eso dice Broda, aunque se olvidó de especificar cómo se instrumentaría esta revolucionaria medida de mercado de darle de comer a los pobres con la renta extraordinaria de los que más tienen. Para eso, el Estado como tal debería dejar de intervenir en la economía, bajar las retenciones, hasta anularlas y poner un ministro de Economía que haya estudiado Economía. Eso fomentaría el ingreso de capitales, porque este sería un país previsible, de Derecho, con reglas claras, como la Chile de Bachellet, o el Brasil de Lula. (Los artículos están intercambiados porque los Economistas se creen que los países tienen el género del presidente que los rige.) Aunque su sueño es que no haya presidentes, sino gerentes, empresas, que dejen actuar otras empresas que a su vez generarán tanta riqueza que le darán de comer a los pobres. Y tendríamos un país genial como el de la Generación del 80, de 1880, porque ellos creen la Argentina era un gran país en 1880. Bueno, este discurso es el discurso que vengo escuchando de toda mi vida, me lo sé de memoria, podría ir a repetirlo ahora mismo a un programa de cable, y me saldría creíble.

Qué son las empresas entonces. Cómo son las empresas en nuestro país. Vamos a evaluar si nos conviene que en vez de gobernarnos los políticos que elegimos nos gobiernes las empresas que nos tocaron. Bien, las empresas se dividen en dos. Las grandes, y las pequeñas y medianas; las pymes son de nosotros, las megacorporaciones, son ajenas. Y quiénes deciden la renta nacional si dejamos el mercado abierto a su posible teoría del desborde, ¿las pymes, o las megacorporaciones con sus mercados oligopólicos, como Clarín, como YPF, como Grobocopatel? Porque a no confundirnos Clarín es una mega empresa oligopólica que en vez de vender autos vende columnas de opinión, que en vez de lucrar con los derivados de la uva merlot nos ofrece noticias sobre inseguridad, campo y corrupción estatal. Las empresas son, en esencia, en este país, extranjeras, por ser literalmente de otro país o por buscar beneficios de clase, de una clase que no se juzga argentina sino por una cuestión de tragedia histórica. Pero hasta las grandes marcas que alguna vez fueron nuestras, con orgullo, hoy ya no lo son. (Qué país raro este que alguna vez uno se podía vanagloriar de Aerolíneas Argentinas, sentirla propia, porque eran empresas propias, es decir del Estado, que somos todos, o empresas argentinas, pero con conciencia social, cooperativas, como Sancor. Qué raro.)

Las raras avenencias del destino –y la publicidad como eficaz formadora de pertenencia- lograron una rara modalidad de marca, la marca que es argentina, y machaza. Quilmes, Aerolíneas, YPF, La Serenísima, son tan argentinas que hasta la bandera usan. Aunque Quilmes es brasileña, Aerolíneas e YPF sean españolas, y Mastellone sea Danone por problemas de visado. Menem lo hizo, o ayudo a hacerlo. Pero las marcas siguen vendiendo su argentinidad, al palo, como emblema, mediante el fútbol y otros procesos nacionales por antonomasia. Nada parece ser más argentino que la selección argentina así. Pero son marcas, y no son argentinas; es decir, mejor dicho: son empresas extranjeras.

Para terminar quiero comentar un par de publicidades que vi en estos días. Las empresas argentinas identificadas con lo nuestro son tan grandes y buenas que usan sus superávits comerciales para comprar pauta en medios audiovisuales y darnos sanos consejos para que seamos una mejor sociedad. Desconozco si esto le permite desgravar impuestos, aunque no me extrañaría que mediante estas publicidad, que no son de la marca sino de sus Fundaciones Sociales, Nobles, ahorren plata. Pero vamos a ser confiados con estas empresas a las que le interesa el país, vamos a suponer que son tan grandes y buenas que nos dan un consejo, que quieren que seamos una mejor sociedad, que les preocupa no sólo el país, sino las gentes que lo habitamos, las personas. Una publicidad es de la brasileña Cervecería y Maltería Quilmes; la otra es de la españolísima YPF, Repsol. La primera es muy buena. Porque además están buenas de verdad algunas de las propagandas, en el sentido menos feliz del término. Un tachero pregunta si puede poner música a un parejita que se tomó unas copas, que vuelve a su casa de madrugada en taxi para no manejar, porque son re previsores. El tipo pone un temazo de Valeria Lynch y empieza a musitarlo y finalmente canta como un desaforado eso de qué ganas de no verte nunca más, qué ganas de cerrar este capítulo en mi vida, donde fuiste una aventura y nada más. La publicidad arriesga “peor sería volver manejando.” La otra, de YPF, es más institucional, aparece una ruta, con muchos árboles a los dos lados, muy de nuestra amada pampa húmeda y gaucha. Algarrobos, robles. Y en el medio de la ruta, desde el asfalto, de la nada, un árbol, un roble, un algarrobo. La de Quimes cierra con un “Si tomás, no manejes”; la de YPF epiloga “Si manejás, no tomes”. Nos dicen, ambas, “actúa bien, pero consumime a mí”, una detrás de otra, auspiciando el programa de Mariano Grondona, que dijo que Kirchner es un fascista intrademocrático, en Hora Clave, donde un diputado de la oposición, Fernando Iglesias, lo corrigió diciéndole que no, que era monárquico sin más. Ah, también estuvo Broda.

13.7.07

fanta

fanta

Quien haya estado atento a las tandas, habrá visto la nueva campaña de Fanta a base de animaciones en 3D, que a mi me pareció muy buena. Averiguando un poco me enteré que se llama Play, que ya fue presentada en Brasil, México, Francia, Italia, Holanda e Irlanda y que fue desarrollada por una agencia de diseño de Nueva York especialista en estos menesteres, llamada Psyop. En su muy buena página web se puede ver todo su trabajo.

También me enteré de que la campaña tiene personajes (?), acá sus perfiles.

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Todd Touché: Travieso e impulsivo. Su estilo es ecléctico, es una mezcla de todas las cosas que le gustan. Es muy seguro de sí mismo como para paradójicamente preocuparse de lo que otros piensan de él. Los tonos anaranjados destacan la personalidad y el sentido del juego en Todd: debajo de su pelo anaranjado hay una cabeza llena de ideas, mientras que, a través de sus grandes anteojos también anaranjados, ve oportunidades que otros no ven.

Kobe: El perro de Todd. Se ve agresivo, pero es puro ladrido y nada de mordidas. Tiene su propia personalidad y regularmente se lo puede ver haciendo cosas divertidas por su cuenta.

Whistlehead: Su cabeza silbato representa la oposición, el “no”. Odia el juego y la gente que le gusta divertirse, y trata de pararlos a través de la prohibición y creando reglas sin sentido. No es muy inteligente y lo pueden burlar fácilmente.

Minions: Si Whistlehead está cerca, los Minions están por ahí. Siempre actúan en grupo. Están programados para atacar el juego y forzar las reglas. La única palabra que ellos saben es “no”.

spots


gacetilla
Fanta es la bebida líder en su categoría. Fanta Naranja se presentó en la Argentina en 1961, siendo lanzada en su versión Light en el año 2002. Recientemente, se agregó al portafolio Fanta Naranja Mandarina. El nombre Fanta® fue registrado como marca por primera vez en Alemania en 1941 pero fue utilizado sólo por unos años. Años después, en 1955, en Nápoles, Italia, se crea Fanta®, la bebida con sabor naranja tal como la conocemos hoy. A partir de entonces, Fanta® es líder mundial entre las bebidas refrescantes en sabor naranja. Fanta es vendida hoy en 187 países y es
una de las cinco marcas más vendidas en el mundo, junto a Coca-Cola, Pepsi, Coca-Cola Light y Sprite.

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14.5.07

sensible

El laboratorio GlaxoSmithKline dice que Sensodyne es el mejor tratamiento para dientes sensibles y que 4 de 10 personas sufren este problema.

Si somos 39 millones de argentinos hay 15.600.000 personas con dientes sensibles.

A este 40 por ciento de la población, nuestros odontólogos recomiendan el uso de Sensodyne a 9 de cada 10 pacientes.

En ese caso habría 1.560.000 personas que estarían siendo mal aconsejadas por los odontólogos en nuestro país recomendándoles un producto que no es el mejor de los que el mercado ofrece. El ministro de Salud y Ambiente de la Nación, Dr. Ginés González García debería tomar cartas en el asunto.

En el caso de que Sensodyne no sea el mejor producto para personas que tienen este problema odontológico estaríamos ante un caso de mala praxis corporativa gravísimo: 14.040.000 personas estarían siendo estafadas.

Me inclino a pensar que los datos que maneja Sensodyne son falsos y que los que hacen de dentistas en la publicidad son actores.

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