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2.6.09

Para Perfil, Kirchner es pedófilo (?)


Gracias a Il Corvino (¿gracias?) llegué a una nota de Edi Zunino de Perfil en la que el editorialista hace una insalvable relación entre Kirchner y la pedofilia.

La palabra pedofilia, hoy tan de moda gracias a las sospechas judicales contra el Padre Grassi y el psicoanalista Jorge Corsi, es una deformación afranchutada de paidofilia: en francés, el diptongo “ai” se pronuncia “e”. Y es, además, una demostración palpable de la distancia que puede separar a las palabras de los actos.

Se trata de un término de raíces griegas, resultante de la conjunción de “paidíon” (niño) y “filia” (amistad, afecto, amor, benevolencia) y que, según dicha etimología, deberíamos utilizar para elogiar en pocas letras a quienes aman a los niños. Sin embargo, la extraña evolución de la raza humana quiso que hoy sirva para condenar a quienes buscan algún beneficio non sancto de ellos.

La culpa de semejante sacrilegio lingüístico la tuvieron otros dos capos de los secretos de la mente: el alemán Richard von Krafft-Ebing (1840-1902) y el británico Havelock Ellis, quienes bucearon en las oscuridades de la “paedophilia erotica”, formulación que con los años fue perdiendo el adjetivo hasta que toda la palabra cambió de sentido.

Si la psicología no hubiera influido tanto en la medicina forense y en nuestro lenguaje cotidiano (al punto de que la Real Academia explique ese vocablo sólo como la “atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes”) toda esta larga introducción hubiera carecido de sentido. Y podíamos haber empezado a conversar mucho más temprano de lo que une al estilo de Néstor Kirchner en su campaña electoral con el de Marcelo Tinelli en Bailando Kids, en el mismo tono coloquial con que ya hablamos de aquello que los divide circunstancialmente, a propósito de Gran Cuñado. Hablábamos de paidofilia mediática y de paidofilia política... y chau picho. Porque el uno y el otro (ayer amigazos, hoy distanciados) vienen dedicando sus últimas semanas a conquistar audiencias y votos gracias a la imagen de inocentes chiquilines.

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31.7.08

niña vieja crémix

220309412_ec4c991f64_o - Share on Ovi

- ¿Qué te parece? -pregunta el notero, trucho e ignoto.
- Cremoso, dulce, suave... me gusta -enumera una nena de 3 años.
- ¿Por qué? -pregunta el notero pelado, trucho e ignoto.
- Porque está muy rico, ¿me lo comprás? -le dice a la madre.
- Ja ja ja -todos ríen.

4.4.06

tesoro

El sábado a la tardecita saqué la basura semanal y descarté los tubos (y empiecen a correr; la yuta está muy cerca, no de para correr). Estoy clavando promedio tres quintos de vino Titarelli cabernet sauvignón por día. Es decír: saqué 4 botellas el sábado. La metodología es la siguiente: los diarios, papeles y cartón los pongo doblados con cinta de papel en correcto paquetito a la derecha y abajo perpendicular al tacho rojo, donde deposito la basura en bolsa –restos orgánicos, plástico, pequeños papeles y demás: no clasifico este tipo de desecho- y lo que es botellas (de plástico o de vidrio, lo mismo da), las pongo paradas a la izquierda y abajo, en fila, contra la pared. Esto es un proceso sumamente agitado ya que la competencia que encaro contra migo mismo dispone de dos variables: que no se cierre la puerta por la correntada que nace al abrir la puerta y que en ese trajín no se me desplome ningún recipiente (las botellas de plástico son las más jodidas, ya que no tienen buen contrapeso).

Habiendo terminado el proceso desbasurizante, más tarde, tipo 8 de la noche, escuché un lío de botellas caídas, Girondo diría en su Milonga de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía: De pronto se oye un fracaso de cristales. Las mesas dan un corcovo y pegan cuatro patadas en el aire. Un enorme espejo se derrumba con las columnas y la gente que tenía dentro; mientras entre un oleaje de brazos y de espaldas estallan las trompadas, como una rueda de cohetes de bengala. Bueno en realidad no fue para tanto.

Al rato fui a la calle, a cuento de no sé qué necesidad imperiosa que me sacó de las doce paredes (porque mi casa no tiene 4; tiene 12, o una larga y zigzagueante, como quieran verla). Y me acordé de los ruidos y fui a echar un vistazo y me encontré con un tesoro dignísimo y sorprendente, compuesto, a saber, por: un cubo fucsia flúo de plush de unos 20 centímetros a estrenar, nuevito y con los colores en su lugar; un autito tipo 4x4 de carrera bastante grande, nuevo y con las ruedas sin trabar (dato importante si los hay); una mochila de peluche infantil de un tamaño pequeño con una vaca mimosa que sobresale como bebé de chola de la realidad mochileril; una especie de almohadoncito, que es un sol amarillísimo de peluche, con un centro, que es una cara sobre superficie naranja –también de peluche- muy querible y de ojos tristes; un Demonio de Tasmania de indudable calidad –no esas imitaciones mal hechas, bueno-bueno- y con una semejanza impresionante al original, que porta en las partes anteroposteriores de sus extremidades unas ventosas adherentes para lunetas traseras de coches, necesarias para mirar el mundo desde la retirada, siempre alerta para hacer sus malechorías famosas; y un conejo horrible de peluche muy mal terminado, nada simpático, blanco y medio sucio. Además, miles de tonterías como muñequitos pequeños y zonceras de toda calaña –recuerdos de comunión, fotos rotas, figuritas, etcétera-; de estos objetos, los más lindos –como una barrerita de peaje de plástico inmóvil- han engrosado el estante en el que murió el homúnculo rojito: para los iniciados en las aguafuertes castrenses ver aquí. ¡Ah! Dejé - me parecía de mal gusto- en la basura tres pequeños disfraces de tela livianita de niño de 3 años (más o menos) entre el que estaba el traje del niño de Los Increíbles -Dashiell Dash Parr-, rojo y negro.

Pensé de todo; no tengo una respuesta. Escucho ofertas, ¿quién puede ser tan desalmado o qué le habrá pasado al dueñecito de todo ello?

Mientras piensan, elaboran y opinan los dejo con una respuesta que pusiera yo, hace no tanto, en MercadoLibre, que hoy releí de casualidad y me divirtió por lo desacartonada.






30.1.06

lautaro
















un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire / yninguno ve / yo tampoco los veo /yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo / pacen en su temblor / yo no veo esos animalitos / yo veo al niño que ve animalitos / y me pregunto por qué esto pasa hoy / ¿pasaría otra cosa ayer? / ¿se sacaría el niño mucha pena del alma ayer? / yo sólo sé que el niño tiene fiebre / tiene el alma cerrada y la hunde en las cenizas que dejará porque ardió / pero ¿es así? / ¿hunde su alma en las cenizas de sí? / un árbol mira detrás de la ventana al sol / hay sol /detrás de la ventana hay un árbol en la calle / ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo del pantalón /está contento y saca la mano del bolsillo / abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve / yo tampoco las veo / yo sólo veo su palma abierta a la luz / y él / ¿qué ve? / ¿ve bueyes que tiran del sol? / yo no sé nada /no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón / ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del atlántico y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón / yo no veo nada / no sé nada / ni sé en qué día nací / conozco la fecha pero no el día en que nací

Juan Gelman