30.9.10
29.9.10
G77
Parábola de Günter Parche

Hubo una vez una gran deportista, más que eso, de elite, Stefanie Maria Graf, alemana.
Steffi Graf era la mejor tenista en una época de grandes tenistas. Grande entre las grandes, Steffi fue número 1 del circuito cuando monstruas como nuestra Gabriela Sabatini le querían arrebatar el cetro sin suerte. Estaban las geniales Arantxa Sánchez, española, Mary Joe Fernández, dominicana (norteamericana) y, en su ocaso, la grandísima checa (norteamericana) Martina Navratilova.
Era número uno Steffi, tranquila, hasta que una yugoslava, Monica Seles, con sólo 15 años, arrumbó el court: ganó seis grand slam y se entronó número 1.
Por supuesto, Günter Parche, no lo soportó.
Muchas veces Steffi Graf me hace acordar al Grupo Clarín y Mónica Seles a Cristina Fernández de Kirchner.
Günter Parche era fanático -en el sentido literal- de Steffi Graf.
Ingresó de improviso en la cancha y le clavó a Monica Seles un cuchillo en la espalda.
Parche dijo que no quería matarla, quería sacarla de la cancha, del juego, esperaba que no compita más, para que todo siga igual, para que nada cambie.
La justicia exprés, los jueces cautelares, los empleados del multimedio y los legisladores clarín; eso, son un parche.
Los logros de Seles durante su carrera la convierten en una de las mejores jugadoras de tenis de todos los tiempos. Sin embargo, siempre estará la pregunta de cuánto más hubiera podido lograr si no hubiera sucedido el lamentable suceso del año 1993.
Seles actualmente está soltera y vive en Florida.
huelga en los diarios de españa
27.9.10
Los Volatti

El gran (gran) Horacio Altuna volvió a Clarín, tras los pasos de El Loco Chávez y El Nene Montanaro, con una historia, Los Volatti.
Espero que abra un poco el discurso monocorde. La gran esperanza, es el pibe. Veremos de qué viene la mano.

la verdad, la tenés ahí adentro

“Es muy egoísta creer que en el mundo estamos sólo nosotros”, funcionaba como argumento demoledor. El egoísmo y su mala prensa hacían el trabajo sucio, el resto. Cuando lo que se esperaba eran pruebas y no inexpresables sentimientos. Casi como una religión era creer en los extraterrestres. Si existen, tráeme una nave, un marciano, algo. “Vienen en son de paz”, “Si hubieran querido matarnos ya lo habrían hecho mucho antes”, “los mayas eran tan avanzados que se los llevaron”, “traen un mensaje de amor”, consignas que como cuentas de un relato alienígena se sucedían con la definitiva redención del más allá.
La fase b del convencimiento incluiría sentencias más firmes como “es muy pedófilo creer que estamos sólos”, “hay que ser homicida reiterado para no concebir la vida en otros planetas”. No hicieron falta. Lejanas épocas felices donde un ovni era avistado a diario por cualquier vecino de Monte Chingolo, donde las plantaciones de rábanos amanecían con misteriosas quemaduras circulares en Tucson o San Pedro, donde nunca más la vida florecía, mundo, otro, hace 20 años, más lindo para ser niño.
Zerpa fue monumental / Roosevelt fue nuestra city imperial / Uritorco, Nuevediario radar. Sí Mulder despertase.
El extraterrestre más conocido es Superman. Curiosamente es quien reniega de su origen, Krypton. Rápidamente, Clark Kent se hace periodista (y peronista) y se olvida de su patria, toma los colores de su país residente (como los soldados latinos o los basquetbolistas africanos) y se olvida de Marlon Brando, su padre, más parecido a Dios que Dios mismo. Superman es de alguna manera El hijo de Dios.
Mientras retiene la falla de california reza: “Padre, por qué me has abandonado”.
La década del 70 presentó a los extraterrestres en universal batalla, que prontamente se licúo en el humanismo (tras el pacto de San José de Costa Rica en 1978): Star Trek y Star Wars como emblema. La última película de la saga coincide con el regreso de la democracia: El Jedi como Alfonsín. Los Regresos. No significa absolutamente nada, esto, pero confirma mi tesis, tesis que no tengo clara.
ET como el último eslabón del extraterrestre corpóreo y bueno circa 1982, confirmaría la misma. Eslabones perdidos en el espacio.
Con Mork & Mindy ya empezábamos a reírnos de su ausencia, a tomarnos todo esto como correspondía, a la chacota. Casualmente entre 1978 y 1982, época de cambios. Mork del planeta Ork, extraterrestres con formas humanoides, la joda languidecía.
Por acá Fabio Zerpa empieza a tener razón. Calamaro le hace la canción, estamos en 1984. Todo cierra. Sería muy egoísta creer que estamos solos en el mundo. Tras la dictadura los extraterrestres se ponen buenos y querendones.
Las últimas señales que hice para el otoño se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos, dice Gelman, y es bello, pero no sé cómo conectarlo con lo que vengo hablando.
El extraterrismo en la Argentina, una tesis
Una banda llamada Los Enanitos Verdes regenteada por un tal Marciano Cantero cuya canción más importante se llama La Muralla Verde es un signo inequívoco de los tiempos. La última muralla, al decir de Carrió, último espécimen alienígeno entre nosotros.
Mariano Hamilton en su libro Cercano Oeste, muy recomendable por cierto, toma en clave ficcional la creencia de la población de entonces en la posibilidad de vida extraterrestre. Una extraña secta construye hoteles subterráneos para cuando finalmente acudan. Falta poco. En realidad tenían que ver con los tiempos oscuros, pozos donde albergarían sí terrícolas y con fines inconfesables. Presidía Onganía.
Hasta entonces, en la Argentina existen los extraterrestres en las historietas y poco más, no hay literatura fantástica de calidad sobre el tema, hasta El Et’ernauta, ponele, los Manos, primer invento argentino de extraterrestre posible. Hay por esos años algunos tangos marcianos friendlies de Horacio Ferrer, ya con la lógica de la bondad que traerá su milenaria filosofía de paz.
No tengo registro pero me imagino que entre 1976 y 1983 las páginas de Flash, Extra, Semanario (o similares de aquella época) se llenaron de vida extraterreste (y de hombres gato).
Pero es Fabio Zerpa quien le da un halo de verdad. El periodista serio que cree en ellos, que deja todo lo demás para documentarse, exponer, portar rastros, huellas, fotos donde se ven haces de luz, ovnis, objetos voladores no identificados.
Todos entre 1984 y 1987 vimos al atardecer un objeto que se trasladaba en el cielo con movimientos que ninguna tecnología humana podía generar hasta entonces, trayectos irregulares que se interrumpían. Una vez una tía me llevó a un simposio maravilloso de Zerpa en un cineteatro de San Bernardo. Quizás algún día lo cuente, no será hoy.
Lo más interesante para mí del entretenimiento se da con la sacralización que durante esos años Estados Unidos impuso: la trilogía V Invasión Extraterrestre (1983-1985), Alf (1986-1990) y Los Expedientes Secretos X (1993-2002). Que a varios niveles arruinaron para siempre la posibilidad de vida extraterrestre, mientras en la Argentina Crónica, Nuevediario y los teatros provinciales se encargaban de alimentar el viejo argumento. Recordemos: primero fue V (con la maldad total del traje de lagarto detrás de las señales del otoño, invasores malvados, guerrilla urbana), luego Alf (desde la picaresca, un Mork de segunda generación), y finalmente X-Files (mezclando todo con la psicología, las conspiraciones de los gobiernos del mundo, y especialmente por ser ya de segunda generación, están entre nosotros, me abdujeron una hermana, no están pero están, bah, dificultades de todos los órdenes que complejizaron el análisis de, ahora sabemos, algo que no existe ni existió jamás.)
La aparición de los marcianos paródicos en Los Simpson, siempre fuera del mundo riendo patéticos, fue el tiro del final desde la cultura popular al mundo extraterrestre como vía humana al socialismo.
Había fecha de caducidad, 2001: Odisea del espacio y fin del neoliberalismo.
El otro Ferrer, Aldo, el que siempre habló de “Vivir con los nuestro”, terrenalismo e instituciones: Mazlan Othman, embajadora de Naciones Unidas para el Espacio.
En la Argentina no los decidores de la cultura de masas lo entendieron así. Tras la trilogía Alf-V-XFiles, que es considerada por los sociólogos como el #findelextraterrismo, la década del 2000 arrojó éxitos mínimos y fracasos estrepitosos como Condor Crux, Mercano el Marciano y Una familia especial.
Qué tristeza, Hal.
25.9.10
23.9.10
Cuándo podré regresá a encerrarme contigo en un patio
Esta, de todas las canciones, es de las que más me gustan.
Se llama Cái, Cadiz, es de Alejandro Sanz, y la acompaña la Niña Pastori.
Disfrutenlá.
(Cuándo podré regresá a encerrarme contigo en un patio.)
Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi cái
Cái, que se despierta por la mañana
Me llena el cielo de gaditanas , cai
Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi cái
Cái, que se despierta por la mañana
Me llena el cielo de gaditanas
Las niñas bailan envueltas en lunas
Con sus vestidos bordaos de espuma
Ay, cái
Cuándo podré regresá a encerrarme
Contigo en un patio
Dejar que el viento entre las macetas
Silbe por tangos
Por fin veré a mi gente
Por fin me veré
Cái del mentidero
Muero por él, yo quiero volver
Cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi cái
Y pa nosotros dos
Tengo a mi cái, con perdón
Ay, de los que se preguntan
Qué es lo que tiene ese rincón,
Niña,
Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena
Cái, cuando tú no estás
De qué me vale amar el mar, mi cái
Cái, cuando anochece
Que tú te duermes, que yo te miro
Y a ti te pierde, ay cái
Cuándo podré regresá a encerrarme
Contigo en un patio
Dejar que el viento entre las macetas
Silbe por tangos
Por fin veré a mi gente
Por fin me veré
Cái del mentidero
Muero por él, yo quiero volver
Ay, cái, por la madrugá
Cómo me huele a sal, mi cái
Y pa nosotros dos
Tengo a mi cái, con perdón
Ay, de los que se preguntan
Qué es lo que tiene ese rincón,
Niña,
Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena
Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena
Niña,
Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena
Niña,
Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
Y que remienda tu corazón
Con la sonrisa más morena
22.9.10
portal del elegido (epílogo)
Prometo que desde este momento dejo -en este blog- de hablar mal de Perfil. Y cumplo.
Es duro. Porque es un enemigo fácil, identificable, que da con mi peso, pero al que no le entran las balas. Como Lucas, en esa canción de Silvio, que iba matando canallas con su cañón de futuro. La última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento (sí) y desnudo (esperemos que no).
Pongamos que hago un cuadro sinóptico de Perfil.
Encuentro dos personas fuertes nomás. Ni firmas hay, todas son prestadas de otros lados. Vieron cuando dicen que el kirchnerismo son pocos. Perfil, son dos. Uno intelectual, Jorge Fontevecchia, y otro que es mano de obra, que es Darío Gallo. Y no hay más. Es decir que Perfil no es nada. O sí.
Voy a hablar bien de Darío Gallo de quien dije tantas cosas malas. Oh, entropía, en el momento que dejo de hablar de Perfil, hablo bien de Darío Gallo.
Yo lo conozco a Darío Gallo desde hace mucho, de una manera silenciosa. Lo leía en su blog cuando esperaba trabajar en los medios dados, y no, pero sí. Hice bien. Porque Darío (lo voy a llamar Darío) es un tipo inteligente. Entiende mucho mejor internet que cualquiera de nosotros, blogueros. El tenía un blog, bloc, le decía. Del periodista. La parte por el todo, sinécdoque.
Bloc del periodista.
No sé si es cierto, porque no es normal eso, pero le fue bien con el bloc.
Darío era el CEO de Noticias, hombre de confianza de Fontececchia, y con los números de venta en lo más alto convenció al otro que el futuro era internet. Y dejó su cargo para ser el editor en jefe de Perfil.com.
Tanto su manera de hacer periodismo en Noticias como en Perfil.com es despreciable, como despreciable es Fontevecchia, pero Darío entiende las nuevas tecnologías. Vieron como son las cosas...
Tiene capital, digo, tiene empleados (algunos, perjuro, porque los conozco, geniales) y otros despreciables (como los medios que mencioné antes), es decir, esos harán carrera.
Pero el mundo es más complejo que las sentencias y no alcanza con ser despreciable. Hay tipos despreciables pero buenos. Esto es un elogio. (Un día estuve a punto de mandarle un mail, menos mal que no lo hice porque el off the record le hubiera quemado en el inbox.)
Darío fue el impulsor de twitter cuando twitter no era nada. Hoy decimos twitter y todos más o menos entendemos pero Darío le daba manija a twitter cuando decir twitter era decir nada. De hecho, no me hice la cuenta en ese momento por tarado: hoy tendría un usuario mucho más amigable.
Entender Perfil es entender la lógica inasible de las balancitas de Noticias. Tanto es así que Darío permitía hacer tus balancitas, por + ó por -, antes. Cuando internet era otra cosa, cuando había portales, páginas de inicio.
Me peleó con Darío Gallo porque es un contrincante digno. Un tipo que entiende de periodismo amarillo de nueva generación, que apuesta a esbirros de amarillismo moderno, probablemente Perfil.com sea el diario online más interesante, para odiarlo, o para amarlo. Por molesto, jodido.
Con estas líneas termino de hablar de Perfil (ya dejé de hacer posts recomendando blogs) por lo que no sé cómo de seguirá el mío.
Me voy con una canción de Alejandro Sanz: Eso.
Primero, que tú has sido para mí
lo más grande de este mundo
yo que fui lo que tú digas
pero que hasta te regalo aquellas risas.Dos, que alguna vez quisimos compartir
el breve instante que es la viday tres, que hoy yo vivo en las ruinas de un silencio
que va dejándome sin vozlo que no entiendo:
Es que ahora vengas otra vez a prometerme
una vida entera, pero a tu manera
¿en qué momento de mi largo caminar
perdimos eso?Verdad que soy difícil, pero he sido para ti
lo único profundo
también verdad que procuraba estar conmigo
cuando estaba más confusoTú tratando de existir
que me perdone el universo
y yo guardándome el secreto
que ya no quiero escuchar otro bolero más
tú empeñada en que querías ser feliz
y yo sentir,
lo que no entiendo:Es que ahora vengas otra vez a prometerme
una vida entera, pero a tu manera
dime amor, ¿en qué momento de mi largo caminar
perdimos eso?Yo te buscaba en los azules
y me enfrentaba a tempestades
y ahora no sé si tú exististe
o eres sólo un sueño que yo tuve
pero es que hay gente
que no consigues olvidar jamás?
no importa el tiempo que eso dureUna frase resumió
lo diferente de los dos:
hoy seguro ya no hay nada
y lo que dure amor duróNo se puede ser verdad si yo
Yo te buscaba entre las nubes
y me enfrentaba a tempestades
y ahora no sé si tú exististe
o eres sólo un sueño que yo tuve
pero es que hay gente
que no consigues olvidar jamás
no importa el tiempo que eso dureNo puede ser verdad si yo
Ya no te busco en los azules
ni me enfrento a tempestades
ya no me importa si me quisiste
porque en mi sueño yo te tuve
además hay gente que no consigues olvidar jamás
no importa el tiempo que eso dure
21.9.10
anibalismo
había flores de todos los colores,
quedaba en Basavilbaso,
hace mucho que no paso por ahí
Cerca del garage, cerca de la estación Retiro
y de la Calle Florida y de la Plaza San Martín
Qué florido es el Palacio de las Flores
que yo lo veía desde afuera,
porque por entonces yo era un pendejo
que vivía con mis viejos
Entonces la alegría no es una cosa nueva,
todo el tiempo por pasado fue peor
Mucho matute de gorra en la calle,
mucho "no, señor" "sí, señor",
en casa no teníamos televisión
y no había escrito una canción
No me interesaba la pelota,
iba a San Telmo a comprar cosas viejas y rotas,
pero el papá de un compañerito
nos llevaba a ver a Independiente
Era la época de Pastoriza,
Santoro y el Chivo Pavoni,
y el viejo de mi amigo que vivía en Ciudad de La Paz
fue desaparecido y no lo volví a ver más
Ojalá que estén vivos y bien
en el país de síganme
"síganme, no los voy a defraudar"
adónde, donde se cagó un conde
adonde los capos los crucifican
primero míralo al número 10,
pero no basta con abrir los ojos
para darse cuenta de todo a la vez
Cuidado con las palabras que terminan con ina,
yo también quiero mucho a Argentina
aunque nadie me preguntó si en Argentina quería nacer
donde el que no come se deja comer
La turrada que nunca termina
ina, guillotina, anfetamina y alquitrán
Cómo nos dan, cómo nos dan en Argentina,
nos dan Boquita y ritmo tropical
y base para la latita en el extrarradio y en Capital
Soy rockero, de potrero, ricotero, rioplatense
que se tense la cuerda del hambre
no alcanza ni para fiambre, a conformarse con los olores
Como en el Palacio de las Flores
donde se bailaba hasta reventar
De algo hay que vivir,
con algo hay que gozar
Como en el Palacio de las Flores
donde se bailaba hasta reventar.
17.9.10
tiene la palabra
Hola, qué tal, seguramente me conocen por mi peinado loco y mis trajes sastre al cuerpo, mi nombre es Miguel Ángel Pichetto, soy rionegrino. Alguna vez quise ser gobernador de mi provincia y no se pudo. Actualmente soy el presidente del bloque de senadores del partido justicialista, joya, nunca disidente, del congreso. De eso quería hablarles, casualmente. Resisto un currículum vitae, de hecho, mi fortaleza es mi vida. Ya lo saben, soy peronista. Quiero decir, soy un hombre de partido. De chico me di cuenta que si quería cambiar la historia de este país me tenía que hacer peronista. Porque el peronismo es la única fuerza política que cambia la realidad. Lo demás es cosmética. Ahora es cuando me dicen petulante, engreído o soberbio. Qué me quedaba si no. ¿Intentos desesperados por aggiornar supuestas corrientes de pensamiento extranjeras o supuestos partidos populares del siglo pasado? No jodan. Entendí de pendejo que tenía que ser peronista porque quería cambiar la Argentina.
Claro que no siempre se pudo, los estoy escuchando, murmurando, lectores silenciosos, lo que pasa es que no todos podemos llegar, llegan algunos. ¿Ustedes pensaron que una persona vive como muuuucho cien años y que un periodo presidencial dura ahora cuatro, pero duraba seis, y que si sos bueno te reeligen seguro, es decir, pongamos, mínimo, 8 años?
Yo, sí.
La respuesta a la pregunta que no voy a hacer es obvia, sólo 3 tipos de una generación pueden quedar en la historia como presidentes dignos. (Si a eso le sumamos que no todos los presidentes que llegaron intentaron o los que van a llegar intentarán ser dignos, todo se complejiza aún más.) Digamos que de una generación bienintencionada y sin interrupciones de facto sólo tres tipos o mujeres pueden llegar a presidentes.
De esto quería hablar, y no hablé, decía más arriba. Porque me pareció atinado poner un contexto. Les recuerdo, soy Miguel Ángel Pichetto, quizás me recuerden por haberle dicho a ese que vote rápido o por haber hecho llorar a Negre de Alonso o por dar el último discurso en el debate de la ley de medios que estamos implementando.
Soy aquel, yo.
Sí.
Y, como dije, soy un hombre del partido.
Porque tempranamente me afilié peronista y tempranamente entendí que era mejor un gobierno nuestro malo que el mejor intencionado gobierno de cualquier oposición. O algunos de ustedes, lectores, que veían en 1999 a Duhalde como el anticristo hoy en un eventual ballotage con De la Rúa no votarían a Tachuela con las dos manos.
Bueno, eso que ustedes tienen volátil, yo lo tengo claro de pibe.
Sigamos.
Y no lo digo en joda, de hecho, cuando fue la votación de la ley de medios yo arranqué de bien atrás mi exposición, yo repasé y justifiqué la ley clarín, la ley de bienes culturales, porque estaba convencido entonces y sigo convencido hoy que era lo que tenía que hacer. Las viudas del kirchnerismo a mí me la soban porque yo me comí el apoyo a Saiz en Río Negro (que encima es uruguayo) y porque muchos temas actuales me ponen contra las cuerdas de mi propia historia. Sería más fácil para mí que la hegemonía de la construcción de poder de los noventa siguiera como hasta 2001.
Pero saben qué. Aún sin gobernación, con la mano en lo más alto, desde mi rol, esperemos que no eterno, vocero definitivo del kirchnerismo legislativo, me siento mucho más feliz conmigo mismo que si fuese cabeza de ratón de un peronismo distinto.
Es mejor, como no se suele decir, ser cola de kirchnerismo que cabeza de menemismo.
Quizás algún día sea gobernador, me lo merezco, o vicepresidente, o ministro de relaciones exteriores, por qué no, pero puedo perjurar que estos años de retórica legislativa a todo o nada fueron para mí todo.
Suyo,
Miguel Ángel Pichetto,
Senador Nacional
Provincia de Río Negro
(Aclaracíón: lo escribí yo, no Pichetto. Es una versión libre del pensamiento que inagino tiene el senador.)
16.9.10
claudio maría solanas

-Minuto 3.21-
luis miguel fernández


el bidón de brando
- Gustavo, teléfono.
(Dónde anidarás, mi canto te sale...)
- Sí.
- ¿Gustavo?
- Sí.
- Somos de la revista Brando.
- Ah, qué me hicieron en la cara muchachos.
- No boludo, soy yo.
- Ah pelotudo, ¿viste lo que me hicieron?
- Sí, parecés el vampiro Baco.
- Boludo, me dijeron mirá para allá, pum, y después con el potoshop le mandaron fruta.
- Obvio, si te fijás el vino que te cae en la cabeza no te puede nunca dejar esas marcas de sudor de malbec, ¿para mí te lo hicieron por kirchnerista?
- Vos decís.
- Sí, tenían todo preparado para venderte bien pero justo saliste en 678 y te mandaron al muere, pensá que son del Grupo La Nación.
- Puede ser.
- Bueno, te dejo Gus, mandale saludos a Barone.
- La puta que te parió.











