25.4.12
sucio pop #animales
14.2.11
Leo García en "Cuál es?" - Escúchame entre el ruido
Había una historia, que ya se antojaba mítica. Parecía ser que durante 2003 Leo García cansado de las jodas homofóbicas de Mario Pergolini y Eduardo de la Puente en “Cuál es?” (referidas al hit Morrisey) se fue con una guitarra a la Rock&Pop y les espetó Escúchame entre el ruido de Moris.
Como un signo de que los tiempos cambian, la semana pasada repitieron el audio en “Cuál es?”, lo que habla muy bien de los conductores del programa de radio. Pergolini dijo apropósito: “Nos la cantó mirándonos a los ojos, se cagó de risa y se fue”. De la Puente, por su parte, reconoció: “Nunca me putearon con tanta altura y con unos huevos tan grandes”. Finalmente Pergolini aceptó: “Nunca nadie me humilló de esa manera”, entre risas, para luego dar paso a la grabación, que acá está.
21.5.09
sobre la censura y lo ilegal
Como todo tiene que ver con todo, dijo Pancho, y parece que el censurado en este país es Nelson Castro, con columna en Perfil, programa de TV en TN y de radio en Mitre, y solidarizándonos con Diego F, comparto un texto que mando Luzbelita sobre Mariotto, las radios truchas, la hipocresía, los multimedios y la necesidad de que hablemos todos para que abramos la cancha.Vergüenza perdida
Les pido un favor, denme una manito. Sucede que yo no sé defender, soy regular para atacar y muy empeñoso en el arte afectivo de cuidar y con diferentes resultados. Pero mi defensa es como la de Independiente.
Este lunes le pegaron a un amigo, lo acorralaron con artes mañosos y lo hicieron muñeco de reproches, críticas y agravios, con fundamentos llenos de prejuicios, con la insidia que aceita hoy a la mayoría de los medios de comunicación, especialmente los medios concentrados.
Y la verdad no sé como hacer para presentar una defensa, solo se me ocurren puñetazos al viento. Porque la desvergüenza es inasible y por lo tanto intangible y entonces no se le puede atinar un ataque. Los empleados de Hadad, por ejemplo, señores de diferentes profesiones, de intelectualidad mediocre, de afectaciones falsas y de moral difusa, se escurren en la viscosidad de su propia indecencia cuando uno pretende tomarlos.
La señora Giudici, diputada nacional, como otra muestra, pobre mujer que transita la irresponsabilidad política con la misma inercia que la expone en el caso “Cromagnon” en calidad de desvaída silueta tanto como la punta de lanza legislativa contra la ley de democratización de la palabra pública, laborando aquí a favor de los monopolios. En ambos casos un personaje de medianía absoluta, si es que vale el contrasentido.
El constitucionalista Gregorio Badeni, sosten legal de ADEPA, núcleo reaccionario con formato de organización de prensa, histórico colaboracionista de los golpes militares y defensor a ultranza de la institucionalidad legal de la dictadura en materia de medios, defensor de Antonio Buzzi y de Edgardo Patti, tanto como del orden legal impuesto por la 22285.
Y el “Grupo” que se expone como pista de despegue de estos obuses, con el candor y la inocencia de las madamas, como si se estuviese hablando de un asunto que no lo involucra como factotum y actor principal de los intereses en juego.
Entre todos se han escandalizado públicamente porque un joven militante, intelectual, académico, realizador cinematográfico, amante del tango y del box, peronista cultural y buena persona, relató en el relax de una entrevista que fue, a los 22 años, gerenciador de una radio “trucha”.
El pecado pasó de venial a mortal por decisión de oportunidad y no hay Dios consultado.
Durante más de veinte años los argentinos hicimos crecer un sistema mediático alterno y en contradicción con las malformaciones que la década de los noventa producía fuera de políticas concentradoras y privatizadoras. La palabra pública, igual que los ferrocarriles, las aerolíneas, el gas, la minería y los teléfonos, se enajenaba de su raíz original. Muchos, por aprovechamiento tecnológico, le pusimos el pecho a esa corriente, y construimos un espacio alternativo al hoyo simbólico que se tragaba todo. Lo hicimos con riesgo y con amor, como todas las cosas que tienen bondad de origen. Mientras dábamos esa batalla, los gendarmes del silencio nos denunciaban y perseguían blandiendo nada más y nada menos que la ley de la dictadura, un agravio adicional en medio de la democracia sangradamente recuperada.
Éramos radios truchas.
Ahora, veinte años después, la misma descarada reacción, el mismo oprobioso estigma, pretende pringar la voluntad política de los hombres que empujan la creación de un marco legal de la democracia para la comunicación audiovisual, una ley construida y consensuada, en recabo de la experiencia internacional con vistas a reinstaurar la cuestión de la comunicación en el seno de la cultura.
Es demasiada infamia a la que no se puede devolverle solo silencio. Una mano entonces les pido, yo que no sé defender, para darle amparo a una vocación legítima y a una necesidad fundante para el orden institucional de la Argentina. No dejemos sin censura social y sin respuesta a semejante mendacidad.
Ley de medios ya. Tratamiento parlamentario ya. Hablemos para recuperar la voz.
16.9.08
Basta
Estuve esta semana pasada conviviendo con plomeros, albañiles, pintores de toda Pickapoon, mientras movían sus espátulas con una dulzura tan parecida a Dios. ¿Y si dios fuera un albañil?, alguno dijo, enduido de Dios, gritaba, por los techos del Abasto y otros sitios de Dios.
14.6.07
el poeta eres tú
(...) Recuerdo que hubo una época en la que no tenía trabajo (…) que había un programa que conducía Carlos Polimeni en la desaparecida FM Supernova que se llamaba "¿Y ahora qué?" (…) Pasaba canciones, contaba anécdotas y hacía una entrevista de una hora con tipos muy grossos entre las 12 y la 1 de la tarde, de lunes a viernes. Si no me equivoco era 2000/2001. (…) Eso es todo. Así acaban con los temblores mortales e inmortales en Villa Lugano y otros sitios de Dios. (...)
Decía esto:
Yo también escribo cuentos.
Había una vez un poeta portugués
tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado
trabajaba en la administración públicay dónde se vio que un empleado público de portugal
gane para alimentar cuatro bocas
Cada noche pasaba lista a sus poetas incluyéndose a sí mismo
uno estiraba la mano por la ventana y le caían astros allí
otro escribía cartas al surqué están haciendo del sur
decía
De mi uruguay
decía
el otro se convirtió en un barco que amó a los marineros
esto es bello porque no todos los barcos hacen así
hay barcos que prefieren mirar por el ojo de buey
Hay barcos que se hunden
Dios camina afligido por el fenómeno ése
es que no todos los barcos se parecen a los poetas del portugués
salían del mar y se secaban los huesitos al sol
Cantando la canción de tus pechos
amada
cantaban que tus pechos llegaron una tarde con
un cortejo de horizontes
eso cantaban los poetas del portugués para decir que te amo
antes de separarse
tender la mano al cielo
escribir cartas al uruguay
Que mañana van a llegar
mañana van a llegar las cartas del portugués y barrerán la tristeza
mañana va a llegar el barco del portugués al puerto de montevideo
siempre supo que entraba en ese puerto y se volvía más hermoso
Como los cuatro poetas del portugués cuando se preocupaban
todos juntos por el hombre de la tabaquería de enfrente
el animal de sueños del hombre de la tabaquería de enfrente
galopando como don josé gervasio de artigas por el hambre mundial
El portugués tenía cuatro poetas mirando al sur
al norte
al muro
al cieloles daba a todos de comer con el sueldo del alma
él se ganaba el sueldo en la administración del país público
y también mirando el mar que va de lisboa al uruguay
Yo siempre estoy olvidando cosas
una vez me olvidé un ojo en la mitad de una mujer
otra vez me olvidé una mujer en la mitad de portugués
me olvidé el nombre del poeta portugués
De lo que no me olvido es de su barco navegando hacia el sur
de su manita llena de astros
golpeando contra la furia del mundo
con el hombre de enfrente en la mano.
