Mujeres del año eran las de antes, una Hermana Pelloni, una Marta Oyhanarte, una Fernández Meijide.
23.4.10
ohlaleando!
Mujeres del año eran las de antes, una Hermana Pelloni, una Marta Oyhanarte, una Fernández Meijide.
18.1.10
vjn
Dentro de ese porcentaje, tomándolo como un 100%, los que se ajustarían a un sentir nacionalista allende lo popular, serían un 20 por ciento.
De ese 100 por ciento nuevo del 20 del 55, un 15 por ciento serían jóvenes.
Claro que sólo un 0,5 de ese 15 por ciento del 20 nacionalista del 55 también popular del total de la Argentina sería, porque por definición son pocos, una Vanguardia.
Me da que son 3.300 la Vanguardia de la Juventud Nacionalista.

Me parece que fui generoso.
El tamaño de la muestra fue de 40.000.000 casos, estimándose un margen de error máximo de +/- 2,5% para distribuciones simétricas con un nivel de confianza de 95%.
29.10.09
21.4.09
Michetti: "Presentarse a un cargo que no vas a asumir es una truchada marca cañón"
26.2.09
¡elegí el nombre de la tuneladora!
- Nerea
- Estrella
- María
- Doris
- Azul
- Blanca
- Celeste
- Serena
- Clara
- Walkyria
19.12.08
25.11.08
no más preguntas señor juez

| erradicar | |
| | tr. Arrancar de raíz, eliminar completamente algo, que se considera perjudicial o peligroso: erradicar una plaga, un mal social, una enfermedad. |
| erradicar | |
| aniquilar, extirpar, quitar, eliminar, arrancar, exterminar, suprimir | |
21.5.08
acerca de la encuesta
La democracia es imperfecta, sí,
pero de todas las cosas imperfectas que conozco
(…)
No, creo que así no era.
Gilles Deleuze Edition
Hace unos meses firmé con pulso tembloroso el decreto para pasar a retiro a los oficiales castrenses de mis aguafuertes, tal y como el mundo occidental y bloguero los había conocido.
La abulia, el sinsentido y la necesidad de dar un salto hacia la modernidad -y un llamado anónimo- me impulsaron a sumirme en un berenjenal de significantes, en una tormenta de nombres, en la búsqueda de la estrella, la bengala pérdida, ese título que me represente y funde esto que soy como porteño e internauta.
El desbarajuste hormonal que me produjo este viaje hacia mis adentros -para conocerme, para saber por fin quién soy- me arrojó sin método, contra mi vida chiquita, un sinnúmero de posibles nombres, todos buenos, pero a su vez incompletos, como una mujer de Paul, como un gobernador bonaerense, como un sueño reformista.
Así que tras mucho meditar llegué a una síntesis que creí representativa respecto a mi pequeña existencia menor: sólo otro emo peronista.
No tardaron en llegar las críticas, como siempre, en este país de mediocres. Cadenas de mails; diatribas escritas en letra de molde; campañas de generales multimediáticos; caricaturas casi cuasi mafiosas de mi persona; notas gerontofóbicas; y hasta un escrache en el palier de mi edificio.
Todos recriminaban mi socarronería, mi desobediencia civil, mi rebeldía innata, mi incapacidad de adaptarme a este mundo injusto e inequitativo. Criticaron mi supuesto autoritarismo, mi aparente necedad, mi inexistente nepotismo… ¡hasta me tildaron de hegemónico!
Recapitulé.
Me dije, en voz alta, “Eh, quizás tengan razón, quizás tenga que rever mis principios rectores y convocar a una mesa de diálogo tendiente a lograr puntos de acuerdo en vistas de un concierto nacional ante las postrimerías del bianiversario natanaeliano”.
Llamé a todos los sectores, y, mediante una encuesta, puse a competir entre ocho (8) opciones de nombres posibles a quienes representaban lo viejo -los noventas, el neoliberalismo, las relaciones carnales- con lo nuevo -la continuidad con cambio, la profundización de las políticas a largo plazo, la redistribución del ingreso, el crecimiento sostenido y responsable; un nuevo modelo de país, en resumen-. Además, claro, otras 6 opciones de título, disgregadas, atomizadas, sectarias, incapaces de poner los grandes acuerdos por sobre las pequeñas diferencias.
La encuesta sigue en pie, indoblegable; al final de la misma, que se me antoja eterna como el agua y el aire, por el voto popular y soberano de las masas anónimas, decidiré el nombre final de este blog.
Ah, el pueblo expresándose libremente.
Hasta tanto, sin embargo, podemos hacer algunos análisis de importancia.
Reflexiones semifinales
En primer lugar vemos como con un 30 por ciento de los sufragios sólo otro emo peronista se alza con un destacado e inobjetable primer lugar a años luz de su inmediato predecesor, el incapaz aguafuertes castrenses con un desilusionante 18 por ciento. La legislación electoral decretada ahora mismo entrona “nombre” en primera vuelta cuando consigue un 30 por ciento del electorado más 1, o más de 10 puntos respecto al inmediato perseguidor. Hoy estaríamos definitivamente llamándonos SOEP a pesar del robo de boletas y de las urnas impugnadas por fiscales de la oposición, rentados por capitales trasnacionales. (
20.7.07
16.3.06
pedepé
Pobreza del idioma
Señor Director:
"A lo expresado sabiamente en el artículo «Pobreza del idioma y los jóvenes», de LA NACION del 4 del actual, se puede adicionar un comentario sobre la corrupción de nuestra lengua.
"A la indigencia se agrega la corrupción del idioma con extranjerismos como «ombudsman», «brokers», «flats» y «lofts», «breakfast rooms», etc. Los casos de pago son «defaults»; las liquidaciones son «sales», y los descuentos «off». Producción de comidas es «catering» y su reparto «delivery». Los bares son «pubs» con «happy hours». Estar a la moda es «fashion» o «cool» y mesa de saldos, «outlets». Se publican avisos de «dining tutorials», «partner groups» y «screening».
"Recordemos que Confucio dijo: «En la decadencia de un país lo primero que muere es el idioma»."
Dr. Amílcar E. Argüelles
Parera 12, Capital
Jueves 16 de marzo de 2006, Correo de lectores, La Nación.
Diatribas aparte, ayer descubrí un lindo entretenimiento para pasar los ratitos libres en internet sin tener la necesidad de actualizar cada tres minutos Clarín online. Siempre fui afecto a elmundo.es/diccionarios y incluso a la página de la Real Academia Española, aunque menos, porque el entorno no es muy lindo. Pero, sin querer, ayer descubrí la versión digital del Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD). La edición editorial la conocía y aunque es muy interesante se hace un poco engorroso –como todo diccionario- encontrar la palabra buscada.
En casa teníamos –Nolugareña recordará esto con cariño- una enciclopedia de diez mil tomos y siempre –indefectiblemente- nos terminábamos equivocando del volumen. Porque el tomo I va de Azz a Ceq y uno buscaba Cepita y estaba en el que compilaba de Ceq a Dix. De todas maneras era lindo abrir el libro, llevarse varios tomos, que pesan una tonelada el ejemplar, ponerlos uno arriba de otro en la mesa del comedor. Si con suerte la pila de palabras no tapaba la luz del mediodía, ya podíamosempezar con la búsqueda.
“Ese anglicismo”
El castellano de Cervantes, el español, está muy enojado con las palabras provenientes de los idiomas extranjeros, pero El Enemigo es el inglés. Cuando una palabra sajona osa inmiscuirse en el lenguaje nuestro de cada día, primero la ningunean con la excusa: el anglicismo X es innecesario porque tenemos una plabra Y que cumple la misma función. Después la terminan aceptando con un acento y una k cambiada por una q y todos felices. Hay casos donde es interesante lo que dicen, otros son muy graciosos. Si ya le ha picado el bichito lo van a probar ustedes, una y otra vez, cual vicio, el chequeo, aprendiendo más del rico idioma que poseemos o riendo de estos viejos cervantinos que huelen a naftalina y pata negra. El anglicismo es El Enemigo.
Pero también el diccionario de dudas –que no es un diccionario común, sólo están las palabras conflictivas, no van a encontrar casa, por ejemplo- sirve para saber cuándo se acentúa una palabra o de qué manera se deber escribir una ciudad.
1.8.05
pregunta
Pareciera que Infobae está un poco más tolerante en sus diatribas, más allá de su palo diario a Hugo Chávez y Fidel Castro. Es muy gracioso cuando ponen un título subjetivísimo y llamativo que luego es sólo un cable de EFE que nada tiene que ver con lo que vendieron. Hoy critican a Fidel porque compró un avión; sobre Chávez, reproducen declaraciones de un obispo venezolano que quiere hacerle un exorcismo. Sin embargo, más allá del antiizquierdismo latinoamericano, en líneas generales, están más buenos.
Lo sobresaliente, en cambio, son las encuestas: hoy, por ejemplo, sobre si los homosexuales deberían poder tener hijos, dan como una opción “aprobar una ley sobre el tema”. Lo más gracioso es que no dejan elegir los contenidos de esa ley: es la única encuesta que vi en mi vida que no indaga sobre qué se piensa de un tema controversial.
Otra encuesta le pregunta a sus lectores qué piensan del fallo que absolvió a la madre que mató a su “beba”: un orgulloso 62.11 por ciento de los que contestaron dijo “vergonzoso”; el 20,58 -más objetivo- lo tildó de “desacertado”.
Un cuarto de los consultados dice que es “correcto” el dictamen que le quitó, en primera instancia, la tenencia de la hija a la azafata, “porque está mucho tiempo fuera de la casa”.
Por primera vez coinciden con Ginés González García: casualmente con su frase más desafortunada: 66,47 por ciento dijo que los médicos que hacen paros son “terroristas sanitarios”; más allá de lo divertido del insulto, es un insulto, y no más que eso.
La perlita: vuelven a preguntar, como si fuera un tema candente que preocupa a la opinión pública, “¿a qué edad considera que la ley debería poder imputar a los menores?”. Un abrumador 80,3 por ciento dice que a los 14 añitos; un moderado 16,06, a los 16 pirulos. El nulo porcentaje restante a los 18 abriles (3,64).
En Clarín las consultas generalmente están más cuidadas en torno a cómo inducen a las respuestas, sin embargo hay veces que la pifian: una muy grossa es la que pregunta a los lectores por qué piensan que los homosexuales son homosexuales. Un 33 por ciento dijo que es genético, otro tercio que “se adquiere con el tiempo”, el último sector dudó. “No sé”, dijeron, pero, de todas maneras, ¿para qué contestan una encuesta si reconocen que no saben?
Las encuestas en Internet son tan inútiles como adictivas, yo no puedo no contestar una, salvo que esté en desacuerdo con lo que se pregunta. Esas veces que no tengo qué contestar porque necesito una nueva posición no contemplada.






