Es conocido que Argentina es uno de los países más antinorteamericanos del mundo. De América, el que más. Y eso es una buena noticia, porque para generar mística de país lo mejor es entender rápido el enemigo. Y Estados Unidos es un gran enemigo de todo lo que no encierre su división política, hablando en mapas. Qué exista una denominación escolar de los países, cartográficamente hablando, que se llame división política, es otra genialidad del cinismo del planeta.Divisiones políticas aparte, Estados Unidos es un gran país. Todo lo que somos tiene mucho que ver con la cultura yanqui. Todo. Si quieren lo enumeramos, pera entender que nadie está exento de esa gran cultura occidental total que es Norteamérica, sin recurrir a las chicanas del biempensante. Decía: El Agente 86, Volver al Futuro, Los Ramones, El Padrino, Madonna, el hipismo, Alf, Andy Warhol, Los Autos Locos, Woody Allen, el automóvil, V Invasión Extraterrestre, la Guerra Fría, Tori Amos, el videojuego, Coca-Cola, Los Simpson, la publicidad, Smashing Pumpkins, el supermercado, Robert De Niro, Mc Donalds, la propiedad privada, Pixar, Michael Jackson, el cine, las guerras mundiales, las agencias de noticias, Tim Burton, Cuba y la llegada del hombre a la luna.
Todo es una gran construcción yankee, todo lo que hemos visto o sospechado tiene un germen en las mentes de ese país imperialista, generoso y mezquino.
Si es cierta esa máxima que reza que uno juega como vive, la Argentina no vive como Estados Unidos. A los norteamericanos les gusta jugar a otras cosas: al béisbol, al fútbol americano, Xtreme games, hochey sobre hielo, póker, apuestas deportivas. De alguna manera Argentina se ha mantenido ajena, por suerte, a esta dominación subrepticia. El básquet, deporte universal, como el fútbol, no entra en esta enumeración.
Pero en lo que es la otra recreación, el entretenimiento, la televisión, la música y el cine, mierda que han hecho estragos. Han determinado la #victoriacultural global con argumentos de peso.
Por esas cosas no termino de odiar a Estados Unidos, aunque los odio profundamente, esa disociación insalvable es precisamente su salvoconducto a la conservación de la dominación de el hombre por el hombre, su mística.
Alguna vez Timerman padre dijo que un diario (un negocio) tenía que ser políticamente de centro, económicamente de derecha y culturalmente de izquierda. Siempre me pareció una genialidad, porque servía para explicar algo. Ahora lo entiendo, explica el mundo.
Estados Unidos es el diario del mundo, y maneja esa agenda.











