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23.5.12

#queremospreguntar


No hice ninguna

¿Perdón?

No hice

¿No hizo?

No

¿No hace o no hizo?

No hice todavía.

No hizo. ¿Va a hacer?

No sé

No lo sabe

No

25.2.11

todesca




La foto del candidato duhaldista en capital Todesca la saqué del muy buen tumblr de Florencia sobre las campañas electorales callejeras: Fuegos 2011.

11.1.08

marge

Los capítulos nuevos de Los Simpsons me gustan mucho, a contramano de la resaca del carnaval lo digo, sabiendo que soy una rara avis (?) en el sentir simpsoniano promedio. Me gusta por dos razones particulares. La primera es el dibujo como arte: ganó en calidad, en vivacidad cromática, en la definición de los gestos, en sus fondos. Se nota especialmente esta diferencia cuando te mezclan un capítulo nuevo y uno viejo. Es cierto que son más tirados de los pelos, que los chistes son más “internos” de Norteamérica, pero a mi me causan gracia igual. Hace poco volví a ver uno de los más o menos nuevos, el que Homero hace de Salamandra de Seguridad, en el que el Alcalde Diamante permite que se haga una elección para intendente y se postulan muchos habitantes de Springfield como candidatos. El que la señora de los gatos dice “dwadwadwadwa responsabilidad empresaria, dwadwadwadwa apoyo a las pequeñas empresas, dwadwadwadwa gatos para todos”. Un chiste que me pareció una genialidad: McBein se postula ente otros miles y dice, no me acuerdo exactamente, algo así como “voten a un hijo de nazi, que le pega a las mujeres, apoya la Guerra de Irak y está a favor de reducir las libertades individuales”, la gente lo aclama. Después agrega, “vamos a desarrollar la investigación con células madre”, lo abuchean y le tiran tomates que manchan a medias la gigantona bandera yanqui que lo engalanaba detrás. Lo excelente de este chiste internísimo es lo que más me gusta de Los Simpsons: que pinta a la clase media como un conjunto de hipócritas que no piensan por si mismos y que pueden defender lo peor y aclamar lo mejor sin saber bien por qué hacen lo que hacen. Hay una imagen repetida en Los Simpsons -que es como nuestro cacerolazo-: todo el pueblo va a algún sitio determinado, aclama algo, lincha a alguien, protesta por algo, y se va como vino; siempre la que alza la voz para traer sentido común a la masa informe es Lisa, pero eso es otro tema. Las clases medias del mundo son más o menos iguales en todos lados, me imagino.

La otra cosa que me gusta de los nuevos episodios es que definieron mucho mejor los roles de la familia. Lisa ya es Lisísima, Bart es Bartísimo, Homero ya viene siendo Homerísimo desde hace tiempo. Pero la que ganó en matices y en profundidad, sin lugar a dudas, es Marge. Marge se convirtió en un personaje ya no periférico, sino central, no es sólo una excusa para que los demás hagan, ahora muestran los hilos que hacen de Marge alguien que hace hacer, evidencian la personalidad de la Bouvier, que antes dejaban a entrever. Y en ese nuevo rol de Marge yo entiendo que están los mejores capítulos de Los Simpsons, los que me hacen llorar, los que me emocionan, los que siento que no son un dibujito sino que son como mis amigos, como una familia que me adoptó.

Quizás a las mujeres -imagino- no les guste tanto Marge, porque puede ser un espejo brutal de lo que no debieran ser. Para mi es un personaje maravilloso. Es mi personaje favorito. Voy a reconocer algo que no es políticamente correcto, como hombre me gusta que las mujeres sean independientes y profesionales y todo eso, pero como hijo me gusta que mi mamá sea ama de casa. Agradezco que mi mamá fuera ama de casa. Mi mamá estuvo conmigo el 100 por ciento de mi vida infantil, no desparecía 5 veces por semana 9 horas para llegar exhausta por la noche. Tiene sus contraindicaciones el amar de casa, pero tiene beneficios irreemplazables. Creo que en esta contradicción resolveré no tener hijos para no tener que conflictuar entre la mujer que me gustaría como pareja y la madre que quisiera para mis hijos.

Marge tiene todas las cuitas de una ama de casa que se precie de tal. Es solitaria, no tiene amigas, vive para sus hijos, ama a su marido incondicionalmente, limpia, cocina, plancha, y disfruta de hacer todo eso. Además es prejuiciosa, hábil, inteligente, sencilla, sabe conectarse con Homero, con Lisa, con Bart, con Maggie. Es la única que se conecta con todos los eslabones de la familia de una manera cordial y superadora. Está obsesionada con las formas, el qué dirán, las apariencias, y lo hace con una conciencia de su irracionalidad tan elaborada y una convicción tan firme de sí, que no la conflictúa esa realidad que se inventa.

Hay un capítulo en el que Lisa se hace budista. Marge está como loca por lo que pudieran llegar a decir los vecinos y pone eso por encima de la felicidad de su hija, pero Marge es Marge y por eso Lisa la ama más que a nada en el mundo y Lisa es más inteligente que su madre y lo sabe y no le pide que sea racional y justa. Al final Lisa descubre que el budismo no elimina acompañar a otros en el desarrollo de su otra fe. Puede festejar navidad e ir a la misa pentecostal con el reverendo Alegría. Cuando le dice que va a ir a misa, Marge le dice algo genial, que la pinta entera: “Entonces vas a venir, te vas sentar y vas a aparentar que crees en Dios, sin quejarte y sin hacerme pasar un momento tenso, a costa de tu infelicidad” “Sí” “Ay Lisa, eso es lo que quería escuchar, gracias”.

Mirenlé la carita y diganmé sino es adorable.

Además está la relación con Homero. Me da envidia sana Homero, me gustaría que me amen así como Marge ama a Homero. Homero también ama a Marge de la misma manera. Creo que Homero ama más a Marge que a sus hijos. Me gusta que se amen los dos, creo que es lo que sostiene a la serie, el amor que se tienen y se prodigan Homero y Marge.