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24.8.09

fútbol público

Consideraciones:
  • La Televisión Pública le ganó con el fútbol tanto a las retransmiciones de América como a las de Canal 9.
  • Canal 7 es el canal del fútbol argentino, pensamiento ciudadano: "sino sabés en qué canal lo dan, poné ATC". La gente sigue diciendo atecé.
  • Fútbol de Primera hizo un triste 8,6.
  • Teniendo en cuenta que además muchos lo miramos para ver cómo mierda iban a presentar lo que ya habíamos visto podemos decir que bajará a un promedio de entre 5 y 6.
  • Para darle el golpe de knockout hay que programar el último partido del domingo a las 22. Si ponés, no ya un clásico, el vélez colón de ayer a las 22, terminás de arruinar a Torneos y Competencias.
  • Lo obvio, Canal 7 quedó por primera vez en 15 años segundo en el rating. Con un clásico de peso puede llegar a estar primero en rating por primera vez en la historia.
  • Aprovechando el quilombo, De Narváez reubicó "Tres poderes".
  • Teléfono para Tristán, tenés que poner, sino se animan a programar un partido a las 22 del domingo, un show de domingo con fútbol, música, política, aprovechando el encendido. Puede conducirlo Héctor Larrea, Pedro Brieger y Julieta Pink (o La Sole).


  • Por la movida del fútbol América reubicó el programa Tres poderes que hacemos con Maximiliano Montenegro y Gerardo Rozín para los lunes 22,45. El programa tendrá una hora quince minutos de duración. El cambio tiene que ver con la decisión del canal de privilegiar la cobertura del fútbol durante los fines de semana. Espero que nos sigam acompañando. Gracias. Reynaldo Sietecase.

8.10.08

Todos con Gastón

Este año no miré una sola ficción con ganas. Empecé un poco con la tira de Facundo Arana pero me aburrió rápidamente. Después le di una oportunidad a Socias pero, aunque no está mal, no es la temática que me interesa: mujeres ricas con tristeza. No sé si hubo algo más a lo que le haya dado más de un rato de mi tiempo, tan preocupado con seguir las altisonantes voces de los voceros de la pampa. De casualidad vi hace unos días el avance del programa de Gastón Pauls y me hizo reír. Así que le di una oportunidad y me obligué a recordar “martes 22.30”. No me arrepentí.

El avance consistía en un otrora actor súper exitoso, ahora olvidado, que supo ser cabeza de una típica serie de adolescentes de Canal 13 a las 7 de la tarde de la que sobran ejemplos: Clave de Sol, Canto Rodado, El Refugio, Montaña Rusa, Montaña Rusa Otra Vuelta, La Nocturna, Chicas y Chicos, Calientes, y largo etcétera. Un tipo le dice en el avance, “¿vos no eras de la tele?”, y recuerda, “¿no tenías una frase?” y Gastón Pauls, Juan Perugia en la serie, Paco en la serie de la serie, se hace el sorprendido, y luego, animado y feliz grita “¿Y ahora me lo venís a decir?” Buenísimo.

Primero decir que es absolutamente verosímil, la serie se llamaba La vida es un Juego, el logo es un arco iris, y los personajes, además de Pauls, eran tres tipos que habían realmente participado de ese tipo de series, con sus nombres verdaderos, Esteban Prol (Montaña Rusa), Julián Weich y Cecilia Dopazo (Clave de Sol) y Julieta Díaz, que hasta donde recuerdo no fue de la partida de ninguna tira juvenil, pero solamente por falta de propuestas, porque en ese physic du rol encaja más que bono argentino en Venezuela.

Segundo. La serie busca con mucho de absurdo contar la vida de Paco, Juan Perugia, Gastón Pauls, tras 15 años de su único y olvidado éxito. Cómo el protagonista de la serie más famosa de su generación se adapta al olvido colectivo y a su propio ego, desmedido.

Tercero. Gastón Pauls es un gran comediante. Ya dio muestras. En Soy tu fan se destacaba junto a Dolores Fonzi, tiene grandes momentos en Nueve Reinas y Felicidades. Y aunque no vi La suerte está echada, junto a Marcelo Mazzarello, dicen que está muy bien también ahí. Acompaña en la serie un verdadero olvidado del éxito de la tarde, Sebastián de Caro, haciendo de Sebastián De Caro en su vida normal. Y una chica muy bonita de la que no recuerdo su nombre ni haberla visto en ningún lado, que es la pata amorosa del conflicto. La dirección es de Gastón Pauls también.

Cuarto. Más allá de algún gag repetitivo, la serie se sustenta con el absurdo y la crítica al medio, a los productores, a los ejecutivos, al ambiente de las tiras de la tarde, a la presión de los padres para que sus hijos triunfen. En resumen, una crítica atípica al mismo ambiente de la televisión. El propio Perugia es un personaje que trasmite en partes iguales compasión y vergüenza ajena. Por momentos parece un tierno, por momentos un ser despreciable. Ayer trataba de convencer a Mariano Martínez de que lo meta en su tira y para parecer generoso ante Martínez, que es un buen tipo (?), terminaba actuando con un tan poco tacto que hubo un momento en que me paré y me agarré la cabeza. Muy bien Gastón Pauls, muy bien.

Quinto. No sé cómo se sostendrá, para mi va a disparar para cualquier lado, si es que saben adónde quieren ir, pero ese capítulo solo ya es lo mejor que dio la tele argentina en todo el año. El pastiche de estilos, la concordancia de cosas de la vida real con la ficción, los actores invitados haciendo de sí mismos, todo da un marco ideal para experimentar y lograr un producto novedoso y atractivo. Veremos cómo sigue, como anticipo vimos a Laport al frente de una cosa llamada algo así como Liga de Actores Populares Oportunamente Retirados del Trabajo (LAPORT). Un grupo de ayuda para actores olvidados. Detrás de los personajes de Palmiro Caballasca y Gamuza de Cebollitas, quienes dicen sus frases épicas en una charla, al que Juan Perugia concurrirá superado, no poniéndose a la altura de estos losers, Actores Anónimos, comandados por un Laport que trasmite una bronca fenomenal.

Muy recomendable el Todos contra Juan de ayer, que midió un excelente 7,7 en la polar antártica pantalla de América.

15.5.07

teleclic

Cuando era chico tenía intereses raros. Me acuerdo que hubo unas vacaciones en las que veía Indiscreciones con Lucho Avilés en Telefé. A las 3 de la tarde. Tenía entre 12 y 13 años. Por esa misma época compraba la revista Teleclic.

La revista Teleclic era como una TV Guía moderna, en esa época. Pertenecía al grupo Atlántida –desde chico presté atención a estas cosas- por lo que hinchaban para Telefé, ya que eran los mismos dueños: los Vigil. Telefé en esa época era mi canal favorito. Estaba Grande Pa, Amigos son los amigos, Mi cuñado, Un hermano es un hermano, Boro Boro, Jugate Conmigo. La revista era una nota principal sobre un programa o personaje, algunas pastillitas, algunas novedades de la grilla, y la grilla de programación de los 5 canales de aire de lunes a viernes, que ocupaba como 20 páginas. Al lado de cada programa estaba el rating cosechado la semana anterior. Yo me preocupaba mucho por el rating antes de que se hable del minuto a minuto. Y Teleclic era el único medio que difundía estos datos, no como ahora.

Telefé había irrumpido como una topadora en la televisión abierta -aún continúa de la misma manera, no hubo un solo mes desde su creación que no haya estado primero en mediciones-. Fue pasar de Canal 11 a empresa del grupo Atlántida, y más tarde a Telefónica para que se dé este cambio de paradigma por ahora inalterable. Canal 13 siempre fue el canal de contenidos serios y Telefé le sacó el canal popular a Canal 9, para desterrarlo al tercer (y a veces cuarto) puesto de la competencia. Si se hubieran quedado cada uno en su segmento hoy las cosas serían menos violentas en términos de pelea intercanales.

Había tres empresas que medían el rating: Ipsa, que era de Telefé; Mercados y Tendencias, que era de Canal 9; e Ibope, que es de capitales brasileños: era la más seria y a la que nadie le daba bola, porque cada canal atendía a la medidora que más le convenía. Así Canal 9 escuchaba sólo a M&T y Telefé a Ipsa.

A Canal 13 le importaba más la torta publicitaria de su segmento posicionado que cuánto medían sus programas. Está demás decir que con el tiempo la que subsistió fue la más neutral.

Yo me pasaba horas y horas copiando los ratings a una hoja, sacaba promedio entre las tres para ver cuál era el programa que ganaba en proporción. Me llenaba el alma acceder a esa información, que volcaba ante cualquiera que quería saber cómo le iba a tal o cual.