3.6.11
Correo Argentino
17.12.09
josé josé
Estaban todos en el tributo a José José: desde Café Tacvuba, pasando por Molotov, hasta Control Machete. Es un disco que escuché mucho vaya uno a saber por qué. Nunca lo había oído a José José, hasta ayer, cuando me colgué en YouTube y miré algunos videos, como El triste, canción que en el referido disco hace Julieta Venegas.
Emotivo.
Seguí mirando cosas y llegué a este video que deja a Capusotto en orsai y, como le pasa a algunos futbolistas, pidiendo el pase libre, para trabjar una temporada para la televisión azteca o televisa: qué lo disfruten.
Voy a llenarte toda.
31.7.09
not just a mint, it’s a tic tac
Me compré al por mayor una pack de 12 tic tac de naranja. Como con los Beldent mentolturbo, compro tan a menudo que me conviene ahorrar al por mayor. La cosa es que me puse a mirar detalles de la producción y demás pavadas, que siempre miro, por otra parte. Lo primero que me causó gracia es que dice “artificialmente aromatizado”. ¿No había otra forma de decirlo? ¡Un eufemismo, chicos! Y de ahí me fui a la industria.
La mayoría de las golosinas que consumimos son argentinas, pero las argentinas son feas, en su mayoría. Las cosas más ricas son de Uruguay, Brasil y México, en ese orden. O directamente importadas del primer mundo, pero son un lujo de free shop. Necesitamos una industria de golosinas de calidad. Y ya. Basta de Arcor como primera exportadora del mundo de caramelos. Basta de darle la tapa de la revista Fortuna y Apertura al Pagani centrado. Nadie con más de 6 años quiere comer caramelos. El pack de Tic Tac decía “industria ecuatoriana”. Okey, todo bien, me encanta que el compañero Correa además de las remesas tenga alguito de Industria pero ¿hacía falta que nosotros importemos Tic Tac de Ecuador? ¿No nos basta con las bananas? Y ahí yendo y viniendo por Internet descubrí algunas cosas que juzgo importantes y que comparto.
En primer lugar, Tic Tac es un producto de la empresa italiana Ferrero. Sí, la de los Ferrero Rocher. Y unos blancos, como de coco, nuevos. Además tienen los Kinder –huevos y demás para el infante- y una pasta que acá no es muy conocida pero es muy rica que se llama Nutella y que es lo que tiene adentro de la bolita del Rocher, el equivalente al líquido amniótico de la avellana. Nutella es la pasta que invento un tal Ferrero hace unos 60 años, que se le ocurrió industrializar y que deparó en que Ferrero sea la tercera empresa del sector golisineril en Europa y la sexta en el mundo, con gran penetración en Estados Unidos, plaza difícil.
Recordé que antes las píldoras (?) eran naranjas, ahora lo naranja traslúcido es el envase. Con eso deben haber ahorrado millones de dólares.
En Argentina se vender las variedades universales de Tic Tac, menta, naranja, menta fuerte, cherry y limón, no sé si alguna más. Pero hubo de todo en la viña del mundo del señor como Anís y Melón, haciendo punta, cuándo no, con los brasileros, sabores tropicales y mix de frutas.
También hay mini packs del tamaño de una moneda y Tic Tac 100 que son algo más grandes como un paquete de cigarrillos. Existe además una edición de luxe con cajuelita de aluminio.
Para terminar con esta reseña, recordé algo perturbador: todos los productos de Ferrero que se venden en nuestro país tienen esos comerciales universales con voces mal puestas y looks no pasados de moda, ¡inexistentes en nuestro país! Los de Kinder, los de Tic Tac –que son horribles-, los feísimos de Ferrero Rocher, que hablan un francés peor que el mío.
Alguna vez escribí un cuento malo (qué bueno es verte sonreír, uh) sobre un tipo que trabajaba de analizar publicidades y decir si los spots podían funcionar o no (De cómo Andrés transformó su atípico don en una actividad rentable logrando posicionar productos en la canasta básica sólo acudiendo a su extraordinaria sensibilidad). Sin querer, Andrés, a los dos spots que arruina, de los trillones que hay, son a una publicidad de Tic Tac y a una de Kinder.
Dos fragmentos.
Pero hubo una época que aprovechándolo a Andrés le poníamos cualquier cosa para que nos diga qué le parecía, para aprender nosotros también, desde su soberbia sensibilidad. “Es un genio. El tipo que pensó que podía ser buena la imagen de unos oficinistas salidos de Melrose Place que empiezan a hacer un acto de Stomp al momento de escuchar el sonido del producto, logrando que toda una oficina se mueva a un ritmo africano y juculante, pletórico de felicidad, provocado por la pastillita, realmente, es un genio. No será un gran publicista pero quiero ser amigo de él.”
había que lograr que los padres crean que ese huevo era la mejor golosina para sus chicos. “Porque está muy difunditada la idea de que los chicos son los que deciden qué comprar, pero en realidad son los padres quienes deciden hacerlo o no. Los chicos pueden querer que le compren un pepucho, pero si los papás ven a los pepuchos como malos, no se lo van a comprar nunca, por más que pataleen o gruteen. En cambio si creen que ese pepucho los va ayudar a crecer sanos, a desarrollarse en libertad y a tomar las decisiones correctas, obviamente van a comprarle mil pepuchos al nene. Pero con el detalle esencial de que la franja etaria de entre 25 y 40 años está compuesta por padres jóvenes que crecieron comprando Topolín con sorpresa y chocolatines Jack. Pensé, si a esos padres que ya compraron al huevo porque es nutritivo y sano le agregás un juguetito, vamos a romper todo, vamos a ser un país consumidor de Kinder. Hice un clic. Mandé a llamar al cliente y le dije que hacía falta un jingle pegadizo de Raúl Parentella, con chicos lindos sonriendo y con padres que hagan todo por sus hijos. Porque el huevo no tiene que estar dirigido a los chicos sino a los padres. Tiene que ser una publicidad ochentosa encubierta, mendité. Y no me equivoqué”.
Los números hablan por sí solos: la campaña local en poco tiempo fue adoptada a nivel global por la empresa KinderGardtta. Kinder hoy es el huevo más comprado en el mundo, más aún que los huevos de gallina. Hay más compradores de Kinder entre las personas de entre 25 y 30 años que chicos que le piden a los padres el huevo. Se estima que hacia el 2027 todo el mundo conocerá al menos a un coleccionista de juguetitos de Kinder. Con ligeras variaciones, en países tan distintos como la Argentina, Portugal y Singapur se dice éste vive en un Kinder para expresar que alguien está desentendido de lo que sucede en el país. El 2009 será considerado por las Naciones Unidas como Año internacional del huevo Kinder con sorpresa.
14.7.08
hermosillo
Maradona, Copolla y su habitual troupe se pasean por un exclusivo hotel en las afueras de Toluca, México, descansando. En unos días Maradona va a ser la principal figura de un partido homenaje a un tal Carlos Hermosillo, ilustre futbolista del Cruz Azul, que se despide de su carrera deportiva con un partido a su salud.
Es la noche anterior al partido. Pasa a saludar el Turco Mohamed, que está jugando en la liga mexicana, es una estrella, acompañado de un amigo, a saludar al Diego. Se ponen al día el uno del otro durante unos minutos largos entre anécdotas y risas. Alguien de la organización golpea, entra y se presenta para arreglar algunas cuestiones de marca y preguntar si el Diego quiere algo especial para el partido. El Diego le dice que no, que juega con lo que le den, que no hay problema, máster. El tipo le da una camiseta al Diego como para que se la pruebe. El organizador le dice que juegue con el 27 porque es el número que identificó la carrera de Hermosillo. El Diego no está acá por su amor a Hermosillo sino por el cachet. Le parece bien. Se la prueba, le queda regia, el tipo de la organización se va. El turco le pide la camiseta de regalo y el Diego se la regala. Hablan un poco más de alguna cosa. Se divierten. El Turco y el Diego se quieren mucho y ambos son simpáticos hasta para vetar el aumento de las jubilaciones mínimas. Quedan en que mañana salen al DF para el partido homenaje. El Turco y su amigo se quedan en una habitación contigua.
Haber estado con el Diego los dejó insomnes por lo que el Turco y el amigo conversan algunas horas más recordando el encuentro. En eso, como chicos, agarran la camiseta del diego y con cintas y marcadores transforman la 27 en la 10 porque juzgan no sin razón que al diego no le cabe otro número.
Se encuentran en el lobby del hotel y parten en avión privado para el estadio Azul del DF mexicano. Antes pasan a hacerle una revisión médica a Maradona. Las complicaciones de tránsito hicieron que la comitiva llegue media hora tarde al partido. El 10 ya está malhumorado. Y tiene hambre: pide unas pizzas. Afuera el público ansioso no espera ni a Zamorano, ni a Higuita, ni a Valderrama, ni a ninguna de las estrellas latinoamericanas contratadas para la despedida de Hermosillo. Ni siquiera esperan a Hermosillo. La gente, como siempre, llenó la cancha para verlo un rato al Diego.
Un colaborador le arroja una playera. El diego se la prueba y le queda chica. Le tira un número más grande: le vuelve a quedar chica. Le da la más grande que tiene, no le llega ni al ombligo de Dios. El tipo nervioso reconoce que no tiene remeras más grandes. El Diego recaliente se da media vuelta y con un gesto unívoco comunica a todos los presentes que no iba a jugar ese partido y que no había marcha atrás en su decisión. El estadio Azul ruge. El colaborador suplica, se arrodilla, pide por favor, que el Diego no se vaya, que juegue. El Turco se acuerda de la camiseta, se la alcanza. El Diego se la pone y sale a la cancha. Juega un partidazo, hace un gol y todos los mexicanos lo ovacionan. Hermosillo tiene su gran fiesta.
Al otro día los medios repudian la actitud de Maradona de haber jugado con la 10 cuando todos los jugadores de campo, hasta los arqueros, habían usado la 27 de Hermosillo. Maradona nunca se entera que jugó con la 10.
27.8.07
leve acento sureño

Con total liviandad el estudiante de geología alemán señaló la tierra y diagnosticó: las conchillas que estamos pisando dicen que alguna vez todo esto fue mar.
No sería tan llamativo sino fuera que estaba en una visita guiada en las afueras de Malargüe, el departamento más grande de Mendoza, cerca de Las Leñas a más de
El sur de los Estados Unidos siempre se me ocurrió como una especie de mar que fue vaciado por un movimiento social a fines del siglo anterior al pasado por unos sajones locos e imperialistas –muy parecidos a un terremoto- que coparon tierras ganadas al mar de lo mexicano, y que las conchillas vendrían a ser esos latinos nombres de las ciudades al norte inmediato del Río Bravo que aún persisten orgullosos. Desde los célebres Los Ángeles o San Antonio hasta los más ignotos Reno o El Paso. Pasando por Orlando, el estado de Nevada, San Diego, Colorado, Las Cruces, Sacramento, San Francisco, y siguen los topónimos.
Siguiendo con la metáfora marina, en el océano del inglés yo me mantengo a flote al estilo perrito. Leyendo traducciones de literatura norteamericana (o viendo series o leyendo historietas o mirando películas) siempre me sorprendió la referencia y el dejo de discriminación que tienen los estadounidenses para con el tristemente reputado “leve acento sureño”. No conozco mucho de la historia norteamericana, es un tema pendiente en mi vida.
En mi idea de lo sureño diferencio las costas de lo mediterráneo. Obviamente. Cuando se habla del leve acento sureño –tan odioso y ralentado como parece ser que es- no se está hablando de Hollywood ni de Miami sino de esa zona donde pulula el country, los westerns y los caballos; donde la ley que impera es la del Talión, donde Clint Eastwood es Dios y donde el paisaje más habitual es una gasolinera semiabandonada sobre un ruta interestatal ladeada de aridez y porfiado viento que no encuentra salida del continente desde siglos ha. Esa Norteamérica profunda que vota a los republicanos, toma Jack Daniels en chupitos y sin hielo y que tapona los retretes durante el entretiempo del súper tazón con cacona exclusivamente hecha de palomitas de maíz, cacahuate y cerveza Mill´s procesada en las primeras
No puedo menos que sorprenderme cuando advierto que las conchillas del mar de la conquista mantienen sus nombres hispánicos a pesar del paso del tiempo. Como una huella ancestral de civilización imborrable.
Y no puedo evitar sentimientos antagónicos como ser cierto orgullo y una lejana bronca, broncas que no debieran incumbirme y orgullos que no me pertenecen.
24.11.06
Luisa, Tezcuco
México DF. Para que se ubiquen la ciudad se centra por donde están las dos gotitas invertidas rosas (muevan un poco el mapa). Arriba a la derecha se ven unos piletones soberbios.
Ahora, en detalle, comparándolo con el damero de la ciudad (muevan el mapa para abajo); México DF es un monstruo inasible, pero esa parte sola equivale a la extensión de la ciudad de Buenos Aires para que se den una idea:
Una obra pública formidable pero ¿para qué? Bueno me puse a leer y me pareció muy interesante lo que encontré, así que se los cuento. Cito a Wikipedia:
La ciudad virreinal fue objeto de varias inundaciones (1555, 1580, 1607, 1629, 1707, 1714, 1806), resultado de la destrucción de los diques que la protegían durante el sitio de Tenochtitlán, de las cuales la mayor fue la de 1629. Este hecho que llevó a tomar la decisión de desecar el sistema lacustre de la cuenca, por medio de la construcción de un canal y un tajo para dar salida a la cuenca por el río Tula.

(Hoy la ex laguna Tezcuco no está más, miren el mapa satelital.)
El 17 de marzo de 1900, el presidente Porfirio Díaz inauguró el sistema de Desagüe del Valle, que continúa en funciones e impide el crecimiento de los cuerpos de agua en el suelo capitalino.
Para finalizar, acá va un fragmento del prólogo de un libro de un tal Manuel Perló Cohen El paradigma porfiriano. Historia del desagüe del Valle de México: Puede resultar en asombro (…) que el Desagüe del Valle de México fue considerado (…) una gloria de la humanidad y que Porfirio Díaz lo juzgó como la "máxima realización de su gobierno". Y sin embargo, lo cierto es que esta magna obra de infraestructura hidráulica constituyó una empresa que atrajo el interés de inversionistas, técnicos y gobernantes de todo el mundo; logró resguardar a la ciudad de México de inundaciones catastróficas y por más de treinta años capturó la imaginación, esfuerzos y obsesiones del caudillo oaxaqueño quien asumió el reto de culminar la obra que por siglos había doblegado a virreyes, presidentes y emperadores.
