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10.11.11

pez, una historia de amor

Acá abajo, todavía no sabemos qué largo será este post, hay un video de Flopa Manza Minimal, el tema está bueno, claro que sí, es uno de los temas del mejor disco de los últimos veinte años del rock nacional, que, como dice Ariel, en el video de acá abajo, "todo es rock", y "todo es peronismo". Zanjada esa discusión por el mejor rockero vivo (en forma) podemos perdirle perdón al Corvino para hablar de Pez, y acto seguido, hablar de Pez.

Pez es todo.

No existe nada que no sea Pez en la música argentina contemporánea.

Cómo no celebrar Pez, qué maravilla, esa banda total, lidearada por ese hombre genial que es Ariel Minimal. No estoy siendo muy convincente para quienes no hayan escuchado Pez. Y es cierto. Recién decía en Twitter que no podía entender que Pez no sea más popular "sí yo soy simple y me gusta". Y uno me contestó que Libertad de Mafalda decía lo mismo. Pero Pez es largo, sinuoso, con matices, prolífico y cancionero. Cómo es posible que no sea en verdad más popular. Otro, en Twitter, me dijo, que su hermano de 15 años en Merlo estaba escuchando Folklore en la pieza, mientras el otro, su hermano, el que hablaba conmigo, también fan de Pez, orgulloso, decía algo así como hay futuro. Hay futuro, diría el corvino, mientras un pibe de 15 años de Merlo se encierre a escuchar un disco de Pez, hay futuro, si encima es Folklore, saldrá con frases
en su cabeza como: “Buda toma calmantes, no quiere despertar y hoy es mi cumpleaños y a mi casa lo quiero invitar”. Algún lío en su cabeza tendrá ese pibe, y sí, hay futuro.

Y qué es Pez si no la esperanza en mundos mejores, un cancionero popular de calidad, letras profundas y sensibles, virtuosismo instrumental, praxis disímiles, búsqueda, pasión y rebeldía.

Claro que es todo eso. Al ser yo más pop, me quedo naturalmente con ese disco señalado de Flopa/Manza/Minimal, me quedo con sus discos solistas, Un hombre solo no puede hacer nada, me quedo con Un día en el maravilloso mundo de Ariel Minimal. Me quedo con Hoy, con De un Sábado Naranja del disco con Florencia Ruiz.

Pero es injusto precisamente con Pez, esa banda que todo lo incluye y que todo lo permite, hasta las aventuras solistas. Pez, banda ya viejaza, que Cabeza es de 1994, carajo. Y Quemado, yo quemado, escuchando el tema con Palo, y Aún, ese que dice “dejaré una luz encendida para saber que estoy esperando por mí, aún”, y mi preferida de ese disco El agua es eléctrico, gracias por tanto: “El agua es eléctrico vibran todo el tiempo nace el centro del círculo.”, oh.

Qué sea el tiempo el que enferme.

Y el punk de P3Z y Fragilinvencible, y cantar a los gritos por el año 2000 “Todo nos parece raro aunque leímos mucha ciencia ficción”. 2001, Odisea en la Argentina. Y después, claro, Convivencia Sagrada, lo sinfónico, y “donde me lleve este vientodestino en esta vidamar”.

Para hacia 2002 cerrar filas cancioneras con El Sol detrás del Sol. Y las canciones de nombres largos. Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar. Y las antenas comunican la paranoia como hormigas. Y cuando ya no quede ni un hombre en este lugar. Después de todo somos eso que ya no se puede ver.

Pasaron muchos años, muchas canciones, una vida, y en todos esos momentos siempre estuvo y me temo siempre estará Pez. No muchas bandas logran eso, de hecho, ninguna otra que no sea Pez y sus satélites lo lograron. Y Calamaro.

Les mando un abrazo fuerte a cada uno de todos los nombrados o sentidos en estas líneas y termino con otra anécdota. Además de haber pasado por una gran época en y de Los Fabulosos Cadillacs, Ariel Minimal fue guitarrista de Litto Nebbia en una banda llamada La Luz, banda que grabó con Calamaro el disco El Palacio de las Flores. Una canción de ese disco se llama La Apuesta. Dice así:
Yo aposté todo y no vivo apostando,
y ahora estoy desesperando,
cuando hay que estar entero será que sólo espero,
un gesto suave que acabe con mi ansiedad.

Es verdad me jugué hasta la camisa,
me da miedos y alegrías a la vez,
tal vez espero sólo una señal
que me saque del pecho este puñal.

Antes era Kafka-cucaracha,
ahora tengo un amor en el ojal.
Si el destino me da con el hacha,
quedarán telarañas que teje el yuyal.

Que silencio tan pesado es el tuyo,
un solo murmullo bastaría
para tanto desencanto,
ya me sobran, de mis vidas anteriores
cicatrices de otro amor.

Es verdad me jugué hasta la camisa,
me da miedos y alegrías a la vez,
tal vez espero sólo una señal
que me saque del pecho este puñal.

Antes era la melancolía,
ahora vivo los mejores días de toda mi vida.

Tiro afuera la melancolía
ahora vivo los mejores días de toda mi vida.



A Pez busquenló ustedes.

3.2.10

sumario yerto

Estuve mirando para atrás el blog y descubrí -ya lo sabía- que no estoy escribiendo nada. Es una suma de cosas. Es más, me doy cuenta además que hace tiempo que no le meto nada al blog del orden de lo personal -alguna vez esto fue una bitácora-. Me cuesta. El mundo es un lugar difícil pero lindo, y me está yendo bien.

Me parece impúdico andar contando lo bien que me va, o lo que me va a ir, que, espero, sea lo mismo.

Me contaron una vez que el error de Liniers desde su épico espacio -pobre Liniers, siempre le pego- es que cuenta desde el lugar reservado para el loser la historia del tipo que le va bien. Que eso es el héroe, antihéroe, pasado por el filtro del héroe de vuelta, y vuelto pasar, para cumplir con el objetivo de la entrega diaria, la tira diaria.

Y no sé bien qué escribir en el blog, pasa. Y las palabras huelgan. Huelgan por los motivos opuestos a las razones por las que huelga la gente que no trabaja de las ideas.

Dice Gelman, es un gran tag mío, que el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa, y por ahí va, la gente que labura y no le pagan se organiza y hace huelgas y las personas que escriben pensando en esa gente que huelga cuando le va bien le huelga el decir, que es lo que sabe hacer, y no escribe.

Y no sé qué escribir, no tengo ese oficio -o tengo dignidad, hay que pensarlo-; estoy todo el tiempo ocupado de preocuparme por la gente que no tiene quién le escriba, como aquel coronel biografiado por el mejor colombiano después del chicho serna.

No iba a nada en particular, venía a dejar en claro mi ausencia, que es propia pero universal, ganas de no escribir, y a dejar constancia que no es por nada, es sólo incapacidad.

22.1.10

El pibe y el jardín

La Convertibilidad aún gozaba de su período virtuoso y desde la China y otros sitios de Oriente a precios accesibles los primeros reproductores caseros de CD’s llegaban al país. Cada familia, de a poco, empezaban a tener en sus casas el suyo. Corría 1992. Claro que la tecnología era muy reciente y no existía una oferta amplia de discos compactos. Los sellos discográficos empezaron a actualizar su catálogo con las joyas de sus arcones y a promocionar a todo trapo los lanzamientos de sus artistas estrellas.

Los clásicos no son bestsellers. Muchos pudieron volver a comprarse en CD El lado oscuro de la luna, sí, claro, incluso sucede todavía, pero no todos lo compraron el mismo mes. Justo de toda justeza, llegó un discazo, el primer discazo de la década, posiblemente el mejor de los últimos años y, a lo mejor, uno de los mejores de todos los tiempos. Hablamos de El amor después del amor, de Fito Paéz.

Mi experiencia con esta entonces nueva tecnología fue así, puse mis ahorros para comprarme un minicomponente Phillips. Todos mis ahorros puse. Ni una moneda me quedó. Mi viejo me regaló 15 pesos para comprarme el primer disco. Era un tema elegir porque, de vuelta, era poca la oferta, y todo salía 20. Me compré un Grandes Éxitos de Vox Dei, anticipándome al viento de cola de Tango Feroz, que me salió 14. Ese disco lo gasté, como imaginarán, era el único, y descubrimientos como Ritmo y blues con armónicas lo justificarían por completo.

El CD como formato permitía un salto tecnológico que revolucionó la manera de escuchar música hasta el punto en el que hoy nos resulta inconcebible la lógica del cassette o el magazine (?). Apareció el track. La posibilidad de escuchar una canción, saltar a la 9, volver a la 4. La posibilidad de terminar no conociendo una canción por no escuchar nunca el disco completo. El random, hoy anémico, en desuso, durante los noventa fue un quilombo. En mi aparato se llamaba shuffle. Como ya conocerán te permitía escuchar el disco salteadito, de acuerdo al azar. El trackeado trajo consigo la posibilidad de reproducir infinidad de veces la misma línea de bajo o un estribillo, cosas que el tiempo también se encargó de dejar en el pasado.

Pero volvamos a 1992, cuando los árboles florecían en cada estación y se tomaba café al coñac caliente antes de entrar a la matinée. En aquel tiempo de privatizaciones compulsivas todos ya estaban en vías de su primer centro musical, más por una cuestión de estatus que por una necesidad real. No era entonces raro ver en casa de compañeros del colegio un promedio de 15 discos, siendo generoso, y, más allá o más acá de los gustos de cada familia, se compartían de manera universal dos discos: Vasos Vacíos de Los Fabulosos Cadillacs y el citado opus de Páez. Elijo este último entonces porque tiene el valor de la obra nueva, siendo que el disco de los Cadillacs fue un remozado grandes éxitos (más la yapa de Matador).

Aún no existía, para cerrar con el color de época, la grabadora de CD’s: la única manera de tener un disco, era comprarlo. ¡Qué raro! Todo esto significó que El amor después del amor se permitiese llegar a Disco de Diamante el primer día de 1993, al vender más de 500 mil discos; en realidad, la friolera de 700 mil (por lo que juzgamos que ya habrá superado el palo de unidades vendidas). Una barbaridad que en este país sólo lograron Queen, los Nocheros (dos veces), Soledad y Luis Miguel (cuatro veces; sí, leyeron bien, cuatro veces vendió más de 500 mil discos). Ahora, ya con internet en el medio y esos downloads a un click de distancia, el monto a alcanzar para el Diamante se bajó a 250 mil, sin embargo, nadie lo logró. Y podemos asegurar que salvo que se invente un disco que además te cocine y te planche nadie volverá a tener esa cantidad de ventas nunca más.

Centrémonos en Fito Páez, en su disco mejor. Se dice que un artista se pone bueno, lúcido y prolífico, cuando sufre un grave desamor o una pérdida. No es el caso. La musa inspiradora fue Cecilia Roth, la actriz con la que el músico rosarino empezaba a noviar. Es cierto que otros dolores le permitieron escribir lo mejor de su obra anterior, su veta más sanguínea, más consustanciada con los dilemas cotidianos, más cercano al cronista de sucesos, pero ninguna obra completa ni anterior ni posterior supera a la policromía musical de EADDA.

Podría pasar tema por tema pero prefiero abordarlo desordenadamente, en random, asociar canciones. No es un disco que guarde una línea conceptual tan fuerte, sólo la preciosidad de las canciones que se suceden, lo que no es poco. Si a eso le sumamos el fenómeno del trackeo y la cantidad de hits (al menos 7), lo que tenemos es un disco de grandes éxitos paridos en el mismo día.

14 canciones que parecen más de 20, lo imaginaba más largo, que fueron elegidas por Fito ya pensando en la posteridad. Se nota en su acuarela amigable de sonidos, en la calidad de sus invitados y en la idea de disco, barroco o romántico.

Todas las canciones tienen su historia particular, Brillante sobre el mic fue usada en un 95 por ciento de cumpleaños de quince y viajes a Bariloche de la década del noventa para abrazarse sin motivo mayor que aquellos “recuerdos que no voy a olvidar”. La parte más rockera, que incluye el toque de Ariel Rot en A rodar mi vida, y los más pesaditos y geniales Balada de Donna Helena y Tráfico por Katmandú, que fue cortina de un programa de televisión de esa época llamado Desde Adentro.

La corte folklórico, Detrás del muro de los lamentos con Mercedes Sosa; el tango canción Pétalo de sal en compañía de Luis Alberto Spinetta; y la iniciática La rueda mágica compuesta a dúo con Chalry García, a la que se sumó Andrés Calamaro, para un terceto de pianos eléctricos que nunca más se volvería a juntar (sinécdoque, no tocan los tres, son El Teclado).

Sasha Sisí y el círculo de baba llegó a ser corte de difusión, rareza, canción funky deforme e inclasificable, con una historia hermosa, de esas que Fito siempre logró desde su particular estilo. Creo, un tema de otra época, ideal para cantar cuando la fiesta se está apagando. Y el tema que le da nombre al álbum, que nunca fue de mi gusto, pero que explotó, con esa base electrónica y la estupenda voz de Claudia Puyó.

La minisesión fílmica, que incluye Dos días en la vida, canción inspirada en la película Thelma & Louise, con Fabiana Cantilo y Celeste Carballo (¡y Fabián Gallardo!) y la espectacular, La Verónica, que relata una historia dentro de una película que no existe, con una manera muy original de construir el relato, “Exterior. Día. Toma 22.”

Cierro con las dos canciones que se despegan por méritos propios de las ya increíbles canciones del disco. Qué más decir de Un vestido y un amor, con su pincelazo “Te vi, juntabas margaritas del mantel”, canción que hoy es un estándar en castellano, grabado por un montón de intérpretes, hasta la inclusión definitiva en Fina Estampa de Caetano Veloso, disco en el que el músico brasileño grabó sus canciones favoritas en castellano, piezas como Vuelvo al Sur (¡con letra de Pino Solanas!) y Contigo a la distancia.

Deje la mejor canción de Fito Páez de todos los tiempos, y seguramente una de las mejores del cancionero popular argentino, para el final: Tumbas de la Gloria, con ese increscendo armónico, ese estribillo virtuoso y el categórico “algo de vos llega hasta mí, cuando era pibe tuve un jardín”.

La imagen de tapa, crística, con Rodolfo en cueros, exudando juventud, con dos diamantes o hielos secos al frente, la mirada perdida en el foco y el nombre del disco -ilegible por eso del negro sobre negro- redondean este disco fundamental de la música argentina, que coexiste en un millón de casas, más o menos, 34 puntos de rating.

29.11.07

el cervantes te queda manco


Cerezas
Esa mujer que ahora mismito se parece a santa teresa
en el revés de un éxtasis / hace dos o tres besos fue
mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo
cuando le dan de amar /
y un beso antes todavía /
pisaba el mundo corrigiendo la noche
con un pretexto cualquiera / en realidad es una nube
a caballo de una mujer / un corazón
que avanza en elefante cuando tocan
el himno nacional y ella
rezonga como un bandoneón mojado hasta los huesos
por la llovizna nacional /
esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas
que lava con furor / con sangre / con olvido /
encenderla es como poner en la vitrola un disco de gardel /
caen calles de fuego de su barrio irrompible
y una mujer y un hombre que caminan atados
al delantal de penas con que se pone a lavar /
igual que mi madre lavando pisos cada día /
para que el día tenga una perla en los pies /
es una perla de rocío /
mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío /
le crecían cerezas en los ojos y cada noche los besaba el rocío /
en la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas creciendo /
el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza /
siempre le vi ramitas verdes en las manos con que fregaba el día /
limpiaba suciedades del mundo /
lavaba el piso del sur /
volviendo a esa mujer / en sus hojas más altas se posan
los horizontes que miré mañana /
los pajaritos que volarán ayer /
yo mismo con su nombre en mis labios /

Opiniones

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien,
un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal,
un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.

7.11.07

manual de caza y pesca

viaje al amor

El amor es una contraprestación, un instinto de supervivencia, no un acto de generosidad. Así era hace 3.000 millones de años entre bacterias y así es hoy en mi vecindario.

El amor fue mucho antes que el sexo.

Si en el entorno maternal no se logra generar el sentimiento de autoestima y la curiosidad por las cosas y las personas, en el futuro ese bebé vivirá el desamor como una tragedia.

En un entorno mafioso y corrupto es muy difícil confiar y desarrollar la capacidad de amar.

La capacidad de amar de una persona depende: del apego afectivo; de los compromisos adquiridos en la construcción del nido de la pareja; del metabolismo y capacidad de resistencia de cada organismo; y, por supuesto, del entorno.

Amar supone discernir al individuo dentro de la especie que se ha elegido como pareja, medir su disponibilidad y evaluar su capacidad de amar.

Los psicópatas son incapaces de amar porque son incapaces de ponerse en el lugar del otro ni sentir el sufrimiento ajeno.

La felicidad se define como la ausencia del miedo; la belleza, como la ausencia del dolor. Los dos conceptos son fundamentales en el amor.

La antítesis del amor no es el odio sino el desprecio. La capacidad de amar disminuye en la medida que aumenta la capacidad de despreciar.

[Para sortear exitosamente un desamor] el neurólogo Antonio Damasio dice que la mejor, la única manera, es sustituir, lo antes posible, una emoción negativa con otra de signo contrario. Y la práctica demuestra que tiene razón.


Extractos de dos entrevistas de los diarios La Vanguardia y El Periódico de Catalunya al Paenza catalán Eduard Punset, divulgador científico.

Punset publicó en agosto "El viaje al amor, las nuevas claves científicas".

Blog de Eduard Punset.

Test de la página de El viaje al amor para evaluar tu capacidad de amar.
Update: Mi capacidad de amar es de 78; el promedio de 9823 testeados es de 69.

25.1.07

lenguas vivas

Ya que estamos granhermanizados por estos días voy a tomar una tangente orwelliana y dar rienda suelta a mis 5 minutos de odio. Y pensándolo bien estaría bueno que además de una cámara confesionario hubiera una cámara 5 Minutos de Odio en la casa, que late. Ayer volvió Dorio, dicho al pasar, y me volví a divertir mucho con él. Falta Any, es cierto, pero está una tal Lola, una gallega rara de Aldo Bonzi, ¿la nueva Anabel Cherubito? ¿De dónde salió? Ayer Dorio le tiró algo así como “No, Mamita…”; re despectivo. Y después habló de la doble moral de los argentinos, del chivo expiatorio social, de la complicidad de la sociedad civil con los militares y de muchas cosas más. Pero quería odiar, 5 minutos, otra cosa.

Quienes me conocen ya saben la mitad, algo así como 2 minutos y medio, pero ahora me enojé con otra cosa, un ratito. Trataré de ser lo más conciso posible para que se entienda: siempre me molestó que los idiomas le cambien el nombre a las ciudades y a los países. Digamos, yo me llamo Natanael, ¿no?, si voy a Australia no quiero que me digan Nathaniel, porque así no me llamo. Entonces, ¿por qué hay topónimos que les cambiamos el nombre? Desde pequeñas deformación zonzas como pasar Brazil a Brasil o London a Londres; hasta insustancialidades tales como Deutschland a Germany o Alemania: creo que no coincide una sola letra entre los tres nombres. La verdad es que no entiendo qué pasa con esto. Quizás alguien tenga una explicación; yo ninguna. Todo se complejiza más cuando hay ciudades que no cambian en ningún idioma, como Montevideo o Buenos Aires. Imaginen si, no sé, caes en Arkansas y te tiran “Good Airs”, vos contestarías: “No, vine por Lapa”. La pobre China Zorrilla creerá que Mountvideo es una cadena hotelera. El caso más increíble es el de Pekín, que toda la vida le dijimos Pekín, y de un día para el otro a una junta de locos se le ocurrió denominarla Beijing sin que hubiera mediado ni un solo suceso que lo amerite.

El otro tema, el nuevo, más que con odio me deja incómodo. Puedo entender que los nombres propios que refieren a la cualidad de un objeto o una virtud sean trasladados a varios idiomas: el nombre Rosa que viene después de la cosa Rosa; la Violeta, que llega más tarde que la cosa Violeta; o Justo, que deviene de la calidad de ser tal cosa. No sé si me explico bien. Entiendo que muchos nombres tienen el mismo origen etimológico, lo que no entiendo es lo mismo que con los topónimos: no sé cómo llega a cambiarse de Pablo a Paul, porque eso viene de, no sé, el arameo antiguo, que era Papau, yo qué sé. ¿Qué pasó? ¿Un día se juntó la Orden del Nombre de Todas las Leguas y tiraron los nombres más populares sobre la mesa?

¿Habrán dicho algo así? “Tenemos a Jeaveun, ¿qué hacemos?”; el hombre del castellano tiró, “Le vamos a poner Juan a eso”; el representante inglés dijo, jodido, “le voy a poner John”; y el tano, espetó, relamiéndose en su originalidad, “¡Giovanni!”. Y así podemos seguir con binomios Felipe/Phillipe; Jorge/George; o Francisco/Frank.

¿Por qué me enseñaron a amar, si es volcar sin sentido los sueños al mar? Si el amor, es un viejo enemigo que enciende castigos y enseña a llorar... Yo pregunto: ¿Por qué? ¡Sí!, ¿por qué me enseñaron a amar, si al amarte mataba mi amor? Burla atroz de dar todo por nada y al fin de un adiós, despertar llorando... carajo mierda.