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18.5.11

podemos...



...el Pino que plantaron en el Congreso, en la anterior elección.

vía: fuegos


3.11.09

Un baldío con diez pinos


El problema no es lo que dice Pino Solanas sino lo que calla. Se planta a la izquierda del kirchnerismo blandiendo los lauros de su carrera cinematográfica, sin armado, desde su inequívoca oposición al menemismo, acompañado de un grupo de intelectuales y economistas de izquierda, y se consagra como la opción progresista fetem fetem en capital, electorado testimonial si los hay. Y con eso le alcanza y le sobra para venir cosechando buenos resultados electorales. Pino, otro espécimen que prioriza comandar un sello partidario a ser parte de un movimiento, declama florido desde la banquina de la representación electoral. Eso vendría a ser el antiperonismo, entendiendo al antiperonismo no como un síntoma epidérmico eruptivo sino como el elegir perder a pretender ganar. Sus aliados se los puede contar con los dedos de una mano, de una mano simpson. No estoy en contra de su participación, no se malentienda, no interesa Solanas. Interesan sus votantes. Un voto a Solanas es un voto de las minorías citadinas imprácticas que prefieren votar con la conciencia que con la razón. Chequeemos sus silencios y sus compromisos: votó a favor, a través de Claudio Lozano, de los grupos concentrados de la economía en la noche de la 125; participa de todas las tribunas de los grandes medios sin decir palabra sobre la ley de servicios audiovisuales; no se lo ha escuchado nunca criticar con vehemencia al gobierno porteño. Curiosa ubicuidad parlamentaria distrital que dirige sus dardos al gobierno nacional en vez de a su competidor inmediato, prefiere sacarle votos al progresismo a marchar con los docentes: juega para la derecha. Otro ítem que demuestra este accionar es el tema la minería: el tipo, al estilo de las izquierdas europeas, plantea dejar de explotar los minerales desde una mirada medioambiental sin explicar qué tiene que hacer, por ejemplo, una provincia en extremo pobre como San Juan en caso de perder ese ingreso vital, así como tampoco se preocupa en desasnarnos sobre qué haría para emplear a los cientos de trabajadores mineros sanjuaninos que masivamente echaría a la calle. Porque no le interesa solucionar el tema, le interesa mostrarse crítico por izquierda. Y se sabe, en términos territoriales quien no construye es baldío.


Currículum Mortae #7. Ni a palos.

Este currículum generó sus polémicas, siendo el único por ahora en motivar no uno sino tres mails de lectores que se vieron disgustados por diferentes partes del texto. Una de las cuales edité en este post.

3.6.09

Yo voto a Julio Piumato


Voy a votar a Pino Solanas y su Proyecto Sur (...)

Creo –me pongo serio, pienso en subirme al banquito, el pudor o el vérti
go me frenan– que todos los que tenemos la suerte y la desgracia de poder publicar nuestras opiniones en los medios, tenemos la obligación de decir qué vamos a votar, para que quienes nos leen o nos escuchan sepan desde dónde les hablamos. Creo que los periodistas y articulistas argentinos abusan de esa idea falsa, imposible, de objetividad o de neutralidad, y que esa falacia les sirve para esconderse de vaya a saber qué, y que, en un caso como éste, donde es obvio que van a votar alguna opción, deben decir cuál es. Y creo que ustedes, señoras y señores, deberían exigírselo: escribir a sus columnistas amigos, llamarlos, presionarlos, convencerlos de que, si no dicen qué opción van a votar, perderán toda legitimidado la poca que tengan– y ya nadie va a querer escucharlos. ¿Les parece?

-Me parece bárbaro Caparrós.

15.4.09

Forte es un panradical que de radical sólo tiene el pan


Ulises Forte anunció en estos días que será candidato a senador representando a la UCR por la provincia de La Pampa. El vicepresidente de la Federación Agraria Argentina se mostró confiado en relación a su posible desempeño y agregó que es un militante radical de toda la vida.




En los primeros días de la disputa mediática por el tema de la 125 hubo muchos pasos en falso que nadie se tomó el trabajo de recabar. Como cuando Carrió dijo, referido a que no todos los del campo eran oligarcas, que había visto un tipo sin dientes en la tele: ese tipo era el primer De Angelis. Tiempo después dijo que lo conocía hace años. Pero no se había dado cuenta todavía porque le faltaba el diente. Para Carrió si te falta un diente sos pobre. Curioso.


Digo, antes de lockout, cuando Buzzi parecía ser un representante del real progresisim. Y repito, pasaron muchas cosas que nadie se molestó en compaginar, me siguen, porque tengo una curiosa capacidad: recordar muchas pavadas.


Estuve buscando en Internet y se me hace imposible respaldarlo con el documento fílmico. La cosa había sido así, Ulises Forte fue invitado a el programa de TN A dos voces y contó lo mal que le estaba yendo al campo. Entonces Bonelli, o Silvestre, le dijo que el campo hasta la semana pasada estuvo muy contento con los Kirchner, tal era así que Cristina había ganado en todo el núcleo sojero que 6 meses después se alzaba en Armas. Forte, aún inexperimentado para los quehaceres mediáticos contestó, “no, el que votó a Cristina fue Eduardo [Buzzi], yo lo voté a Pino Solanas”.


Ahora bien veamos las opciones, y ya que está subrayemos la paliza.





Como podemos observar López Murphy era la opción radical de derecha, Carrió la opción radical de centro –al lado de el Bulldog es de centro Cachanosky- y Roberto Lavagna, aliado con el radicalismo ortodoxo, el sello, era el radicalismo con intenciones de Gobierno, con el senador por la minoría y jefe del partido radical nacional en carácter de candidato a Vice, Morales.


¿Qué hace un militante radical de toda la vida votando un candidato panperonista habiendo tantos candidatos panradicales? ¿No será que no es un dirigente radical de toda la vida sino que los únicos que le ofrecieron un cargo fueron los radicales pampeanos?


Capaz que se cree radical de toda la vida porque apoyó el peronismo proscripto y votó a Alfonsín y a la Alianza.


De cualquier manera este rastreo por las noticias muertas de Internet me dio un alegrón bárbaro cuando me crucé con Elisa Carrió diciendo antes de las elecciones en las que no superaría el techo del 23 por ciento:


"La única candidatura que tiene votos en todas las clases sociales de la oposición soy yo. Hay una impenetrabilidad muy difícil para los otros candidatos opositores, y sin embargo el 68 por ciento de nuestros votos es de clase baja".


"Hay que ver el día de la elección, porque veo que mucha gente, por el ejemplo en el Conurbano, por el sistema de miedo que hay, dice que no vota a Cristina, pero frente a una encuesta no responden eso".


25.4.08

acquaforte militari

Aguafuertes Castrenses no tiene ningún sentido. Como nombre y como blog. Pero el nombre además es malo. Y encima se presta a confusión, por ejemplo, con este afán mío de postear sin editorializar meto una tapa de la revista Cabildo y me linkean desde un portal filonazi. Hasta que se dan cuenta pasa un montón de tiempo y por largos meses fue la página que más visitas me remitió. Creo que se llamaba La Cruz y La Espada, o algo así. El nombre del blog no me gusta, lo reconozco, por más que tenga un punch, un sucudum, un opa opa. Así que estoy en plan de cambiarle el nombre, en estos días. En eso me andaba y tratando de buscar otro idioma que reemplace al castellano como formula sencilla para desvirtuar el significante sin modificar esencialmente el nombre, en italiano, me arrojó: Acquaforte Militari.

No está mal, pero no me convence tampoco. Mientras sigo pensando qué nombre ponerle, entonces, me despacho con un análisis de la emérita Acquaforte, un tango de 1931 con letra de Juan Carlos Marambio Catán y música de Horacio Pettorossi.

Acquaforte es un tango notable por varios motivos. Yo lo tengo interpretado por Agustín Magaldi, quien fuera competidor con Carlos Gardel por el premio al cantante más popular de aquellos lejanos años 30. Ganó Gardel queda claro, esa competencia. Los años 30 son esencialmente otros años, porque todavía el peronismo no era, ni había sido. Para cuando esta canción surgió Perón cumplía 36 años apenas y Evita festejaba los 12 en Los Toldos, pueblo del interior antes de Perón, con lo que eso significa, sino vean La Hora de los Hornos, de Pino Solanas. De cualquier manera cuando la compañera Eva Duarte pone patas en Retiro, se agacha a apoyar las maletas y mira toda la ciudad como proponiéndose cambiarla rápido, porque no le quedan muchos años de vida, se toma antes la molestia de pasear su histrionismo por las broadcastings de moda. Desde allí, en uno de sus primeros amoríos públicos, envuelve precisamente al bueno de Agustín: la primera de sus víctimas populares. Dato que sólo sirve a efectos ilustrativos.

Magaldi tiene un registro muy gardeliano, en el sentido que se notan los vibratos de la arcaica grabación más un vibrato sensiblón y sentido debido a la interpretación.

José Pablo Feinamann entre estos 3 millones de caracteres que lleva escritos sobre el Peronismo, en la monumental revisión que hace desde Página/12 del partido popular más importante de la historia de América Latina, se toma un parate necesario en la figura protoperonista de Enrique Santos Discépolo. Compara -no sólo en ese fascículo, también en su novela La Sombra de Heidegger- al filósofo alemán con Discépolo. Sindica la figura de Discepolín como la del filósofo del peronismo, y, claro, equipara su alcance al trabajo intelectual que el amante de Arendt le imprimió al nacionalsocialismo de la Alemania por aquellos mismos años. Es fundamental y llamativo el giro del poeta. Pasa de ser el cronista lúcido del existencialismo urbano y de la desesperanza acerca del hombre a, cuando Perón y Eva llegan al poder allá por 1944, a interpretar a Mordisquito, un ocurrente bravucón radial que defendía al General a capa y espada como un canillita de la esperanza y la fe en el futuro de la humanidad. Eso le valdrá un descrédito agresivo de gran parte de la oligarquía en aquellos años de furia antipopular. Feinmann entra a jugar la figura de otro alabado de Natanael desde este blog, el fantástico Homero Manzi, quien renegaba de que el tango ya no es lo que era. José Pablo le pega, le dice, qué querés, querés que el tango vuelva a contar las penurias de una barriada sin calles, donde los ranchos tenían vinchucas, no había futuro, y la única manera de ascender socialmente era la milicia para los hombres y la prostitución para las minas, eh, Homero, vos sos inteligente, y te amamos, y sos tan sensible, no me podés decir eso. Aprendé de Discepolín que fue el mejor de los nuestros en narrar el no future y hoy lo vemos de Arlequín llevando la buena noticia. El mismo no tiene ganas de que el tango vuelva a ser lo que era, y si alguien sabía lucrar con ese knock how era él, vamos, no te gorilices, que ni acuñado ese neologismo está. Discepolín quiere ver mejor al pueblo, quiere la seguridad social, las vacaciones pagas, el aguinaldo, que los hijos de los nadies vayan a la universidad, que coman 4 veces como los ricos, queré lo mismo, Homero.

Algunos años antes de ese maravilloso 1944, 13 años, 1931, se estrenaba Acquaforte. Y su letra es una pintura berniana de lo que era la pobreza en la Argentina. Muy de la escuela discepoliana antes de Perón, compartámosla.

Es media noche, el cabaret despierta, / muchas mujeres, flores y champagne. / Va a comenzar la eterna y triste fiesta / de los que viven al ritmo de un gotán. / Cuarenta años de vida me encadenan, / blanca la testa, viejo el corazón, / hoy puedo ya mirar con mucha pena / lo que en otros tiempos miré con ilusión. / Las pobres milongas, / dopadas de besos, / me miran extrañas, / con curiosidad. / Ya no me conocen, / estoy solo y viejo, / no hay luz en mis ojos, / la vida se va. / Un viejo verde que gasta su dinero / emborrachando a Lulú con su champagne, / hoy le negó el aumento a un pobre obrero / que le pidió un pedazo más de pan. / Aquella pobre mujer que vende flores / y fue en mi tiempo la reina de Montmartre / me ofrece con sonrisa unas violetas / para que alegren, tal vez, mi soledad. / Y pienso en la vida / las madres que sufren, / los hijos que vagan / sin techo, sin pan. / Vendiendo La Prensa, / ganando dos guitas. / ¡Qué triste es todo esto! / ¡Quisiera llorar!

Por eso Discépolo se hizo peronista, para que los hijos de las madres no anden vendiendo, justo, La Prensa, además, y por dos guitas, mientras un viejo verde emborracha a Lulú con champán, con la plata que le negó a un pobre obrero, que le pidió un aumento, para comprar un poco más de pan.

Quería decirlo.