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27.9.07

Natal

Natal es conocida como “La ciudad del sol” y “la ciudad de los shoppings” en partes iguales, fifty-fifty, y se dice que tiene el Mall más grande de Latinoamérica -aunque ni siquiera sea más grande que el Unicenter-.

Muchísimos brasileños andan por la plaia con camisas de clubes de futebol, muchísimos. Más del São Paulo que de que cualquier otro time.

No registran a los argentinos, casi que no existimos para ellos. Hemos visto algunas cosas argentinas, sin embargo, como ser: productos de Arcor; merchandising de Revelde (Way); aceite Cocinero; una cosa que se llamaba Picanha Argentina que parece ser que es la parte de arriba de la vaca –as costas da vaquinha-; y camisetas de Boca en venta, como el corazón de Calamaro. Momia vio un libro de Soriano en portugués y yo escuché en un artesanato una canción de Mercedes Sosa. Nos confundían todo el tiempo con españoles, nunca nos dijeron argentinos, siempre nos dijeron Espanha.

Los basureros juntan lixo con medias tres cuartos laranjas y portan carretillas recojecocos. Son limpias las plaias y la papelera de reciclaje se dice lixeira.

Casi no se venden cds originales en ningún lado; piratas, por todos lados. Ivete Sangalo es Madonna y Ernestina Pais juntas (?).

En plaia pasan carritos que venden brochettes de queijo, camarões, frango (pollo), coração (menudos de pollo), entre 1 y 3 reales de dólar. También hay una salchicha que se llama calabresa y un pancho al que le dicen cachorro quenchi y Momia lo descubrió mirando la pantera rosa en portugués cuando tradujeron hot dog en off. Un día Momia tenía antojo de cachorro quenchi, el resto de los días antojo a gatinho. También comió mucho peixe (pez, la banda de covers de minimal en portugués) y cangreijo. Extrañamente el filé es la carne y la carne no es de vaca es de cebú.

A la sandía le dicen melancia; amé ese nombre, Momia, por su parte, no encuentra belleza en las palavras, toma muito suco de laranja y dice que se ven “animales flacos y descuidados” entre los que enumera en singular “gato, perro, caballo y cebú” y yo agregaría “dromedario”.

Hay una sobre exposición de banderas brasileiras por metro cuadrado que supera lo permitido por las Naciones Unidas. Hay tiendas temáticas de Brasil donde todo es verdeamarelho.

Hablan muy mal de los políticos en general y de Lula y el PT en particular.

En el idioma rumano no existe la palabra iglesia, en portugués se dice igreja que es la contracara de la melancia en término de jogo bonito palabreril.

Hemos visto (hablo como Momio) un solo semáforo, a los neumáticos le dicen borrachos y a las gomerías borracherias. Hay muchos templos y el de la la Igreja Universal do Reino de Deus es como un decorado de hollywood pero de verdad: increíble como un hincha brasilenho del polo y hay locales de cosas de polo brasileiro (?).

Dos amiguitos natalenses dijeron porque sí, sin inducciones, que Maradona fue mejor que Pelé.

Hay dulcerías que venden todo tipo de golosinas ricas. Los teléfonos funcionan muy mal y hay mucha prostitución.

Hay gente “apoyada en la pared” sin hacer nada. Un señor se acostó sobre un alambre de púas durante ocho horas seguidas, el ibuprofeno vale 16 reales y hay muchas cosas de Hello Kitty y ojotas “hawaianas” hasta en las librerías.

Entre las frutas raras que pudimos anotar se cuentan: guaraná, açaí, majá, goiaba y cajú.

Compramos muchos Choquitos y Prestigios, golosinas que en la glaciación de la devaluación del post 1 a 1 dejaron de existir en las tiendas marplatenses y porteñas, aunque me dicen que se consiguen en Jumbo, pero yo no pongo las manos en el fuego por nadie y menos por vos, lector.

Hay canchas de fútbol en los lugares más increíbles: al lado del aeropuerto, en medio de dunas, en la playa, en un garage.

Venden cocos y tienen una televisión horrible; los ricos no van a la playa y prolifera una clase social de movilidad ascendente llamada “buggueros”, que manejan buggies y aman la velocidad como Meteoro.

se vuelve

He vuelto del ridículo, se puede. Mientras resumo mis aprendizajes natalenses -con ayuda de momias- los dejo con el suceso del futebol brasileiro, el drible da foquinha de la joven promesa Kerlon de Cruzeiro.


18.9.07

Natanael Returns

Natal
Quizás reciban noticias desde Rio Grande do Norte,
de Natanael en Natal con Momia.

Mientras tanto los dejo con unos refranes brasileños que he aprendido con tino para estas ocasiones a las que la vida me enfrenta.

3.7.07

post tergados

Estos son un montón de posts que nunca publiqué por diferentes razones: dicen que posteo demasiado seguido y que nadie llega a leer todo lo que publico, como principal razón. Por ende, voy a hacer la gran Corvino: un post larguísimo con temas postergados. Espero que alguno merezca ser leído.

Al mejor estilo Edición Chiche la gente de A dos voces hizo una tristísima recreación de cuando le robaron las manos a Perón. Digo triste porque la hicieron ellos, si la hubiera hecho Chiche hubiera procurado que sea entretenida. Fue muy mal hecha la puesta, muy aburrida. En el medio mecharon una imagen de archivo en la que el Comisario encargado del operativo era consultado por una notera. Los noteros siempre fueron igual de pelotudos; no son pelotudos de ahora, son pelotudos históricos.

Comisario: Las manos del General Perón fueron sustraídas.
Notera: ¿Robaron algo más?
Comisario: Sí, su sable.
Notera: ¿Anillos?
Comisario: No sé, se robaron las manos.

perón

La Tía Mabel le regaló un portarretrato a Madre porque venía con una foto ilustrativa de fábrica cuya protagonista femenina, según dice Tía, se parece mucho a Madre.
Es esta:

madre y tía y ¿padre?

Quizás esté equivocado pero me parece que hay muchos menos camiones de caudales que antes. La última vez que recuerdo haber visto uno fue en la city porteña hará dos meses. Pero por la calle, como antes, un Juncadella en tiempo y forma, hace mucho que no veo. Desde esta observación se me ocurre que debe suceder esto porque cada vez menos se realizan operaciones comerciales con dinero físico, quiero decir, las transacciones financieras hacen que todo pase por la virtualidad monetaria. Hace un tiempo hice este mismo paralelismo con las reservas, ahora me doy cuenta. Estoy algo preocupado por la innecesidad de que las operaciones se hagan con plata contante y sonante, a mi me gusta pagar todo en efectivo. Lo que venía a decir es que si la economía se vuelve cada vez más electrónica, se hace más virtual, y cuanto más virtual se haga peor es para el país, porque no se puede comprobar lo que no es. Seguramente estoy diciendo boludeces porque no sé nada de economía como ciencia. Baso todo mi razonamiento en una corazonada, en la intuición neno.

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Siempre odié a Cerati y a Sting, pero ahora me caen bien, porque me traen a la Momia a Buenos Aires.

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El dibujo genial es de Félix Díaz, un valenciano que se dibuja todo.

Siempre me gustó Stephen King, sólo leí de él Mientras escribo, que es un libro sobre el oficio del escritor mechado con alguna que otra anécdota de su famoso accidente que casi lo privó de seguir tecleando una Olivetti. Pero como personaje me parece un referente necesario y popular sobre algo demasiado soporífero y engominado como las capillas literarias. La solemnidad al palo. Por eso, cuando tengo entre manos una entrevista de él, soy de comérmela entera en segundos, la entrevista, claro. Habla tan bien como debe escribir, es de esa gente que enuncia con gancho, que habla literariamente. Reproduzco algunas de las frases que más me gustaron de una nota que Radar de Página/12 reproduce sobre una entrevista que le hicieran del París Review.

El miedo
Una vez escribí una novela corta llamada La niebla. Una mujer en la cola [del supermercado] tiene una caja de champiñones. Cuando se acerca a la ventana a ver la niebla, el encargado del local le quita la caja. Y ella le dice: “Devuélvame mis honguitos”. Tenemos miedo de que alguien venga y nos saque los champiñones en la cola del cajero.

Los Fans
Hay muchos lectores que estarían felices si yo hubiera muerto en 1978. Puedo perder la mitad de mis fans y seguir viviendo de una manera muy confortable.

El cultura pop
Criar a los chicos me dio muchas más satisfacciones que la cultura popular de los años ’70.

La versión de Kubrick de su libro El Resplandor
Solía llamarla un Cadillac sin motor. No se puede hacer nada con ella salvo admirarla como una escultura.

Sobre la oligarquía literaria
Lo otro que [la escritora] Shirley Hazzard necesita es que alguien le diga: “Póngase a trabajar”. La vida es corta. Tiene que parar esta pavada de sentarse ahí a hablar de lo que hacemos y hacerlo de una vez. Porque Dios le dio algo de talento, pero también le dio cierto número de años.

Los más vendidos
A veces uno mira la lista de best-sellers del New York Times y se pregunta: “¿Quiero romperme el culo para estar en la lista junto a Danielle Steel, David Baldacci y los libros cristianos?”.

Una historia que encontró en el Google
Un tipo perdió la mano trabajando con una embaladora. El tipo agarró la mano, la envolvió en un pañuelo, se la llevó a su casa y la metió dentro de un frasco de alcohol. Guardó el frasco en el sótano. Pasan dos años. El tipo está bien. Y un día en invierno hace un frío terrible y lo siente al final del brazo, donde solía estar su mano. Llama al médico. Le dice que su mano ya no está ahí, pero tiene un frío de mil demonios en el muñón. El doctor dice: “¿Qué hizo con la mano?”. Y él le cuenta. El médico le dice que vaya a chequearla. El tipo baja. El frasco estaba en un estante y la ventana se había roto y el viento frío soplaba sobre él. Así que acercó el frasco a la estufa y se sintió mejor. Aparentemente es una historia real.

stephen

Es muy malo que la mayoría de los argentinos elija ver cada noche un programa con las siguientes referencias institucionales: un Poder Ejecutivo fuerte –hegemónico se dice ahora- que ha sabido construir poder y que gobierna sin oposición (Tinelli); un Legislativo casi de adorno en el que los funcionarios no hacen más que morisquetas y se llevan un buen sueldo (Feudale, De Clay); y un Judicial poco capacitado y a todas luces corrupto (Lafuaci, Alfano, Casán, Sofovich). Pero lo más grotesco del asunto de esta sección, que es programa, es que sancionando una pareja que está siendo juzgada, el Poder Judicial en cuestión acepta regalos de parte de los que van a ser juzgados, acepta la existencia de nepotismo (Alé, Robles) y en la parodia trastocan la institucionalidad en banalidad y la justicia en un entretenimiento de dudosa calidad y peor gusto. Sí, ya sé, cualquiera tiré.

juicio

En noviembre del año pasado tuve que estar en un acto en la Casa Rosada. Sin querer, porque no sabía qué era eso, me quedé viendo impresionado la sala de fotografía de presidencia. Ese lugar es y debe seguir siendo muy raro. Muy agreste, con pájaros y jaulas y animales y mucha madera. Es como una mini selva. Y había un loro, una cotorra, no sé bien. En eso apareció Víctor Bugge, el fotógrafo oficial, el que retrató todos los presidentes y comandantes en jefe desde hace tres décadas a esta parte. El tipo me dijo que estaba haciendo un almanaque con fotos de personas que pasaban por su sala con la cotorra en la cabeza, que ya habían pasado como 200, y que iba a seleccionar las mejores para este calendario que me contó. Le pedí que me mande la foto pero me dijo que no se la mandaba a nadie, que era algo que se guardaba para él. Vi la foto y me gustó, quién dice que fui elegido y soy el chico agosto del almanaque tropical del fotógrafo de la presidencia en este 2007.

bugge

10.5.07

¡prohibidos los aumentativos!

vz
Hace poco le pregunté al desaparecido Budka, tipo brillante si los hay, y más en este tema, cuál era para él la marca más lograda desde el concepto, desde la presencia de la imagen, algo así. Y Budka, que siempre es original, pero sobre todo criterioso, me dijo que la mejor es VZ.

Las fragancias de VZ son delicias que yo olí por primera vez en la Tía Vainilla hace un año largo. Con ese aromo es imposible no querer comertela de un bocado (cuenta que sube a un ascensor y escucha a la gente decir cosas como “¡qué ganas de comerme un flancito!”). La cosa es que un día estuvo en Buenos Aires y no me acuerdo con qué excusa fue al local del Abasto de VZ y me quedé en estado de sopor.

Un día me animé. Fui a comprar algunas cositas.

Hay un local re top en la calle Santa Fe de VZ que tiene dos pisos, gorro, bandera y vincha. Venden anotadores, agendas, imanes, posavasos: y todo es hermoso. Los locales son blanco lino, como estar en un set de filmación en el que se filma una imagen de Dios dándole un consejo a San Pedro. Hay paneles con los productos. Y cada uno es cromáticamente coherente. Están separados por tonalidades, que corresponden a las fragancias: el naranja es el equipo durazno; el celeste es el conjunto “olor a mar”; el verde es el grupo de los verbena; y así. Ese local además tiene un café, al que nunca fui, pero debería, en el primer piso.

Me compré algunos jabones, sales para la bañera, un body splash de duraznito: Nolugareña se reía porque el frasquito dice –posta-: una mezcla atractiva de aire puro… única y sensual. Con el cálido aroma del durazno. Sólo para apasionados. Y se reía porque decía que me habían vendido aire. ¿Pero no huele bien?

En el local perdí la estructura tiempo-espacio. Sólo pueden producir esas cosas Zara, Riquelme y estar enamorado. ¡Es la levedad, estúpido!

Estaba haciendo la cola con una canastita llena de cosas de colores que olían bien y con una sonrisa. Le pregunto a la chica mientras esperaba qué eran esos cuadraditos de plástico trasparentes tan lindos y me dice “brillitos labiales”. Me quedé quietito. En VZ decís un aumentativo y la gente de seguridad te saca.

- ¿Te envuelvo algo para regalo?

- No…

Me faltó decir, “…me lo llevo puesto”.

Me regalaron un jabón líquido para la ducha por gastar más de 50 pesos.

Le recomiendo a todo el mundo el jabón de melón.

4.4.07

4.8.06

es(t)a mujer

















Es arduo porque además de ser mi mamá, se llama Mónica. Es quimérico porque la persona más simpática, amorosa, cariñosa, cómplice y compañera del mundo, es mi hermana, que se llama Marilina. Es inconcebible porque yo, entre otros misterios, me llamo Matías, y a pesar de todo me quiero bastante, y debería considerarme, minimamente, portador de mi letra nominal por excelencia; la que me da señal de ser, conciencia de sí –de mi-, la que me da inmortalidad a plazos o miedo a la finitud.

Pero no.

A pesar de que le impusieron: “vos sos R” –incluso estoy de acuerdo, le queda pintada la R-, y por más que así no lo quisiera cuando le endilgaron: “esta es la letra que te significará por siempre jamás”, ella se autoimpuso que no era así; algún alma bella posteriormente, con más entereza, con la sabiduría del que entendió todo, se tomó todo el trabajo de adjudicarle la M, corrigiendo el curso del trayecto de la estela del cometa.

Hoy pensar en M es pensar en ella, por méritos propios, por obligación emocional, por sencillas razones incontrastables que se toma como atribución innecesaria el amor cuando te modifica la vida.

Yo como ayer y como mañana te amo.

La última letra, la Z, –Zoe-, te pertenece por los siglos de los siglos, más allá de las trivialidades del neceser cotidiano, las necesidades del alma urgente o las grandes asquerosidades de la muerte inconyugal.

9.5.06

yo amo a mi momia

Yo estoy enamorado de una mujer que responde al nombre de Momia Loca.

Es la persona más bella de este mundo, o, mejor dicho, como la nominó no hace tanto una ovejita: es una momia bella, a secas.

Yo la necesito mucho, eso a veces no es bueno porque me transformo en bolsa-de-papas-man, un superhéroe pusilánime e invertebrado que no le sale ni siquiera hacer el bien mal hecho, es un prohombre medio inservible. Pero la Momia lo sabe ya y aunque no le gusta mucho me quiere tanto que me lo perdona y yo quiero no tener más esa doble personalidad y quiero ser todo el tiempo el civil y no el encapuchado-papa.

Y vieran ustedes qué particular que es. Y qué inteligente. Y ni que hablar de su sapiencia: considero que si hay una cualidad sobresaliente en ella, es la sabiduría: esta Momia mía es una Momia Sabia.

También tiene una hermosa voz, y además es muy dulce, y encima tiene una muy linda conversación; siempre es un momento gratificante poder charlar de cualquier cosa con ella, por más que la factura sea grande y dolorosa.

Vive un poco lejos de mi casa, pero la distancia no ha podido aún con nosotros. Más allá de las idas y vueltas lógicas del desgaste de las idas y vueltas, la quiero tanto y me quiere tanto que es indefectible que nos sigamos queriendo y necesitando.

Además es dolorosamente bonita, hace mal mirarla un rato largo.

También me gusta como me mira, me mira con ojitos de tequieromucho (y a veces también me lo dice).

La mejor frase que le escuché fue “a veces la gente no puede entender que hable de Marx y me ponga estrellas en las uñas”. Eso es la Momia, creo que se definió muy bien así.

Sí, yo estoy enamorado de una mujer que responde al nombre de Momia Loca. Y eso me hace feliz.