
Las fragancias de VZ son delicias que yo olí por primera vez en
Un día me animé. Fui a comprar algunas cositas.
Hay un local re top en la calle Santa Fe de VZ que tiene dos pisos, gorro, bandera y vincha. Venden anotadores, agendas, imanes, posavasos: y todo es hermoso. Los locales son blanco lino, como estar en un set de filmación en el que se filma una imagen de Dios dándole un consejo a San Pedro. Hay paneles con los productos. Y cada uno es cromáticamente coherente. Están separados por tonalidades, que corresponden a las fragancias: el naranja es el equipo durazno; el celeste es el conjunto “olor a mar”; el verde es el grupo de los verbena; y así. Ese local además tiene un café, al que nunca fui, pero debería, en el primer piso.
Me compré algunos jabones, sales para la bañera, un body splash de duraznito: Nolugareña se reía porque el frasquito dice –posta-: una mezcla atractiva de aire puro… única y sensual. Con el cálido aroma del durazno. Sólo para apasionados. Y se reía porque decía que me habían vendido aire. ¿Pero no huele bien?
En el local perdí la estructura tiempo-espacio. Sólo pueden producir esas cosas Zara, Riquelme y estar enamorado. ¡Es la levedad, estúpido!
Estaba haciendo la cola con una canastita llena de cosas de colores que olían bien y con una sonrisa. Le pregunto a la chica mientras esperaba qué eran esos cuadraditos de plástico trasparentes tan lindos y me dice “brillitos labiales”. Me quedé quietito. En VZ decís un aumentativo y la gente de seguridad te saca.
- ¿Te envuelvo algo para regalo?
- No…
Me faltó decir, “…me lo llevo puesto”.
Me regalaron un jabón líquido para la ducha por gastar más de 50 pesos.
Le recomiendo a todo el mundo el jabón de melón.