
Siempre pienso en llevarle chocolates a las Abuelas. También creo que en mujeres como mi mamá, ese espejo que son las Abuelas, permiten el mismo nivel de identificación que a mi me pasa con los chicos, ¡que muchos no pasaban los 18 años! Cómo no va a emocionar a una madre de verdad estas mujeres con un coraje a prueba de balas –nunca mejor dicho- que no claudicaron a la búsqueda de su familia, cooperando entre sí, creando de eso una organización pacífica y útil.
Pensar cómo es llegar al mundo en medio de tremendo horror es incomprensible.
La “gente común”, la clase media, los que tenían familiares médicos, policías, periodistas, políticos, ¿no sabían nada en serio? A mi se me hace cuento que todo eso fuera tan bien silenciado. A mi se me hace que lo sabían todos, y que se hacían los boludos, por miedo o por complicidad. Y los culpo por eso. Y no los perdono.
Lo que pasó en esta tierra fue sanguinario, adrede, perverso, violento, sádico, inhumano, trágico, sistemático. Los personajes que actuaron en ese modo planificado ¿se pueden reacomodar a una sociedad con justicia?, allende sean de lesa humanidad y que por eso no prescriben, ni prescribirán, sus crímenes.
Siempre resalté la importancia de que Claudio Villarruel se ponga al frente de la comunicación por la identidad. Ahora quiero felicitarlo por animarse a producir unitarios con calidad, por animarse a ponerlo en horario central, y por propiciar un aluvión de llamados en busca de la identidad, como ya lo había hecho con Montecristo.
Canal 13 es un holding que forma parte del Grupo Clarín, cuya dueña, Ernestina Herrera de Noble, está sospechada de ser apropiadora de bebés. Es lógico que desde ese grupo de medios no se impulse nada que tenga que ver con la dictadura.
Yo propongo una legislación que obligue a todos los ciudadanos libres nacidos entre 1974 y


