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16.7.07

bosé

miguel

Iba a hablar del último disco de Miguel Bosé. Como hago siempre rastreé en mi memoria las pocas referencias que tengo del tema que voy a abordar. Recordé que una vez fui con Nolugareña a ver a Francisco Bochatón: había cantado una canción de Miguel que Bocha dijo que le gustaba mucho. Entonces puse Bochatón y Bosé en el Google; resultado: una de las pocas páginas que mezclaban ambos nombres era Aguafuertes Castrenses. El equivalente a tirar una botella al mar desde una isla desierta pidiendo ayuda y que tras algunos meses regrese a mi orilla la misma botella con mi mismo mensaje más un chiste de Larry de Clay. ¿Esto es lo que Google hace por nosotros, devolvernos como respuesta nuestra propia subjetividad? Bastante hago, carajo, mierda.

Bueno, en otra opción de tiro, menos mal, me cuenta El Acople que sí, que recordé bien, que cantó un tema de Bosé Bocha y que su nombre era Si tú no vuelves, que hace poco ha sido remasterizado a hit por Eva Amaral y una tal Chetes.

El disco nuevo de Miguel vendría a ser la autocelebración de sus 30 años de carrera: dos discos en los que hace sus mejores canciones junto a celebrities de la música latina de todos los tiempos. La única cosa rara es que no está Calamaro. Un abonado a estos menesteres de homenaje de figuras ibéricas.

Es sorprendente la ausencia de argentinos, lo que vendría a confirmar que en el universo de la música romántica hacemos agua, como en el fútbol: ni uno de los 30 duetos nos correspondió; el disco doble se llama Papito.

¿Quiénes podrían estar en ese lugar, que no están? Sólo dos: Miranda! Y Diego Torres. Tan mal estamos que son los únicos posibles.

Claro que podrían estar otros que de haber sido invitados hubieran comprometido su humanidad sin dudarlo un segundo. En este otro grupo me animo a nombrar algunos artistas que hubieran cantado de buena gana: Adrián Dárgelos, Leo García, Axel Fernando, el propio Bochatón, Paz Martínez, Cacho Castaña y Andrés. Y Fito Páez. Y Cerati. En realidad creo que cualquiera hubiera ido, Bosé es irresistible.

Su carrera es tremendamente atípica. A las claras está en esta selección de músicos que lo acompañan. El único artista consagrado por la inteligencia de la crítica musical es Chavela Vargas. Pero claro, nadie de la supuesta grasada pegó el faltazo: Ricky, Sanz, Venegas, Alejandro Fernández, Juanes, Pausini, Manzanero, Paulina, Shakira.

Hay también muchos músicos españoles, a quienes desconozco y una rareza de la más rara: Michael Stipe, de REM, cantando en castellano Lo que hay es lo que ves.

Recién empiezo a escucharlo pero está re bueno: imperdibles el tema con Paulina que te enciende las patas (Nena) y el dúo con Ricky Martin, ambos, a coro, vociferando: Yo me la como, ¿o no?

19.5.06

¿y qué?

“Levante la mano el que alguna vez se enganchó con un novela”, impera la última publicidad de Coca Cola light, muy parecida a la anterior, que era muy buena. Y yo tendría que levantar las dos, porque mi feminidad tiene –uno de- su(s) punto más alto(s) en mi devoción por la telecomedia romántica. Soy proclive a seguir con cierto recogimiento los conflictos culebronísticos.

Mi mayor obstinación en esta materia fue por 2003: padre me había regalado un discman que capturaba “la banda TV” en el que se podían escuchar los canales de aire de la televisión vernácula; recuerdo que cuando volvía de TEA los lunes, miércoles y viernes, como vivía en Lugano y tenía hora-horaypico de viaje, salía a las 11 y me venía escuchando Resistiré en el 5. A la altura de Medrano la Iglesia del Pastor Giménez se me metía en la banda TV –váyase a saber por qué- imponiéndose a la voz de Bárbara Lombardo- seguramente era Dios agobiando mis bajos instintos o la Momia reencarnada en guía espiritual -. Y siempre me agarraba un semáforo largo, nunca una pasadita por el templo, siempre unos 2 minutos de enseñanzas adventistas del undécimo día.

Después me enganché en mayor o menor medida con alguna serie de la tele. Intenté con El Deseo pero era muy mala, seguí con decido orgullo y con felicidad compleja las desventuras de Padre Coraje –madre y nolugareña me llamaron varios días para comentarme extasiadas un escena final o para que las ponga al tanto de lo que sucedía ya que, ocupadas, se perdieron dos-tres días la tira y se comían el coco tratando de entender por qué Amanda Jáuregui estaba enamorada de Manuel o que había pasado con Clara Guerrico y La Mudita. Nombres para la memoria: Teté, Mecha, Santo, Pipo, Messina, Olmos Rey, Ponce…

Bueno ahora sucede que me enfermo cada día con Montecristo y la verdad sea dicha: es mejor que las dos series anteriores mencionadas juntas. Quizás sea lo mejor que se haya hecho en la televisión argentina junto a Okupas y Los Simuladores. No hay nada de más. No hay improvisaciones. No hay escenas que sobren. Se propusieron, para sostener semejante historia, no convocar a carilindos rentables sino a grandes actores, con lo bueno que eso le da en dramatismo a un texto cuidado. Cada personaje es una obra arquitectónica de guión. Con sus tics, sus fobias, sus secretos, sus debilidades. Cumplen Joaquín Furriel –verdaderamente odioso-, Pablo Echarri –boca de pescado- y la –insoportablemente inocente- Paola Krum. Pero como siempre pasa en estas buenas series, el premio se lo llevan los personajes secundarios que tienen caracterizaciones más complejas y trabajadas. Luis Machín la descose; Rita Cortese vuelve a demostrar que es la mejor actriz de nuestro país, por su habilidad natural tanto para el drama y como para la comedia –recordar la dupla con Alberto Martín-. El que hace de Alberto Lombardo –que era papá de Adrián Suar en 22, El Loco- es el genial Oscar Ferreiro. Virginia Lago y Roberto Carnaghi pareja de hombre-expropiador-de-bebés-de-la-dictadura y mujer-golpeada-escondedora-y-sutilmente-temible. Horacio Roca, un curita bueno, campechano y creíble. Y la que hace de Leticia, que la verdad no recuerdo qué hizo antes, pero que compone un personaje de excepción, una loca senil que recuerda cosas tremendas de a ráfagas tras un muro de represión que le impide recordar por qué no recuerda nada, que se llama María Onetto, y es el mejor descubrimiento del año y –recuerden- la ganadora de todos los próximos premios al espectáculo en la categoría “Revelación en TV”. Bueno, si no la vieron, veanlá, es realmente imperdible.

Prohibido nuestro amor,
¿y qué?
Nos van a lapidar,
¿y qué?
Peor es no saber tener,
por un amor,
en carne viva el corazón.

17.2.06

miento, como mienten todos los boleros

Hay veces que me voy sintiendo solo
Porque conozco esa sonrisa tan definitiva
Tu sonrisa que a mí­ mismo
me abrió tu paraí­so


Antes, los boleros, las canciones románticas, estaban bien escritas. Tenían letras cuidadas. Era un género respetado y respetable. Aquellos señores de voz grave que no cantaban tangos simplemente porque no eran argentinos. Pero los boleros eran tangos. En el primer Romance (1991), Luis Miguel agrupó no sin tino las mejores canciones de aquella época dorada: La barca (Dicen que la distancia es el olvido / pero yo no concibo esa razón / Porque yo seguiré siendo el cautivo / de los caprichos de tu corazón), La mentira (Se te olvida / que me quieres a pesar de lo que dices) o, esa hermosa canción de amor enfermo, No me platiques más (Te quiero tanto que me encelo / hasta de lo que pudo ser. / Y me figuro que por eso / es que yo vivo tan intranquilo. / No me platiques más / Déjame imaginar / que no existe el pasado / y que nacimos el mismo instante / en que nos conocimos.) Los Beatles grabaron Bésame mucho, recuérdenlo.

Acá, más cerca, aún teniendo tango, tenemos un bolerista de primera, que se llama Chico Novarro –Cómo está en Romance y es de él; ergo: es un must del bolero-. Su canción más hermosa, a mi entender, es Cuenta conmigo, que dice eso de “Y si resulta / que no resulta mi sistema de quererte, / cuenta conmigo nada mas que para verte. / Y si tuvieras que dejarme, / no te ocupes. / Yo me podría acomodar sin molestarte / en un rincón donde pudieras acordarte.”

También está la canción romántica sin ínfulas bolerísticas. Ahí se podría incluir a Sandro, a Leonardo Favio y a Jairo: tres voces de excepción, qué duda cabe. Los tres a su manera tienen letras muy cuidadas. Jairo, por ejemplo, grabó canciones con letras de Horacio Ferrer, el letrista de Piazzolla, como -por ejemplo- El trovador. A mí desde chico me gustó una canción de amor incómoda. Se llama Para verte feliz y la letra es un lujo.

Que yo te amo
es algo que jamás voy a negar.
Que tu me amas
está más que probado que es verdad.
Que él existe
es algo que sabemos tu y yo.
Mirándote a los ojos
descubro en tu interior
que él está robándome tu amor.
Esas flores que hay en el salón
y el perfume nuevo de tu piel,
un cubierto más sobre el mantel
me están diciendo que él
regresa a visitarte hoy.
Como un viejo amigo llegará
retendrá tus manos en las de él,
y cuando le sirvas el café
intentaré no ver esa mirada cómplice.

Sé que soy cobarde por quererte.
Es mejor compartirte que perderte.
Eres tu tan bella mariposa,
que haría cualquier cosa
para verte feliz, para verte feliz.

Que yo te olvide
es algo que no puedo concebir.
Que tu me dejes
presiento que no depende de ti.
Que él se vaya
no va a ser nunca buena solución.
El precio de tenerte es compartir tu amor
tener hipotecado el corazón.

para escuchar o bajar la canción ir a este link: jairo

Uf.

Por estos días este género, tan noble y popular, la canción romántica, ha perdido su trabajo literario y compositivo. Sino ver los artistas más nóveles, como Alejandro Lerner, Axel Fernando o Luciano Pereyra, sólo por hablar de los argentinos.

Quizás el caso más paradigmático sea El Artista Italiano, todo un subgrupo. Personajes más o menos talentosos, que tienen un carisma innegable. Y trasladan sus letras al castellano con un desinterés tan absoluto que nunca dejó de sorprenderme. Las canciones, se sabe, de todas maneras, son imbatibles: son boxeadores que saben aguantan la pelea y la ganan por puntos, son canciones pillas y con oficio.

La que ilustra este post es prueba de ello. Gianluca Grignani un día grabó un clásico. Y ganó por puntos al final de los doce rounds. No hay más que empezar a corearla para que –si se tiene la suerte de saberla (no siempre pasa)- se la vocifere abrazado al otro, en una comunión hermosa. Sin embargo pasa que la letra es tan mala que la tira abajo, quizás por eso no haya ganado antes por knock out. Quizás por eso haya ganado por puntos. Hay una versión en portugués de Ana Carolina, que demuestra lo que digo, se llama Quem de nós dois. Y es otro must.

Otro ejemplo: el hermosa canción No me lo puedo explicar de Tiziano Ferro, que hasta está producidita linda y todo, pero dice eso “La negra noche y la luna llena / nos ofrecían sólo un poco de atmosféra”, con acento en la é. Tan irremontable es esto que da risa y arruina lo que pudiese ser tan épico. Igual, lo sentencio: ganará por puntos, porque es tremenda la canción, aún con ese “Casa, viajes, coches, libros, paginas de diario / que aun si ya no valgo nada por lo menos yo / te permito caminaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar”. Gracias Tiziano por permitirle a la chica, ¡caminar!

Ay ay ay.

Pero volvamos a los clásicos, a Sir Armando Manzanero y aprendamos (y aprehendamos) cómo es qué se hace.

Yo se que volverás
Yo sé que volverás cuando amanezca
aún cuando los demás ya se hayan ido.
La cita no ha cambiado aunque parezca
que todo ha naufragado en el olvido.

Yo sé que volverás muy vigilante.
Aquí te esperaré, lo he prometido.
La espera sería inútil y asfixiante
si no supiera cuánto me has querido

Yo sé que volverás cuando amanezca
y escucho el despertar de ruiseñores.
En medio de esta prisa cotidiana
te espero regresar y me parece
Que nada destruirá nuestros amores
mientras vuelvas junto a mí
(siempre a mí)
cada mañana.

15.12.05

posts dentro de posts

Como habrán podido advertir gané el premio al blog más inconstante de 2005 y bueno quería compartir ese hermoso reconocimiento con Uds., que más que un premio es un empujón a ser cada día más inconstante, es un mimo al alma (desahuciada).

Inconstancia f. Falta de estabilidad y permanencia de una cosa.

La inconstancia necesariamente denota que en algún momento se hizo algo. Sino lo que es, es simplemente dejadez, desidia, falta de concentración, fosfovita.

Y cuando se hace –la parte de la inconstancia que justifica lo que no se hace-, se hace obligatoriamente mucho, se postea de a tres. De ejemplo, una situación equis frecuente: Ud. lector actualiza aguafuertes castrenses durante días –tal vez meses- sin encontrar novedades. Y un día cualquiera, hoy por caso, se encuentra con dos o tres post más extensos que título de canción de Pez. Eso fue muy criticado en su momento por nicks que no voy a denunciar en estas lineaturas. Pero -lo dejo claro- rindió sus frutos: el premio ¡i! 2005.

Reflexión sobre el post

No hace mucho tiempo atrás leí un par de reglas a seguir para que tu blog sea visitado, entre ellas estaban, por ejemplo, los siguientes consejos: comentar la página de otros, hablar de cosas que le interesen a todos, ser didáctico, no hacer posts largos, usar letra grande, no criticar al Indio Solari y no fomentar la imaginación ni desarrollarla; creo no cumplí con ninguno de los postulados.

Reflexión gabrieliana acerca de lo crooner y lo grasa.

Dicese de cuando un personaje respetable toca una canción de un intérprete de la canción romántica. A partir de ahí, el cantante grasa pasa a ser un crooner.

Top five de cantantes grasas, que son crooners, y que nos gustan a todos por más que primero haya que conocerlos (difícil) y segundo tener los huevos bien puestos para decirlo y reconocerlo (más difícil aún).

Número uno indiscutido, el Sr. Nino Bravo, varón, tenor, señor de pulmones con capacidad ilimitada, color de voz envidiable y talento compositivo inabarcable. Ese tal Nino es mejor que cualquier fenómeno del rock. Nino es más rockero que nadie.

Segundo puesto para el emérito Roberto Sánchez, Sandro. Se puso el traje de rockero, mas nunca lo fue, y la consagración vino, más tarde, desde su veta más interesante, la romántica. De nombre y apellido vulgar a apodo imposible, Sandro es un orgullo para todos nosotros, compañeros peronistas, Sandro es Perón.

Tercer
escalón, Lucho Gatica. Chile hizo las cosas bien y por fin metió un artista respetable (vieron que la geografía chilena no da grandes personajes para las artes, es una poco ancha y larguísima tierra infértil para la sensibilidad; vendrán con eso de Neruda, y recónditamente sabrán que no es cierto, que no es bueno ese fuckin’ Neruda; y ni me hablen de ese fiasco de Víctor Jara, que es impresentable). Pero está Lucho Gatica, que es el Ronaldinho del bolero, tira caños, firuletes, gambetas; hace feliz al escucha, que va. Canta canciones románticas que suenan a un tango. Una vez un tachero escuchaba a Lucho (mi amigo personal Lucho Gatica) y despertó como casi nunca mi curiosidad. Todos deberían darle una oportunidad a la Lucha, en el año de Lennon.

Cuarto
puesto para el señor José José, mexicanote, patter bolerè, otro pulmón imposible ¿cuándo respira? Todos los rockers aztecas le hicieron un disco tributo –a Sandro, por acá- con dibujo de JJ en la portada vestido de principito, fileteado por el otrora Rubén Albarrán –hoy quién sabe cómo se llama-, cantante de Café Tacuba –¿la mejor banda del mundo acaso?, no me vengan ni con Coldplay ni con la última estrellita del hip hop norteamericano que está revolucionando (¿otra vez?) la música negra (¿cuántas veces en los últimos cinco años las revistas especializadas vendieron a un rapper que estaba alborotando la cultura de un ghetto de los suburbios de California?, muchas, demasiadas)-, y canta como Dios, si Dios cantase. Eso sí, vuelvo, estaba hablando de un tal José José, ¿les suena?

Por último, puesto número 5, relegado por cuestiones de edad, es muy joven, el respetabilísimo Chico Novarro. Al menos 3 canciones de él están entre las 100 mejores canciones populares de la República Argentina. Existe alguna duda de que Algo contigo es mejor que cualquier canción de la década del 90.

Bonustrack: Daniel Riolobos, el cantante romántico que más o menos te quema el balero.

Epílogo

Para despedirme de esta extrañísima manera de comunicarme que uso de vez en cuando, el post, una súper canción del nunca bien ponderado Iván Noble. Que me gusta mucho porque reconoce subrepticiamente que es él el culpable de buena parte de la imposibilidad de establecer una relación de pareja, ¡pero le hecha la culpa al mundo! Yo hago mucho eso, pero eso me río mucho con la canción. ¿Y qué mierda es el “el mundo”? Nadie sabe qué. Bien, Iván, te banco a muerte.

Tampoco el mundo hace las cosas demasiado bien

Con arrugas bienvenidas.
Con miserias de dos plazas.
Con las vacunas vencidas.
Con estas ganas haraganas.

Sin saber qué regalarte.
Sin la gracia que pensabas.
Sin los trenes que te dije.
Y sin, si ya sé, mucho esmero en la batalla.

Sé que sólo soy la sombra del bostezo de un príncipe azul,
pero todos mis desastres andan cortos de salud.
Y si soy primo lejano de lo que te prometía ser,
vos sabés, tampoco el mundo hace las cosas demasiado bien…

Con mi mal humor porteño.
Con algún espacio en blanco.
Tres o cuatro disimulos,
y, sin querer, estos besos con lumbago.

Sé que sólo soy la sombra del bostezo de un príncipe azul,
pero todos mis demonios andan cortos de salud.
Y si soy pariente pobre de lo que te prometía ser,
vos sabés, tampoco el mundo hace las cosas demasiado bien…

Cuando el olvido pida: “Mesa para dos”,
que sea con champagne y sin posdatas.
Decime cielo, ¿cómo cruzo hasta tu corazón?,
con este ejército en retirada.

Sé que sólo soy la sombra de la sombra de un príncipe azul,
pero juro que mis miedos andan cortos de salud.
Y si soy primo lejano de lo que te prometía ser,
vos sabés, tampoco el mundo hace las cosas demasiado bien…