17.2.06

miento, como mienten todos los boleros

Hay veces que me voy sintiendo solo
Porque conozco esa sonrisa tan definitiva
Tu sonrisa que a mí­ mismo
me abrió tu paraí­so


Antes, los boleros, las canciones románticas, estaban bien escritas. Tenían letras cuidadas. Era un género respetado y respetable. Aquellos señores de voz grave que no cantaban tangos simplemente porque no eran argentinos. Pero los boleros eran tangos. En el primer Romance (1991), Luis Miguel agrupó no sin tino las mejores canciones de aquella época dorada: La barca (Dicen que la distancia es el olvido / pero yo no concibo esa razón / Porque yo seguiré siendo el cautivo / de los caprichos de tu corazón), La mentira (Se te olvida / que me quieres a pesar de lo que dices) o, esa hermosa canción de amor enfermo, No me platiques más (Te quiero tanto que me encelo / hasta de lo que pudo ser. / Y me figuro que por eso / es que yo vivo tan intranquilo. / No me platiques más / Déjame imaginar / que no existe el pasado / y que nacimos el mismo instante / en que nos conocimos.) Los Beatles grabaron Bésame mucho, recuérdenlo.

Acá, más cerca, aún teniendo tango, tenemos un bolerista de primera, que se llama Chico Novarro –Cómo está en Romance y es de él; ergo: es un must del bolero-. Su canción más hermosa, a mi entender, es Cuenta conmigo, que dice eso de “Y si resulta / que no resulta mi sistema de quererte, / cuenta conmigo nada mas que para verte. / Y si tuvieras que dejarme, / no te ocupes. / Yo me podría acomodar sin molestarte / en un rincón donde pudieras acordarte.”

También está la canción romántica sin ínfulas bolerísticas. Ahí se podría incluir a Sandro, a Leonardo Favio y a Jairo: tres voces de excepción, qué duda cabe. Los tres a su manera tienen letras muy cuidadas. Jairo, por ejemplo, grabó canciones con letras de Horacio Ferrer, el letrista de Piazzolla, como -por ejemplo- El trovador. A mí desde chico me gustó una canción de amor incómoda. Se llama Para verte feliz y la letra es un lujo.

Que yo te amo
es algo que jamás voy a negar.
Que tu me amas
está más que probado que es verdad.
Que él existe
es algo que sabemos tu y yo.
Mirándote a los ojos
descubro en tu interior
que él está robándome tu amor.
Esas flores que hay en el salón
y el perfume nuevo de tu piel,
un cubierto más sobre el mantel
me están diciendo que él
regresa a visitarte hoy.
Como un viejo amigo llegará
retendrá tus manos en las de él,
y cuando le sirvas el café
intentaré no ver esa mirada cómplice.

Sé que soy cobarde por quererte.
Es mejor compartirte que perderte.
Eres tu tan bella mariposa,
que haría cualquier cosa
para verte feliz, para verte feliz.

Que yo te olvide
es algo que no puedo concebir.
Que tu me dejes
presiento que no depende de ti.
Que él se vaya
no va a ser nunca buena solución.
El precio de tenerte es compartir tu amor
tener hipotecado el corazón.

para escuchar o bajar la canción ir a este link: jairo

Uf.

Por estos días este género, tan noble y popular, la canción romántica, ha perdido su trabajo literario y compositivo. Sino ver los artistas más nóveles, como Alejandro Lerner, Axel Fernando o Luciano Pereyra, sólo por hablar de los argentinos.

Quizás el caso más paradigmático sea El Artista Italiano, todo un subgrupo. Personajes más o menos talentosos, que tienen un carisma innegable. Y trasladan sus letras al castellano con un desinterés tan absoluto que nunca dejó de sorprenderme. Las canciones, se sabe, de todas maneras, son imbatibles: son boxeadores que saben aguantan la pelea y la ganan por puntos, son canciones pillas y con oficio.

La que ilustra este post es prueba de ello. Gianluca Grignani un día grabó un clásico. Y ganó por puntos al final de los doce rounds. No hay más que empezar a corearla para que –si se tiene la suerte de saberla (no siempre pasa)- se la vocifere abrazado al otro, en una comunión hermosa. Sin embargo pasa que la letra es tan mala que la tira abajo, quizás por eso no haya ganado antes por knock out. Quizás por eso haya ganado por puntos. Hay una versión en portugués de Ana Carolina, que demuestra lo que digo, se llama Quem de nós dois. Y es otro must.

Otro ejemplo: el hermosa canción No me lo puedo explicar de Tiziano Ferro, que hasta está producidita linda y todo, pero dice eso “La negra noche y la luna llena / nos ofrecían sólo un poco de atmosféra”, con acento en la é. Tan irremontable es esto que da risa y arruina lo que pudiese ser tan épico. Igual, lo sentencio: ganará por puntos, porque es tremenda la canción, aún con ese “Casa, viajes, coches, libros, paginas de diario / que aun si ya no valgo nada por lo menos yo / te permito caminaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar”. Gracias Tiziano por permitirle a la chica, ¡caminar!

Ay ay ay.

Pero volvamos a los clásicos, a Sir Armando Manzanero y aprendamos (y aprehendamos) cómo es qué se hace.

Yo se que volverás
Yo sé que volverás cuando amanezca
aún cuando los demás ya se hayan ido.
La cita no ha cambiado aunque parezca
que todo ha naufragado en el olvido.

Yo sé que volverás muy vigilante.
Aquí te esperaré, lo he prometido.
La espera sería inútil y asfixiante
si no supiera cuánto me has querido

Yo sé que volverás cuando amanezca
y escucho el despertar de ruiseñores.
En medio de esta prisa cotidiana
te espero regresar y me parece
Que nada destruirá nuestros amores
mientras vuelvas junto a mí
(siempre a mí)
cada mañana.

6 comentarios:

nolugareña dijo...

Gracias x 2:

1ro. Por la Cancion de Gianluca Griniani. Sabes que me encanta.

2do. Por la cancion de Jairo, me habia olvidado de su existencia! Pero leia la letra y la cantaba por dentro al borde de las lagrimas. Me hiciste viajar a 1989, un sabado a la tarde, el comedor sin muebles y un organo viejo.

Gracias totales.

No se olviden de Paolo Meneguzzi.

Apollonia dijo...

Esto fue de lujo. Congratulaciones!

natanael amenábar dijo...

Para correr hacia el mar vistiéndonos de sol,
para tener y prestar niñez del corazón.
Para jugar a inventar el mundo en una flor,
somos dos, somos dos.

La eternidad es hoy,
la eternidad para cantar
y derrotar al tiempo.

Para cruzar sin temor el valle y el volcán,
somos dos, somos dos.
Enamorándonos,
viviendo sin después,
ni adiós, ni olvido.

Para pedirle al dolor que ya no vuelva más,
somos dos, somos dos.
Ilusionándonos
por una pequeñez,
un color quizás perdido.

nolugareña dijo...

a lo que el cuarteto zupay retruca:

...y el la calle codo a codo somos mucho mas que dos, somos mucho mas que dos...

reinita neurotica dijo...

Qué especial. Sobre los boleros, todo lo que tengo para decir es que Luismi se pasó a ese género porque el cuerpo ya no le daba para shows de 2 horas al ritmo de "Cuando calienta el sol".
Y los artistas italianos son únicos. La gente de esa época los recuerda como grandes popstars, y uno los ve hoy y parecen salidos de un almanaque. No entiendo la percepción que de ellos se tenía. Debía ser ño único que había.
Natanis: sí, en el fondo soy muy buena, me descubriste. Pero te costará convencer a algunas personas de ello, así que ni lo intentes. Mejor guardemos el secreto.

Anónimo dijo...

mmmm, los boleros, es algo que siempre asocie con vos. muy digno de julieta este post.
me hace acordar a ese cd que me grabaste de la vuelta al mundo, con un tema de cada nacionalidad, te acordas? y estan gianluca y eros ramazotti. buenisimo.
la momia