(...) La laboriosa red kirchnerista reúne a militantes sinceros, tipos que han pasado la vida detrás de un ideal; pero también a una innegable manada de envidiosos, oportunistas, fanáticos y resentidos. Y hay intelectuales valiosos que ofrendan su libertad de pensar y elegir a dioses sin otro principio que su propia renta.
En el ejercicio autorreferencial que los sostiene frente a toda evidencia, quizás terminen por incluir entre los conjurados fantasmales del "clima destituyente" al trovador cubano Silvio Rodríguez, quien en Tonada del albedrío, canción de su último disco, Segunda Cita, canta:
Dijo Guevara el humano
que ningún intelectual
debe ser asalariado
del pensamiento oficial
Debe dar tristeza y frío
ser un hombre artificial
cabeza sin albedrío,
corazón condicional.
Julio Blanck
jblanck@clarin.com
28.11.10
el pensamiento oficial
5.3.10
21.11.08
Nelson Castro & Hermenegildo Sábat
Empecemos más o menos con Nelson Castro. Estaba leyendo a Hernán Casciari, el libro, España, decí alpiste, un genio Hernán, y a una hora determinada me fijé cómo iban Estudiantes y Argentinos.
Más tarde cambié a TN y me quedé mirando un rato al abogado cegetista, compañero diputado nacional Héctor Recalde, denunciante de tickets basura y defensor a ultranza de la quíntuple indemnización, si hiciera falta, y a un tal Lescurain de la UIA (de la Alamarosca) y Nelson haciendo el papel de ecuánime, repitiendo cada dos palabras, acá escuchamos a todos, nos interesaba el debate, pero él no decía nada. Leía un par de mensajes, se hacía el preocupado. Se sentó al lado del tipo de la cámara industrial, del lado de la patronal –estaban en mesas separadas, no sé por qué-, y le hablaba al representante de los trabajadores y de los ciudadanos por vía electoral, desde lejos, casi a los gritos. Recalde, ese grandísimo cuadro, que habla sólo de lo que sabe. Y sabe bocha.
Después vino un corte, y analizamos la realidad de las villas miserias feas y mal construidas con drogas delincuencia y gente fea y poco habituada al aseo correspondiente. Para tal fin, si la producción lo consigue, Nelson quería dos villas, y para hablar de esas dos villas, dos curas. Dos curitas buenos, de la línea Mujica, medio de izquierda, que les gusta el pobrerío. ¿Por qué mierda cada vez que tienen que poner una voz autorizada para hablar de las villas ponen un maldito cura, allende sea bueno? ¿Por qué no invitan pobres si quieren hablar de los pobres? Si quieren hablar de la villa, Nelson, inviten villeros, papi. Preguntale a los villeros las cosas que le preguntás a un cura sobre lo que ellos ven de los pobres. Basta de curas hablando de la pobreza. Que de la pobreza hablen los pobres, que no son mudos, ni están impedidos de llegar en remís, y que se mueren por conocer cómo es un estudio de televisión por dentro y estecharle las manos a Nelson y preguntarle de primera mano qué le pasó en el cogote para ir con el chisme al barrio.
Después iban a hablar de los hielos continentales y empezaban Los Pells y me pasé a Telefé, para bajar un poco -a Mirtha Busnelli dan ganas de que raptarla y obligarla a que sea tu madre, te críe y te inculque su sistema de creencias-. En el primer corte vi que Estudiantes y su mística copera superaban al correctísimo Bicho en La Plata y sin querer le pifié de botón y apareció Cristina desde Egipto contando cómo había sido el llamado de Obama, muy contenta, y aparece de repente la carucha rasurada al ras con ahínco adolescente de Nelson cargándola en vivo. La deliró en vivo. Deliró a la presidenta en la tele, con sorna. Le dijo Presidenta, una sonrisa irónica en la boca, seamos serios. Presidenta, parece que Obama llamó a una estrella de Hollywood por cómo lo cuenta, seamos serios. Somos grandes. Presidenta, somos grandes. Se abre el plano y lo vemos a Miguel Bonasso, que hasta donde tengo entendido está en el Gobierno porque lo voté y lo votamos para que acompañe al Gobierno, riéndose de la humorada de Nelson. Cuando la música subió, esa cortina de TN que suena parecida a todas las demás, Miguel se le acerco por sobre la mesa y le hizo algún comentario con una carcajada por rostro. Antes había hablado mal de esto de los hielos, que por suerte no vi. De las AFJP no dijeron ni mú.
Empecé a ver Los Pells de vuelta, y al rato quise ver en qué andaban los muchachos de la sección política del grupo Clarín, en el canal de noticias del Grupo, y me encontré a un viejo con cara de nerd y después me di cuenta que era una reunión de redacción del diario Clarín en la tele. Era Sábat. Tratado como un héroe por los mejores soldados en el uso de fierros mediáticos de la armada más exitosa entre los ejércitos periodísticos que tiene nuestro ispa. Usted sabe Maestro que lo admiramos. Usted sabe maestro que me toco pensando en usted. Maestro, puedo decirle Maestro, no Maestro, sí, Maestrulli, Maestro y Vaimann. Jorge, Maestro. Sí, esto, lo otro. Faltaba Adriana Brodsky. Maestro.
Fue la primera vez que vi a Sábat hablando de su trabajo en el diario. Lo había visto hablando de su arte. Excelente ejercicio para leer entrelíneas ver a Blanck y Van der Kooy contando intimidades. Políticos que lo admiran, Maestro, que el Maestro ya sabía. Que hay gente como Corach que no sólo no se enojaba sino que estaba orgulloso de sus dibujos y los tiene todos enmarcados en su despacho, a pesar de que lo hacen quedar como un enano pusilánime, qué grandeza de la de Corach. Mientras que Cristina se enoja tanto antes hubo otros que tenían menos moral que ella y no sólo no se molestaban sino que enmarcaban los insultos ilustrados del gran Hermenegildo. Contó, Sábat, Maestro, dibuje, Maestro, que él es sólo un artista que hace ilustraciones. Quién yo. Micky Vainilla. Sólo hago unos dibujitos.
Después contó un día de trabajo. Llego, me siento, me hago un capuccino La Virginia, me reúno con… con ustedes -no lo dijo, pero era obvio-. (Blanck y Van der Kooy asomados a la mesa a punto de encajarles un pico.) Y en base a lo que me dicen qué es la noticia, me informo, por Clarín, hago un dibujo en el que hago quedar mal a toda la clase política argentina, porque la política es sucia, sucia, sucia, por eso las alas y las galeras sólo las guardo para los Gardeles, los Troilos y los Bergara Leumans, después es todo malo, feo y sucio, como la política, y más los peronistas, que son mucho más sucios que Alfonsín, que era un viejito bastante simpático y muy buen orador, y se notaba que era buena gente. Más o menos así trabajo, pongo mi talento en función de los intereses corporativos de una empresa que apoyó todo lo peor de los últimos 35 años de la Argentina. Maestro, humille(sé).
Elija Maestro una caricatura de cada etapa. Bueno a mí me gustó una en la que Videla, Galtieri y Levingston aparecen como las viudas del poder. De Alfonsín una que una ola lo está tapando. De Menem una que Cafiero le dice que atienda el teléfono y Menem le responde con un gesto de ‘no, no quiero atender’, de Duhalde una que está sosteniendo a la República y de Kirchner una en la que demuestro que, palabras más, palabras menos, la pareja presidencial es la mala copia de algo que ya habíamos vivido antes, Perón y Evita, esa barbarie.
La tengo acá, la muestro al pie del post.
Mientras Sábat hablaba yo repasaba dos fascículos de ilustraciones de Clarín del Maestro, y las miraba y decía, realmente, es un genio, y decía, Maestro, y me interpelaba, qué hacemos con alguien como Sábat, alguien qué es un talentoso, pero trabajando para el enemigo. Sábat dibujando política desde el talento pero con una mirada apolítica y gorila, pero con una genialidad real, hablando con dos tipos, dos periodistas, de los mejores, también jugando en el mismo equipo, día a día buscando encontrarle la vuelta a la realidad para erosionar un gobierno por expreso pedido del dueño de las cosas, un tal Héctor Magnetto.


