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8.5.10

culpables

Hoy, los Kirchner le dieron a la televisión abierta un papel fundamental en esa batalla. Esta administración usa, como las anteriores, al Canal 7 como un medio de propaganda gubernamental. Pero con variantes clave. Primero, triplicó la audiencia con el “Fútbol para todos”, llevando el punto habitual de rating a los 3,4 puntos promedio de abril. El fútbol se sustenta en los más de 600 millones en publicidades que se emiten en todos los partidos del campeonato y que pueden hablar sobre la buena marcha del Gobierno, convocar a actos contra opositores o atacar jueces. Además, le sumó al oficialismo tradicional de su programación, el oficialismo combativo del programa “6,7,8”, que se emite todos los días, salvo los sábados, y en horario central. En abril, su rating promedio fue 3.3. Esto significa alrededor de 330.000 espectadores entre la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, y otros 330.000, aproximadamente, en el resto del país. Total: 660.000.

Ese programa es producido por Diego Gvirtz, uno de los hombres más creativos que dio la televisión en los últimos años, y que se hizo célebre por el uso de los archivos para desenmascarar el doble discurso del poder político. En el 2008, por ejemplo, en un reportaje con esta revista (ver recuadro), acusaba a Mario Pergolini por ser obsecuente con el kirchnerismo. Incluso, cuando la avanzada del Gobierno no era tan beligerante, su programa en Canal 7 aportaba una mirada refrescante desde el oficialismo.

Al canal público se le sumó ahora Canal 9, que abrió su burbuja de culebrones latinos al oficialismo explícito de otros programas de Gvirtz, quien llegó a la emisora con el pan de la publicidad oficial bajo el brazo. Allí se ve “Duro de domar”, de lunes a viernes; y “TVR”, los sábados. El formato es el mismo que el de “6,7,8”, de hecho usa sus mismos contenidos, y le garantizan al Gobierno 660.000 espectadores adicionales por “Duro de domar”, y 1.100.000 por “TVR”. Es decir, más de 1.300.000 de personas siguen por día en todo el país la bajada de línea de los dos programas de Gvirtz, más 1.100.000 los sábados y 800.000 los domingos por “6,7,8” (equivalente a la medición del domingo 2 de mayo).

Una audiencia impresionante para esta suerte de guerrilla comunicacional, parafraseando a Hugo Chávez, y con perdón de los guerrilleros que alguna vez tuvieron objetivos más arriesgados que el de humillar a Amalia Granata por dejar mal parado al jefe de Gabinete.

20.10.09

elogio de seis siete ocho


En estos últimos días asistimos al desdén con que muchos periodistas tratan a sus colegas de 6 7 8. El fin de semana Osvaldo Bazán y Gustavo Noriega ayer aprovecharon la trasmisión que hicieron del informe Pagni vs. YPF para denostar el programa por motivos que exceden a la difusión del video anónimo, salvando a María Julia Oliván, que debe ser muy buena mina.


Lo hicieron para pegarle por elevación en menor medida a Gvirtz y a Bauer (a quien Bazán llama Tristón, haciéndose el Verbitsky) y, obvio, a Cristina, mezclando cómo se usa el canal oficial con la reciente aprobación de la Ley de Medios.


Antes de entrar de lleno al tema: la corporación periodística nunca se escandalizó por las cámaras ocultas cuando fueron destinadas a funcionarios públicos, al contrario. Ahora, si el problema es la el carácter anónimo de la fuente, lamento informarles que el periodista no está obligado a citarla, piedra basal de las mismas columnas que escribe Pagni. Eliminando la fuente reservada, Pagni se debería dedicar a la compara venta de carpinchos. Porque la fuente reservada, es, digámoslo de una vez, la herramienta que usan los editorialistas para ficcionalizar la realidad a sus intereses.


Cuando fue el conflicto por la 125 recuerdo haber escrito un post en el que le pegaba a Gvirtz, porque estaba haciéndole el juego al campo, como todos. En él me molestaba más porque sabía que estaba a favor de las retenciones, por ideología. Fue una misiva desilusionada ante el único tipo con ideología de la televisión con posibilidades de ejercer un relato alternativo. Decía algo así como “si ni siquiera vos salís a decir algo a favor, estamos al horno”. Ese post fue muy comentado porque muchos se habían sentido identificados con mi desazón. Como siempre, había exagerado mi tristeza, a lo emo, melodramáticamente.


La cosa es que el tiempo me dio la razón –Gvirtz ideológicamente estaba a favor de las retenciones, creo que ahora no quedan dudas- y su postura ante la ley de medios lo redimió en mi corazoncito, cierto es, lo admito, con una red de resguardo desde el canal oficial. Llegando al caso inédito de tener los huevos de hablar mal de Clarín en Clarín, cosa que los que los critican no harán jamás, firmando la sentencia a su no permanencia en el aire en 2010 en Canal 13.


Curiosamente en la prensa no se valora este gesto de valentía.


Sí se habla del mal periodismo que hacen Osvaldo Barone y Sandra Russo, los francotiradores del programa de la Televisión Pública.


6 7 8 es un espacio vital para quienes buscamos encontrar otra campana en el tratamiento audiovisual de los temas de coyuntura. Y por tanto -los números del rating así lo confirman- es un programa que más que bueno desde lo técnico es imprescindible desde lo conceptual.


Muchos periodistas que hacen del corporativismo un estilo de vida no levantan nunca el dedo contra ningún colega, por más barbaridades que digan, pero no soportan “el oficialismo”: se asombran de la manera en que el canal oficial, que es el de todos los argentinos, siempre aclaran, lee la realidad, de forma tan maniquea. Tan maniquea como maniqueos son los medios privados, por otra parte, como cualquier emprendimiento periodístico de nuestro país, a su vez. La pretendida objetividad que se le pide al canal público se da de bruces contra el sentido común, sustentado teóricamente en medio siglo de cientistas de la comunicación.


Lo que en realidad les molesta es que exista gente con ideología, capaz que porque ellos no pudieron sostenerla con su trayectoria, o porque no la tienen, no soportan a la gente que no vende sus principios a las empresas de medios que los contrata.


Porque yo periodista, ponele, estoy más de acuerdo con el gobierno que con la oposición, ¿por qué tengo que hablar mal del gobierno si considero que lo mejor que le puede pasar al país es que no haya un recambio partidario en la presidencia? ¿Quién dice que eso no es periodismo? Puede que no estés de acuerdo, pero respetalo. ¿Quién dice, como dice Fontevecchia, que el periodismo tiene que ser opositor al poder? Considerando además poder a un gobierno con escaso margen de acción contra las grandes empresas que la editorial Perfil además galardona con el premio Fortuna, como hicieron hace unos meses con Monsanto, nada menos.


Apoyar con sus ribetes a un gobierno constitucional es una decisión válida, primero ideológica y posteriormente periodística, que se puede hacer línea editorial si se cuenta con un productor talentoso e idóneo como Gvirtz y con periodistas serios y sólidos como Russo y Barone, el equilibrado Luciano Galende, el aporte pasional de Carla Czudnowsky, la más que correcta moderación de María Julia Oliván, y el humor apoteósico de Cabito.


Encontraron un nicho que las empresas que se dedican a la comunicación no querían explotar, alrededor del 30 por ciento afín al Gobierno. Nada menos. ¿Menos decís? Uno de cuatro argentinos, el 25 por ciento del share, ¿te parece poco?


Ninguno miente en 6 7 8, todo está claro, ahí no se habla mal del gobierno, porque es el gobierno el que les paga. Contrato de lectura, que le dicen. Tanto es así como obvia y no escrita es la verdad que ningún empleado de Crítica va a decir que Alberto Mata vació aerolíneas o intentará hacer una investigación a fondo sobre qué es Air Pampas y si es tan cierto que están preparados para volar ya.


Pero sí, vaya autoritarismo de los Kirchner, permite que Barone diga –más de una vez- no estoy de acuerdo con este informe, que Oliván relativice lo que opinan los columnistas cuando se ponen fanáticos, que Cabito desde el sentido común no sea un exégeta del kirchnernismo, todo lo contrario, o que Galende ponga paños fríos al muchas veces sanguíneo Barone, o a la misma Carla Czudnowsky.


En ese escenario es más probable que Barone, como ya pasó, diga que le parece exagerada la comparación que hizo Cristina entre los goles monopolizados por TyC Sports y las desapariciones de la dictadura, a que, por ejemplo, Bazán diga que está a favor de la ley de medios, cosa que no sucedió ni siquiera en la solicitada plural de los trabajadores de Crítica, que el diario (en el que trabaja) no publicó, y que él no firma, esperemos que al menos sea por convicción y no por interés.

23.6.08

Gvirtz, ahora vos también sos parte de El problema

El problema no es
que el tiempo sentencie extravío
cuando hay juventudes

soñando desvíos

Maldito sea el día que tipos con ideología tienen que arreglar para poder subsistir. Maldito sea este sistema. Que personas afines a uno tienen que vender sus banderas históricas para poder seguir al aire.

TVR es un producto que consumo desde hace mucho tiempo. Recuerdo que en una época no teníamos cable y no lo podía ver porque América no agarraba y que lamentaba no poder ver TVR como una de las cosas que más lamentaba en el mundo. Me acuerdo que estaba después de Detrás de las noticias, los jueves y los lunes. Me acuerdo que Lanata un tiempo estuvo después, a las 23, y como le cedieron tarde el programa se puso a leer un libro en señal de protesta.

Me acuerdo que siempre tomaron posición ideológica en todos los temas que trataron y lo hicieron desde una mirada muy cercana a lo que pensaba: siempre. Me acuerdo de Morgado, Listorti, Gianolla, No te tenemos miedo, Schultz y, ahora, Wainraich. La crítica sagaz, mordaz, rapaz. Me gustaban todos. Hasta banqué a Listorti. Me acuerdo de todo, a mi no me lo cuentan. Me acuerdo cuando aparecieron las canciones de los parecidos, de Tino y Gargamuza re locos, de las escuelita de los famosos, de la canción, de la guerra de la semana, de sobredosis de tevé. Me acuerdo que siempre elegían a los enemigos indicados, que eran amigos de Pergolini, enemigos de Rial, enemigos de Tinelli, enemigos de Sofovich, de TyC sports, de los periodistas deportivos de volátil opinión. A mi no me lo pueden contar. Sin haberlo escuchado hablar una sola vez en mi vida puedo perjurar que Diego Gvirtz piensa lo mismo que pienso yo en casi todo salvo en que el es de River y yo de Boca y viceversa.

El año pasado se venían manteniendo bien respecto a lo que Gvirtz piensa, por que yo sé lo Gvirtz piensa, a mi no me lo cuentan. Y espero que pueda dormir de noche. Que pena saber que otro más tiene su precio.

Me acuerdo de muchas cosas, me acuerdo de Pontaquarto, de Graña recortando, de PPT yéndose de América, de Pergolini defendiéndolo, de Duro de Domar pasando al 13, de Tinelli pasando al 13, de Pergolini pasando al 11, de Gvirtz cambiando de enemigo. De pasar de usar partes de CQC como lo mejor de la semana a pasar a Tinelli como opción respetable; de Tino y Gargamuza con Las Cucarachas juntas a pegarle al noticiero de Telefé, que es el enemigo menos enemigo a elegirse en este país mediático.

Pero todo eso no tiene mucho interés porque en ese medio los egos y las personas se pegan y uno hasta no sabe cuánto de realidad y cuándo de fingidas las alianzas y las peleas son y cuánto más conviene ser enemigo que amigo alguna vez. Cuando los insultos llegaron a mayores de parte de Pergolini a Gvitrz entendí que iba en serio y que estaba enojado de verdad. Pero poco me importa el enojo de un tipo como Pergolini, yo me ponía del lado de Gvirtz, y más cuando Majul le pegaba a Gvirtz, todo fortalecía a Gvirtz. Gvirtz que tiene el mejor archivo, el mejor usado, el mejor humor, el más culto, el mejor musicalizado, el mejor en todo.

Los primeros años de TVR en canal 13, Clarín, estaba más o menos con el Gobierno. Entonces TVR se permitía seguir emitiendo segmentos políticos con una mirada afín. Yo pensaba, qué suerte que este no se vendió, que este chabón aún siga manteniendo su ideología. Otro en su lugar ya se hubiera vendido. Pero sucedió el conflicto del campo, Clarín tomó partido, Clarín miente, TN desinforma y no se podía seguir mucho más en TVR diciendo que los demás eran peores que los K, no se podía seguir estando con el gobierno.

Un día no sé por qué Página/12 recontrata a Tenembaum para ser más plural y pegarle desde un lugar medio Light al gobierno, como hace en todos lados bah, porque no tiene sustancia Tenembaum. Como hace en Veintitrés, como hace en la radio. Y un buen día llega a TN y a P12. En TN sigue, en P12 no. Me imagino la cantidad de cartas al diario puteando a Tenembaum. Un día se puso a defender al pedo la ecuanimidad de Clarín en el tratamiento del conflicto del campo. Puso 10 comentarios en contra del campo dichos en los medios, después preguntó dónde salió todo esto. En el Grupo Clarín se apresuró a responder. Concluyendo que en los medios había librepensadores y que no había que limitar las discusiones y ser tan chatos. Que el Gobierno mentía y que Clarín no. De los 10 ejemplos estos siete eran de TVR, más o menos. ¡TVR no es Clarín, es TVR, es un reservorio moral Tenembaum! Se fue rápido de P12 con esa columna o la que vino, que fue peor: habló mal del Gobierno directamente. Que es el equivalente a quedarte sin entradas en Colón Racing y colarte entre los 300 hinchas de la academia en el cementerio de los elefantes y gritar el gol que manda a la promoción a Racing a los 48 minutos del segundo tiempo. A Tenembaum, me consta, le llegan todos los días a la radio mails que lo putean de arriba abajo, o lo tratan de mercenario con algo más de altura.

TVR dejó de ser el único espacio dentro del grupo Clarín que le pegaba al Gobierno por esos mismos días. Al principio, algo inédito, no eligieron hablar del conflicto, prefirieron las discusiones en Bailando por un Sueño.

Lo del sábado pasado fue vergonzoso.

Porque TVR es el único espacio para un montón de gente. Es el único espacio en la semana que los que no pensamos como los medios, como los Longobardi, los Morales Solá, los Majul, los Grondona, los Castro, los Sietecase, podemos sentarnos a mirar algo en que coincidamos. Es lo único que nos queda, cuando hay algo que es lo único que queda, con eso no se jode.

Cómo será que el periodista más serio de la tele es Rozín.

El sábado hicieron un informe que me puso triste, que despertó la tristeza de mucha gente. Mucha gente se fue a dormir mal el sábado. Mucha gente está decepcionada con vos, Gvirtz. Mucha gente que te defendía. Que se comía cualquier sapo porque sabía que después le ibas a mandar un informe digno, porque nos hacías llorar, pero llorar bien, llorar desde el lado correcto.

Usaste El Problema de Silvio para musicalizar un informe sesgado, generar opinión, hacer que la gente esté con los que más tienen. No te voy a mirar más. No sé cómo se puede vivir sin TVR pero lo voy a intentar.

Update: me acuerdo de mucho, me acuerdo que Morgado cuando mandaban un buen informe decía "te cagamos la cena", cómplice, sabiendo que la cena te la engalanaban. El sábado le cagaron la cena a mucha gente que se fue a dormir con un nudo en la garganta y la tristeza en los ojos. De esos 12 puntos de rating que tienen cautivos, 6 puntos más o menos creen que TVR es más que un muy buen programa de televisión. El problema señor sigue siendo sembrar amor.