23.8.05

10


Con los números puestos -34.9 puntos de ráting- el Diego volvió a demostrar que es otra cosa, que excede ciertamente al jugador de fútbol, que es parte de la familia: es más grosso en la tele que los grossos de la tele –bajó a la mitad a Tinelli (18,9)-; cuando “escribió” un libro vendió más libros que los que más libros venden; y así con todas las disciplinas. ¡Ay!, el día que grabe un disco.

Los infinitos “te lo juro por Dalma y Gianina” no terminan por molestar. O la Claudia a un costado más incómoda que un puff, o las canciones de Arjona, o las reiteradas metáforas futboleras de Dios: nada es malo, todo es bueno, ¡cómo lo hace!

El Diego te quita la posibilidad de ser honesto en tu crítica o exigente en tus pretensiones. Uno quiere sólo verlo bien; allende el lugar común, creo que esa es la clave del éxito, del nuevo éxito de Dios. La gente lo ve –lo vemos- porque está bien, qué importa que los invitados, como Diego está en otra, les lleven las entrevistas adelante respondiéndole preguntas incontestables con admirable ahínco.

Perlas son las secciones “Cartas al 10” y “Foto con el 10”. Ver cómo les cambia la vida Diego a la gente con sólo sacarse alguna que otra foto. Impresionante es ver -como la semana pasada- que el Diego es capaz de ir a un cumpleaños de alguien que no conoce y comer con ellos, sin proselitismo. Eso lo hace más grande. Aún.

Qué importa la ideología en el Diego, que se contradiga, que diga que el sobrino es el hijo que no tuvo, si tuvo 10 que no reconoció. Que importa que él sea culpable de que Claudia no le de bola, si queremos que Claudia lo perdone. Yo creo que le creemos hasta lo que no se cree ni él.

Sigue sorprendiéndome de qué manera los Diego Torres, los Manu Ginóbili, los Ricardo Darín, tiemblan delante del 10.

Creo que me podría pasar viendo 8 horas seguidas un programa del Diego. Me enteré que un profesor de la facultad de Ciencias de la Comunicación cambió el horario de la cátedra para que todos puedan verlo a Dios.

4 comentarios:

Apollonia dijo...

Es increíble.

Hace un programa bizarrísimo, y lo miro y me emociono como una pelotuda.

Pero es cierto, Él puede hacer lo que quiere, y sé que lo voy a aplaudir.

Jor dijo...

A mi me da un poco de verguenza ajena verlo y vernos morir a los pies de este muchacho. Me diran que no me gusta el futbol, que no tengo pasion y un millón de cosas más, pero lo cierto es que este tipo NO tiene programa. Estamos frente a un no programa en la tele que tiene 34 puntos de rating.
Las entrevistas son malas, ni que hanlar de las coreografpias inentendibles, las cartas y las fotos, que son un gesto de homenaje que estan ajenos a lo que ocurre en ese espacio tiempo, y un tal Goyco que es más duro para conducir que él.
Creo, ciertamente, que tenemos que pensar que nos pasa ante esto?, como no podemos diferenciar el deporte de las demás cosas?, por qué este tipo, que no se cansa de decir barbaridades, nos tiene a todos entre sus manos?.
bueno me fui al carajom pero quería escribirlo...

diegä dijo...

Vi de a ratos el primer programa, y de a ratos mas chicos aún el segundo.
Creo que Maradona va a ser un grande y no va a dejar de serlo, siempre y cuando nos mantengamos en el plano de lo futbolístico. Obvio que me sigo emocionando con el gol a los ingleses y con la mano de dios. Pero, de ahí a aceptar como extraordinario todo lo que haga fuera de la cancha, por el solo hecho que fue un grande dentro de la misma, es otra cosa. No me queda más que disentir.
Sinceramente, el programa no me parece la gran cosa, es más, me parece que no tiene ni pies ni cabeza. Personalmente, no me gusta ese homenaje e idolatría constante. Ese sentir es el que le permite tener ese rating. O sea, las cosas se magnifican por que él las hace, no porque sean buenas en sí. Diego paso a ser un fetiche más, que esconde el vacío de sentido en el que nadamos todos los días, y del cual, por esta senda, es imposible de salir.

natanael amenábar dijo...

Se pone la cabeza en la pelota y la retiene mientras un arnés lo eleva: eso es emocionante.

Si no se entiende, no se entiene; si se entiende, se entendió todo.