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22.5.07

post

Hace algún tiempo le comenté al Corvino que iba a hacer una deconstrucción de la metodología del mondo bloggo, aunque él se haya olvidado, de seguro. Este post intenta ser un acercamiento con ideas sueltas de cosas que pienso del ambiente en el que nos movemos quienes leemos bitácoras con cierta asiduidad.

Es importante decir antes de empezar que considero al formato blog como un must de la comunicación moderna: en todo sentido. Se articula mediante un discurso fragmentado, que privilegia la novedad, haciendo énfasis en la subjetividad de quien lleva la voz contante. Es cierto, permite comentarios, para que ese Otro que es el otro, diga qué piensa sobre nuestra subjetividad. Pero también muchas veces –sino siempre- el comentarista reproduce ese estilo de comunicación moderna desde su comment. Yo posteo un plato hondo y otro va a festejar porque estaba pensando en que los platos hondos son necesarios y nadie tiene suficientes en su casa, o bien, otro Otro, dirá que le parece de mal gusto postear un plato hondo cuando hay gente que no tiene qué comer. Y es justo que sea así (¿quién le da lugar?), uno se arriesga a postear el plato hondo y al permitir comentarios tiene que soportar las lecturas subjetivas del Otro, es una artículo tácito del convenio marco bloggo nunca dicho ni rubricado.

Tal es el caso de la novedad privilegiada que si alguien quiere postear una seguidilla de posts coherentes entre sí advierte la disyuntiva de cómo postearla: sí al derecho o al revés. Porque lo que primero se va a leer es lo último –la novedad-, y quizás sea lo que el Otro debería leer último, dentro de la supuesta correlatividad temática. Uno debe ser editor de sus propios contenidos. Pero como el blog no nació para articularse hacia atrás, sino como un discurso hacia delante (y abajo) –en términos periodísticos sería la búsqueda irracional de la primicia-, lo que ya fue, pasó, e irá pasando indefectiblemente hasta que desparezca del home, y entre en ese limbo de los post perdidos, donde las ideas van dormir el sueño de los post justos.

Hablar hoy de blogs es muy arriesgado. Son un fenómeno aún novedoso y rizomático. De repente hace que Lola Copacabana escriba libros, que la aguda observación de un bloguer anónimo deposite una pastillita en los medios masivos de comunicación, que una chica consiga un novio o que un marino boliviano cuente desde alta mar su miedo a volar.

Pero eso sí, como dijo La Momia alguna vez, es un espacio narcisista, es un (no)lugar en el que los egos desarrolla su juego. Se mira cuántos comentarios tiene el otro, se estima cómo se puede hacer para que otros participen de nuestras ideas, se es muy benévolo con el otro para que el otro te escriba a vos cosas benévolas también. El agresivo es generalmente un outsider que ni blog ni nick tiene, y muchas veces se infiere que conoce a la persona detrás del bloguer y que sus agresiones revisten broncas no confesadas en vivo y en directo.

En la vida real soy bastante ermitaño, casi antisocial. Pero quienes quieren saber cómo ando, en qué pienso o qué intereses me movilizan, pueden -si quieren- ingresar en Aguafuertes Castrenses y, desde su lugar de entendimiento sobre mí, ir descifrándome. Desde el más general “está triste” hasta el más biológico “está vivo, porque ayer posteó algo”. Yo lo hago con los Otros.

De alguna manera también es una terapia moderna: el otro día pensaba que si no tuviera este espacio para postearle al mundo algunas de mis inquietudes –ya que no las hablo mucho- serían contraproducentes a mi equilibrio emocional, quiero decir, como catarsis, también sirve.

Y para mí la palabra escrita vive en otro país respecto a la palabra dicha, son ciudadanos que no conocen sus lenguas entre sí y que se comunican por señas universales. Yo puedo estar con mi rictus más oprobioso tecleando una comedia costumbrista, o bien puedo estar feliz, contento, conversador, y a la vez desarrollar las vicisitudes de una empleada de comercio que fue dejada por 4 maridos y que, entendido eso, al quinto, para que no la deje, lo mata, a là Mujeres asesinas, con bicarbonato de potasio en la galletitas del desayuno.

Por eso mismo es una especia de borrón y cuenta nueva escribir un blog, porque escribo y me deslindo. La escritura es una forma de decir cómo estás. Y como toda forma de la comunicación es una herramienta útil para congeniar lo que Spinetta llama tener algún acuerdo en el alma para poder aliviar el dolor en el jardín de gente.

En cualquier caso, es una actividad que se me hace necesaria, y que mientras tenga conexión a internet voy a seguir desplegando.

14.5.07

la casa del ahogado

Muchas veces la sabiduría popular es sabia. Otras veces es sólo popular. Siempre las frases populares son certezas, nadie invoca esta sabiduría para dudar, para repensarse, sino para dar borrón y cuenta nueva a las cosas. Hasta la frase sólo sé que no sé nada es una certeza. Hay de las que son contradictorias entre sí, pero que pueden convivir sin vergüenza en los mismos decidores. Donde duermen dos, duermen tres o No hay dos sin tres se contraponen ideológicamente a la más bonita Dos son compañía, tres son multitud, por ejemplo. Lo que ahora sigue son frases populares cargadas de poesía urbana. Para empezar, dos ejemplos.

Manotazo de ahogado
Esta expresión se usa de manera antinómica de la más optimista ¡el no ya lo tenés! El manotazo de ahogado es ese esfuerzo que se sabe inútil pero que se hace igual, por las dudas, por más que conlleve frustración. La imagen de un ahogado ahogándose es épica. Imaginemos a un señor o a una señorita braceando en un mar de noche, sin visos de tierra firme, en el horizonte. Ese personaje manoteara la masa salada y líquida tantas veces como su pulsión vital se lo indique antes de morir en la tozudez de que cualquier esfuerzo sólo retarda lo inevitable. Imaginemos que nuestro héroe finalmente muere pero un brazo le quedó en el aire, como saludando la posibilidad de la existencia de un Dios, o con la intención de abrazar a un ser querido desaparecido, con quien, tras tantos años, supone se reencontrará, en ese otro lado de lo real. La fuerza de gravedad –por más que ahora exista la liga de mujeres en contra de esta legislación universal- hará por el hombre el último manotazo, el recurrido manotazo de ahogado. Nadie que esté vivo puede estar ahogado. Nadie ahogado puede dar un manotazo. Por ende, el manotazo ya no es una acción propia del hombre sino de otras líneas rectoras que exceden la voluntad. Toda acción si no va acompañada de una voluntad tiene ese destino trágico. El manotazo de ahogado es la expresión más acabada de la acción sin voluntad.

Grande como una casa
Tanto fue usada esta frase que está vaciada de contenido: es una casa vacía. Al invocarse la idea pereciera no ser pensada. Si desestructuramos la frase, la casa, nos damos cuenta que resulta ser muy lúcida, porque recurre mediante una economía de guerra literaria a expresar algo simbólicamente trascendental: grande como el lugar de pertenencia, como la infancia, como el útero. Si decimos frases como grande como un elefante o grande como la ex unión soviética vamos a emplear la simpatía o el ingenio pero, ¿lograremos el efecto que alcanzamos con la casa? La palabra casa no es una palabrita.

Sin haber hecho una investigación pertinente me animaría a decir que todas las personas normales de este mundo deben tener a casa como uno sus primeros 20 vocablos aprendidos. Guau-guau, tutú, papá, mamá y pipí deben ser en el top 5 inicial, sí, pero casa se impone. Ya desde los primeros dibujos infantiles las casas cobran protagonismo (y se sabe que si no le hacés un piso, una chimenea y un caminito terminarás siendo un psicópata, un asesino o un exhibicionista.)

Pero lo que nos ocupa es lo significante de decir grande como una casa. Una casa siempre es grande. No importa si es una mansión con habitaciones que nunca podrán ser habitadas o un monoambiente decorado con gusto en un barrio periférico. La casa es un lugar grande, porque no sólo es un espacio físico con determinados metros, es todo lo que ahí pueda suceder, es la vida más íntima, son las vivencias personales, es uno. Es el escenario de la vida, la casa de gran hermano, esas cosas. La casa es lo bueno lo malo lo alegre lo triste. El aburrimiento y la felicidad. El estar bien con uno mismo y el odiarse por ser como se es.

Hay infinidad de formas de usar la casa. Está la casa de dios, la casa de citas, la casita robada, la casa de la moneda, la casa rosada, la casa cuna. Pero me voy a quedar con la expresión tirar la casa por la ventana, hacer esto es lo mismo que decir hago un festichola en la cual no me haré mucho problema por los gastos. Me gusta como idea de hacer parte al mundo de lo que uno es. Porque la casa es uno; más allá de la ventana, está todo lo que uno no es, el mundo, esa otra orilla. Tirar la casa por la ventana es despreocupadamente y sin inhibiciones hacer lo contrario, que el mundo entero entre a tu vida para hacer lo ellos decidan hacer con vos. La capacidad para disfrutar que alguien entre a tu casa para tirarla por la ventana es muy envidiable. Hay que estar muy seguro de sí mismo o muy poco conciente de lo que uno es para permitir que una persona que no conocés te tire un cigarrillo en la maceta. No por nada este tipo de fiestas la hacen los ricos, los hijos en la casa de sus padres cuando estos son están, o cualquiera de nosotros cuando terminamos alguna etapa de la vida que decidimos cerrarla para no volver a habitarla nunca más. Renovar la casa. Cambiad la vida.

14.3.07

Animal de festival

El post anterior me disparó una idea, con tanta mala suerte que me dio en el pecho y casi me mata. No, en serio, hoy estoy vivaracho, estoy hecho un loco tremendo, intratable: un pillín.

Lo viste. Seguro que vos también, alguna vez, lo viste: te hablo de ese eterno personaje que repecha las calles por la noche. -Usa las botamangas del pantalón bien metidas en las medias y una boina calzada hasta las orejas, ¿te fijaste?- Nadie sabe, no, de dónde cuernos viene, jamás se le conoce a dónde diablos va. De todos modos, si lo vieras pasar, miralo con mucho recelo: puede que sea, otra vez... el animal de festival.

El animal de festival es un sujeto que va a todo hecho cultural y que no entiende una jota. Va porque está bien. Porque quiere hacerse el que le gusta el arte. Generalmente son ratas y van a todas cosas gratuitas, eso demuestra que no les gusta el arte, porque no pagarían 100 pesos para ver a Spinetta con una orquesta de cuerdas neozelandesas en el Colón. Puede ir tanto a una muestra gratuita del Circo de Bambú como a un recital de No lo soporto, como a ver a una banda de música celta, como a una exposición de Xul Solar en el Malba (estrictamente si aceptan libreta universitaria).

El animal de festival tiene un sesgo muy simple para elaborar qué es lo que está bien y qué es lo que está mal: lo popular. Lo peor de todo es que se dicen progresistas y votan a Zamora. Los Auténticos Decadentes están muy mal; Hamacas al río es buenísimo, aunque nunca lo haya escuchado. El animal de festival ama a Godard con la misma hidalguía con la que odia a Spielberg. El animal de festival odia lo que representa Francella pero ama a Capusotto. El animal de festival agota todas las funciones de todas las películas de todos los eventos de cine independiente, pero en su casa jamás alquilaría un devedé de Jarmusch. El animal de festival sólo frecuenta actividades culturales en compañía de Otros, jamás iría porque le gusta solito su alma a ver a De la guarda, y eso demuestra fielmente que no le gusta De la guarda. El animal de festival siempre gusta de todo lo que ve, jamás dice Fui a ver una película al Cosmos y me aburrí como una ostra. El animal de festival no va al cine solo. El animal de festival no se compra discos originales. El animal de festival no tiene mucha onda.

Resumen: Al animal de festival no le gusta el arte, hace como sí porque está bien pero jamás se va a dar cuenta, actúa así estando convencido de que eso está bien: el animal de festival no es autocrítico.

Pero todo esto sería perdonable sino fuera porque después se cree que entiende el arte mejor que vos. Porque después que le dijiste que te gusta Alejandro Sanz, y que lo fuiste a ver a Vélez, te hace cara de me defraudaste. El animal de festival discrimina.

El animal de festival no puede creer que haya gente que ve a Susana Giménez, y piensa que es mejor que esa gente. El animal de festival quizás no mire televisión, o no tenga directamente, y odia el fútbol.

El animal de festival es fascista.

23.1.07

la culpa es de los peronistas

No tengo muchos motivos para estar enojado entonces en estos días ando haciendo berrinches por el uso de las palabras almuerzo y cena, a diestra y siniestra. Claro es que entiendo que una se refiere la comida suculenta del mediodía y la otra a la de la noche. Entiendo que es una referencia al tiempo pasado de si lo hice de día o de noche. ¿Qué cosa? Comer. Yo lo que no puedo comprender es la gente que dice “voy –en tiempo presente- a almorzar un sándwich”. O quien confiere al pasar, como quien deja caer un pañuelo en una estación decimonónica del hollywood virginal, “¿qué cenaste?” ¡No cené! Nunca osé cenar, habrase visto. ¿Qué es eso? Bueno estoy comiendo enojado por eso, y me está cayendo el almuerzo como el culo. Cada vez que puedo, saco el tema y empiezo a complejizar con dagas discursivas, como ser “Y si como a las 5 de la tarde, ¿estoy almorzando o merendando una milanesa?” “Y sí, en cambio, tengo hambre cuando vuelvo de alguna parranda y me aso unas cebollas con hígado a las 5 de la mañana, ¿qué es eso? ¿Cenar? ¿Almorzar? ¿Desayunar?" Porque no me dejan comer en mis horarios sin palabrerías de persona de poco vocabulario. Viene a dificultar aún más mis enojos el invento publicitario de La Hora del Snack y la más nutricionista “colación”, que vendría a ser “engañar el estómago”, pero en palabras de dietólogos de turno de programas de señoras de la tarde, más o menos la hora de la colación. Y tenemos el vermouth, el entremés, el baybiscuit, la leche condensada, los perritos calientes, los aros de cebolla, el picnic, el pago a la americana, las propinas, el tocino, la mantequilla de maní, la polución visual (¿qué mierda es la polución visual?), la pasta de los domingos, el déle una patada al balde, el tránsito lento, la gente que se muere de hambre y se toma dos litros de agua saborizada finamente gasificada. ¿Qué es lo que buscamos? ¿Adónde pretendemos llevar la gastronomía? ¿Acaso somos los hombres animales de costumbre? ¿Acaso el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra? ¿No seremos demasiado listos para ver la paja en el ojo ajeno mientras que no vemos la viga que tenemos en nuestro ojo? ¿Qué mierda es un Chacó de Fieltro? Y el puto piojo de la Gallina, ¿por qué no se llama piojo como todos los demás piojos? ¿Por qué es tan especial el piojo resucitado ese de las gallinas? ¿Y por qué antiguamente la letra “e” se llamaba de otra forma?

Me indina y me repuna que los alunos canten el hino apoyado en la coluna. Y los que se quejan de la pobreza porque no van y le regalan todo su sueldo a los pobres. Ah, claro, son progresistas de la boca para afuera. Estamos como estamos, porque somos como somos, es así, siempre todo es lo mismo. La historia se da una vez como tragedia y la segunda como comedia, nunca me acuerdo. Aún naciendo mil veces hubiera hecho siempre lo mismo. No hay que arrepentirse de nada, yo sólo me arrepiento de lo que no hice. Porque no es bueno que el hombre esté solo. Nadie es una isla. No hay mejor compañía que un buen libro, ni mejor amigo que el perro. Y claro, donde duermen dos duermen tres, y a la vez dos son compañía y tres son multitud, y no hay dos sin tres. La tercera es la vencida. Estoy cansado de la charlatanería, yo solo hablo cuando tengo algo para decir, sino tengo nada para decir, no digo nada, el silencio es un bien muy valorado en este mundo tan ruidoso. Hay veces que hay que parar la pelota, levantar la cabeza y mirar dónde estamos parados. Porque no es cuestión de hacer por hacer. La venganza es un plato que se come frío. Es así. Yo no soy rencoroso, pero si me hace algo no me olvido más, no me enojo, pero siempre me acuerdo, y cuando puedo meto el dedo en la llaga. No, no es de jodido, lo hago para hacerme valorar. Porque sino te respetás vos, no te respeta nadie. Prefiero pasar por hijo de puta que por pelotudo. Porque yo puedo ser un pelotudo, pero no me gusta que me traten como un pelotudo.

El dulce de leche ya no es nuestro; ¿y los plickles? Los plickles son extranjeros…

20.11.06

apostillas en el zapato

Parece que la Rolling Stone está muy interesada en que compre zapatillas.

Me cae muy bien el muchacho de la Fuba.

A Migue García dan ganas de abrazarlo.

Calamaro dijo que las huestes ricoteras huérfanas estuvieron llenanado en ese último tiempo los estadios equivocados.

Por qué decimos datos fríos, ¿hay de los calurosos?

Salió un disco nuevo de Alejandro Sanz y el corte de difusión es muy Sanz.

La baterista de Azafata parece una ama de casa de 40 años, ¿eso es bueno?

Me cae bien Beto Casella.

Me cae bien el uruguayo de Bailando por un sueño.

Por qué cuando alguien muere se convierte en alguien respetable.

Julio Ramos no murió tan viejo, ¿eso significa que no era tan malo?

Calamaro dijo que cambiaría todas las canciones, incluso la de los Beatles, por haber conocido antes a su mujer.

En la carnicería están vendiendo bolitas de carne picadas (albondigas) y yo compré 4.

Me gusta mucho el programa Alquimia de Gourmet, con Borja Blázquez, que no es hermano de Eladia, merecer la vida no es erguirse en vertical.

¿Por qué lloraba Fergie de Black Eye Peas en el Pérsonal Fest?

¿Es cierto que ahora Poett trae aromas navideños? ¿qué olor tiene la navidad?

Sergio Marchi, el de Agremiados, no el que le enseñó rock nacional a Nolugareña, le dijo ayer domingo en un reportaje (en 48 horas) a Gastón Recondo, cuando se iba: “Vos que estás con Guinzburg, ¿mañana tengo que ir?”. Él le dijo, “no sé”. Marchi le dijo que no quería ir, quería pensar un poco antes de seguir hablando del problema de la violencia. Recondo lo mira con cara de qué querés que te diga y entonces Marchi le cuenta que lo habían llamado para Mañanas informales y que no sabía sí ir. Entonces el Chavo Fucks le dice vamos a un corte, quedate, y el tipo se sacá el micrófono y dice “yo me voy a la mierda”.

Mandenmé su cédulas para ser parte de cédulas terroristas

- Pueden sacar fotocopias y dermelas personalmente.
- Escanearla y madarmela.
- Sacarle una foto y mandármela.

22.7.05

lo que sé

Que la gente no es buena, que los argentinos no somos solidarios, que Dios quizás existe, que el amor es una necesidad, que el tango está bueno, que los extraterrestres quizás no existen, que el rock puede representar a un argentino aunque lo rock no sea culturalmente propio, que los animales no piensan, que se puede tener intuición y que ésta puede tener razón y todo.

Que me gusta lo latinoamericano. Que lo latinoamericano cuando es culto pierde interés para mí. Que se puede ser latinoamericano y culto pero no hacer cosas latinoamericanas, como Borges. Que no se puede ser latinoamericano y vivir en París y querer seguir siendo latinoamericano. Que menos que menos se puede ser latinoamericano si se es nativo de Europa. Que Manu Chao es la personificación de eso. Que ningún personaje culto latinoamericano vive en una capital de Latinoamérica, y si vive en una no vive en su propia ciudad latinoamericana, y si vive en la propia, muere en Europa, de todas maneras. Que los que nacen en Latinoamérica y son cultos y viven toda su vida en Latinoamérica son modelos copiados al extranjero que sólo pueden tener éxito acá o en Bogotá o en México DF o en Montevideo. Que la excepción vuelve a ser Calamaro.

Que no puedo ser puto. Que las mujeres son más inteligentes que los hombres. Que yo sólo puedo querer a alguien que en algún punto –o en muchos; o en todos- sea mejor que yo. Que los hombres difícilmente lo sean. Que las mujeres son menos prácticas que los hombres porque tienen un cuerpo más heterogéneo en cuestiones de puntos de placer. Que los hombres son más prácticos porque sólo tienen una pija. Que los hombres lograron dominar al mundo porque son más prácticos porque sólo tienen una pija, o una buena pija. Que las mujeres son imposibles –como la poesía, como un sueño, como el amor- porque son más heterogéneas. Que por ser heterogéneas son más lindas y más interesantes. Que no sé por qué las mujeres no dan un paso hacia adelante en el universo de las ideas del lesbianismo y se hacen todas lesbianas de una vez. Que es por la pija, que sé, que sí. Que una pija puede mucho. Que no se puede suplantar un pija por un consolador, aunque se parezcan muchísimo, porque los consoladores no son calentitos, ni hinchan las cabeza al final, ni emanan leche tibia, más adelante. Que si alguna diseñadora industrial lograse este objeto se harían todas lesbianas y se acabaría la humanidad. Que los dinosaurios se extinguieron porque alguna dinosauria sabia inventó un consolador así.

Que hacer un blog es un ejercicio de ego gigante. Que si se toma en serio el acto de postear se llega a un punto en el que todo pareciera que fuera digno de comentarse. Que toda visión propia del mundo sobre un evento se transforma en una lectura interesante de contar. Que eso es alienante. Y adictivo.

Que odio los sahumerios, los tejidos hippies, los redonditos de ricota, la hipocresía, el doble discurso que esconde interés -no el doble discurso de la incoherencia-, los policías, los militares, los tipos que portan armas, los que practican tiro, el tiro, los guardias de seguridad, los perros policías, el poder armado, los líderes sin ideología, los rugbiers, las drogas legales, los nuevos ricos menemistas, los menemistas, los tanques de hollywood, U2, las viejas que critican a los jóvenes porque son jóvenes y no entienden su mundo y son reaccionarias en su crítica, la ignorancia de los que no pueden entender que al discriminar están replicando como genes una conducta de clase dirigente que les impone pequeñas discriminaciones para dividirlos, la discriminación entre los discriminados, los pusilánimes, los garcas, los alcahuetes, los buches, los que leen libros de autoayuda, una especie de monos que tiene la cola roja, los que dicen “estás generalizando”, “esa es tu opinión”, “con los militares no pasaba” o “es su trabajo”. Y ver a pibes en la calle aspirando poxirán –aunque sea un lugar común, me sigue partiendo en dos-. Los intolerantes de la intolerancia.

Que soy un maldito vicioso. Y un extremista. Y un intolerante cínico. Y un solitario. Y un buen tipo.

29.6.05

subjetividades

Fácil es comulgar gustos, visiones del mundo, afinidades, certezas. Lo difícil es encontrar personas con las que naturalmente se coincida en subjetividades.

subjetivo, va. (del latín: subiectīvus) adj.

Perteneciente o relativo a nuestro modo de pensar o de sentir, y no al objeto en sí mismo. (Lo subjetivo es la cosa-en-sí-kantiana del pensamiento; es una idea del mundo sin ob.)

Se puede pensar algo y estar seguro de ello y defenderlo hasta la agresión. Pero no lo podemos probar, ni mucho menos. Y aún menos si al que se lo queremos probar tiene otro universo de subjetividades.

Porque se puede catalogar y archivar a las personas a partir de su cosmos de subjetividades -eso ha sido sobreprobado en los más variopintos escenarios académicos; no será AC el espacio para reincidir en el desande de los caminos de la catalogación de las personas-. La discriminación es, esencialmente, cuando dos visiones subjetivas se entrecruzan. (Una de las dos con más poder, claro está, pero dos cosmovisiones al fin.)

El ser subjetivo puede comparar dos películas y decir que una es mejor que la otra por fuerza de la razón noúmenica, “lo que ni los sentidos ni los aparatos alcanzan a percibir”. La crítica periodística es lo noúmenico por antonomasia: la institucionalidad de una subjetividad como certeza. Y es, de alguna manera, impunidad, incluso, por el alcance.

Supongo que la definición correcta de la amistad es: Dos individuos coincidentes en sus universos de subjetividades en más de un 87 por ciento. Y no: “Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”, como sugiere la Real Academia Española, con sorna.