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18.11.09

Estás en el exprimidor, te están exprimiendo

Últimos días de posteo diario de currículums, el lunes volveremos a la producción propia.

Mientras tanto, los dejo con Air Paluch, con su amor de surtidor -de combustible espitirual-.

Y mi amor es un arte mayor, mi amor, es mi prenda en encantada, es mi extensa morada (inusual metáfora sexual chabacana de Silvio), es mi espacio sin fin.

“No hay periodista más honesto e independiente en la Argentina que quien te habla”, espetó el periodista Aaron Paluch -Ari para los amigos y no tanto- a un oyente que se atrevió a poner en duda la ecuanimidad de su mirada política, antes y después de insultarlo de lo lindo. Aún puede escucharse en Internet el “entredicho”, es sorprendente la cantidad de furcios que comete en el medio. Corría 2005, un par de años antes de que al conductor de El Exprimidor se le hubiera ocurrido llenar el tanque de Combustible y salir a correr picadas por la ruta Espiritual.


El libro al que hago referencia, que ya supera las 150 mil copias vendidas, es el gran boom de autoayuda de los últimos años. Tiene por idea fuerza “cómo dejar de tener razón y empezar a tener paz”. No está mal, pero hay que practicarlo, no sólo enunciarlo, Ari. Si lo escuchamos por la radio no se lo termina de encontrar muy convencido de querer dejar de tener razón cuando se la pasa expresando que tal funcionario debería dejar de hacer esto o cuando dice que miente tal ministro “porque ya no le creo más”. A los que no se los nota en paz es a los oyentes, quienes, más que comentar, expectoran.


Ari conduce dos programas al día y desde principios de año reemplaza en Tendencia en TV a Jaime Bayly en una entrevista en la que Paluch busca ayudar al entrevistado a encontrar “ese equilibrio” que le permita llegar a un nirvana rapidito e higiénico.


Quien se jacta de desistir la búsqueda de la razón se autotitula en su blog “un periodista lúcido, ingenioso y comprometido” (¿wtf?).


La mencionada faceta espiritual, que lo llevo a ganarse el mote “El Chopra Argentino”, devino de un bloque, del mismo nombre, El Combustible Espiritual, dentro de su programa radial, que fue ganando espacio dentro de la verborrea vorágine del periodista gracias al suceso generado en la opinión pública.


Es más o menos así la dinámica, el ex conductor de Reality-Reality (¿o era Confianza Ciega 2.0?) te atosiga de malas noticias sin que tengas tiempo a asimilarlas, una tras otra, hasta que explotás. Cuando ya no das más, arrima el mencionado momento espiritual en el que te aconseja no hacerte problemas, repensar el malestar diario.


Nos acerca a lo espiritual, que es lo contrario a lo material, durante la media hora dedicada al tema, mientras en el medio te manda una tanda comercial como para que no te creas del todo que lo importante sea lo de adentro, y le compres el libro.

22.10.08

de adorno

Gracias a anónimarie llegué a una entrevista a Aarón Paluch, Ari para los amigos, y para sus enemigos, y para todos los que lo conocen, y para los profesores que cedieron las horas, y para los padres que prestaron la casa, nota en la que no deja un tema sin abordar y en la que revela que quiere llegar a ser un sabio el día de mañana y que Susana lo miró embelesada en su living televisivo. Más allá de que me hace acordar mucho al Juan de Gastón Pauls de Todos contra Juan, comparto esta conversación con el periodista Jonathan Rippel (?) de Veintitrés, que analizaremos a continuación, acompáñenme.

Rippel: -Esa frase va en sentido contrario de un texto de Adorno, en el que señala que después de Auschwitz Dios dejó de existir, pues no puede haber un “para qué” en semejante genocidio. ¿Tienen explicación hasta las grandes tragedias?
Paluch: –Por supuesto que jamás me podría poner a la altura de Adorno y justamente en función del libro que escribí no quisiera tener razón: tal vez Adorno la tenga. Yo tengo una visión que tiene que ver con que no es Dios quien genera estas calamidades.

Cabe destacar que Adorno dijo “después de Auschwitz, ya no se puede escribir poesía” y que el que dijo “Existe Auschwitz, no existe Dios”, en perfecto rumano (?) fue el compañero Primo Levi. Es cierto, lo tiró el periodista, pero Ari Paluch retoma a Adorno al pedo, podría decir “desconozco la obra de Adorno, sepa disculparme, colega”.

Si como reza el eslogan invertido de El Combustible Espiritual, la idea de empezar a tener paz es dejar de tener razón, van por el buen camino, señores: bien en paz ya están.

¿Por qué se cita autores que no se leyeron? Es misterioso. Yo tampoco los leí, aclaro, pero es casi sentido común que el que dijo esa frase es Primo Levi, y no Adorno, del que se desconoce todo, incluso si usaba camiseta.