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24.8.10

cuando nuestros mundos colapsan



Video es el primer corte del segundo disco homenaje a Los Fabulosos Cadillacs que saldrá a la luz en Latinoamérica en noviembre.

6.3.07

cuadernos

Las Hojas, Vicentico*
Los pájaros (2006)

Esas hojas que te faltan
las arranqué yo de tu cuaderno.
Me las llevo de allá muy lento
para este viaje que hoy emprendo.

Yo te dejo mi escudo
azul y rojo como recuerdo.
Es lo más caro que tengo
se lleva todos mis sentimientos.

Ya no quedan más palabras,
lo que nos une sólo es silencio.
Que es el único que enseña
hasta que al fin se lo lleva el viento.

Es la última mirada
sobre lo que queda de este fuego.
Que irá quemando el escudo
y las hojas blancas de tu cuaderno.

Y ahora si me puedo ir
sabiendo que dejo todo.
Y ahora si me puedo
porque sé que dejo todo.

Ojalá que en el recuerdo
nos encontremos de cualquier modo.

*Hace de Gabriel en Silvia Pietro


Cuaderno, Rosario Bléfari*
(Misterio relámpago, 2006)

Me gusta tu cuaderno
y no el mío.
Sucio y desprolijo
ráfagas de nada.
Necesito mucho tiempo
de horas destiladas
para recuperar el habla

Quiero tu cuaderno
donde vi mi nombre escrito
el mismo día que
desapareció.
¡juro que no fui yo!
-- ¿Quién te lo robó?
¡Alguien me ganó! --

Y al ver cómo te vas
subiendo la escalera
cuando aplauden al final,
quisiera que estuvieras por completo
pensando en todo esto y nada más
--y nada más--

Me gusta tu cuaderno
y no el mío.
Sucio y desprolijo,
ráfagas de nada.
Necesito mucho tiempo
de horas destiladas
para recuperar el habla
--para recuperarme--

Y al ver cómo te vas
subiendo la escalera
cuando aplauden al final,
quisiera que estuvieras por completo
pensando en todo esto y nada más
--y nada más--

*Hace de Silvia Pietro en Silvia Pietro

MisLinks: Vicentico ; Rosario Bléfari ; Silvia Prieto ; Martín Rejtman

sucio y desprolijo

17.11.06

Ni Cóndor, ni Águila; los pájaros todos

vicentico en bajo

Los últimos temas de Vicentico en Los Fabulosos Cadillacs recorrían un sendero deforme. Se editaba allá por el ´99 La marcha del golazo solitario y, ya amorfo como disco, Vicentico estaba firmando Roble y Águila, dos canciones mutantes con estribillos que entraban a des-tempo y con explosiones y susurros tonales desconcertantes. Siempre él fue mi preferido de los Cadillacs, sus canciones eran las mejores de la banda aunque su perfil se licuaba como el-que-canta-entre- esos-músicos-del-carajo. Vicentico es un gran constructor de canciones populares. En esa época, estudiando sus últimas producciones, hubiera jurado que la carrera solista de Gabriel iba a transitar ruas borders. El condimento que sellaría esa certeza serían sus dos canciones –las primeras verdaderamente solistas - que incluiría en la banda de sonido de Condor Crux : algún día habría que rescatar esas locuras que son Cóndor y Llegando a la montaña-. Se lo llamaba crooner; trabajaba en las películas de Rejtman; elegía a Pez en cuanta votación a banda del año se hacía en suplementos matutinos: yo lo sellaba, Vicentico iba a hacer discos raros.

Después vino –no en este orden- el beso con Ricky Martin en la MTV, la producción artística de Afo Verde, el tema de la publicidad de CTI, el cover de Chico Novarro, Enrique Bunbury diciendo que él quería hacer algo como lo que estaba haciendo Vicentico. Un temazo con Diego Torres, que se llama Usted, en un disco unplugged de Diego. De esa etapa nos legó dos grandes discos de canciones comerciales –en el mejor sentido del término- bien hechito, con muy buenos covers. Y un futuro incierto: entre el desmadre o el estrellato.

Y quizás lo mejor que hubo hecho fue acercarse al más mejor de todos, Andrés El Grande, que le tocó la espalda, sos un músico popular, le dijo, pero no por popular debés ser fácil, le agregó, das para mucho más. Vicentico en respuesta le hizo dos temas en el Cantando el Salmón, La parte de adelante y Para no olvidar, la mejor canción de la música popular argentina de todos los tempos. Antes se había subido, elegido, a tocar unas canciones en el Obras de Andrés y Andrés lo homenajeo cantando a dúo Vasos vacíos.

Finalmente, Vicentico encontró su equilibrio artístico. Acaba de lanzar el mejor disco de lo que va del 2006, Los Pájaros. Escuché mucho a Rubén Blades. Gabriel también (Tiburón, Desapariciones, Hoy lloré canción) lo hizo. Este disco suena a Blades.

Se lo produce él mismo -ya sin Afo- y logra que el sonido sea más eficaz que efectivo: hace la salsa elegante que hacen los tipos que entienden que la salsa no es alegría desembozada sino melancolía para países donde hace mucho calor en invierno. Está cantando como un boricua o un panameño, haciendo por fin honor al apodo caribeño que porta desde que tocaba ska. Mezcla ritmos en una sorprendente amalgama conceptual, porque hay un corte cumbia villera en El Baile a là Pablito Lescano, que es para sacarse la gorrita nike. Pero también hay corridos mexicanos, folclore, un tango de Melingo –hermoso- en clave reggae, baladitas, neoboleros: grandes canciones.

Le pongo 10 natanaelesamenábares.