
20.11.10
22.8.08
Odio a Carlos Bianchi
Odio a Carlos Bianchi. No puedo evitar pensar que sin él la existencia de Mauricio Macri en el plano porteño, y nacional, sería un proyecto, o un error, o una apuesta a futuro, todavía. Y no puedo odiarlo a Carlos porque fue –junto con Maradona y El Patrón Bermúdez- el único tipo que se le opuso, que lo desairó, y en público, y en vivo, y en directo, aquella vez que Bianchi anunció que se iba de Boca, y se fue de boca cuando Macri se le sentó al lado y le pidió al único y verdadero Gran DT que le explique a los hinchas del xeneize el porqué de su alejamiento del club en un momento tan exitoso: y Bianchi le pidió que se vaya, que no se meta, y que lo deje dar su conferencia de prensa en paz y solito. Y como Macri insistió en plan vocero del pueblo (boquense) quiere saber, Carlitos tapó con una mano el micrófono, con la otra se apoyó en la mesa y salió por la puerta grande del club para volver nuevamente años después a ganarse todo, de vuelta.
Amo a Carlos Bianchi. Porque a nivel individual fue la personalidad que más le dio al Club Atlético Boca Juniors desde su creación hasta esta tarde, más de una centuria de vida, um século mais dois o tres añitos. Y el Virrey si que nos ha dado alegrías, agarró un equipo flojo de gloria y lo llevó tres veces a Japón, de las cuales dos se volvió victorioso. Y porque es un señor, porque es muy querido por todo el mundo, menos por los centros concentrados del poder, sea esto Boca Juniors o la AFA mismísima.
Nací en Lugano y en Lugano hay muchos hinchas de Vélez. Vélez es un club de clase media gorila. Es el único club del país –River puede ser otro- en el que no se admite la presencia de simbologías peronistas. Los hinchas de Vélez son en su mayoría de case media, y la mayoría de estos, de clase media acomodada, en barrios donde la clase media acomodada escasea como monedas de diez centavos cuando uno la necesita para redondear el boleto de colectivo. En fin, Vélez es un club de gente que se cree mejor que el resto y que se cree en condiciones de putear más que ningún otro equipo –River puede ser otro- y que, además, tiene las mejores instalaciones, cochera, familia, y hasta le hicieron la cancha los milicos. Pero de todas maneras en alguna época le guardaba cierto afecto al Fortín, explicado esto en que dos amigos de los cercanos era muy fanas, más unos tíos y además que mi vieja alguna vez hizo deporte en su campus –creo que vóley-.
Por eso fue que ni bien Vélez pasó la fase de grupos en aquella recordada Copa Libertadores de América del 94 me sumé al grupo de amigos fanáticos del velezano y me vi en la popular tanto los cuartos contra un Minerven venezolano, como la final, frente al Sao Paulo brasileño que el turquito Asad definió debajo mío con un tiro cruzado que hizo alegrar a muchos más hinchas que los propios. Ese día en el Amalfitani había casi los mismos hinchas de otros clubes que de Vélez. Me volví contento a casa, aún faltaba la revancha en tierras paulistas. Después el equipo de Bianchi en un partido súper duro perdió pero ganó a los penales. Ese Vélez es uno de esos equipos que salen de memoria –y que la memoria recuerda con los años sin fisuras-: Chilavert; Almandoz, Trotta, Sotomayor, Cardozo; Basualdo, Gómez, Bassedas; Pompei; Asad y Flores. Con ese equipo nació un monstruo, el Virrey de Liniers, que luego trasladó su suerte a tierras niponas cuando con un penal de Trotta y una media vuelta tremebunda del turquito Asad, que dieron al equipo porteño su primera Copa Intercontinental frente, nada menos, que el poderoso Milan de Fabio Capello.
Después la historia es más conocida, porque es más reciente, y porque se hizo en un club más popular, pero lo cierto es que el gran mérito de Carlos Bianchi siempre fue la motivación. El ejemplo de Vélez es definitivo, ningún jugador que salió de ahí –salvo Chila- llegó a nada importante, nunca, jamás. En Boca salió campeón de todo con tipos como Traverso, Serna, Matellán, Calvo, Pérez, Marchant. Con Bianchi un tipo llamado Moreno hizo 5 goles en un mismo partido. Bianchi de alguna manera hizo de Palermo, Riquelme, Ibarra, Battaglia, lo que hoy son.
Bianchi con su estilo clásico, 4-3-1-2, con los jugadores acomodados en su puesto, infligiéndole lo que esperaba de cada uno sin complicar nada, logró lo que ningún otro tipo logró en el fútbol local. 3 intercontinentales, con dos equipos. 4 libertadores, alguna copita americana más y más de media docena de campeonatos locales. En un tiempo récord. Sólo dirigió en total en el fútbol argentino 6, 7 años. Todo esto se empaña por un par de fracasos europeos tanto en la Roma como en el Atlético de Madrid.
Sin embargo no le perdono que gracias a él parte de la población entienda que Mauricio Macri hizo una buena gestión en Boca Juniors, cuando en realidad el que hizo la buena gestión fue él, y es él quien debería haberse presentado a Jefe de Gobierno.
Por eso no puedo perdonarte estimado Carlos, y por eso te odio tanto, pero tanto, que si un día me cruzo con vos me voy a morder los labios para no darte un buen beso de agradecimiento colgado de tu cogote como un osito.