Reunión No. 28 - 24a. Sesión ORDINARIA celebrada el 10/11/2004
Modificación de la ley de RADIODIFUSIÓN
Sra. GIUDICI, SILVANA MYRIAM - - CAP FEDERAL.- Señor presidente: en honor a la brevedad en las exposiciones, solicitada por la Presidencia, trataré de hacer algunas consideraciones fundamentando las disidencias presentadas a la modificación del artículo 45.
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Si bien estamos tratando la modificación del artículo 45 de la ley de radiodifusión, los verdaderos valores que deseamos remarcar tienen que ver con el hecho de que de una vez por todas hay que igualar los conceptos de libertad de expresión con el de irrestricto acceso a la información. El rol del Estado en este punto es muy importante.
Si bien somos conscientes de la importancia que tiene la modificación de este artículo 45, no queremos pasar por alto nuestras diferencias en honor a la convicción que tenemos de proteger la pluralidad de opinión, de romper con el monopolio de los medios de comunicación y de favorecer la intervención de los actores comunitarios en el mercado de la radiodifusión.
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Si bien consideramos que el nuevo artículo 45 propuesto en el dictamen de mayoría no es lo suficientemente claro, lo vamos a apoyar en general, porque ya hemos hablado de la importancia que tiene modificar esta parte de la norma que fue establecida en la dictadura y que hoy impide que exista pluralidad y el libre acceso al mercado de las cooperativas y de las organizaciones de la comunidad.
Si bien algunas de las consideraciones efectuadas no fueron tenidas en cuenta, vamos a votar favorablemente el dictamen de mayoría.
El semanario inglés The Economist elabora mesa a mes el Big Mac Index, una pavada descomunal que sólo sirve para que los negados con la economía digamos ‘apa’. Este índice mide el poder adquisitivo en cada uno de los distintos países donde se vende la famosa hamburguesa de McDonald’s. De esta manera, se compara el costo de vida por país y se determina cómo está cada moneda con respecto al dólar yanqui.
Si yo fuera presidente subsidiaria fuertemente, con subsidios cruzados además, el Big Mac para posicionar a la Argentina como el mejor país del mundo, con la moneda menos sobrevaluada, incluso mejor que el dólar mismo estaríamos, con el Big Mac a 40 centavos. O sino directamente cerraría los McDonald’s y, en carambola, le cagamos el curro a Vasky.
Con la misma lógica de los cerebros de The Economist, Natanael lanza en esta oportunidad, directamente del importador al público, el Véritas Index. Para ello se tomará como unidad de medida el producto Desodorante Unisex Veritas Original Aerosol 400 Ml. El viejo ladrillo, que hoy luce una imagen renovada, pero no por ello menos atractiva al bolsillo de las populosas familias que pueblan la patria.
Un litro de Véritas Clásico está saliendo en Disco Virtual 24,5 pesos: un regalo. La unidad según ese portal web cotiza en 9,80 pesos. Por su parte, sólo para poner un ejemplo, el valor de un Axe Musk es de 46.38 pesos el litro. El desodorante de 113 mililitros se consigue por 7.42 pesos. En litros, vemos que un Véritas se consigue por la mitad de tarasca que un Axe, y ambos están compuestos por los mismos nobles materiales. El Véritas tiene mejor aroma pero mala prensa.
Una de las variables de ajuste que las amas de casa y los monoparentales conocemos, con la lógica que nos da una crisis cada 3 años en nuestro país, es la variable Véritas. Oh, si la sabremos.
Pero el precio del Véritas en relación a los competidores no varía de acuerdo a la macroeconomía. Siempre vale la mitad. Por ello el índice no medirá el precio sino las unidades vendidas. Véritas es una empresa que funciona mejor en época de hiperinflación. Véritas es una empresa que nunca está en free shops, no le va en saga al lujo. Véritas tendrá su agosto en procesos devaluatorios, en periodos de contracción de la economía, en épocas de fuerte desconfianza de los consumidores y en tiempos de falta de crédito blando.
Este índice servirá entonces para medir varias cuestiones: el poder de compra de la clase media, el circulante líquido, la capacidad de ahorro y las expectativas, tan importantes ellas. Todo con un índice, barato como el Véritas.
Si aumenta el volumen de venta del Véritas Clásico, el país ya está en una recesión o entrará en ella el próximo trimestre. El enfriamiento de la economía es inminente. Sin en cambio la población se inclina mayormente por productos como Rexona, Axe o Impulse, la población está viviendo una etapa de crecimiento, con altas expectativas, con liquidez, crédito y seguridad jurídica. En resumen, somos confiables para el mundo, porque tenemos reglas claras, y las inversiones llegarán más temprano que tarde, logrando un círculo virtuoso con derrame derrame te sin te san derrame derrame te pum bajá.
El índice Véritas mes a mes nos dirá cómo estamos parados ante la crisis financiera internacional en el corto plazo y a largo plazo servirá para tener los pies en la tierra, midiendo las expectativas de un mercado volátil como el argentino, que claramente no afecta la capa de ozono, y al que no conviene arrojar ni al incinerador, ni al fuego.
Vi en directo el primer debate entre Obama y McCain, traducción en simultaneo. McCain lo chicaneaba. Obama respondía “Coincido con el senador, pero…”. Un águila feroz que coronaba a los candidatos, que representaba a los Estados Unidos, se morfaba despacito una cinta que decía algo que no recuerdo pero que hablaba de la unidad, la libertad y otras sandeces del imperio. No vi los otros debates.
Me cuesta creer la bola que le dieron los medios de todo el mundo, primero a las primarias, las internas abiertas, y después a toda la campaña presidencial de Estados Unidos. Y me sorprendió que además los diarios de todo el mundo se hicieran eco también, siguiendo las elecciones como si fueran propias. Esa es la gran batalla comunicacional que los Estados Unidos ganaron e impusieron. Que lo que les pasa a ellos es trascendente para todos. Que si gana Obama o McCain es decisivo porque le va a cambiar la vida a un zapatero de Honduras. Y sabemos que no es así, pero como no lo pensamos creemos que es así.
El mundo ya como escenario cipayo del imperio norteamericano, repitiendo como loros los mensajes de dos partidos políticos que se prestan el poder del mundo, que son socios. La idea que subyace es quién querés que te meta la pija: ¿Clint Eastwood o Brad Pitt?
Pero si podemos entender que es sólo una elección de un país enemigo de América Latina desde siempre, no me interesa quién va a ser el que me coja, porque ya nos vienen cogiendo desde antes de Braden, cuando Perón se lo cogió. Oh Bendito! La pija de Perón. Oh Dichosa! In Perón We Trust.
Pero menos que menos me voy a poner contento porque un tipo que es negro y que parece bueno haya ganado. Cómo es que hay argentinos se ponen contentos porque ganó Obama. No lo entiendo. No entiendo qué cambia para nosotros. Quizás le vaya mejor a los estadounidenses, pero eso contrariamente a alegrarme, me entristece. Si le va mejor a los norteamericanos nos va a ir peor a nosotros. Lo ideal sería que ese país tenga una guerra civil, otra guerra de secesión, por algún tema que no me interesará en lo más mínimo, pero que servirá para que se maten entre ellos en vez de darle la ciudadanía a negros y latinos para que vayan a Medio Oriente a matar población civil por petróleo.
No me importa que los latinos les vaya mejor en Estados Unidos, ojalá les vaya mal por haberse ido a vivir a ese país que cagó sus papás y a sus abuelos. No me importa nada que les vaya mejor a la clase media, que pierdan sus casas, que pierdan el crédito. Nada me importa.
Si cuando me importó, ocasionalmente, por ejemplo, a ellos no se les movió un dedo: Katrina pasó por Nueva Órleans y los estadounidenses lo vieron por la tele. La sociedad civil no fue capaz de organizarse ni para mandarle colchones.
Tienen un país pobrísimo como Haití a media hora de barco y no son capaces de darle ni siquiera ayuda humanitaria. No firmaron el protocolo e Kyoto para reducir la emisión de gases, son el único país del mundo que sigue votando a favor del bloqueo a Cuba, pero tienen la posibilidad de abastecer a Guantánamo de ricas viandas para los detenidos desaparecidos.
Un país que mantiene las derechas en Latinoamérica, que apoyó las dictaduras de todos lados, que tomó bélicamente el canal de panamá porque era un negoción, que pone una bocha de guita para que Uribe mantenga una política de terror en Colombia, que apoya desde su Departamento de Estado a medios de comunicación del subdesarrollo para que debiliten gobiernos –cuando desclasifiquen dentro de 30 años la guita que están poniendo hoy quizás salte Fontevecchia y Lanata, como en el documental sobre El Mercurio que pasaron en Canal 7 el otro día, que demostró de qué manera los servicios yankees pusieron guita en ese diario chileno para favorecer al régimen pinochetista y de paso voltear a Allende-.
Es innumerable la cantidad de cosas que hicieron con la complicidad de las elites sudamericanas ante el fantasma del comunismo que nunca existió en nuestra región pero que las elites tomaron del discurso del miedo que los norteamericanos usaron en su propio país para instaurar la idea de un Otro amenazador, un archienemigo del superhéroe que es América. Lex Luthor, Dr. Octopus, El Pingüino.
Actualmente tenemos el caso de Antonini, la Cuata Flota, la base militar que quieren poner en Perú, el juez Griessa reteniendo fondos para sumar controversia a la estatización de las jubilaciones, Maradona que no puede entrar a ese bendito país porque una vez (varias) se drogó, Francis Ford Copolla que vino a hacer un experimento social con actores argentinos y un día se volvió sin que nadie supiera bien qué hizo ni para qué, o las células de Bin Laden que se pasean en la Triple Frontera tan campantes que merece que en cualquier momento nos invadan, por nuestro bien.
Entonces, claro, odio a Estados Unidos, por lo que ellos nos hacen, no por envidia. Desde sus ciudadanos progresistas que desconfían de la política y hay que obligarlos para que vayan a votar hasta los campesinos belicosos e ignorantes, aunque a estos los entiendo más porque son incultos y olvidados en un país tan desigual en el acceso a la cultura como puede ser cualquiera de nuestros países sanmartinianos.
Por todo eso esperaba que gane McCain, para que les siga yendo peor, terminen de quebrar, se metan en otras guerras pelotudas, hasta que un día, finalmente, los europeos de cansen de los Yankees y se junten con China, Japón, India y Brasil y le saquen todos la plata junta, y se fundan, y que finalmente los angloamericanos sean tan lúmpenes como los latinoamericanos, como dicen las sagradas escrituras.
“Del único trabajo que me echaron fue de Mc Donald’s. Preparaba los más ricos cuarto de libra con queso de Flores. McD tenía un límite de 12 minutos entre que se preparaba la hamburguesa y se vendía, y si la comida no era consumida en ese lapso, se tiraba. Yo trabajaba en la cocina y después me pasaron a la compactadora, donde iba toda la comida. Un día había unos chicos de la calle que no tenían para comer, les di hamburguesas, y algún alcahuete que seguro después fue empleado del mes, me delató. Me echaron con un argumento irrefutable: que les estaba dando comida podrida a chicos de la calle, auque ellos y yo sabíamos perfectamente que no estaba podrida. Fue el único trabajo del que me echaron.”