
Vamos a enroscarnos, dándole mil vueltas al asunto, que no es de la ventana, ni suena raro, ni nada de eso. Había una vez un tal Lucas Martí, hermano de Emmanuel Horvilleur, quien tuvo de muy joven, con un little spinetta -cuyo nombre no recordamos-, una banda llamada A-tirador Láser. Después se independizó sin que se haya enterado nadie. Lucas tiene un papá fotógrafo de rockeros, y que es famoso –en el ambiente, su papá, el de Emmanuel también, claro-. Que después produjo un correcto disco del hijo de Charly, Migue. Y, que, esto es lo importante, nunca escuché en mi vida.
Eso es Lucas Martí para mí, un conjunto de antecedentes a priori inflados.
Un poco porque está mal vendido, otro poco porque no me interesa, otro poco porque sí, y el resto de los pocos que hacen un mucho porque nunca nadie me hizo llegar un disco.
Me enteré por ahí que el año pasado editó un disco que se llamó Papá y que consiste en haber hecho una docena de canciones y en haber llamado a un seleccionado de mujeres sub30 para cantarlas.
En la tapa están todas –menos una- estrictamente vestidas de Ramírez, de negro, obvio, en un entierro, de un padre, de él, se me ocurre, con foto de su propio padre, Martí padre, y sin él mismo, Martí hijo, que estará muerto y enterrado y sus filias se estarán, mustias, corrompiendo silenciosamente por la herencia chiquitita de músico de pop no popular, ¡oh cruel destino!El disco es horrendo, pero adictivo. Es horrendo porque cuesta destacar qué es lo que está bueno. Es desconcertante. Las letras son verdaderamente malísimas, pero malas malas, entre cursis y aniñadas, como una mezcla de lo peor de Miranda! y Patito Feo. Como queriendo llegar al público de Leo García que tiene problemas de diabetes, tal el sesgo elitista del recorte. Pero, ya dije, es adictivo. Será por la música, me pregunto, no, por eso no es, me respondo: es mala la música también, son canciones que transitan el dudoso rango que va de la canción de cuna mal construida a la electrónica, sí, pero de colegio industrial. Es una bazofia de música. Hay incluso unos temas de piano con unos falsetes molestos que no les cuento las cara de mis compañeros de trabajo.Entonces es la capacidad interpretativa, puede ser, son buenas cantantes la mayoría, todas, digamos, pero la sinusoidal musicalidad y las letras pútridas del disco hacen que hasta Joni Mitchell se hubiera malogrado en plan de ser hija artística de Lucas.Qué es lo adictivo entonces, bueno, en principio lo original de la apuesta. Reunir a un buen conjunto de mujeres para interpretar canciones –nuevas- de un artista no muy publicitado y hacerle cantar esas canciones, producidas por él, y encima autonominar ese experimento como Papá. Lo segundo a destacar es la variopinta cromaticidad de pops que aborda Lucas, pasando por temas que suenan a Miranda!, a Viuda e Hijas, a Juan Molina, a Natalia Lafourcade, a Mina Murray de Drácula, a Gabriela Torres, a Samanta Navarro, a pop raro de mujer.El trabajo de producción es muy interesante, el detalle, la pluralidad de instrumentos, la minuciosidad de sus apariciones, las atmósferas que generan estos choques de voces e instrumentos y climas. Cada tema es muy distinto del resto de los temas. Y cómo todo esto guarda una mística unidad, cómo el disco Papá es un disco que se deja escuchar a pesar de todos sus malolientes gustos estéticos y sus clichés de género casi plasmados apropósito. Ese es su mayor mérito. Y eso es adictivo, al menos para mí, no para las caras de mis compañeros de trabajo, por ejemplo.
Súper mal es la primera canción, 2 chicas interpretan un pop sintético insoportable, que reza “Es que en la vida vos sos como superman, aunque hoy en día estés súper mal, papá”. Me da vergüenza cantarla, pero la canto igual. Después viene Patrullero, cantada por la chica de Rosal y la chica de Miranda! a dúo. Cantan muy bien las dos, y la canción es linda, lástima que la letra es de cuarta. Dice, de verdad eh, “Patrullero déme un tiempo, no me arreste sin razón, sé que soy bandido y feo: pero tengo un corazón”. Es muy linda la canción. Me sorprende haber leído unas notas de este disco y los críticos consideran a estas letras como ironías de algo. Yo lo que veo es un compositor con menos calle que Las Toninas haciéndose el canchero con un tema que no maneja. Pero no importa. Es el hit del disco.Después Javiera Mena se calza el traje de Ramírez y se canta un tema insoportable que se llama I.O.A que dice “voy a retarte uy uy uy i o a decir que te odio i o a ah”. Es pegadizo al límite de lo sospechado. Canción electropop nivel I. Muy linda también.La chica Rosal, María Ezquiaga, canta O buena o mala. Un temita con la voz muy al frente. En el estribillo aparecen unas cuerdas sintetizadas que le dan una cosa épica. Está bien.3 chicas se las ingenian para convertir De flor en flor en una canción de Viuda e Hijas de Roque Enrol, música pop de los ochentas en la que las mujeres se intercambian el protagonismo de frase en frase, de flor en flor. Tiene un acordonette veneganiano. Cumple. En el estribillo una de las chicas hace acordar mucho a Maby Díaz, hasta creí que era ella, pero no era ella.La cantante de No lo soporto hace un tema oscuro, un piano de cámara monocorde da una base muy tenebrosa: A un lado mamá. Empieza así: “Patria para un árbol”, y pensamos que estamos ante un tema más maduro, algo más serio, hasta que en el estribillo dice “Mamita sos mi soOol; mi materia”. La O de sol es el agudo más agudo que se grabó en 2007. Es muy rara pero es de lo mejorcito de todo este disco, hasta ahora.Capricho en andas está cantada por una norteamericana en castellano. Es muy loca. Le pifia a todas las erres, dándolas por eres. Por ejemplo dice “mi hijo se r-efugia en esta casa” y “no comprende su r-ol”. Es lindísima canción. “Si no cambia, nos cambiará.” Es una cancioncita electrónica hasta que al final se suma Kenny G con su saxo y hace un especie de solo que le da un marco más extraño a todo esto.Emme y la chilena Javiera Mena hacen una de las mejores canciones del disco, ahora, la 8, Por él a vos, por vos a ella. La diferencia de las dos voces está muy bien, el contraste. Mena canta el estribillo más agudo, Emme hace su parte con graves. Debajo suena un organito y unas bases. En el estribillo se suma un corito de uhs. Y aparece nuevamente Kenny G y su saxo tenedor antes de que vuelva Javiera y cante nuevamente “les deseo lo mejor, aunque sé que ustedes no”.Maiana Baraj, que hizo percusión en el unplugged de Julieta Venegas, nadie sabe cómo, desde su cuna de familia de músicos, se mezclo con este universo de chicas pops. Pero lo hizo. Y se llevó un premio. Canta Mi tesoro, por lejos la mejor canción del disco, una canción de cuna para un enano. Su voz es hermosa, realmente hace lo que quiere con ella. “Te cambio mi pasión por algo, intercambiémonos afecto”. En el estribillo le suma sus saberes percusores. Iría muy bien en la batea de étnicos de un disquería de Bélgica. Lo mejor de todo el disco, ya lo dije. “Tesoro, mi tesoro, sos mi sol, todo incluido vos”. También iría bien como tema solista de un personaje secundario de una comedia musical.Otro tema posible de Viuda e Hijas canta la Juliana Gattas y la, creo, cantante de Doris: Todos iguales. Está bien, hay un pianito, en el intermezzo, cantan compitiendo por el protagonismo. Es como un tema de café concert. Es medio jazzy, y debajo hay una base medio trip hoppera. Acompaña.El anteúltimo tema es de la Baraj y Antonella Costa (?) y se llama Balanza. La actriz canta como una nena, la Baraj actúa como su madre. Las voces tienen mucho protagonismo, es como una conversación musical, en tonos muy bajos. Otro tema inexplicable en el mejor sentido, en este caso.Cerramos con Gatta, Ezquiaga y Paula Meijide, una cantante de estándares de jazz, haciendo Diario Intimo, una canción, para que se entienda, de Miranda!... ¡pero las voces son de mujer de verdad! Es muy linda. Es como una confesión pop de adolescentes demasiado entusiasmadas con el rosa y los peluches y los alfileres de gancho. Tiene un bajo que te marca el ritmo como loco y al final terminan haciendo una especie de fox trot, faltan los can can y las ganas de pasarla bien, porque si algo no demostró este disco es alegría.
Faltó la ex cuñada de Lucas nada más: si cantó Antonella por qué no Celeste, y como la tengo vestida de Ramírez y como además es mi principal capital en la web, la vuelvo a poner para regodear la vista y sumar más entradas.