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1.4.09

Caja PAN, Alfonsín y la ecuación energética

El logo del Plan Alimentario Nacional (PAN) lo acabo de dibujar porque lo busqué en Internet y no aparece por ningún lado. Sólo encontré esta foto.

El clientelismo radical era una cosa estupenda. Nada de plata, cosas básicas, nada de que el tipo decida comprarse un vino, no, harina, leche en polvo, azúcar, aceite, fideos, arroz, corned beef (?), lentejas y porotos. Las humildes casas de los acreedores de la Caja PAN se calefaccionaban con el nitrógeno generado por las bacterias y levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal, producto de la digestión: especial para las noches de invierno hiperinflacionarias.

Yo quería a toda costa conseguir una caja PAN, mirarla, tocarla, dibujar el logo. Estaba como loco, pero nunca pude ver una a una distancia prudencial. Mi vieja decía que era para gente que la necesitaba más que nosotros. También me acuerdo de un vecino de edificio que estaba con su flamante caja PAN y, envidioso, decirle a mamá que vaya a pedir una y que no, que era para gente que la necesitaba más. Y también que esa mina era una guacha porque tampoco la necesitaba. Enconos barriales.

La Caja PAN fue, para mi, todo un episodio institucional.

Existió en los años noventa una revista de cultura rock llamada Revolver, que era muy buena, mucho mejor que todas la revistas de rock actuales sumadas. En la contratapa reseñaban de a 50 discos con una oración. Muy útil (?). Eran irónicos, y no le gustaba nada de nada de todo lo que se editaba, salvo cosas muy extrañas entre las que recuerdo a Mercury Rev o The Beta Band. En 1994 salía el primer disco de los ingleses Bush, Sixteen Stone, la reseña decía: Es como si una banda uruguaya se llamase Alfonsín y tuviera mucho éxito en la Argentina.

Otra cosa que recuerdo siempre y que me sorprende mucho, como omisión colectiva, fue cuando Alfonsín decidió despejar equis para cerrar la ecuación energética prohibiendo la trasmisión de los canales de aire antes de las 17 horas. ¿Nadie se acuerda? Todavía estoy sentado delante de un televisor sin señal aburrido hasta el desasosiego, esperando que se hagan las 5, por el amor de un dios en el que todavía creía.

Imagínense lo que sería una medida así hoy.

Otra que interferencias, ataque a la libertad de prensa y crisis energética.