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18.9.08

lavan guita


Voy a abordar un tema que las agendas periodísticas relegan una y otra vez. Lo que en principio pudiese atacharse a la impericia, a la falta de oficio, al olvido, al día de hoy, y ayer quizás también, no puede pensarse como azaroso sino más bien con el lavado de dinero, así como lo leen. Quizás para algunos parecerá una denuncia temeraria. No lo es para mí. Todas las actividades comerciales que se me hacen inviables desde la (mi) lógica, automáticamente son para mi alguna versión del rizomático mercado del lavado de capitales. Hay quienes dicen que la hotelería internacional toda responde a un engranaje de este mercado ilegal del blanqueo dineril. Entonces, si las cadenas 5 estrellas blanquean que te blanquean dinero sucio la gente de Planeta DeAgostini son el mercado más definido de esta práctica. Lean acá abajo.

Acá no.

Acá. Dudosas colecciones de intereses muy singulares se apiñan en los buenos kioscos de diarios del país ofreciendo muñequitas del siglo XIX, miniaturas de perfumes o réplicas a escala de autos de colección. Las escalas siempre son 1:43, tal se empeñan en remarcar, como si a alguien le importaran las proporciones. ¿Qué, si es 1:41, no lo compraría nadie?

El enganche, dudoso si los hay, es que, siempre, pero siempre, con la primera entrega, va de regalo la segunda entrega, ambas por un precio que nunca redondea los centavos. Siempre es algo así como 19,99.

Supongamos que la colección es miniaturas de botellitas de bebidas blancas, y que son 40, por poner algo. Estoy seguro que las ventas se dan así, la primera entrega, con plus, se vende bastante, el número 2, que es el tres se vende algo, y de ahí al #15 se vende menos, pero se vende. Del 15 al 40 lo compran 3 tipos, si es que llega a 40 la colección, porque el fracaso estrepitoso de los peluches bebés hace que los números no cierren. Si siguen la colección vendiéndole a esos tres tipos, lavan guita.

Pero eso no es lo peor, lo peor de estas colecciones son las colecciones que tenés que comprarte partecita por partecita algo que te terminás armando con una periodicidad tan lenta, exasperante, que el negocio no funca ni con interés real. Actualmente hay dos, construite una ferrari y hacete un microscopio. Supongamos que la periodicidad de entrega es de una semana, como mínimo. Y que te viene la butaca o la lente. Tenés que esperar una semana para que te llegue el volante o un plástico que difícilmente sepamos que parte del microscopio es. La Enzo Ferrari tiene 33 entregas. El microscopio se completa con ¡46! Los resultados de tal colección, que en realidad es más un puzzle que una colección, es un seguro y estrepitoso fracaso editorial. Ergo: lavan guita.

Además de estos ejemplos que conté están en carrera, en la guerra fría de las colecciones inacabadas, ahora mismo, una colección de autillos de rally, una serie de muñequitos de la Guerra de las Galaxias, una colección de taxis del mundo, y, atenti, un ajedrez de Harry Potter.

Ergo: lavan guita.

23.11.05

reparación histórica

El lunes fui a entrevistar a Ariel Minimal. Hablamos lindo y tendido (todo eso será volcado en el próximo número de Bipolar). Sólo quería contar acá una anécdota simpática que quizás no quede en la nota.

La cuestión es más o menos así: mientras el líder de Pez con una remera de Folklore muy cool (con felpudito marrón sobre fondo celeste) calaba un hiperfinits firulets, surgió la pregunta “fan” de la tarde. Había una cuestión que me llamaba la atención desde cuando todavía “faltaban miles de años más” para poder preguntársela. Fue posible gracias a la magia del periodismo.

- ¿Por qué el booklet del disco Cabeza tiene olor?

- …

- Sí, tiene un olor raro. ¿Es la impresión? ¿La tinta? No sé, pero tiene olor…

-¿No te diste cuenta por qué?

- No – le dije mientas sigilosamente sacaba el disco del morralcito.

- A ver, dámelo –me dijo llevándose el librito a la nariz y mirando de reojo la cajita- Claro, te sacaron el incienso. Cuando grabamos Cabeza, en la sala de ensayo, siempre poníamos ese incienso. Cuando lo editamos decidimos meterle un poco de ese sahumerio al lomo del cedé, pero a vos te lo sacaron, igual el olor quedó.

- ¡Y desde hace doce años!

- Vamos a hacer una reparación histórica te voy a devolver el incienso que te robaron, doce años después- finalizó Minimal, mientras removía aún más la ya de por sí desordenada sala de ensayo de Pez, hasta que encontró un suhumerio. Me lo cortó y me lo puso en el lomo del cedé, reparando así con otra injusticia histórica.

14.11.05

Pedazo de música para escuchar antes de iniciar un extenso viaje a través de la galaxia a bordo de una banda llamada Pez


El viernes tocó Pez en La trastienda. Y fui, con dos amigos, a su convivencia sagrada.

Para empezar, decir que hacía mucho que no vivía el ritual del rock -allende no se asemejó a las dos vergüenzas colectivas del Indio Solari en La Plata- en todo su esplendor: volanteada de bandas under; cola de 100 metros; espera de 40 minutos; remeras roqueras –había más de Pearl Jam que de Pez-; y demás pequeños eventos de nuestro rock chiquito (rockito).

Debe haber sólo 1.000 personas que compran discos de Pez; 500 estaban ahí comprando el disco doble en vivo –Para las almas sensibles- a 20 pesos en cuidado pack. También se vendía toda la reedición de la prolífica producción la banda de Ariel Minimal en su casi década y media de carrera.

Ariel Minimal canta que espanta. Minimalapesta. ¡Está teniendo un registro este muchacho! Llega a notas súper agudas –dulces, fuertes, agudas- a là Luis Alberto; Spinetta se apoderó de Ariel en Alma de diamante durante el primer set de temas, ajenos, pero apropiados, que incluyó un tema de David Lebón y (“vamos a tocar una canción que nos gusta mucho, es de Andrés Calamaro y se llama…”) La libertad.

La Trastienda parceló su “campo” en mesas de 6 personas.

Tuvimos la gracia de que nos haya tocado con tres freaks (#1, #2 y #3), que llegaron solos, cada uno, un viernes por la noche, para ver un show de Pez, que salía 20 mangos:

Freak #1
Cuando llegamos y nos sentamos el tipo de remera de los Beatles, anteojos de la década del ´60 (¡pero del siglo XVI!) y encorvadura dorsal de unos 180 grados, repetía formaciones de bandas de rock –de las cuales se duda de su existencia por falta de legado físico de discos- “Alas estaba formado por equis en bajo, i-griega en guitarra y zeta (¿bossio?) en la batería” o “Alma y Vida en 1972 tenía un dijey con el que grabó un elepé que es considerado el primer disco conceptual post Puerta 12…”.

Freak #2
Extraído de un recital de La Renga, la única persona que no debía estar en ese show estaba en nuestra mesa. Balbuceante de castellano de esquina, en el lugar equivocado. Bien por él. Uno que se salvó, lo que se diría de excepción: un cubano exiliado exitoso en Miami que hace de policía en una película de Oliver Stone. Bueno, más o menos, eso.

Freak #3
Normal en primera instancia. El típico tipo fanático de Pez. “Clase media con un billete”, diría Gaby. Al momento del avistaje ya había comprado dos discos de Pez viejos (30), el disco doble nuevo (20), un ganciabatido (15) y la entrada (20) = 85 pesos. Al segundo tema, agachó la cabeza. Se diría que escudriñaba el bajo de Fósforo, un arreglo del tecladista Leopoldo Limere, o un loop del secuenciador y hombre orquesta Ernesto Romeo, pero no, ¡se quedó dormido! No se supo nada más de él hasta finalizado el show.

Pez suena que espanta. Pezapesta. Es la mejor banda de la Argentina. Un extranjero no podría creer que exista esta banda en nuestro país. Y que la gente pulule de a cientos de miles a la ciudad de las diagonales y la casa blanca bonaerense a ver a un tipo que se dice a sí mismo “medio nazi”.

Como si todo esto fuera poco, tienen el público más inteligente de nuestro rock. Y Minimal… de La trastienda a la calle corrientes y temporada en Carlos Paz. Es un frontman, por su rapidez a la respuesta justa a un público exigente e informado. Ariel Minimal es feliz haciendo lo que hace y se nota.

Antes de entrar nos dieron un volante de antología los militantes de la CCCP (Club de Coleccionistas Compulsivos de Pez), una agrupación que “surge bajo la inquietud de preservar, catalogar y difundir entre los fans de Pez, y la comunidad musical toda, los distintos registros en vivo, que van apareciendo con el correr del tiempo, incluyendo tanto las grabaciones realizadas por la propia banda como los registros "caseros" hechos por los fans durante los conciertos”, dice el manifiesto, con parafernalia leninista y todo. Una vez finalizado el show levantaron en medio del teatro una pancarta con sus siglas. Los CCCP tienen mejor orga que los montoneros de 1970, cuando los evitistas tenían más afiliados que habitantes con escolaridad completa en el Uruguay.

Ah, y las canciones más largas “desde Lo que nos ocupa es ese abuela la conciencia que regula el mundo”, según sentenció el Freak #1, a saber:

Desde El Viento En La Montaña Hasta La Espuma Del Mar.
Y Cuando Ya No Quede Ni Un Hombre En Este Lugar.
Aprender, comprender, facultarse, darse cuenta.
Si hay amor que nos venga a salvar.
Después de todo somos eso que ya no se puede ver.
y
Pedazo de música para escuchar antes de iniciar un extenso viaje a través de la galaxia a bordo de un barco llamado Ganga Yamuna.