13.10.09
contrasentido: nos tapó el agua
15.2.08
probabilidad de chapuceros
“Qué calor insoportable”, dirá uno. Horas más tarde se quejará, “cuándo va a parar de llover”. Y al otro día, a lo mejor, aventure un “es una locura: ¡5 grados en verano!”.
Puedo sospechar que haya personas con una vida interior tan árida que necesite traducir su realidad en una impetuosa necesidad de hablar del clima; puedo. Lo que no puedo entender que no le guste nada. Sin siquiera quererlo todos debieran tener una escala de preferencias climáticas: hay quien gustará de los días estivales; quien se alegrará de la posibilidad de una lluvia; quien preferiría vivir en Dinamarca. Pero hay una elección allí. Yo soy partidario del frío y la lluvia. Siempre que empieza a llover me alegro. Cuando las nubes cubren todo de gris me pongo contento. Cuando me levanto y está fresquito me pongo exultante. Cuando me puedo poner un saco, jubiloso, me siento. Pero el calor lo tengo que soportar, vivo en una ciudad que sé que al menos 2 meses por año supera los 30 grados con una humedad del 100 por ciento, hay que aceptarlo o mudarse. Punto.
Supongo que la avanzada de estos humores populares tiene su correlato en los canales de noticias y los noticieros. El 30 por ciento de la información que proporciona TN tiene que ver con el clima. En mi opinión, es exagerado. Pero parece ser que no lo es para la audiencia. Supe estudiar periodismo hace unos años y un profesor que es columnista deportivo de un noticiero muy visto de una canal líder confesó que tres de cada cuatro mails que llegan al programa son para el tipo que habla del tiempo. La gente ama al tipo que da el tiempo. [Una amiga me contó que en Estados Unidos el tipo que se encarga del clima en un canal de noticias tiene mucho poder: es influyente y poderoso.]
La obsesión del ser humano con el pronóstico del tiempo tiene lógica en Estados Unidos o Dinamarca. Pero en
Ahora bien, conociendo la capacidad infinita de equivocaciones del sistema, cómo es que alguien todavía cree que un lunes puede saber el clima de un viernes en nuestro país. Te avisan un martes que el sábado por la tarde hay posibilidad de precipitaciones, pero ese mismo día a las 19 va granizar, y no lo saben. El día de la nevada mortal no hubo un solo tipo que lo anticipara. Salvo, Juan. Sin ser un hombre experto sobre cuetiones de la naturaleza miro el vitral detrás de Marcelo Bonelli y me doy cuenta que lo que están pronosticando no se dará así. No voy a decir que siempre le pego, pero me va a mejor que a ellos.
Por último voy a hablar de Mauricio Saldívar, de él quería hablar. Sí, de vos, Saldívar. Sí, no te escondas. El tipo que da “la información precisa sobre el prónóstico meteorológico del día”, tal su edulcorado currículum. Ese señor tiene pautadas varias salidas en Arriba Argentinos porque -como dije antes (era él)- es amado por amas de casa y niños de toda índole sin importar las clases sociales. Entonces no se conforma con la sensación térmica y el pronóstico extendido. No. Además tiene que generar nuevas salidas innecesarias. Así termina dando datos inútiles, por ejemplo, se está jugando Wimbledon y el tipo tira los hectopascales del Reino Unido. ¡Saldívar!
Pero lo más increíble es “esa” sección a su cargo, “la recomendación de cómo salir vestido de casa para que el tiempo no lo encuentre desprevenido”. Los primeros días Saldívar proponía camisa y suéter, "porque va a refrescar". Bien. Otro, un saco de lino, porque va a estar fresquito pero no va a hacer calor. Bueno, pasa, puede andar. Pero a medida que iban sucediendo las emisiones el climatólogo fue complejizando los consejos. Por alguna perversión no asumida se impide repetir prenda. Es decir, el tipo no te recomienda una musculosa dos días seguidos, porque tiene miedo de ser poco original, o vaya uno a saber. Entonces pasa lo que pasa, que el tipo aconseja como si: 1) tuviéramos un guardarropa infinito; y, 2) como si no tuviéramos género. Recuerdo al tipo decir que tenemos que salir con un pulóver de hilo y un bolso para guardarlo cuando salga el sol. O que salgamos con un solero. O que nos pongamos un equipo de gimnasia. O que nos pongamos un poncho. O un gamulán. O un ambo pastel. O una pollera de bambula. O una remera con sandalias al tono.
Se lo digo bien, ¡Basta Señor Saldívar!
28.11.05
lo que mata es la humedad
Señor Director:
"Pese a los «pronósticos» de las autoridades progresistas y revanchistas... «el Servicio de Meteorología dependiente de la Fuerza Aérea Argentina» acierta con sus pronósticos.
"Ya no queda fuerza armada por atacar o ridiculizar... quedaba el pronóstico del tiempo. ¿Por qué depende de la Fuerza Aérea?, se preguntan algunos... Son resabios de la última dictadura, comentaban otros. El hecho es seguir con el tema setentista...
"En fin, los porteños tuvimos dos días terribles de calor y luego la tormenta salvadora y refrescante que llegó en las últimas horas, feliz y acertadamente pronosticada. ¡Viva el servicio meteorológico dependiente de la Fuerza Aérea Argentina!"
Mercedes Campos
mechitac@hotmail.com