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24.10.11

acople

Muy linda nota de Augusto Do Santos en El Acople sobre rock, política, rebeldía y metonimias sociales. Me enteré por la mention, sí, pero mi mention es porque da en el clavo. Les mando un abrazo.

19.10.11

Julián Licastro: “La persona más idónea para hacer una realización justicialista es la Presidenta”

El ex Secretario Político del último gobierno de Juan Domingo Perón habló con estudiantes de periodismo con motivo del 66 aniversario del 17 de octubre. En la charla, además opinó sobre los dichos de Tabaré Vázquez –“es desopilante lo que dijo”- y determinó que “Obama fue un negro que hizo la política de los blancos, igual que Ménem”.

“La persona más idónea para hacer una realización justicialista es la Presidenta”, determinó el ex Secretario Político de Juan Domingo Perón, Julián Licastro, en una conferencia de prensa con estudiantes de la escuela de periodismo TEA, en el Paseo la Plaza. “Yo la apoyo desde el peronismo y no desde el cristinismo, porque eso y el kirchnerismo son etapas volubles que no están en la historia, el peronismo sí”, agregó.

Respecto a los dichos de Tabaré Vázquez, el Miembro honorario del Centro de Estudios Estratégicos del Ejército analizó: “Es totalmente desopilante. Me he roto la cabeza como especialista en estrategia para descubrir cuál fue la finalidad de decir eso y no lo he podido hacer”. Y remarcó que “Obama fue un negro que hizo la política de los blancos, igual que Ménem”.

Licastro, además, recordó que “Néstor Kirchner formó parte de la juventud que criticó al último Perón. Montoneros le mató un hijo, a Rucci, que era el único peronista en esa época que tenía la autoridad para decir cualquier cosa y Perón se lo aceptaba”. Respecto a Hugo Moyano, expresó: “Si el dirigente sindical tiene que cuidar el interés social de sus afiliados, él lo hace espectacularmente bien; si después quiere ingresar al campo político, yo lo juzgo con que nadie, representando a ningún sector social en una democracia, puede prevalecer el sector sobre el conjunto, por eso la política debe conducir a la reivindicación social”. Y agregó: “Posiblemente quite algunos votos en la clase media y está bien llamarle la atención en público, porque si mañana hay un problema electoral cualitativo y de gobierno, los camioneros son el único gremio que puede paralizar a la Argentina”.

Por último, también habló del controvertido ciclo de la TV Pública: “678 sirvió en un momento dado cuando toda la prensa estaba en contra, pero que comete una cosa muy jorobada que es la propaganda en sustitución del periodismo”.

23.9.11

kirchnerismo para armar



Algo de esto ya está en el prólogo del libro, así que limitémonos al sincretismo de twitter, a los 140 caracteres, que algo nos ha enseñado esa red social, la cultura del eslogan: tan necesaria en democracias de mercado. Kirchnerismo para armar es un libro que saldrá en octubre, co-compilado entre Ernesto Gallegos (geólogo), Andres Gurbanov (profesor de Historia) y quien esto escribe (que es nada, pero que le gusta hacer cosas). La suma de la fuerza dio origen, delineó, escaseó, propuso, retaceó, un libro que me gusta sintetizar con adjetivos polisémicos, en menos de 140 caracteres: epocal, coral, generacional.

La síntesis de esta experiencia se explica en la frase que elegimos (que no sé cómo se denomina) para anteceder al prólogo. “El que no patea no erra”, Sebastián Battaglia, en Yokohama, 2003. Después que Seba errara ese penal. El libro, a mi entender necesario, excluye más que lo que incluye, sí, pero hicimos un puto libro, un puto libro que no había. Y nadie lo había hecho. Así que tampoco nos vamos a clavar cuchillos que no afilamos.

Desde ese triunvirato inicial tratamos de acotar muchas variables: que no sean siempre los mismos, que hablen de diferentes cosas, que se copen, que no cobren, que sean responsables, que tengan el corazón convencido. Probablemente vuelva de todas maneras la autoflagelación, la culpa aprendida en la educación católica (o judía), la desmedida autocrítica, la arena innumerable, Borges.

Fue buscado que no escriban en el libro funcionarios, ministros, secretarios de Estado (con la excepción de Iván Heyn, que es un lujo que nos damos porque es el tipo que mejor entendió la divulgación económica científica desde el kirchnerismo). Así como también fue adrede una serie de separadores de experiencias no textuales literales del kirchnerismo existente: redes sociales, pintura, poesía, esténcil.

A título personal diré que el libro lo leí primero desde la arbitrariedad de la eficiencia de las fechas de entrega, y la segunda de corrido tal el orden que le dimos junto a Andrés y Ernesto en pares almuerzos de fugazzetas con queso en una Continental sobre Belgrano. Con el objeto físico, un largo mes después, ordenado y tenaz, diré que es un librazo.

Kirchnersimo para armar es un librazo por cosas antedichas, porque no existía (es urgente), porque es epocal, porque es generacional y porque es coral. Y como yo no escribí ahí adentro, me doy el privilegio de no escudarme en la modestia (que a veces es falsa y la más imprescindible) para subrayar que es un libro interesantísimo de leer.

Una experiencia colectiva peronista, no te trae el entendimiento desde afuera del proceso político, sino desde adentro del movimiento. Es un libro para los que incluso quieran entender el 51/12.

Es un libro de los protagonistas afectivos (e intelectuales) de estos 8 años.

Ampliaremos.



17.8.11

civilizacioncita o barbarita

http://www.extremista.com.ar/wp-content/uploads/2008/08/argentinos-por-su-nombre-barbarita-1-20080805.jpg


El otro día twittié la nota de Visión 7 sobre el antes y el después de Barbarita. Me contestaron algunos, otros no, por supuesto, que era un golpe bajo. Golpe bajo para mí es mostrar a Barbarita cuando no tenía futuro, cuando estábamos en una crisis sin salida, cuando le preguntaban a Barbarita que querés ser de grande, y entre lágrimas, sin comer, que Barbarita solloce: “Nada”. Eso es golpe bajo. Ponele necesario, periodístico, de interés, sensacionalista. Hoy da tristeza, emociona ese relato, pero también emociona que la joven Bárbara estudie, trabaje, tenga un kiosko y le regalen una netbook por objetivos educativos. Da tristeza esa Barbarita de 2001 pero da alegría, que también emociona, que también hace llorar, pero de felicidad, esta Bárbara grande, sana y esperanzada. Ah, ¡pero no es Magdalena Aicega!


Trabajé casi 10 años en la Federación Argentina de Municipios. Entré en plena crisis, estudiaba diseño gráfico y no había laburo en ningún lado. De casualidad, porque un amigo me dejó el puesto. Una de las primeras cosas que hice fue ir a cobrar la cuota societaria a Florencio Varela. Un pibe de clase media, de Lugano, porteño al fin, no conocía ni de conversaciones lo que era la vida en el segundo cordón. Me acuerdo que me tomé un bondi que tardó mil horas, dio cien vueltas. Que un “vendedor ambulante” vendía sus cassettes, sus propios cassettes. A mí me tocó uno de Sumo, a cambio de monedas. Y cuando me bajé del bondi, crucé la vía y avisé la municipalidad no podía entender el panorama de la plaza principal. La gente hacía cola para revisar la basura. A ver si nos entendemos. El cesto de la plaza de Florencio Varela, escueto de desperdicios, era revisado disciplinadamente como quien hace la cola para el Pago Fácil. Decir que me shockeó es poco, de hecho todavía me acuerdo nítido atravesando ese espacio público con un cassette nuevo de Sumo en la mochila y un nudo en el estómago.


No es que esa plaza, esa realidad, ese 2001, sea punto de comparación, es el resultante de una serie de medidas temerarias que explotaron junto a un modelo inviable. La comparación con esa plaza es tendenciosa, lo sé. Como la Barbarita que vimos todos, la misma tendenciosidad. Pero hubo una serie de gobiernos que ocultaron bajo la alfombra políticas económicas falsas que determinaron esa plaza. Obvio que hoy está muchísimo mejor Florencio Varela que en 2001. La plaza de 2011, aún con pobreza, está situada en un país que no va a explotar por medidas económicas inviables; esta sociedad, esta ciudad, esta plaza, mejora paulatinamente, y Julio Pereyra arrasa en las elecciones.


Discutir la pobreza estructural a todo o nada no tiene sentido. Obvio que si comparás Florencio Varela con Tandil está como el orto. Por una serie de variables que nadie plantea. Es un distrito pobre y la coparticipación federal es una vergüenza. Lo interesante es ver cómo mejoró, no si hoy es Ámsterdam. O plantear una nueva ley de coparticipación federal y municipal más honesta e igualitaria. Ponele a cambio de dos mandatos por intendente. Guita a cambio de poder. Dale, lo pensamos todos. Ahora Santa Fe, Córdoba, el Buenos Aires rural, a ponerse. Nadie quiere esto, vieron. Por eso no se habla del tema. Ah, pero qué barbaridad los barones del conurbano.


El porteño mira Santiago del Estero desde la necesidad que sea Salta Capital. El santiagueño se mira las manos, mira su ciudad y la compara con sus manos y su ciudad hace 10 años, 20. El sanjuanino juzga la gestión de Gioja desde su monumental progreso inédito en menos de 8 años. No la juzga desde la potabilidad del agua. Por eso Gioja saca el 70 por ciento y Pino el 0.9. Discutamos ecología girándole recursos a una provincia pobre, no desde Greenpace. El centro-centrismo inviable del supuesto progresista citadino es una abstracción hilarante.


Cuando esucuchás a Roberto Brandán, uno de los intendentes que pude conocer en mi paso por la FAM, un tipo agradable, dedicado, honesto, inteligente, entendés por qué sacó el 93 por ciento en su intendencia. No es que logró hacer de Villa Atamisqui el Epcot Center santiagueño. Logró mejorarle la vida a los atasmiqueños a niveles que los atamisqueños no imaginaron ni en sus mejores expectativas. ¡Pero qué estúpidos!


Todos queremos el mundo igualitario, justo, libre y soberano. La diferencia es que hay personas que ponen los ladrillos de a uno y otros que quieren ver un castillo sin moverse de su casa. Yo tampoco lo hago, digo, no tengo la suerte de ser un hombre de acción, revolucionario y genial. Lo que me permito es ser realista en los análisis del porqué el mundo ideal sigue siendo imposible y atender los progresos escalonados, que por otro lado es lo que la gente espera.


No, yo no me río de los que perdieron, no, yo no festejo con los santiagueños pobres desde el cinismo. Yo trato de entender el voto popular. Cuando arrasó Macri y cuando arrasó Cristina. Sin subestimar a nadie.


Así como no me dan asco los porteños tampoco me dan pena los santiagueños. Ni me río de la pobreza ni me cago en los gorilas. Cada uno vota desde su lugar, a partir de sus necesidades satisfechas desde siempre o en vías de satisfacción recién ahora.


Cada distrito vota y cuenta una historia electoral local.


15.7.11

trimestre vacuo

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Estoy un poco podrido de todos a esta altura, ya. Del amplio espectro que va de los ultras a los antis. Los antis me jodieron siempre; los ultras, ahora. Será porque vemos un horizonte de triunfo que te incita a salir de la trinchera y pensar como mayoría y, por eso, para las mayorías. Es decir gobernar también para los que no estuvieron en las trincheras pero ahora acompañan. Eso mismo que desprendió la discusión de periodismo militante ayer, que ahora tampoco es la misma. Que se lleva puestos los interlocutores de la Casa Rosada que ayer debían ser de una manera y hoy de otra. En el aire, cambiar, moderarse. Porque los tiempos cambian. Y porque estábamos en la trinchera, metáfora bélica, para pelear por un pueblo, que hoy te da mayorías democráticas, entonces el trabajo está cumplido. Es decir la batalla se dio y se ganó en la opinión pública. Se salió de la melancolía. Lo que durante la 125 fue defensa, y en la Ley de Medios fue épica y política, ahora el suave bajamar. Ya todos saben qué es Clarín, y el que no lo sabe no lo quiere saber por más que se insista. Es como si se funcionara en piloto automático. Si me empieza a molestar a mí, no quiero pensar cómo le debe joder a un tipo que no le interesa el tema o que le interesó durante un tiempo. Todos los temas están ya en la justicia y fueron dados en la opinión pública hasta generar el tope de conciencia ciudadana posible. Esperar a octubre, y generar otras místicas, mejores, distintas. Un trimestre de polémicas vacuas, de Hermanas Pombo.

27.5.11

1983


Néstor Kirchner, 1983: "Siempre dijimos que Videla, Massera (...) iban a ser sentados en el banquillo de la Justicia" http://t.co/Mh0oTLJ

26.8.10

El riquelmismo es un kirchnerismo



Estoy en condiciones de afirmar la paridad doctrinaria existente entre Juan Román Riquelme y el binomio Cristina y Néstor Kirchner. Como vivimos en el mismo país habitado por la misma gente también existen puntos en común entre los irracionales fans de Román y los llamados kirchneristas. Claro que existen riquelmistas no kirchneristas y kirchneristas no riquelmistas, porque una cosa es el fútbol y otra es la política. Pero principalmente porque muchos destacan más el don de juego en Román que la manera de pararse ante el universo; los mismos que denostan al kircherismo por las formas y no tanto por las medidas. Pero si nos remitimos al duro núcleo de representación de ambos movimientos populares y masivos encontraremos que dentro de sus filas encuentran adhesiones amplias. El riquelmismo en Boca y el kirchnerismo en el PJ alcanzan más del 70 por cierto de adherentes positivos. Y ambos también encontraron en sus lineamientos adscripciones de lo que se podría denominar transversalidad. Por sus medidas los Kirchner y por su forma de jugar Román hallaron impensados defensores. Radicales K e hinchas de River que aman a Román, hay por todos lados.

Otro punto de unión es que tanto Román como los K son atípicos para lo que se suponía que sus adherentes a priori requerirían. Así Román proscribió el pedido de huevos en la cancha de Boca y el peronismo promulgó el Matrimonio Igualitario. Desde antes, seguramente, había bosteros a los que les gustaba el buen pie y peronistas a los que les gustaba la carne jugosa. Román y los Kirchner de esta manera cambiaron la concepción que de sí mismos tenían tanto los simpatizantes del partido político mayoritario como los hinchas del equipo de fútbol más popular.

Ambos no confían en los medios.

No, claro, sí, está también la estrategia de la soledad para la construcción política. Tanto el 10 como Néstor y Cristina se saben de viajar en combi, pocos amigos. La estrategia de ambos es ser mejores que el resto, sabiendo que lo son de antemano.

Ahí está Néstor organizándole una contracumbre a Bush en Mar del Plata y aún sigue haciéndole en cada pesadilla a Macri, Román, su Topo Gigio.

El riquelmista y el kirchnerista tienen razones para ser kirchneristas o riquelmistas pero las verdaderas razones son de otro orden, no de la razón.

Creo que ha quedado claro que hay muchas paridades entre Román y los Kirchner, dicho esto, me retiro, no sin antes hacerles llegar un cordial saludo a todos ustedes, deseándoles unas felices pascuas.

10.12.09

sobre el nuevo dni



El primero de diciembre me subí al subte como cinco de siete días a la semana y me bajé sin la billetera como una vez en mil y quinientas. "Queremos eficiencia, pero sin hacernos cargo de nuestra propia locura. Eso es la inseguridad para mi", dice Diego Reinhold en una columna que publica hoy La Nación y que está exaltando a media tribuna de doctrina: la parcialidad local. Lo que un primer momento fue re mala onda prontamente se convirtió en una jornada maravillosa. De ahí me fui cantando un tema de Bochatón a la comisaría de Arroyo y Suipacha que más que comisaría parece migraciones. La mayoría de los asistentes son extranjeros, hay una máquina de gaseosas, una de café, un plasma, poca gente, y buena onda policial. Ya de entrada la fuerza se te presenta en todos los idiomas del mundo: polizei, police, policía, polisemia. El oficial me dice, bien, que para denunciar un robo en el subte me tenía que dirigir a no sé qué dependencia de la calle Boedo porque allí se arma el mapa del delito subterráneo. Hábil estuve cuando recocí que no me había percatado de ningún hurto, que bien podría habérseme caído la billetera por ahí. Entonces el oficial me explicó que eso cambiaba todo: “Extravío”, pronunció en éxtasis. Certificado y a otra cosa. Con la denuncia partí al Banco a dar de baja la tarjeta de débito canturreando un tema solista de Jorge Serrano y como tenía que ir al sector comercial y era el primero en llegar me atendieron rápido, y bien. El compañero empleado se deshizo en consejos que no pedí como que podía cobrar el sueldo trayendo la partida de nacimiento, que él se comprometía a hablar con el gerente del banco 'y listo', y que si no había nadie en mi casa en horario laboral él pedía la nulidad del envío para que me mandasen la tarjeta a la sucursal, así cuanto antes mejor podía tenerla, y que me quedaría mejor dejarme las patillas, mil consejos sabios y atinados. Así que recalé al trabajo muy feliz ya al ritmo de una canción de Sophie Ellis Bextor. Llamé cerca de una hora al 0800-9999-364(DNI) hasta que me atendieron. Fue lo único malo. Había mucha gente llamando al mismo tiempo y dio ocupado en reiterados intentos. Cuando te comunicabas, superado un tiempo (mínimo) en espera, te ponían fuera. Y vuelta a llamar. Fue un martes. Cuando finalmente me atendieron una chica me dijo que tenía que ir el jueves 3 de diciembre a las 17 horas a Paseo Colón 1093. “Anote —mandó. 1T3NPFWI”.


El día indicado llegué a las nuevas oficinas del Renaper, casi enfrente de la Facultad de Ingeniería. Mostrador I. ‘Digame el código, quiere cambiar domicilio u otro dato. Sí si, otro mostrador, sino vaya y pague’. ‘Si sí, Spacek’, agregué ante el ocasional empleado público. Mostrador II. Cambio de domicilio. Buen humor, todo bien. Mostrador III. Pago, 35 pesos, ‘listo, número 13346’, ‘gracias’, ‘chau, saludos a los tuyos’. Camino dos pasos un antiteatro de 20, 25 pibes y pibas en atención al ciudadano. Miro el tablero 13351. Ya estaba pasado mi número, me meto en el primer box que veo libre. ‘Están adelantados.’ ‘Sí.’ Un genio, no copado, un genio el muchacho. Preguntas, confirmaciones, reconfirmaciones. Firma digital, pulgares digitales, foto digital. ‘¿Todo bien?, ¿conforme con la foto?, ¿con la firma?’, ‘sí, todo bien menos los pulgares, esos no son míos, me los pusieron’. Diez segundos después: ‘Ya está. En 5 días hábiles tenés el documento libreta azul y el documento tarjeta plástica en tu casa.’ ‘¿Hay que pagar algo?’ ‘No. Ya está todo incluido en los 35 pesos que pagaste.’ ‘Los felicito por la eficiencia.’ ‘Gracias, estamos contentos.’ ‘Como Don Carlos.’ ‘Eh, sí, Tino.’


Salgo y miro el reloj: 16.57. Había llagado temprano unos 10 minutos y me fui antes de la hora del turno. Ayer, 9 de diciembre, llegaron los documentos a casa.


9 de diciembre -1 día -2 días de fin de semana -1 día de feriado: 5 días hábiles.


Ahora puedo votar de vuelta a Cristina.




Mientras tanto, en otros Gobiernos menos corruptos.

3.12.09

el origen del kirchnerismo

Los medios dicen que Néstor Kirchner va a “llevar adelante los proyectos del Ejecutivo”. Enhorabuena. Imagínenselo planteando diferencias, no, así como está no lo voto, y va y se arma por disidencias el monobloque Peronismo Kirchnerista Auténtico (PKA). Se cuenta que quienes lo conocen de la década del ochenta de Santa Cruz afirman que mientras fue gobernador (y también durante la dictadura, claro) nunca dijo una palabra de su kirchnerismo. Luis Majul en su reciente libro El Dueño consiguió unas declaraciones del subsecretario de ganadería de su primer gabinete. El ex funcionario santacruceño develó que jamás dijo Kirchner palabra nunca nada de ser o haber sido kirchnerista. Parece ser que ni bien asume en 2003 le pide una reunión Horacio Verbitsky. Se le planta y le dice, “te tiro la posta Néstor, acá tengo una agenda que de llevarla a la práctica te ponés a toda la clase media de tu lado en un periquete”, y agrega, premonitorio “salvo que sobreactúes un posible conflicto futuro con el campo por algo que se llamará retenciones”. “Derechos de exportación querrás decir”, corrige Néstor. “Bueno. De eso también te quería hablar. Estás muy almidonado, serio, eligiendo las palabras correctas, tenés que ser más impulsivo.” “Oca, Perro, qué me proponés”. Ahí nomás el periodista pela una carpeta celeste y la tira con relativo desdén, sobre la mesa sin dejar de mirarlo fijo a los ojos, canchero. Se zarpó en el saque y la carpeta resbaló por el vidrio de la mesa superando las fotos de Flor y Máximo aprisionadas tras el cristal al lado un almanaque de 2003/4 y una postal de Comodoro Rivadavia, que en ese entonces era su lugar en el mundo, y no Calafate, como ahora. Bueno, resbala, dije, Néstor la frena con la mano derecha pero en el envión golpea la lagrima que estaba tomando y se le vuelca sobre el traje cruzado old style que tantas alegrías le diera. Horacio le dice algo sobre “que la leche derramada no será negociada” y Kirchner le responde “no era que Lanata te echó por aburrido, mirá que sos pícaro, je, eshte Perro”. Verbitsky busca encender el grabador para tener un registro fonográfico de la charla y no lo encuentra por ningún lado. Asegura que lo había dejado arriba del escritorio. Un situación medio tensa porque Kirchner empezó a llamar a Parrilli para preguntarle si había visto el grabador. Lo mandó a buscarlo. Un quilombo, asesores, planta permanente, ministros, todos buscando el grabador de Verbitsky durante 10 minutos hasta que Kirchner finalmente lo sacá del primer cajón “Te lo saqué yo, je”. Todos se ríen, menos Horacio, que está tenso, y no sabe qué hacer. Néstor vuelve a la carpeta. Aparece el ministro Beliz y no sé qué dice y todos los escuchan con atención. Se va. Después de cerciorarse que ya no lo podía escuchar dice “Me importa un Belín”. Todos se ríen, también Verbitsky. “Bueno, Perro, ¿cuál es tu idea?”. Y ahí nomás se le tira: kirchnerismo. A Kirchner se le dibuja una sonrisa y piensa en voz alta: “Podés creer que no se me había ocurrido, estaba ahí, ahí, ¿para qué estás vos Parrili?”, se la agarra devuelta con el secretario de la Presidencia y le dice que ahora se va a tener que dedicar a negociar con los movimientos sociales. Ahí Kirchner se hace Kirchnerista y todo lo demás ya lo saben.

20.10.09

elogio de seis siete ocho


En estos últimos días asistimos al desdén con que muchos periodistas tratan a sus colegas de 6 7 8. El fin de semana Osvaldo Bazán y Gustavo Noriega ayer aprovecharon la trasmisión que hicieron del informe Pagni vs. YPF para denostar el programa por motivos que exceden a la difusión del video anónimo, salvando a María Julia Oliván, que debe ser muy buena mina.


Lo hicieron para pegarle por elevación en menor medida a Gvirtz y a Bauer (a quien Bazán llama Tristón, haciéndose el Verbitsky) y, obvio, a Cristina, mezclando cómo se usa el canal oficial con la reciente aprobación de la Ley de Medios.


Antes de entrar de lleno al tema: la corporación periodística nunca se escandalizó por las cámaras ocultas cuando fueron destinadas a funcionarios públicos, al contrario. Ahora, si el problema es la el carácter anónimo de la fuente, lamento informarles que el periodista no está obligado a citarla, piedra basal de las mismas columnas que escribe Pagni. Eliminando la fuente reservada, Pagni se debería dedicar a la compara venta de carpinchos. Porque la fuente reservada, es, digámoslo de una vez, la herramienta que usan los editorialistas para ficcionalizar la realidad a sus intereses.


Cuando fue el conflicto por la 125 recuerdo haber escrito un post en el que le pegaba a Gvirtz, porque estaba haciéndole el juego al campo, como todos. En él me molestaba más porque sabía que estaba a favor de las retenciones, por ideología. Fue una misiva desilusionada ante el único tipo con ideología de la televisión con posibilidades de ejercer un relato alternativo. Decía algo así como “si ni siquiera vos salís a decir algo a favor, estamos al horno”. Ese post fue muy comentado porque muchos se habían sentido identificados con mi desazón. Como siempre, había exagerado mi tristeza, a lo emo, melodramáticamente.


La cosa es que el tiempo me dio la razón –Gvirtz ideológicamente estaba a favor de las retenciones, creo que ahora no quedan dudas- y su postura ante la ley de medios lo redimió en mi corazoncito, cierto es, lo admito, con una red de resguardo desde el canal oficial. Llegando al caso inédito de tener los huevos de hablar mal de Clarín en Clarín, cosa que los que los critican no harán jamás, firmando la sentencia a su no permanencia en el aire en 2010 en Canal 13.


Curiosamente en la prensa no se valora este gesto de valentía.


Sí se habla del mal periodismo que hacen Osvaldo Barone y Sandra Russo, los francotiradores del programa de la Televisión Pública.


6 7 8 es un espacio vital para quienes buscamos encontrar otra campana en el tratamiento audiovisual de los temas de coyuntura. Y por tanto -los números del rating así lo confirman- es un programa que más que bueno desde lo técnico es imprescindible desde lo conceptual.


Muchos periodistas que hacen del corporativismo un estilo de vida no levantan nunca el dedo contra ningún colega, por más barbaridades que digan, pero no soportan “el oficialismo”: se asombran de la manera en que el canal oficial, que es el de todos los argentinos, siempre aclaran, lee la realidad, de forma tan maniquea. Tan maniquea como maniqueos son los medios privados, por otra parte, como cualquier emprendimiento periodístico de nuestro país, a su vez. La pretendida objetividad que se le pide al canal público se da de bruces contra el sentido común, sustentado teóricamente en medio siglo de cientistas de la comunicación.


Lo que en realidad les molesta es que exista gente con ideología, capaz que porque ellos no pudieron sostenerla con su trayectoria, o porque no la tienen, no soportan a la gente que no vende sus principios a las empresas de medios que los contrata.


Porque yo periodista, ponele, estoy más de acuerdo con el gobierno que con la oposición, ¿por qué tengo que hablar mal del gobierno si considero que lo mejor que le puede pasar al país es que no haya un recambio partidario en la presidencia? ¿Quién dice que eso no es periodismo? Puede que no estés de acuerdo, pero respetalo. ¿Quién dice, como dice Fontevecchia, que el periodismo tiene que ser opositor al poder? Considerando además poder a un gobierno con escaso margen de acción contra las grandes empresas que la editorial Perfil además galardona con el premio Fortuna, como hicieron hace unos meses con Monsanto, nada menos.


Apoyar con sus ribetes a un gobierno constitucional es una decisión válida, primero ideológica y posteriormente periodística, que se puede hacer línea editorial si se cuenta con un productor talentoso e idóneo como Gvirtz y con periodistas serios y sólidos como Russo y Barone, el equilibrado Luciano Galende, el aporte pasional de Carla Czudnowsky, la más que correcta moderación de María Julia Oliván, y el humor apoteósico de Cabito.


Encontraron un nicho que las empresas que se dedican a la comunicación no querían explotar, alrededor del 30 por ciento afín al Gobierno. Nada menos. ¿Menos decís? Uno de cuatro argentinos, el 25 por ciento del share, ¿te parece poco?


Ninguno miente en 6 7 8, todo está claro, ahí no se habla mal del gobierno, porque es el gobierno el que les paga. Contrato de lectura, que le dicen. Tanto es así como obvia y no escrita es la verdad que ningún empleado de Crítica va a decir que Alberto Mata vació aerolíneas o intentará hacer una investigación a fondo sobre qué es Air Pampas y si es tan cierto que están preparados para volar ya.


Pero sí, vaya autoritarismo de los Kirchner, permite que Barone diga –más de una vez- no estoy de acuerdo con este informe, que Oliván relativice lo que opinan los columnistas cuando se ponen fanáticos, que Cabito desde el sentido común no sea un exégeta del kirchnernismo, todo lo contrario, o que Galende ponga paños fríos al muchas veces sanguíneo Barone, o a la misma Carla Czudnowsky.


En ese escenario es más probable que Barone, como ya pasó, diga que le parece exagerada la comparación que hizo Cristina entre los goles monopolizados por TyC Sports y las desapariciones de la dictadura, a que, por ejemplo, Bazán diga que está a favor de la ley de medios, cosa que no sucedió ni siquiera en la solicitada plural de los trabajadores de Crítica, que el diario (en el que trabaja) no publicó, y que él no firma, esperemos que al menos sea por convicción y no por interés.

16.10.09

11.6.09

no hay que matarlos a todos porque ahora soy uno de ellos


En este último tiempo me está pasando que cuando voy a escribir algo se me ocurre que ya lo dije, o ya lo escribí, y por eso no lo digo. No es que me moleste repetir las cosas, aunque un poco sí. Lo que me pasa es que no tengo esa veta docente que es necesaria para mantener un blog de doctrina. No soy de los que quieren convencer todo el tiempo a todo el mundo. Me parece bien que esté Margarita Stolbizer o Ricardo López Murphy o Néstor Pitrola o Vilma Ripoll. Porque son hombres y mujeres que piensan de una manera y los estimo coherentes, honestos con sus ideas. Más allá de lo que representen sus ideas para el país. Porque este es un régimen democrático y es mejor, a mi entender, que las representaciones políticas las encabecen personas desde la honestidad que desde, cómo decirlo, la ambiciosidad uninominal aglutinante.

Prefiero mil veces a Margarita que a Carrió, a López Murphy que a Macri, a Pitrola que a Bonasso, a Vilma que a “La Piba”. Hasta les tengo un poco de cariño, aunque me lo critiquen, porque me parecen líderes respetables, porque nunca vendieron otra cosa, son la derecha, la izquierda, el trotskismo o el radicalismo -que profesaron los abuelos-. Pero principalmente porque me parece que es darle más herramientas a la idea de mala reputación de la política, que intentamos defender. Esa idea que instala la derecha (¡hasta la derecha política!): la política como la suma de todos los males que convirtieron a este vergel que es la argentina en un país subdesarrollado, porque son todos chorros, son todos narcos.

No, no todos, algunos, otros no, otros son políticos que defienden su interés y gana plata, es su trabajo, un trabajo importante, que debe ser bien remunerado, pero no son todos chorros. Y es más antiético para mí un tipo que hace campaña con la educación y le recorta el sueldo de los docentes que un sindicalista que tiene un auto mejor que la media de los trabajadores. Es más antiético un dirigente que edificó su liderazgo por izquierda y la terminó por derecha tan solo porque se veía menguado su poderío en lo coyuntural mediato. O como el cineasta que creyó ver en el peronismo un movimiento revolucionario debido a sus propias fallas analíticas y que termina eligiendo a la Sociedad Rural y los medios concentrados de la economía porque la dirigencia actual es módicamente reformista, sin contar que ser medianamente reformista es mucho para una sociedad en extremo conservadora como la nuestra, y equivocando otra vez el análisis 40 años después, como si no hubiera aprendido nada.

Por ello la reciente postulación del cantante de Las Manos de Filippi, Hernán “Cabra” de Vega, a un cargo como diputado de la ciudad no me hace ruido. En cambio celebro su decisión, porque es preferible mil veces que se la juegue por su ideología a que se queje de la corrupción policial desde una suite presidencial de hotel cinco estrellas.

Pero en realidad, y esto es lo que no sé si ya dije, y que en todo caso va de vuelta, es lo que creo importante: el discurso antitodo de El Cabra hoy no hace pie en las necesidades o urgencias de la ciudadanía.

La mejor demostración de que el kirchnerismo no es la continuidad de menemismo radica en que en el menemismo la prédica de El Cabra en su Sr. Cobranza hizo pata ancha y unos aún lúmpenes Bersuit la tomaban, su prédica, la cantaban junto a las Madres, conmovía a un 82 por ciento vital y movil de la masa adolescente, convocaba al productor estrella Gustavo Santaolalla, a mis amigos, a mí, era corte de difusión y posteriormente prohibida por el Comfer –es que se pueden decir muchas cosas malas de Menem pero nunca hubo tanta libertad de expresión en nuestro país como en su presidencia-. Al final la canción se consagraría como el himno apócrifo de una juventud desesperanzada en ese modelo que eclosionó en Estado de Sitio con muertos en todo el país.

Cuando me piden una razón para votar al kirchnerismo, contestaría reformulando Sr. Cobranza, hoy ni Norma Pla tendría que matar a Amado Boudou, ni habría que cocinar a la madre y a los hijos –si es que tiene- de Roberto Lavagna, por ejemplo, ni habría que bajarle los dientes a su amigo el ex presidente, si el único posible traficante es el principal candidato de la oposición, ¿y el sistema qué?, el sistema incluye a los representados por Norma Pla y le dio trabajo a 4 millones de sus hijos y nietos, y no es una figurita la que está de presidente, porque recuperaron el rol ejecutivo, si te agarran con un gramo después que te lo pusieron el ministro de Justicia le dice a los policías que no lleven presos a los perejiles, y el dedito en Jujuy no tiene entidad, porque las protestas callejeras han disminuido notablemente, y las que hay no son reprimidas, y el perro Santillán hoy no sé sabe dónde está, ni hay otros perritos que meten sus dedos en el culo del sistema, y no te persiguen si sos puto, menos si sos pobre, ni si fumás, y no hay tantos hijos de puta ni el congreso, menos en la rosada y menos que menos en todos los ministerios.

Pero principalmente no se escuchan tiros. Y el poder se puede perder, claro, pero en las urnas. Tanto es así que El Cabra lo entiende y tiene que ser parte del sistema burgués capitalista democrático para aspirar a ser legislador de la ciudad.

Gracias al kirchnerismo, la barricada volvió a ser el dos por ciento del electorado.

17.3.09

riquelme y kirchner

Más allá de que no quiero pegarle al Diego me pareció muy interesante como los hinchas del fútbol –en este caso de Boca- no se dejaron llevar por la desinformación de TyC Sports (Grupo Clarín), jugando para Diego decididamente, y al unísono coordinaron esfuerzos para tomar postura y elegir a Román.

No importa el hecho de la pelea en sí.

Lo que quiero destacar es que la gente sabe qué le dio cada uno y si los hacen elegir van a decidir pese a la desinformación, salvo quienes tengan otros intereses que exceden al funcionamiento deportivo del club (La 12).

Fue tristísimo el rol de los periodistas, del relator televisivo tratando todo el tiempo de dejar en claro que estar con Román no era estar contra Maradona, hasta que, de tanto repetirlo, Fernando Pacini tuvo que ser coherente con lo que todo el mundo estaba viendo y escuchando y reconocer que el apoyo a Riquelme era tal que hasta los hinchas de Boca cuestionaban al Diego.

La gente sabe bien quién le dio algo y lo reconoce más allá de lo que digan los medios.

Esperemos que eso mismo se replique en las elecciones nacionales.

Lo dije el 22.6.07: