651 post, más de dos años y ríos de tinta seca, de alguna manera lograron redondear casi todas mis obsesiones, mis pasiones, mis razones, y mis cerrazones. Quién sabe vidita por dónde andaré. Por ello, es que muchas veces no sé qué más agregar a esta loca aventura comunicacional que los tecnócratas han bautizado blog una tarde de abril que ya no volverá. Como todas las tardes, aquende las de abril, que por pasadas ya no volverán, maldita inercia del tiempo.
Excusado, justifico la producción reciente, casi nula, y, sumado a ello, como cada vez hay más blogs dando vueltas, las pavadas que con ingenio dispar hilvano, la mayoría de las veces alguien antes se la fuma en pipa larga, como el bueno de Ginés, y, encima, como si fuera poco, también estoy pasando por una etapa más lindante con el pasivo lector que con el pícaro amanuense.
Así que plantadas en plantilla sin editar paso a agradecer, que nunca está de más, para devolver en bendiciones natanaelianas algo -poquito- de lo mucho que recibí en estos 2 lindos años.
En primer lugar a Juan, de Figuraciones, que siempre es tan atento conmigo, quien, además, vaya uno a saber por qué, desde hace unos días me provee de entradas a montones, siendo 40, 41 por día, lo que denota que su blog es seguido por poetisas inquietas que esperan por sus posts multitemáticos, de manera inquieta, tal su cualidad sobresaliente.
Más abajo, al nivel del mar ahora, agradezco la pertinaz hidalguía comentitudinaria de personas que desde el comienzo me dieron su apoyo y tiempo como Isa, Wallyzz, Kluivert, Mer, Belita, reinitaneurótica, princesabacana, milagrosmejía, grachulina, pesimistanecesario, fix, desarmándonos, manu, y otros caídos en el ejercicio del blog.
A los amigos que desde intereses comunes no se resignan a patalear sus sentires patrios, corvino, apollonia, imagazool, libretita, nolugareña, momialoca, budka, que ha muerto en el ciberespacio pero vive en nuestros corazones.
A Horacio, cuya generosidad no tiene límites, tanto así como la cantidad de comentaristas que le comentan, para no ser incongruentes.
Desde que pasé a ser un emo, que cada vez más peronista, aparecieron una nueva camada de tenaces amigos como Lucas Carrasco, nanolefou, polycarpo, walter, goliardo, y muchos más que vienen comentan y se van, como debe ser.
A Romina, la del rayo que no cesa, y a tíacosas y sus dialoguitos con el ingeniero Huergo, el secreto mejor guardado de la web.
A Cloe y Dardo, que me bancaron la inconclusa gestión por el recuerdo de Tori Amos, y que son bien copados y amistosos y recomendables de invitar a cualquier ágape.
A los monstruos que me linkearon, y que son mi mayor honra, no como los anillos que consiguió la Palmiero, esto es: el gran Artemio, María Esperanza y sus bárbaros, el licenciado Baleno y los muchachos de un día peronista. Además del buen amigo Schmidt que no me banca el giro peronista pero silenciosamente me quiere (?), aunque no tanto como yo a él.
A la Niña Santa por pasar seguido y deslumbrarme con su prosa zigzagueante y sus poemas cerrados sobre sí mismos, pero especialmente, por compartir ideológicamente casi todo lo que pienso, lo que me hace sentir acompañado en el mundo.
A Marie, mi anónima favorita.
