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7.12.09

tan sólo ha sido ceo con sí mismo

Muchas veces las marcas quieren tener una llegada distinta al fútbol, negocio que representa un fanatismo muy importante. Por ello, en un mercado hipersaturado como es el del deporte de elite, la creatividad es una herramienta poderosísima. Quiero destacar en ese sentido el ingenioso arreglo al que llegaron las marcas Eyelit y Caro Cuore para implementar en una edición limitada de bombachas y calzoncillos los escudos de Boca y Aldosivi de Mar del Plata, el Tiburón. Así, mostrando a cámara con los dedos en el elástico, tensionando y viceversa, el inefable Claudio Destéfano nos informa sobre el nuevo emprendimiento que mezcla deporte y marketing, con una sonrisa mefistofélica. Todos lo hemos visto en “Marketing al paso” a esta altura en el canal SubTV al information broker por excelencia, dicho en castellano, al periodista especializado en chismes de empresas, y nos hemos preguntado “¿qué prentende?” “¿Qué quiere decirnos?” “¿Qué es lo que busca este buen hombre?”


Nacido en Adrogué y vecino de Vicente López, además es director de destefanobiz.com.ar, diario interactivo de negocios, portal web aumentado y corregido de las clásicas páginas de publicidad, no tan encubierta, que las revistas de información general lotean para que las empresas cuenten la nueva promoción para el mundial o la última línea de boxers con la cara de Paco Gerlo.


Personaje inclasificable que tiene una colección de 500 camisetas de fútbol, Destéfano, además, cuenta: “estuve en una mesa de dinero y conocí muchos gerentes financieros que ahora son presidentes de compañía”. También se alegra de hacernos saber que es maratonista (?) y que es tal su fanatismo por el xeneize que se casó en mismísima Bombonera, haciéndonos pronunciar un coral “What the fuck?” tan sonoro que aún retumba su eco por los pasillos de la tercera bandeja del lado de Casa Amarilla.


Destéfano compité con el minotauro y la propaganda de Miguel, el heavy metal del analgésico, en la virtual terna inexistente a la persona o animal mitológico con mayor presencia en el subsuelo de la patria no tan sublevada (refrán popular: éste tiene menos rebeldía que usuario de subte un día laborable en hora pico, entre los que me cuento). Vaya entonces el voto, mi voto, para este colega, nuestro chismoso empresarial favorito, deseándole una larga vida desde acá. Señor Destéfano, argentino hasta el tuétano, ceo de si mismo, dios sacro de la patria emprendedora, nuestros respetos.